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5 razones por las que acudir a un podólogo

En ocasiones, los pies son los grandes olvidados, dado que son a los que menos atención se les presta a pesar de ser una parte trascendental del organismo. Los pies son los encargados de sostener el cuerpo y soportan por ello un gran peso. Para mantenerlos sanos es recomendable acudir a un podólogo de manera regular.

Aun siendo una parte tan importante para la funcionalidad del cuerpo, la mayoría de las personas los relegan a un segundo lugar, pensado que los problemas que padecen son irrelevantes o que sanarán solos. Sin embargo, los especialistas recomiendan acudir a un podólogo al menos una vez al año o una vez al mes si se padece alguna patología.

Desde Podología Elena García intentamos crear conciencia sobre el trabajo y la presión a la que se ven sometidos los pies diariamente, así como por qué deben recibir las atenciones adecuadas para que no se agrave su situación:

  • De media, las personas podemos llegar a andar 10.000 pasos diarios, lo que supone que a lo largo de la vida los pasos que se habrán dado serán equivalentes a darle cuatro veces la vuelta al mundo caminando.
  • Cuando se da un paso, los pies cargan el doble del peso actual y hasta cuatro veces más si se corre, dado que el running es un deporte de alta intensidad.
  • Los pies son el único punto de apoyo que tiene el cuerpo, por lo que todo el peso lo sostienen únicamente ellos.

Razones para acudir a un podólogo

Aunque estos datos deberían ser suficientes para comenzar a acudir a un especialista, aun así detallaremos a continuación los consejos por los que cualquier persona debería acudir a un podólogo a hacerse revisiones cada vez que note una molestia o sufra un dolor crónico.

1. Para prevenir

Tratar a tiempo una molestia que afecta a alguno de los pies o detectar una mala pisada puede evitar problemas mayores a medio y largo plazo. Realizarse revisiones o consultar las molestias es fundamental para prevenir la aparición de patologías más serias que pueden llegar a afectar a los pies de manera irremediable.

Además, si se tiene una mala pisada que nunca ha sido corregida, esta puede llegar a afectar a otras partes de cuerpo, como la rodilla, la columna o la cadera, provocando lesiones a largo plazo que pueden llegar a ocasionar serios daños en la salud del organismo.

2. Si se practica deporte

El deporte es una actividad que implica realizar miles de repeticiones similares, lo que genera una gran sobrecarga en los pies. Las actividades deportivas pueden ocasionar algunos incidentes que se deben de intentar prevenir y controlar, para evitar posibles lesiones que dificulten la resolución de problemas del día a día.

Si este es el caso, es mejor acudir a un podólogo deportivo que pueda asesorar al usuario y estudiar la idoneidad de la pisada. La forma de pisar es muy importante, sobre todo para los deportistas de alta intensidad.

3. Durante el crecimiento

No existe una edad determinada para comenzar a realizarse revisiones con el podólogo, ya que el cuidado del pie está indicado para todas las edades. En las etapas infantiles es recomendable realizar la primera visita entre los 4 y 5 años y acudir al menos una vez al año, pues un diagnóstico precoz puede ayudar a que los niños crezcan más sanos y sin ninguna patología del desarrollo, como desviación de columna o cadera.

Durante la infancia es más sencillo corregir hábitos mal formados o patologías recién adquiridas, por lo cual es mejor acudir a un podólogo lo antes posible para realizar las revisiones pertinentes.

4. Elegir el calzado adecuado

Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir problemas en los pies, lo cual se debe en gran medida al tipo de calzado que utilizan, como los zapatos con demasiado tacón o con punteras muy estrechas.

Cuando se utiliza este tipo de zapatos de manera reiterada, es aconsejable acudir a un podólogo, dado que pueden aparecer daños colaterales, como durezas y juanetes.

5. Conocer el modelo de pisada que se tiene

Una mala pisada puede generar disimetría, problemas de espalda, dolores articulares y musculares, entre otras cuestiones. Por este motivo, realizarse un estudio de la pisada y seguir los consejos que otorgue el podólogo será lo mejor para mantener una buena salud ósea.