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Calzado de invierno: Cómo elegirlo

Llega la nueva estación y con ella el cambio a calzado de invierno. Poco a poco se guardará la ropa de verano y se sustituirá por una más abrigada; lo mismo ocurrirá con los zapatos y las sandalias, que quedarán relegadas por modelos cerrados y más abrigados.

Tras el buen tiempo es muy probable que los pies no estén tan cuidados como deberían, dado que el sol, el calor, las piscinas y las sandalias hacen que los pies sufran un mayor desgaste en los meses de verano. Por ello, una vez se vuelve a la rutina, es bueno empezar a cuidarlos de nuevo y acudir a un especialista como los de Podología Elena García para hacerse una revisión.

El calzado a elegir dependerá del uso que se le vaya a dar. Si se necesita un calzado de oficina, por ejemplo, hay que priorizar la comodidad antes que el abrigo, ya que se va a estar cubierto la mayor parte del día, todo lo contrario si se trabaja o se pasa mucho tiempo en el exterior.

Por ello antes de elegir un calzado para esta nueva temporada, hay que hacer un balance entre los que se tienen y los que se necesitan. En función de ello deberá elegirse un formato u otro, para conservar los pies sanos durante todo el año.

Consejos para elegir un calzado de invierno

Una vez que se haya decidido para qué va a ir destinado el calzado de esa temporada, se deben tener en cuenta una serie de factores, entre ellos, que los dedos tengan suficiente espacio y libertad de movimiento.

A continuación compartiremos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de adquirir un calzado de invierno:

Evaluar la suela del zapato

La suela debe proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas que tienen cierto grosor amortiguan el impacto cuando se camina y ayudan a disipar las cargas. La mejor opción para todo el mundo es optar por suelas de goma o de materiales sintéticos, ya que tienen más capacidad de amortiguación que las de cuero. Esto hace que el impacto en las articulaciones sea más suave.

Elaborado de materiales transpirables

El zapato debe ser de un material transpirable, como el cuero por ejemplo. Entre más naturales sean, menos daño harán al pie, sobre todo en la zona donde este va cubierto. La circulación de aire a la parte interna  evitará que se produzcan malos olores y sudoración excesiva.

Hay que tener cuidado con este punto, dado que en ocasiones hay materiales que se asemejan mucho a los naturales pero no lo son, por ello mejor leer las etiquetas explicativas antes de comprarlos, ya que así se evitarán disgustos y futuros daños en los pies.

Flexibilidad

La parte delantera de los zapatos (la puntera) debe ser flexible para que las articulaciones puedan realizar un movimiento cómodo y sin presión. Si el calzado es para niños, es muy importante que la puntera sea flexible y la parte que sujeta el talón y el tobillo sea más rígida, ya que de esta forma se evitarán lesiones y malas pisadas.

La altura del tacón o plataforma

Lo ideal es que la altura no supere los tres centímetros. El pie de un adulto reparte todo el peso del cuerpo a través del pie y es el talón el que más carga se lleva. Cuanto mayor sea la altura del tacón, mayor será el peso que la parte delantera tendrá que soportar, lo que puede llegar a producir metatarsalgia si se abusa de zapatos con mucho tacón; es algo que suele hacer las mujeres en el día a día, sobre todo si trabajan de cara al público o en oficinas.

Cuidado con las hormas

Hay que evitar las hormas estrechas que dejan el pie encarcelado, tales como los de puntas afiladas, que quedan muy bonitas pero que además de dolorosas, son peligrosas para la salud de los dedos, ya que pueden generar los tan famosos juanetes. Esta malformación, en algunos casos, dura toda la vida.

Y si se usa plantilla

Si se usan plantillas personalizadas, lo recomendable es elegir un zapato donde esta pueda ser introducida y extraída con comodidad para facilitar así el uso. Las plantillas deben ser usadas con regularidad, por eso el zapato elegido para ella deberá ser el más usado en el día a día.