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Calzado de invierno: Cómo elegirlo

Llega la nueva estación y con ella el cambio a calzado de invierno. Poco a poco se guardará la ropa de verano y se sustituirá por una más abrigada; lo mismo ocurrirá con los zapatos y las sandalias, que quedarán relegadas por modelos cerrados y más abrigados.

Tras el buen tiempo es muy probable que los pies no estén tan cuidados como deberían, dado que el sol, el calor, las piscinas y las sandalias hacen que los pies sufran un mayor desgaste en los meses de verano. Por ello, una vez se vuelve a la rutina, es bueno empezar a cuidarlos de nuevo y acudir a un especialista como los de Podología Elena García para hacerse una revisión.

El calzado a elegir dependerá del uso que se le vaya a dar. Si se necesita un calzado de oficina, por ejemplo, hay que priorizar la comodidad antes que el abrigo, ya que se va a estar cubierto la mayor parte del día, todo lo contrario si se trabaja o se pasa mucho tiempo en el exterior.

Por ello antes de elegir un calzado para esta nueva temporada, hay que hacer un balance entre los que se tienen y los que se necesitan. En función de ello deberá elegirse un formato u otro, para conservar los pies sanos durante todo el año.

Consejos para elegir un calzado de invierno

Una vez que se haya decidido para qué va a ir destinado el calzado de esa temporada, se deben tener en cuenta una serie de factores, entre ellos, que los dedos tengan suficiente espacio y libertad de movimiento.

A continuación compartiremos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de adquirir un calzado de invierno:

Evaluar la suela del zapato

La suela debe proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas que tienen cierto grosor amortiguan el impacto cuando se camina y ayudan a disipar las cargas. La mejor opción para todo el mundo es optar por suelas de goma o de materiales sintéticos, ya que tienen más capacidad de amortiguación que las de cuero. Esto hace que el impacto en las articulaciones sea más suave.

Elaborado de materiales transpirables

El zapato debe ser de un material transpirable, como el cuero por ejemplo. Entre más naturales sean, menos daño harán al pie, sobre todo en la zona donde este va cubierto. La circulación de aire a la parte interna  evitará que se produzcan malos olores y sudoración excesiva.

Hay que tener cuidado con este punto, dado que en ocasiones hay materiales que se asemejan mucho a los naturales pero no lo son, por ello mejor leer las etiquetas explicativas antes de comprarlos, ya que así se evitarán disgustos y futuros daños en los pies.

Flexibilidad

La parte delantera de los zapatos (la puntera) debe ser flexible para que las articulaciones puedan realizar un movimiento cómodo y sin presión. Si el calzado es para niños, es muy importante que la puntera sea flexible y la parte que sujeta el talón y el tobillo sea más rígida, ya que de esta forma se evitarán lesiones y malas pisadas.

La altura del tacón o plataforma

Lo ideal es que la altura no supere los tres centímetros. El pie de un adulto reparte todo el peso del cuerpo a través del pie y es el talón el que más carga se lleva. Cuanto mayor sea la altura del tacón, mayor será el peso que la parte delantera tendrá que soportar, lo que puede llegar a producir metatarsalgia si se abusa de zapatos con mucho tacón; es algo que suele hacer las mujeres en el día a día, sobre todo si trabajan de cara al público o en oficinas.

Cuidado con las hormas

Hay que evitar las hormas estrechas que dejan el pie encarcelado, tales como los de puntas afiladas, que quedan muy bonitas pero que además de dolorosas, son peligrosas para la salud de los dedos, ya que pueden generar los tan famosos juanetes. Esta malformación, en algunos casos, dura toda la vida.

Y si se usa plantilla

Si se usan plantillas personalizadas, lo recomendable es elegir un zapato donde esta pueda ser introducida y extraída con comodidad para facilitar así el uso. Las plantillas deben ser usadas con regularidad, por eso el zapato elegido para ella deberá ser el más usado en el día a día.

 

Mantenimiento de los pies de un runner

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Los beneficios que aporta el deporte al organismo, tanto a nivel físico como emocional, son innumerables. Pero aun así, es necesario cuidar ciertos aspectos de la salud para poder realizar ejercicio de una manera óptima. Entre las zonas que más atención debe recibir el cuerpo cuando se está practicando un deporte están los pies. Los pies de un runner son el medio más valioso, y  conseguir el máximo rendimiento deben estar sanos.

Los corredores sufren mucho problemas en los pies a largo plazo, y más si no reciben la atención que necesitan. Esto se debe a que el running es un deporte de alto impacto, que repercute seriamente en la salud de los pies, pues deben soportar todo el peso multiplicado durante la carrera.

Problemas más comunes en los pies de un runner

Los corredores suelen sufrir lesiones con cierta frecuencia, al igual que cualquier deportista de alto rendimiento. Los problemas que más frecuentemente pueden darse en corredores por motivo de la práctica deportiva son los siguientes:

  • Dolores en el talón: es sin duda una de las molestias más comunes que tiene los corredores. Dicha dolencia se conoce como fascitis plantar. Es una patología muy incómoda y puede llegar a producir una leve cojera al andar debido al dolor.
  • Aparición de juanetes: los juanetes pueden ser de dos tipos, los que afectan al dedo gordo del pie, o al quinto metatarsiano (juanete de sastre).
  • Dolor en la zona anterior del pie: dolor que se produce en el antepié (entre las falanges de los pies y el tarso). Este dolor es notable y suele molestar mucho a los corredores durante la carrera.
  • Dedos en forma de garra o martillo: esto puede ser muy molesto y llega a producir problemas de salud.
  • Problemas en las uñas, hematomas, uñas encarnada, cambios de coloración.

Si se es corredor habitual es necesario acudir a un especialista, como los de Podología Elena García, para realizar revisiones periódicas y solventar así cualquier problema que pueda surgir con el tiempo. Y es que cualquier dolencia que no sea tratada correctamente puede derivar en un problema de salud mayor que impida al corredor practicar este deporte con regularidad.

Cómo solventar los problemas de los pies de un  runner

Como se ha dicho en el párrafo anterior es necesario acudir a un podólogo de confianza, ya que ellos serán los encargados de realizar los estudios necesarios a la vez que alivian las patologías:

Realizar un estudio de la pisada

La clínica de Elena García tiene a disposición del usuario un servicio integral para realizar el estudio completo de la pisada y así evaluar, por ejemplo, qué modelo de zapatillas deportivas necesita o si es necesario hacer algún tipo de plantilla para amortiguar la pisada.

Todo esto puede parecer una obviedad, pero la mayoría de las personas que corren en la actualidad pasan por alto este punto hasta que el daño se ha producido, por lo que luego el proceso de recuperación es más largo.

Elegir el calzado adecuado

Cada pie y pisada es diferente, por ello elegir un calzado que se adapte a las características individuales de cada deportista es muy importante para prevenir posibles daños. En esto los  estudios de la pisada aportan información clave.

Aunque en algunos locales especializados ofrecen asesoramiento acerca de los calzados deportivos, estos lugares no son los más indicados, ya que su formación y especialización no gira entorno a la salud de la persona si no a la venta de productos, lo mejor es acudir a un podólogo especializado en deportes.

Mantenimiento de uñas para runners

Un fallo muy frecuente, tanto en deportistas como en usuarios habituales, es el de no cortarse las uñas de los pies de manera correcta, lo que a corto o medio plazo genera serios problemas, como la denominada “uña encarnada”.

Las uñas de los pies de un runner deben cortarse con una forma específica, y es que cuando se corre el pie sufre muchos roces y los dedos son los que se llevan la peor parte. Si las uñas no se encuentran sanas y bien alineadas pueden surgir lesiones graves en ellas y en los dedos que a largo plazo supongan el tener que ir semanalmente a un podólogo para curar los daños.

 

Pies planos

Los pies planos son aquellos que presentan una bóveda plantar con menos altura o menos pronunciación de lo normal. Esta patología suele ir acompañada de un aumento de la anchura de la zona del medio-pie, lo cual se debe a la caída del arco de la zona interna.

Este tipo de formación suele ocasionar molestias a las personas que lo padecen, por ello es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que puedan realizar un estudio y así evitar que a lo largo de su vida y su desarrollo el paciente sufra dolor o molestias.

En este artículo pretendemos analizar y resolver cualquier duda que pueda tener un usuario con este tipo de patología, pues si no se trata adecuadamente puede tener serias consecuencias en el desarrollo.

¿Qué se considera pies planos?

Lo denominado como pie plano es un descenso de la bóveda plantar que se origina cuando se tiene menos arco del habitual y, por lo tanto, el eje del pie cae hacia dentro.

 

Sintomatología de pies planos

Además del aspecto que suele apreciarse, en el que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicando que se sufre esta afección:

  • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: se produce tendinitis, ya que el pie cae hacia dentro y trabaja forzadamente.
  • Molestias en el dorsal del pie: los huesos de esta zona se pellizcan por la mala postura y esto produce picos artríticos.
  • Cansancio al estar de pie quieto. La persona con pie plano sintomático necesita estar apoyado sobre algo cuando pasan un rato de pie sin moverse o sentarse. Para ellos estar de pie, es un horror por la fatiga que se crea.

Las causas de esta problemática son difusas, pero se debe entender que si aparece sintomatología se debe acudir a consulta para tratar este problema podológico, que la mayoría de las veces se trata con plantillas y la calidad y funcionalidad del paciente cambia exponencialmente.

El pie plano viene dado “de fábrica” en niños, la afección puede darse de igual manera entre chicos y chicas, sin variaciones en el género. 

Por el contrario, en la edad adulta suele haber un porcentaje mayor entre mujeres a las que se les aplana el pie sobre todo tras el embarazo o la menopausia. Esto se debe a que los ligamentos se relajan y hay más probabilidad de que el pie tienda a aplanarse. Por este motivo es necesario revisar la pisada durante el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer pasa por este proceso hormonal y aparece la sintomatología de pie plano; 

  • el pie crece de medio número a un número.
  •  Aparece una falta de energía para moverse, puesto la musculatura que se encarga del movimiento del cuerpo se tiene que encargar del sosten del sistema ligamentoso, con lo que se crea una fatiga crónica muscular por ese trabajo que no debería hacer el músculo sino el ligamento.

Si esto ocurre, tratando el sostén de la bóveda plantar con una plantilla, se acaba la fatiga y la persona vuelve a su vida habitual sin sentirse exhausta.

 

También puede darse en el caso de un adulto que, tras padecer algún problema, desarrolle un pie plano debido a la disfunción tibial posterior. Eso significa que el músculo que sujeta el arco deja de ser funcional y provoca que este se deforme.

Cómo tratarlo

Como ya se ha comentado, en los niños es bueno hacer un buen diagnóstico para que pueda corregirse con ejercicios de potenciación. Cuando los niños son así de pequeños se realizan estas acciones con el fin de corregir a largo plazo toda la sintomatología derivada de tener los pies planos.

Por el contrario, cuando esta afección se empieza a tratar cuando ya son adultos, lo más importante es hacer una plantilla personalizada que minimice los daños ya padecidos y que le dé buena calidad de vida al usuario que la lleva.

Los tratamientos que se realizan siempre deben ir acompañados de una terapia de ejercicio compuesta por estiramientos y potenciación. Como último recurso siempre queda la cirugía, pero que solo es aconsejable en casos muy concretos y específicos.

 

¿Cómo influye la carga de peso, en los pies? Consejos a tener en cuenta

El peso en los pies es uno de los mayores problemas, y es que aunque muchos crean que el peso que se carga en la espalda solo la afecta a ella, lo cierto es que acaba repercutiendo en todo el cuerpo. Las personas suelen soportar un gran peso diario en la espalda, ya sea por mochilas, bolsos o macutos. Esta costumbre tan habitual supone un gran esfuerzo para el cuerpo y sobre todo para los pies.

La repercusión variará en función de:

  • Cuanto peso se carga: a mayor peso mayor es el estrés al que se someten los pies.
  • Como se lleva o se reparte el peso: la forma en la que se reparte el peso, no es lo mismo cargarlo a la espalda de manera homogénea o llevarlo todo en un hombro o en los dos.

Aunque pudiera parecer que los pies están muy lejos de la espalda, lo cierto es que todo lo que hagamos en el cuerpo acabará repercutiendo en ellos, dado que son el soporte del mismo.

Cómo afecta el peso en los pies a las posibles patologías derivadas de él

El pie es una estructura compleja formada por huesos, músculos y ligamentos, que trabajan en equipo para repartir la carga del propio cuerpo y así poder accionar el proceso de locomoción.

Por ello, cuando se aumenta la carga, se produce un incremento en el estrés de la estructura plantar, que puede llegar a provocar problemas y cambios en la pisada si este peso se reitera en el tiempo.

Consecuencias del peso en los pies:

  • Aumento de la tensión en los tendones, lo que contribuye a la aparición de tendinitis o roturas fibrilares. Esto se produce cuando los ligamentos y los tendones se estiran produciendo un aplanamiento de la bóveda plantar.
  • Los puntos de presión de la planta del pie se ven afectados debido al peso, comienzan a aparecer durezas y callosidades, lo que hace que los pies, además de ponerse feos, comiencen a presentar dolores.

Para evitar o mitigar los daños que provoca el peso excesivo es necesario llevar la carga de la manera más correcta posible si no se puede evitar. Los bolsos para ir al trabajo o las odiadas mochilas escolares son elementos de uso diario que no pueden evitarse, ya que se hacen necesarios para las actividades cotidianas.

Cómo llevar el peso de manera correcta para evitar daños en los pies

No solo la cantidad de peso en los pies es definitoria, sino el cómo ella está distribuida, ya que el gradiente marca una gran diferencia:

Llevar el peso en ambos lados

Es habitual ver a la gente, sobre todo a los jóvenes, cargar mochilas o macutos en un solo hombro, lo que provoca que la carga sea llevada de manera asimétrica. Llevar peso de esta manera causa descompensaciones que se traducen en cambios en el ritmo y en la pisada, dado que un lado del cuerpo lleva mayor carga que el otro.

Lo ideal es llevar el peso repartido entre los dos hombros y con un agarre adecuado a la espalda, así el peso de los pies estará repartido más homogéneamente, evitando sobrecargas en diferentes zonas.

Llevar el peso pegado al cuerpo

Es aconsejable que el peso vaya lo más pegado al cuerpo posible, dado que de esta forma el esfuerzo que se tiene que ejercer es mejor. Para ello existen modelos de mochilas con cintas que ajustan a la espalda y a la cintura.

Este punto es muy importante si se es aficionado a hacer senderismo o escalada, pues se está cargado durante mucho tiempo un peso considerable mientras se camina. Por ello las mochilas de esta índole están configuradas para que se ajusten perfectamente al cuerpo y así se reparta idóneamente el peso de los pies.

Ir alternando el peso

Cuando el peso es elevado y debe cargarse durante un tiempo prolongado, lo mejor es adquirir una mochila que permita hacerlo de manera adecuada e ir alterando desde la espada hacia la parte delantera. Aunque así también afectará a los pies, mejorará el centro de gravedad y distribuirá la presión de manera más general, permitiendo que el daño sea menos grave a corto o medio plazo.

Este es un tema muy importante que debe ser inculcado a los más pequeños, pues son ellos quienes suelen prestar menos atención a la forma en la que cargan el peso y además son los que llevan de manera diaria mochilas muy pesadas a la escuela.

 

Causas del picor de pies 

De los pies surge habitualmente un picor que puede llegar a ser muy molesto y la persona no puede parar de rascarse de manera compulsiva. Debido a que la piel de esta zona suele estar algo endurecida (aunque depende de la persona y de la edad) rascarse,  en muchos casos, no llega a ser un alivio. Y es que el picor de pies puede deberse a una serie de circunstancias, sobre todo cuando este picor es reincidente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García, quienes le darán el tratamiento adecuado.

A la mayoría de la población suele picarle los pies en algunas etapas de su vida, el problema viene cuando ese picor no tiene un origen natural, y persiste en el tiempo. En este artículo se enumeran las diferentes causas que puede propiciar tener picores reiterados en los pies, y la formas de paliar ciertos motivos.

Causas del picor de pies

Hay que recordar que la piel de los pies en invierno soportan zapatos cerrados y con poca ventilación, mientras que en verano se liberan, aguantan el calor y la humedad. En estas condiciones es mucho más fácil que se irritan o que se dañen.

Para poder acabar con esa sensación de picor, es necesario saber qué es lo que la provoca, es decir los motivos por lo cuales la piel se revela y produce picor. Por ello, a continuación se van a exponer los 5 motivos, razones o causas más comunes del picor de pies:

Tener la piel de los pies seca

Xerosis es la denominación médica de la piel seca. Es un problema muy habitual entre la población y tiene como síntoma el picor, la rugosidad y la rigidez, llegando incluso a quebrarse, lo que aumenta el número de células muertas.

Esta sequedad puede llegar a provocar la descamación, sobre todo en zonas como el talón. Ese lugar es el más temido por todos los pacientes que acuden a la clínica de podología, ya que suele afear mucho el pie. Más adelante, crearemos un post exclusivo para aprender a tratar los talones agrietados y prevenirlos.

Picor por infección de hongos

Muchos pacientes acuden a consulta debido a que tienen los pies húmedos constantemente, pues sufren de sudoración excesiva o hiperhidrosis.

Los hongos en los pies producen picores que pueden llegar a ser peligrosos si no se tratan, ya que se expanden por otras zonas. Uno de los síntomas más frecuentes cuando se tiene una infección por hongos es que la piel suele estar rojiza y pica en exceso.

Picor derivado de la diabetes

Esto es una situación muy delicada y es que la diabetes puede desencadenar picores en los pies debido a la falta de riego sanguíneo. Cuando se padece diabetes hay que extremar los cuidados, ya que si se produce alguna herida con infección esta podría llegar a ulcerarse.Es lo que se conoce como “pie diabético”.

Para que esto no ocurra los pacientes deben ir regularmente al podólogo y realizarse los cuidados básicos, como arreglo de uñas, hidratación y seguimiento de la circulación.

Picor por problemas neurológicos y vasculares

Los daños, los problemas neurológicos y vasculares pueden llegar a causar picores. Estos son algo diferente a los tradicionales, dado que la sensación es como más interna. Para ello es mejor acudir al médico y que estos deriven a un especialista si fuera necesario.

Picor por uso de productos químicos

Utilizar geles o cremas que contengan alguna sustancia agresiva o que la piel no tolera bien, genera a corto y medio plazo rojeces y por lo tanto picores. Cada piel es diferente y podrá soportar ciertos productos con mayor dignidad que otras. Por ello, lo mejor es buscar productos de pH neutro, elaborados de manera natural y con el menor número de químicos posible.

Para evitar cualquier problema mayor es aconsejable acudir de manera rutinaria al podólogo y que sea él quien trate las afecciones. Es necesario que los pies estén bien hidratados todo el año, usando productos, aceite o cremas naturales y que vayan en concordancia con las diferentes circunstancias que puede presentar la piel. Ya que en función de la causa será mejor utilizar una serie de productos u otros. Ante la duda siempre es mejor consultar a un experto en la materia.

Ejercicios para mantener los pies fuertes

Además que se tonifican y se cuidan otras zonas del cuerpo, también es importante mantener los pies fuertes y flexibles para evitar sufrir daños que puedan afectar la movilidad o la salud de los mismos. Y es que con la ejecución de una sencilla rutina de ejercicios que se realizará unos tres días a la semana, se podrían notar grandes cambios, como los siguientes:

  • Reducción del dolor en pies y tobillos.
  • Si se practica deporte, mejora la calidad de este aportando equilibrio y aumentando el rendimiento.
  • Ayuda a mejorar la circulación sanguínea y reduce el dolor muscular.
  • Previene patologías como la fascitis plantar, los calambres o el neuroma.
  • Y mejora la salud general, dado que los pies son el soporte de todo el cuerpo.

En este artículo lo que se presenta una guía sobre los ejercicios que se pueden hacer con los pies para mejorar la salud de estos. Muchas personas desconocen que se pueden cumplir rutinas de ejercicios con los pies, dado que, por desgracia, no es un tema que esté muy popularizado.

Antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios es fundamental conocer la salud de los pies, consultando a un profesional, como los de Podología Elena García, que evalúe si existe alguna patología o lesión.

Ejercicios para mantener los pies fuertes

Aunque sea una rutina solo para pies es necesario realizar un calentamiento previo para ayudar a que la sangre fluya con más facilidad y potenciar el resultado final de los ejercicios, previniendo lesiones o daños por haber hecho un movimiento algo más brusco estando fría la musculatura.

Ejercicio de dedos

Una vez se está sentado de manera recta, se van separando todos los dedos de los pies hasta donde sea cómodo llegar. Mantener esta postura durante 5 segundos, descansar y volver a realizarla en al menos 10 ocasiones.

Este movimiento ayuda a ganar control y fuerza sobre los músculos de los dedos. Si se quiere complicar más, existen pequeñas gomas para envolver los dedos para hacer que cueste más trabajo separarlos.

Extensión con el dedo del pie

Para realizar esta actividad el usuario debe sentarse y colocar el pie en el muslo de la pierna opuesta. Una vez ahí los dedos deben agarrarse con una mano y tirar suavemente de ellos hacia el tobillo, hasta que se sienta un estiramiento de los músculos en la parte inferior del pie y el cordón del talón.

A la vez se va masajeando el arco del pie con la otra mano durante el estiramiento. Debe mantenerlo durante 10 segundo y repetir al menos 10 veces más para que sea efectivo. Este estiramiento es aconsejable para prevenir o tratar los síntomas producidos por la fascitis plantar.

Siempre se deben hacer con sumo cuidado, el pie es más delicado de lo que parece y por ello los movimientos que se realicen deben ser siempre firmes pero con precaución para no producir un daño mayor.

Levantamiento de dedo

El usuario debe sentarse en una posición correcta y mantener los dedos de los pies sobre el suelo e ir levantando los talones hasta que las puntas toquen el suelo. Debe permanecer así al menos 5 segundos.

Solo los dedos grandes y consecutivo a este deben tocar el suelo, e ir realizando este movimiento de bajar el pie y volver a elevarlo varias veces consecutivas de manera suave y con cuidado de no doblar los dedos.

Ejercicio con toalla

Se coloca una toalla de mano extendida en el suelo frente al usuario, y se colocan los dedos el borde de esta. La intención es ir atrayendo la toalla hacia uno mismo con la ayuda solo de los dedos de los pies.

Se debe repetir al menos 5 veces, dejando descansar los pies un minuto entre actividad y actividad. Gracias a ello se fortalecerá la parte superior de los pies y de los dedos.

Recoger elementos con los dedos

Este es muy habitual y frecuente en el día a día. La acción consiste en dejar elementos en el suelo, como canicas, lápices o pequeños tapones o piezas, e ir poco a poco intentando agarrarlos con los pies y depositarlos en un recipiente cercano.

Con esta actividad se fortalecerán los músculos de la parte inferior de los pies y de los dedos.

Las plantillas personalizadas son las mejores del mercado

El uso de plantillas para los pies es uno de los temas más controvertidos dentro del mundo de la podología, debido a que existen dos formas de clasificarlas: las plantillas personalizadas o las plantillas genéricas.

En este artículo se pretenden definir las claves para diferenciar a las plantillas genéricas -que pueden adquirirse en diferentes establecimientos como las ortopedias- de las plantillas personalizadas, que son elaboradas por un podólogo especialista en biomecánica, acordes con el pie y la pisada del paciente.

Las plantillas genéricas son aquellas que pueden encontrarse fácilmente en cualquier parte, y a su vez son consideradas por los expertos como aquellas que tienen el nivel más bajo de efectividad. Los expertos -como los de Podología Elena García- consideran que para utilizar plantillas el usuario primero debe pasar por un proceso evaluativo.

El principal problema de estas plantillas es que que prometen corregir o aliviar patologías como metatarsalgias, juanetes o espolones sin basarse en ningún tipo de estudio biométrico. Esto se resume en que el único fin que cumplen es el de amortiguar la pisada y poco más, por lo que es necesario realizar un estudio antes de utilizarlas. En podología se han fabricado plantillas personalizadas desde hace décadas, partiendo de un estudio previo del pie. Los podólogos siempre han procurado que las plantillas solucionen para corregir un problema determinado. También es cierto que las plantillas de hace algunos años en la actualidad serían consideradas genéricas, debido a que poseen geometrías estandarizadas.

Y es que, gracias a la aparición de nuevos materiales y a los avances en la tecnología, la forma de producirlas ha variado y con ello se ha conseguido mejorar considerablemente el nivel de personalización y efectividad.

Tipo de plantillas que pueden encontrarse en el mercado

A continuación se analizarán los modelos de plantillas que pueden encontrarse en el mercado detallando las peculiaridades que tienen y las funciones que pueden cumplir:

Plantillas genéricas

Habitualmente existe una base (palmilla) sobre la cual van adheridos una serie de elementos prefabricados. Estos elementos no están hechos a medida para ningún pie en concreto, dado que son genéricos. Lo único es que tienen diferente altura o densidad en función del efecto que se desee.

Aunque se adapten medianamente a las circunstancias requeridas, como por ejemplo que la plantilla de un pie sea más alta que la de otro, lo cierto es que nunca llega a equilibrar todos los problemas. Por lo que la corrección será mínima y el alivio también, dado que no se adaptará al paciente, debido a los materiales usados y a la falta de estudios previos.

Plantillas personalizadas

El grupo de plantillas personalizadas están condicionadas a los datos que se obtienen de los estudios biométricos realizados por los especialistas: marcha, carrera o gesto deportivo.

El estudio biométrico debe ser realizarlo por un podólogo experto en esta materia. Dentro del proceso de confección de la plantilla el primer paso es la obtención de un molde plantar del paciente. Este puede hacerse de diferentes maneras: adaptación directamente al pie, con la ayuda de un molde de yeso, o a través de un escáner tridimensional. No importa cuál sea la herramienta, el caso es realizarlo dado que es gracias a esto con lo que se podrá obtener la pieza con constituirá la base de la plantilla. Estas plantillas son las más seguras y efectivas, dado que corregirán a la perfección el problema o, al menos, ayudarán a mitigarlo de la manera adecuada.

Los especialistas siempre aconsejan acudir a un podólogo si se sospecha la necesidad de una plantilla; por su parte desaconsejan el uso de las plantillas genéricas, dado que pueden dañar aún más la estructura corporal.

 

¿Qué son las microcirugías de pie?

En podología se realizan las denominada microcirugías, que son aquellas de mínima incisión o mínimamente invasivas. Es una técnica escogida por muchos profesionales para tratar un gran número de deformidades del antepié, tales como juanetes, dedos garra o pequeñas exostosis.

Las microcirugías consisten son técnicas quirúrgicas en las, que a través de pequeñas incisiones en la piel (de 2 a 5 centímetros), se accede a las diferentes localizaciones anatómicas, con el fin de solventar problemas de hueso, ligamentos, cápsulas o tendones, sin necesidad de realizar una acción más invasiva.

Es una de las mejores opciones para solventar pequeños problemas, pero lo cierto es que aún existen muchas dudas relacionadas con ella.

Dudas más frecuentes sobre la microcirugía

A continuación se intentará dar respuesta a aquellas interrogantes que suelen formular los pacientes que precisan una intervención quirúrgica en sus pies:

Grado de confiabilidad ¿Vuelven a aparecer?

Al igual que con una cirugía abierta, el éxito está asegurado, pues no depende de la técnica sino de la buena indicación quirúrgica y de la puesta en marcha durante el proceso. Si esta se realiza correctamente y se siguen los pasos aconsejados por el especialista la deformidad no volverá a aparecer.

Es no invasiva (no se utilizan agujas o tornillos)

Esta técnica se lleva a cabo a través de pequeñas incisiones que abren unos portales anatómicos, con los que se accede a las estructuras a intervenir. Posteriormente el podólogo realiza una serie de consultas rutinarias para supervisar la curación.

Finaliza con suturas de las mini incisiones y la fijación de las mismas mediante un vendaje, así se evitan las deformaciones y se aliene la estructura. Solo en caso grave se utiliza material de osteosíntesis para corregir angulaciones óseas severas.

¿La operación es láser?

No es una operación láser, está en sí no existe para el pie. Aunque mucho la denominen así, porque prácticamente no deja cicatrices en el pie, lo cierto es que se realiza a través de unas pequeñas incisiones. En ningún caso se utiliza el láser.

¿Todo es operable a través de la microcirugía?

Aunque es una técnica que se puede utilizar en una gran cantidad de patologías lo cierto es que no vale 100% para todas, ya que muchas de ellas precisan de una cirugía abierta en la que se puedan ver claramente los tejidos, los huesos y los daños que allí se albergan. Entre las intervenciones más recurrentes están los dedos de garra o metatarsales.

Como ya se ha comentado, intervenir a través de pequeñas incisiones permite a los especialistas realizar múltiples técnicas simultáneas con un menor trauma para los tejidos. Y es que en la última década todas las especialidades se han decantado por la utilización de técnicas cada vez menos invasivas para la persona, lo que supone una pronta recuperación y un menor riesgo durante el proceso.

¿Cómo son los post operatorios?

El paciente no lleva un post operatorio tradicional, dado que no sufre incomodidad ni dolor alguno, y suele sobrellevarlo con antiinflamatorios o analgésicos. El paciente debe acudir regularmente a las revisiones hasta que se le dé el alta definitiva, que irá en función del tipo de patología de la que haya sido intervenido (entre 4 y 8 semanas). Los especialistas no recomiendan operar los dos pies a la vez, dado que se debilitaría mucho al paciente. Y es que aunque se utilice un zapato quirúrgico y el paciente pueda irse a su casa en el mismo día, puede resultar muy complejo habituarse al proceso y a los cuidados que el pie necesita en esos momentos.

El alta médica para poder incorporarse a una actividad laboral normal no dependerá tanto de la patología que se haya tratado, sino de la labor profesional que deba desarrollar el paciente. Y es que, por ejemplo, un paciente que trabaje sentando casi el 100% de su jornada puede incorporarse de manera más inmediata que otro que trabaje de pie o en una obra

Por este motivo no existe una fecha única o unos días en específico, ya que todo dependerá de la situación profesional del paciente y de cómo evoluciona su cirugía. Lo mejor es tener paciencia y hacer siempre caso al profesional que ha realizado la operación.

 

Características de un buen calzado para niños

El calzado infantil es un asunto más serio de lo que muchos padres pudieran llegar a pensar, pues durante los primeros años de infancia es cuando se forma el tipo de pisada y, por lo tanto, la salud del pie.

A algunos padres les surge la duda sobre qué tipo de calzado es más aconsejable utilizar cuando los menores comienzan a dar sus primeros pasos. Los niños empiezan a caminar entre los 9 y los 15 meses de edad, aunque en ocasiones se retrasa hasta los 18 meses.

El objetivo de comenzar a calzar a los bebés es para protegerlos del frío y de algunos suelos que pueden dañar su piel. Esto quiere decir que la mejor forma que tiene un niño para comenzar a caminar es descalzo y mientras más lo haga mejor.

Sin embargo, no todos los suelos son apropiados; para salir a la calle, ir a la escuela infantil o al parque es necesario que los niños lleven un calzado adecuado y óptimo que permita que desarrollen el pie con respeto. A medida que el niño va creciendo, su pie lo hace a la par. La horma cambia, pues al principio tiene una planta muy ancha con una almohadilla en el arco que hace que el pie sea plano durante sus primeros años.

Es aconsejable llevar a un niño a un especialista como los de Podología Elena García. Si se aprecia algún tipo de anomalía, es durante los primeros años cuando se pueden corregir este tipo de problemas.

Características de un calzado adecuado para un niño

A continuación se analizarán las características que deben tener los primeros zapatos que debe llevar un niño durante sus primeros años de vida una vez que haya comenzado a caminar. No es apropiado utilizar cualquier calzado, pues puede llegar a dañar el desarrollo del pie.

Deben tener la suela flexible

El zapato debe ser flexible, es decir, los padres deben ser capaces de flexionarlos totalmente. Hay que evitar aquellos que tienen la suela dura y rígida, dado que no permitirán a los niños poder adaptar la pisada.

También deben ser ligeros, un zapato pesado solo entorpecen la forma de andar del niño, invitándole a tropezar consigo mismo y a caerse. Mientras menos pese el calzado, mejor andará el niño con él.

El talón debe estar reforzado

La zona del talón y los laterales debe estar más reforzada que el resto del zapato. Además, el tobillo debe quedar libre para tener margen de movimiento.

Hay muchos mitos que aseguran que los zapatos estilo botas son mejores porque sujetan el tobillo, pero lo cierto es que este debe estar libre para que no haya restricción de movimientos y no se produzca ningún accidente.

Hormas anchas

La horma del zapato debe ser ancha y sin costuras para prevenir rozaduras. El pie no debe sentirse aprisionado, sino todo lo contrario: es bueno que sobre algo de espacio por delante. El niño debe sentirse libre con los zapatos puestos en todo momento.

Elaborado con materiales transpirables

Lo ideal es que los materiales con los que está elaborado el zapato sean transpirables para evitar infecciones como hongos debido a la humedad provocada por el sudor. Tampoco son apropiados aquellos zapatos que tienen piezas de níquel o cromo, dado que muchos niños a estas edades tienen hipersensibilidad a estos metales, llegando empeorar las lesiones en la piel.

Evitar heredar calzado

Cada niño tiene un tipo de pisada diferente, por lo que desgasta de manera distinta el zapato. Cuando los zapatos se heredan se condiciona la pisada del nuevo dueño, lo que puede llegar a producir alguna pequeña malformación.

Los pies crecen rápido

Hay que tener presente que, al igual que los niños, los pies crecen muy rápido. Sin embargo, también puede darse la casualidad de que al pequeño no le crezcan los pies a gran velocidad, lo cual simplemente puede deberse a que genéticamente no está dictado así.

Hay que mantener la calma ante todo lo relacionado con los niños y acudir a un especialista si se tienen dudas acerca de qué calzado será mejor o de si deben llevar plantillas o zapatos ortopédicos. En los niños todo cambia muy rápido y uno debe estar preparado para ello.