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Las plantillas personalizadas son las mejores del mercado

El uso de plantillas para los pies es uno de los temas más controvertidos dentro del mundo de la podología, debido a que existen dos formas de clasificarlas: las plantillas personalizadas o las plantillas genéricas.

En este artículo se pretenden definir las claves para diferenciar a las plantillas genéricas -que pueden adquirirse en diferentes establecimientos como las ortopedias- de las plantillas personalizadas, que son elaboradas por un podólogo especialista en biomecánica, acordes con el pie y la pisada del paciente.

Las plantillas genéricas son aquellas que pueden encontrarse fácilmente en cualquier parte, y a su vez son consideradas por los expertos como aquellas que tienen el nivel más bajo de efectividad. Los expertos -como los de Podología Elena García- consideran que para utilizar plantillas el usuario primero debe pasar por un proceso evaluativo.

El principal problema de estas plantillas es que que prometen corregir o aliviar patologías como metatarsalgias, juanetes o espolones sin basarse en ningún tipo de estudio biométrico. Esto se resume en que el único fin que cumplen es el de amortiguar la pisada y poco más, por lo que es necesario realizar un estudio antes de utilizarlas. En podología se han fabricado plantillas personalizadas desde hace décadas, partiendo de un estudio previo del pie. Los podólogos siempre han procurado que las plantillas solucionen para corregir un problema determinado. También es cierto que las plantillas de hace algunos años en la actualidad serían consideradas genéricas, debido a que poseen geometrías estandarizadas.

Y es que, gracias a la aparición de nuevos materiales y a los avances en la tecnología, la forma de producirlas ha variado y con ello se ha conseguido mejorar considerablemente el nivel de personalización y efectividad.

Tipo de plantillas que pueden encontrarse en el mercado

A continuación se analizarán los modelos de plantillas que pueden encontrarse en el mercado detallando las peculiaridades que tienen y las funciones que pueden cumplir:

Plantillas genéricas

Habitualmente existe una base (palmilla) sobre la cual van adheridos una serie de elementos prefabricados. Estos elementos no están hechos a medida para ningún pie en concreto, dado que son genéricos. Lo único es que tienen diferente altura o densidad en función del efecto que se desee.

Aunque se adapten medianamente a las circunstancias requeridas, como por ejemplo que la plantilla de un pie sea más alta que la de otro, lo cierto es que nunca llega a equilibrar todos los problemas. Por lo que la corrección será mínima y el alivio también, dado que no se adaptará al paciente, debido a los materiales usados y a la falta de estudios previos.

Plantillas personalizadas

El grupo de plantillas personalizadas están condicionadas a los datos que se obtienen de los estudios biométricos realizados por los especialistas: marcha, carrera o gesto deportivo.

El estudio biométrico debe ser realizarlo por un podólogo experto en esta materia. Dentro del proceso de confección de la plantilla el primer paso es la obtención de un molde plantar del paciente. Este puede hacerse de diferentes maneras: adaptación directamente al pie, con la ayuda de un molde de yeso, o a través de un escáner tridimensional. No importa cuál sea la herramienta, el caso es realizarlo dado que es gracias a esto con lo que se podrá obtener la pieza con constituirá la base de la plantilla. Estas plantillas son las más seguras y efectivas, dado que corregirán a la perfección el problema o, al menos, ayudarán a mitigarlo de la manera adecuada.

Los especialistas siempre aconsejan acudir a un podólogo si se sospecha la necesidad de una plantilla; por su parte desaconsejan el uso de las plantillas genéricas, dado que pueden dañar aún más la estructura corporal.

 

¿Qué son las microcirugías de pie?

En podología se realizan las denominada microcirugías, que son aquellas de mínima incisión o mínimamente invasivas. Es una técnica escogida por muchos profesionales para tratar un gran número de deformidades del antepié, tales como juanetes, dedos garra o pequeñas exostosis.

Las microcirugías consisten son técnicas quirúrgicas en las, que a través de pequeñas incisiones en la piel (de 2 a 5 centímetros), se accede a las diferentes localizaciones anatómicas, con el fin de solventar problemas de hueso, ligamentos, cápsulas o tendones, sin necesidad de realizar una acción más invasiva.

Es una de las mejores opciones para solventar pequeños problemas, pero lo cierto es que aún existen muchas dudas relacionadas con ella.

Dudas más frecuentes sobre la microcirugía

A continuación se intentará dar respuesta a aquellas interrogantes que suelen formular los pacientes que precisan una intervención quirúrgica en sus pies:

Grado de confiabilidad ¿Vuelven a aparecer?

Al igual que con una cirugía abierta, el éxito está asegurado, pues no depende de la técnica sino de la buena indicación quirúrgica y de la puesta en marcha durante el proceso. Si esta se realiza correctamente y se siguen los pasos aconsejados por el especialista la deformidad no volverá a aparecer.

Es no invasiva (no se utilizan agujas o tornillos)

Esta técnica se lleva a cabo a través de pequeñas incisiones que abren unos portales anatómicos, con los que se accede a las estructuras a intervenir. Posteriormente el podólogo realiza una serie de consultas rutinarias para supervisar la curación.

Finaliza con suturas de las mini incisiones y la fijación de las mismas mediante un vendaje, así se evitan las deformaciones y se aliene la estructura. Solo en caso grave se utiliza material de osteosíntesis para corregir angulaciones óseas severas.

¿La operación es láser?

No es una operación láser, está en sí no existe para el pie. Aunque mucho la denominen así, porque prácticamente no deja cicatrices en el pie, lo cierto es que se realiza a través de unas pequeñas incisiones. En ningún caso se utiliza el láser.

¿Todo es operable a través de la microcirugía?

Aunque es una técnica que se puede utilizar en una gran cantidad de patologías lo cierto es que no vale 100% para todas, ya que muchas de ellas precisan de una cirugía abierta en la que se puedan ver claramente los tejidos, los huesos y los daños que allí se albergan. Entre las intervenciones más recurrentes están los dedos de garra o metatarsales.

Como ya se ha comentado, intervenir a través de pequeñas incisiones permite a los especialistas realizar múltiples técnicas simultáneas con un menor trauma para los tejidos. Y es que en la última década todas las especialidades se han decantado por la utilización de técnicas cada vez menos invasivas para la persona, lo que supone una pronta recuperación y un menor riesgo durante el proceso.

¿Cómo son los post operatorios?

El paciente no lleva un post operatorio tradicional, dado que no sufre incomodidad ni dolor alguno, y suele sobrellevarlo con antiinflamatorios o analgésicos. El paciente debe acudir regularmente a las revisiones hasta que se le dé el alta definitiva, que irá en función del tipo de patología de la que haya sido intervenido (entre 4 y 8 semanas). Los especialistas no recomiendan operar los dos pies a la vez, dado que se debilitaría mucho al paciente. Y es que aunque se utilice un zapato quirúrgico y el paciente pueda irse a su casa en el mismo día, puede resultar muy complejo habituarse al proceso y a los cuidados que el pie necesita en esos momentos.

El alta médica para poder incorporarse a una actividad laboral normal no dependerá tanto de la patología que se haya tratado, sino de la labor profesional que deba desarrollar el paciente. Y es que, por ejemplo, un paciente que trabaje sentando casi el 100% de su jornada puede incorporarse de manera más inmediata que otro que trabaje de pie o en una obra

Por este motivo no existe una fecha única o unos días en específico, ya que todo dependerá de la situación profesional del paciente y de cómo evoluciona su cirugía. Lo mejor es tener paciencia y hacer siempre caso al profesional que ha realizado la operación.

 

Características de un buen calzado para niños

El calzado infantil es un asunto más serio de lo que muchos padres pudieran llegar a pensar, pues durante los primeros años de infancia es cuando se forma el tipo de pisada y, por lo tanto, la salud del pie.

A algunos padres les surge la duda sobre qué tipo de calzado es más aconsejable utilizar cuando los menores comienzan a dar sus primeros pasos. Los niños empiezan a caminar entre los 9 y los 15 meses de edad, aunque en ocasiones se retrasa hasta los 18 meses.

El objetivo de comenzar a calzar a los bebés es para protegerlos del frío y de algunos suelos que pueden dañar su piel. Esto quiere decir que la mejor forma que tiene un niño para comenzar a caminar es descalzo y mientras más lo haga mejor.

Sin embargo, no todos los suelos son apropiados; para salir a la calle, ir a la escuela infantil o al parque es necesario que los niños lleven un calzado adecuado y óptimo que permita que desarrollen el pie con respeto. A medida que el niño va creciendo, su pie lo hace a la par. La horma cambia, pues al principio tiene una planta muy ancha con una almohadilla en el arco que hace que el pie sea plano durante sus primeros años.

Es aconsejable llevar a un niño a un especialista como los de Podología Elena García. Si se aprecia algún tipo de anomalía, es durante los primeros años cuando se pueden corregir este tipo de problemas.

Características de un calzado adecuado para un niño

A continuación se analizarán las características que deben tener los primeros zapatos que debe llevar un niño durante sus primeros años de vida una vez que haya comenzado a caminar. No es apropiado utilizar cualquier calzado, pues puede llegar a dañar el desarrollo del pie.

Deben tener la suela flexible

El zapato debe ser flexible, es decir, los padres deben ser capaces de flexionarlos totalmente. Hay que evitar aquellos que tienen la suela dura y rígida, dado que no permitirán a los niños poder adaptar la pisada.

También deben ser ligeros, un zapato pesado solo entorpecen la forma de andar del niño, invitándole a tropezar consigo mismo y a caerse. Mientras menos pese el calzado, mejor andará el niño con él.

El talón debe estar reforzado

La zona del talón y los laterales debe estar más reforzada que el resto del zapato. Además, el tobillo debe quedar libre para tener margen de movimiento.

Hay muchos mitos que aseguran que los zapatos estilo botas son mejores porque sujetan el tobillo, pero lo cierto es que este debe estar libre para que no haya restricción de movimientos y no se produzca ningún accidente.

Hormas anchas

La horma del zapato debe ser ancha y sin costuras para prevenir rozaduras. El pie no debe sentirse aprisionado, sino todo lo contrario: es bueno que sobre algo de espacio por delante. El niño debe sentirse libre con los zapatos puestos en todo momento.

Elaborado con materiales transpirables

Lo ideal es que los materiales con los que está elaborado el zapato sean transpirables para evitar infecciones como hongos debido a la humedad provocada por el sudor. Tampoco son apropiados aquellos zapatos que tienen piezas de níquel o cromo, dado que muchos niños a estas edades tienen hipersensibilidad a estos metales, llegando empeorar las lesiones en la piel.

Evitar heredar calzado

Cada niño tiene un tipo de pisada diferente, por lo que desgasta de manera distinta el zapato. Cuando los zapatos se heredan se condiciona la pisada del nuevo dueño, lo que puede llegar a producir alguna pequeña malformación.

Los pies crecen rápido

Hay que tener presente que, al igual que los niños, los pies crecen muy rápido. Sin embargo, también puede darse la casualidad de que al pequeño no le crezcan los pies a gran velocidad, lo cual simplemente puede deberse a que genéticamente no está dictado así.

Hay que mantener la calma ante todo lo relacionado con los niños y acudir a un especialista si se tienen dudas acerca de qué calzado será mejor o de si deben llevar plantillas o zapatos ortopédicos. En los niños todo cambia muy rápido y uno debe estar preparado para ello.

Qué son y qué síntomas tienen los pies cavos

Los pies cavos son una de las patologías más comunes entre las personas. Los pies cavos presentan una bóveda plantar con más altura de la habitual, lo que supone que sean más cortos en cuanto a talla de calzado debido a la retracción que les genera este puente en la musculatura del pie.

Hay pies cavos que son asintomáticos, no dan problemas y no necesitan tratamiento. Pero si tienes pies cavos debes saber que esta morfología puede causar ciertas molestias a los usuarios. Para prevenir daños mayores y mitigar el dolor es necesario consultar con un especialista como los de Podología Elena García, con quienes se podrá realizar un estudio para averiguar de qué tipo de pie cavo se trata y qué tratamiento será mejor.

¿Qué son los pies cavos?

Un pie cavo se caracteriza por un exceso de altura en la bóveda plantar. Puede estar acompañado de una desviación del eje interno y externo o, por el contrario, puede mantenerse neutro. Son pies más reactivos dada la potencia muscular que los caracteriza.

Signos de los pies cavos

Además del aspecto visual, pues los especialistas pueden detectar si un pie tiene tendencia a ser cavo solo con la observación o el movimiento del cuerpo debido a que, como se comentó anteriormente, tienen un arco más pronunciado de lo normal, existen otros síntomas y signos que pueden indicar que se sufre esta afección.

Entre estos aspectos se destacan los siguientes:

  • Dolor o molestias frecuentes en la musculatura de la zona plantar del pie debido a que está trabajando con mucha retracción que genera en ocasiones microrroturas de las estructuras de los músculos y los ligamentos.
  • Dolor en los dedos y en el dorso del pie debido a que son demasiado prominentes: la deformidad de las falanges produce lo que comúnmente se llama “dedos garra”, dada la retracción muscular del pie. Esta posición suele ocasionar dolores y daños en esta zona.
  • Dolores en la almohadilla plantar de la zona delantera del pie debido a la disminución de la superficie de contacto del pie con el suelo, lo cual genera una carga excesiva en la zona delantera (puntera), llegando incluso a inflamarse.
  • Formación de lo denominado comúnmente como callosidades (hiperqueratosis y hematomas plantares), las cuales suelen formarse por un exceso de presión. La piel se defiende y comienza a endurecerse para poder soportar toda la carga sin dañarse, pues los pies cavos cuentan con poca superficie plantar a la hora de caminar o estar de pie.
  • Poca estabilidad o sensación de la misma, apareciendo esguinces. Debido a que, como ya se ha dicho, existe poca superficie de apoyo en la fase de contacto con el suelo, no se produce un buen apoyo de la zona externa, generando un movimiento lateral excesivo y creando la sensación de que se pierde algo el equilibrio.

Causas o motivos de los pies cavos

Generalmente los pies cavos tienen un componente neurológico y de afección muscular. Esto quiere decir que su desarrollo se ve afectado por problemas en el sistema neuro-músculo-esquelético, pudiendo estar aislados o asociados a otras enfermedades.

Los bebés suelen nacer con el pie totalmente opuesto a lo que se considera un pie cavo, es decir, nacen con los pies tirando a planos. A medida que el niño comienza a desarrollarse y a andar, el pie comienza a desarrollarse de una forma más rápida debido a que empieza a trabajar los músculos de las piernas antes más inactivos.

Es importante que durante este proceso el arco plantar se genere hasta una posición que consiga formar un arco flexible, ya que este será crucial para que el pie se mueva y se articule de manera funcional, siendo capaz de absorber los impactos. Con el paso del tiempo los pies cavos se van endureciendo y se vuelven más rígidos.

 

Diagnóstico

Si lo que se desea es tener un diagnóstico y tratar esta problemática, es necesario acudir a un podólogo y realizarse un estudio de la pisada.

En artículos anteriores se explica minuciosamente cómo se hacen este tipo de estudios y por qué es importante realizarse un estudio de la pisada al menos una vez en la vida. La única manera de poder paliar o solucionar un pie cavo y tener una calidad de vida mayor es sabiendo qué modalidad se padece y qué tipo de tratamientos existen en el mercado .

 

Sudoración excesiva en los pies

Hay personas que siempre se quejan de que tienen los pies húmedos, de que estos les sudan llegando a dejar una huella en el suelo cuando caminan descalzos. Y esto se debe a que padecen posiblemente una sudoración excesiva en los pies.

Es común que en épocas de calor o después de realizar una actividad deportiva se tengan los pies húmedos, pero si esta situación persiste, entonces el problema está más relacionado con tener una sudoración excesiva en los pies. En este artículo se analizan las causas, el tratamiento y los consejos disponibles para conocer  los motivos de este problema y el tratamiento posible

Cabe destacar que en la zona plantar existen más de 250.000 glándulas sudoríparas, que son las causantes del sudor del pie. Este número es más elevado que las que se encuentran en otras partes del cuerpo, como las axilas o las manos. El proceso de sudoración es una función normal del organismo, que sirve para regular la temperatura corporal, favoreciendo así la secreción de sustancias innecesarias que se encuentran en el cuerpo.

Pero cuando la sudoración excesiva en los pies se vuelve incómoda o el olor varía drásticamente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García. Allí, tras un proceso de evaluación, podrán poner un tratamiento a este problema que afecta a muchas más personas de lo que se puedan imaginar.

Causas de la sudoración excesiva en los pies

Cuando se suda de manera excesiva por los pies, es necesario averiguar cuál es el agente causante de este problema, e intentar poner solución a los factores externos que lo producen. Entre las causas más habituales se encuentran las siguientes:

Debido a una infección

Si la causa es una infección, se debe hacer un diagnóstico diferencial para averiguar si es de origen bacteriana o micótica. En ambos casos se resolverá aplicando cremas prescritas por un especialista. Es necesario no automedicarse, dado que la reacción en los pies puede ser contraproducente llegando a agravar la situación. Es mejor acudir a un especialista y que sea él, quien determine cuál será el tratamiento más oportuno para cada situación.

Debido a los cambios endocrinos

Cuando la sudoración excesiva se debe a cambios endocrinos, si se está pasando por una etapa así, los síntomas y signos pueden paliarse con el uso de desodorantes antitranspirantes.

Es común observar en las consultas que personas que están realizando una dieta híper-proteica reflejen cambios en la sudoración. Esto se debe a que la ingesta excesiva de proteínas y lípidos incrementa el exceso de sudoración. Hay que reseñar, que para paliar ciertos problemas de sudoración, es importante llevar una dieta equilibrada, y evitar productos como el picante, los refrescos, la cafeína o el tabaco. También se pueden utilizar productos que un podólogo puede aconsejar para hacer la vida más sencilla durante ese proceso.

Otros factores externos

Existen factores que son desencadenante de este problema y de otros muchos, como puede ser el estrés, la ansiedad, la subida de peso o cambios de temperatura. Puede parecer paradójico, pero durante los meses de frío, los zapatos y los calcetines cerrados que se utilizan, pueden provocar que el pie no transpire adecuadamente lo que provoca un aumento en la sudoración.

Uso de calzado inapropiado

El pie tiende a sudar cuando el calzado que se utiliza no es el apropiado para la estación o cuando este no está fabricado con los materiales adecuados.

Los materiales derivados del petróleo, hacen que el pie no transpire provocando un aumento de la temperatura y la sudoración. Si se tiene tendencia a padecer de sudoración excesiva es necesario utilizar materiales que se adapten a esta situación.

Patologías relacionadas con la sudoración

Se conocen tres tipos de problemas relacionados con la sudoración excesiva, los cuales se analizan a continuación:

  • Hiperhidrosis: es un aumento de la sudoración y está relacionado con el aumento de la tensión, nerviosismo y temperatura o una patología crónica.
  • Bromhidrosis: es en nombre que se da al sudor con un olor fuerte y desagradable, causado por los cambios metabólicos como los de la adolescencia o por infecciones (micosis).
  • Cromohidrosis: trastorno observable, pues las glándulas producen sudoración con color apreciable en la ropa blanca (calcetines, camisetas). Es una de las más incómodas pues se aprecia a simple vista.

 

Molestias y cansancio en los pies durante el embarazo

 

Durante los meses de embarazo las mujeres sufren diferentes problemas entre los que se encuentran el dolor o el cansancio de pies.

Esto se debe a las diferentes transformaciones que va sufriendo el cuerpo y al peso que aumenta en poco tiempo.

Estos cambios se hacen muy visibles físicamente, pero también en el aparato locomotor, especialmente en las regiones de las caderas, el sacro-lumbar y repercute de manera directa sobre los pies, que son al final los que sostienen todo el peso a lo largo del día.

Entre los cambios a los que debe adaptarse se encuentran:

  • Aumento del peso que debe sostenerse.
  • El pie tiende aumentar un número debido al descenso de la bóveda plantar.
  • Las mujeres embarazadas cada vez tienen más dificultad para acceder al pie con comodidad, lo que provoca una disminución en su cuidado y en su higiene.
  • Aumenta el déficit de retorno vascular debido a la presión que se focaliza en las piernas.
  • En ocasiones debido a los cambios hormonales, aumenta la sudoración de los pies pudiendo crear hongos u otras afecciones.

En este artículo, los especialistas de Podología Elena García, evalúan y analizan los mejores consejos para prevenir y evitar esta situación que se da durante los meses de embarazo y las primeras semanas del post parto.

Problemas frecuentes por el cansancio en los pies durante el embarazo

El cansancio de pies es algo muy habitual durante el embarazo y a continuación se comentarán las afecciones más comunes que suelen darse en los pies durante esta etapa:

Dolor en la zona plantar

La fluctuación en el peso y el cambio en el centro de gravedad suelen ser la primera causa de dolor en la planta del pie en las embarazadas. Con el paso de las semanas las caderas comienzan a abrirse y rotarse, lo que hace que la superficie de apoyo varíe, generando mayor presión en los talones y obligando al cuerpo a caminar diferente, lo que generará mayores molestias.

Es muy importante tratar estos problemas a tiempo, para que el dolor no se vuelva crónico y prevalezca más allá del parto.

Se debe controlar estos factores hasta un año y medio después del parto. La relaxina (hormona responsable de los  cambios de cuerpo) tarda este tiempo en normalizarse.

Inflamación de pies

Uno de los principales problemas que se dan durante el periodo de gestación es la hinchazón de pies, producida mayoritariamente por la retención de líquidos. Lo habitual es que esta problemática aumente en épocas de calor y cuando se mantiene la misma posición durante un periodo prolongado de tiempo, ya sea de pie o sentada.

Por este motivo las mujeres embarazadas a partir del segundo trimestre empiezan a tener edemas alrededor de los pies y el tobillo, situación que puede extenderse a los primeros meses del postparto, algo normal que poco a poco irá desapareciendo. Si esto persiste lo mejor es acudir a un especialista.

Molestias debido a las uñas encarnada

Las uñas encarnadas u onicocriptosis más que un síntoma más es una consecuencia del punto anterior. La hinchazón provocada por la retención hace que la uña se encarne en el contorno provocando infecciones, y grandes molestias que pueden agravarse. La única solución para tratarlas correctamente es acudir a un podólogo, que solvente el problema y guíe al paciente sobre como debe cuidarse.

Esta afección puede durar para siempre si no se trata, dado que las uñas se van deformando y adquieren comportamientos que si no se tratan afectan durante toda la vida.

Aparición de la sudoración de pies

La hiperhidrosis o el exceso de sudoración en el embarazo suele ser provocado o causado por los diferentes desequilibrios hormonales que provocan una incorrecta regulación de la humedad en el pie. La mala circulación es uno de los motivos que produce que se aumente la temperatura corporal y la retención de líquidos.

Todo esto provoca que el pie sude más, produciéndose el riesgo de que este huela mal o que se produzca algún hongo.

Problemas en la hidratación de los pies

Durante el embarazo se puede ver que la piel se reseca con más facilidad. Esto se debe a la pérdida de fluidos corporales ya que el bebé necesita hidratarse también.

Es necesario no dejar que la piel se reseque tanto como para que se formen grietas que posteriormente serán más duras y difíciles de eliminar.

Si estas se han vuelto persistente, y la hidratación tradicional no las soluciona, lo ideal es acudir a un podólogo que ayude y ponga remedio a este problema.

¿Cómo conseguir unos pies sanos?

Los pies son de las partes del cuerpo que menos atención y cuidados reciben, cuando en realidad son muy importantes, ya que se encargan de soportar todo el peso cuando el ser humano se desplaza.

Se acerca el verano, y todo el mundo busca tener unos pies sanos, pero lo cierto es que si durante los meses previos no se han cuidado lo suficiente, será complicado que estos puedan arreglarse en pocas semanas.

Los pies necesitan de un cuidado especial, no solo por la parte estética, sino también por la salud. Para ello es aconsejable acudir de manera regular a un especialista, como los que se encuentran en Podología Elena García.

En verano los pies están más expuestos a las inclemencias del tiempo, dado que el calzado que se utiliza es abierto y se anda descalzo por los suelos de la casa, la piscina y por la arena de la playa. Esto hace que se deterioren y sufran daños; por ello es mejor realizar una serie de rutinas semanas previas a la llegada de las vacaciones para que luzcan mejor y tengan menos sufrimientos.

Consejos para tener unos pies sanos

A continuación compartiremos unos consejos básicos para mantener los pies sanos y prevenir la aparición de heridas y hongos:

Limpiarlos y secarlos bien

Puede parecer una obviedad, pero en ocasiones los pies no son limpiados con la misma minuciosidad de otras partes del cuerpo. Es necesario que todos los días los pies sean enjabonados y enjuagados con precisión. Luego, lo más importante, deben ser bien secados por todas sus partes.

Es habitual que las personas no se sequen los pies cuando han salido de la ducha o de la piscina, y los introduzcan en las zapatillas o zapatos estando aún húmedos. Esto provoca que a la larga se produzcan grietas, aparezcan hongos y mal olor. Para evitarlo es necesario secar apropiadamente y llevar una buena higiene, solo  así se podrá tener unos pies sanos.

Hidratarlos regularmente

Parece que los usuarios solo se acuerdan de la crema para los pies cuando se acerca el verano, pero lo cierto es que es necesario hidratarlos regularmente. Para ello es mejor utilizar una indicada específicamente para esa parte del cuerpo. Si se tienen dudas sobre cuál de ellas usar o la que mejor se adaptará a las propiedades de cada piel, aconsejamos acudir a un podólogo para que, del estudio específico de las circunstancias, establezca el mejor tratamiento.

La hidratación evitará la aparición de grietas y sequedades que pueden resultar muy molestas debido a los picores; sin mencionar  además de que son muy antiestéticas.

Hay que cuidar las uñas

Las uñas son más delicadas de lo que puedan parecer y en ellas se originan hongos que deben ser tratados por especialistas. Además, un mal corte puede provocar que éstas lleguen a encarnarse y provoquen infecciones dolorosas.

Los podólogos son las personas indicadas para realizar los cortes de aquéllas uñas que sufren de algún problema, y es que, debido a la postura que los pies adquieren al andar, pueden llegar a provocarse heridas debido a la malformación que adquieren las uñas.

Utilizar un calzado apropiado para unos pies sanos

Muchos problemas en los pies se originan porque las personas suelen utilizar calzados inapropiados, tales como chanclas o zapatos elaborados con malos materiales.

El calzado es muy importante, y para elegir el mejor es necesario acudir a un podólogo para que de un estudio de la pisada aconseje el modelo de zapato o plantilla que es mejor usar.

Acudir a un podólogo regularmente

Cuando se comienzan a notar sintomatologías en los pies es necesario acudir a un podólogo. En ocasiones las uñas se encarnan, o nacen con una forma que no es la correcta, también puede ocurrir que aparezcan durezas, sequedades e incluso hongos. Para tener pies sanos es necesario hacerse revisiones al menos dos veces al año, de esta forma se evitarán muchos problemas a mediano y largo plazo.

Los pies sufren mucho a lo largo de la vida, por lo tanto merecen recibir un trato especial que les permita seguir cumpliendo su función.

¿Qué tipo de pisada tengo?

Averiguar qué tipo de pisada se tiene es trascendental si se desea tener un cuerpo sano y en equilibrio entre las diferentes zonas que lo componen. Para los deportistas, sobre todo para los corredores, es imprescindible conocer qué tipo de pisada se tiene para así poder elegir un calzado adecuado.

Para conocer con seguridad todos los detalles sobre qué tipo de pisada se tiene y recibir los mejores consejos sobre qué calzado utilizar, así como para corregir la pisada o saber qué deportes practicar, es mejor acudir a un centro profesional como el de Podología Elena García. Allí son expertos en realizar estudios sobre la pisada y en asesorar a sus clientes, sobre todo si son corredores, en el tipo de calzado deportivo que deben utilizar para no sufrir una lesión a largo plazo.

¿Qué tipo de pisadas hay?

Los tipos de pisadas se agrupan en tres modalidades. Cada una posee una serie de características propias que se evidencian de manera muy palpable en determinadas ocasiones.

Pisada pronadora

La mayoría de los corredores tiene este tipo de pisada. La pisada pronadora hace que al impactar el pie contra el suelo el tobillo se incline hacia el interior.

Existen diferentes grados de pronador que dependen de lo que ceda el tobillo a la hora de pisar, pues la clasificación puede variar desde ser pronador leve a ser pronador severo.

Pisada supinadora

El supinador inclina el tobillo hacia el exterior, lo cual suele darse en personas con un arco plantar muy pronunciado y poco flexible.

Existen varios grados de supinador, siendo los más pronunciados los que suelen ocasionar mayores problemas sobre todo a los corredores, quienes tienden a padecer esguinces de manera continua.

Pisada neutra

En este tipo de pisada el tobillo no se inclina hacia ningún lado, pues el ángulo entre pantorrilla y talón es de 1-3 grados. Es la mejor pisada que se puede tener y no suele ocasionar lesiones si se es deportista.

El estudio biomecánico de la pisada en 4 pasos

Para poder conocer de manera certera el tipo de pisada que se tiene, y así evitar posibles lesiones, la mejor opción es acudir a un podólogo para que este evalúe la situación y pueda realizar un estudio biomecánico de la pisada.

El estudio biomecánico de la pisada, debe hacerlo un especialista, y permite corregir y evitar diferentes problemas que pueden surgirle al usuario.

Este estudio consiste en:

1. Realizar un estudio del historial del paciente

El podólogo debe informarse o pedirle información al paciente sobre su historial clínico, su actividad deportiva, el estilo de vida que lleva, el calzado qué utiliza, además del peso, altura, trabajo, etc. Esto es fundamental antes de emitir un diagnóstico, dado que de todo ello dependerá las medidas a tomar con el paciente.

2. Realizar una exploración física del paciente

Con la ayuda de una camilla se realizará un estudio y una evaluación de la condición muscular que presenta el paciente, para así poder concluir los condicionantes que afectan a la pisada.

3. Estudio de un análisis estático

Para hacer esta prueba se necesita contar con material especializado, que solo suele encontrarse en centros especializados. El usuario debe subirse a una plataforma de presiones. Está nos da información barométrica de la planta del pie. De esta forma el especialista es capaz de evaluar el reparto del peso en el pie cuando este se encuentra en reposo.

4. Realizar un estudio dinámico

Sobre la misma plataforma de presiones anterior el paciente debe situarse de nuevo pero esta vez es para caminar o correr sobre ella, para que el podólogo pueda observar la forma de la pisada cuando el cuerpo se encuentra en movimiento, dado que puede variar mucho a cuando está en reposo.

Si se desea saber qué tipo de pisada se tiene, o se sospecha o se comienza a padecer algún tipo de molestia lo mejor acudir a un centro especializado.

Con la ayuda de un podólogo se puede comenzar a poner solución a cualquier problemática que haya podido surgir por no estar realizando una pisada adecuada o por no utilizar un calzado adecuado a las características que usted necesita.

El estudio de la pisada le va a proporcionar conocerse un poco más a usted mismo, lo que  le va ayudar a encontrarse mejor y mejorar por tanto su condición física.

¿Cómo prevenir y curar el pie de atleta?

Una de las afecciones más habituales que suelen darse en los pies es el denominado pie de atleta. Es una enfermedad cutánea causada por un hongo que normalmente se reproduce por la zona de los dedos de los pies.

Este hongo ataca más a menudo a los pies porque los zapatos crean un clima idóneo para su propagación. Suele contagiarse en áreas húmedas y calientes, como las que generan los lugares alrededor de las piscinas y las duchas públicas. Es muy habitual que los deportistas se contagien de esta enfermedad por la asiduidad que tienen a este tipo de establecimientos, de ahí que se le denomina como pie de atleta.

No todos los hongos que se localizan en los pies son pie de atleta, pero es cierto que este es uno de los más frecuentes y fáciles de transmitir por el medio en el que vive. Como se ha comentado anteriormente, el pie de atleta suele surgir entre los dedos de los pies, pero puede llegar a expandirse hacia las plantas y las uñas si no es tratado a tiempo.

Síntomas de padecer pie de atleta

Si se observa alguno de los síntomas que se enumeran a continuación, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García, donde se hará una evaluación del pie y se determinará el tratamiento a seguir.

Formas de pie de atleta que se pueden observar:

  • Forma crónica: se suele observar un enrojecimiento del pie y un picor constante, especialmente por la noche. Es una de las formas más frecuentes de padecer el pie de atleta.
  • Forma hiperqueratósica: cuando se está en este estado aparecen grietas, ampollas y escamas en las zonas infectadas. Además, la capa externa de la piel se vuelve más gruesa.
  • Forma vesical media: la piel se irrita y comienzan a aparecer vesículas, las cuales no deben ser explotadas bajo ningún concepto, pues podrían causar una infección más severa.
  • Forma ulcerosa: si no se ha acudido a un especialista a tiempo, el pie puede llegar a ulcerarse. En este punto se infecta y es necesario que sea tratado con antibióticos. Las personas que poseen un sistema inmunitario débil, como los diabéticos, corren mayor peligro de que las úlceras no se curen fácilmente y el tratamiento se prolongue por un largo periodo de tiempo.

¿Cómo prevenir estas infecciones?

Para prevenir las infecciones causadas por los hongos, los especialistas recomiendan seguir una serie de pautas:

  • En necesario lavar los pies diariamente de manera minuciosa con abundante agua y jabón.
  • Secar bien los pies después de cada lavado, especialmente entre los dedos, pues es la zona principal donde se reproducen los hongos.
  • Utilizar por costumbre calcetines limpios de algodón y cambiarlos si es necesario para mantener los pies secos. Esto va dirigido sobre todo a aquellos usuarios que suelen sudar por los pies de manera abundante.
  • En las piscinas y lugares públicos es necesario llevar los pies protegidos con sandalias o material apto para lugares húmedos, como patucos de goma.
  • Los zapatos deben estar bien ventilados y deben ser fabricados de un material natural como el cuero para que no dañen el pie y este pueda respirar, evitando así el riesgo de que los hongos proliferen.

Tratamientos para el pie de atleta

El tratamiento para curar el pie de atleta la primera vez que se padece suele ser un antimicótico por vía tópica, ya sea en polvo o en crema. El tratamiento debe continuar al menos una o dos semanas después de la desaparición visible del hongo para evitar que vuelva a resurgir en poco tiempo.

Este tipo de hongos suele ser reincidente y aparece en un 65% de los casos en menos de dos años. Para que no se vuelva a producir hay que tener en cuenta las medidas preventivas, además de mantener el nivel de humedad, en su justa medida. Quizá haya que utilizar productos que reduzcan la sudoración.

Si a la vez se ha producido una infección bacteriana, se suele recomiendar que los pies sean lavados con jabones con sulfato de selenio, para evitar que las heridas se propaguen y para ir limpiando toda la zona.

Pero, lo mejor es ponerse en manos de expertos, porque son patologías que tratándolas adecuadamente se resuelven pronto y sin embargo con un tratamiento inadecuado, se vuelven muy tediosas.