958 261 921

/

info@podologiaelenagarcia.com

El origen de las durezas

Cada año cientos de pacientes a visitan nuestras consultas quejándose de diferentes dolencias. Una de las afecciones más frecuentes son las “durezas”. Técnicamente, se denomina con el nombre de hiperqueratosis.

Las durezas son un engrosamiento de la zona más superficial de la piel que envuelve el pie o la mano. Esto sucede a causa de un aumento de células muertas que se descaman. Su aparición puede darse en cualquier persona, joven o de mayor edad, y a largo plazo son muy molestas. 

Si se sospecha que se puede padecer esta patología los síntomas a observar son los siguientes:

  • Una zona de la piel está endurecida pero no posee bordes definidos.
  • El color es amarillento debido al cúmulo de queratina.
  • La textura de ese lugar es áspera al tacto.
  • Sequedad en la zona
  • Generalmente no son dolorosas, aunque sí pueden resultar molestas o tediosas.

Aunque puede ser una afección sencilla, lo cierto es que si se descuida y no se acude a un podólogo de confianza como los de Podología Elena García, puede llegar a complicarse llegando a formar un heloma plantar. Este se caracteriza porque la dureza llega a capas más profundas de la piel y comienzan a verse los bordes más definidos y dolorosos. 

Los pies deben revisarse regularmente pues lo que puede parecer algo pequeño y sin importancia al principio, a largo plazo puede desarrollarse y convertirse en algo mayor y muy molesto, que impida que los usuarios lleven una vida normal y saludable.

Causas de la aparición de las durezas

A continuación se analizarán las causas más probables por las que suelen aparecer durezas, algo que afecta a una gran parte de la población:

Una mala pisada

En muchas ocasiones las durezas aparecen en los mismos sitios años tras año, eliminación tras eliminación. La razón de ello es muy sencilla: la forma de pisar es incorrecta. Por tanto, siempre hay una zona que se ve más expuesta a soportar el peso del cuerpo.

Una mala elección de calzado

Un calzado inadecuado con punta estrecha y elevado tacón fomentan la aparición de durezas en las zonas delanteras y en los dedos. Esto se debe al peso que tiene que soportar esa zona y a las zonas de los dedos provocado por la escasez de espacio y mal reparto de cargas. 

La ausencia de calcetines

Hay personas que no usan de manera habitual calcetines. Esto provoca que la piel del pie comience a rozarse directamente con el material rígido del calzado, lo que causa la aparición de durezas con el paso del tiempo. Por ello es necesario utilizar calcetines siempre que se use zapato cerrado (lo cual sucede la mayor parte del año),el calcetín funciona como una segunda piel y con él se consigue un  menor daño para la piel.

Sequedades y deshidratación

La deshidratación de la piel es un factor que también propicia la generación de hiperqueratosis, sobre todo en las zonas más propensas a ello, como los talones o la puntera del pie. Para evitar sequedad es aconsejable llevar un proceso de hidratación diario, aplicando en los pies con una crema específica para ellos. Así se evitarían muchos problemas derivados de la deshidratación plantar.

Deformidades en los pies

Si el paciente tiene una deformidad en el pie, como juanetes, dedos montados o dedos garra, entre otros, es normal que aparezcan durezas en esa zona, debido a que suelen rozar más frecuentemente con el zapato ya que no poseen una estructura normal.

Cuando esto ocurre, es imprescindible evaluar el problema, para así encontrar unos zapatos que se adapten a la deformidad detectada.Por ello se recomienda visitar a un podólogo y solicitar su diagnóstico. 

Tratamientos posibles a realizarse

Existen diferentes remedios y tratamientos  para eliminar las durezas e incluso conseguir disminuir su aparición. Para ello siempre se debe acudir a un podólogo, ya que son los únicos que pueden diagnosticar correctamente el problema.

Quiropodia

Este es el tratamiento podológico más habitual que se realiza a las personas que tienen durezas. A través de la deslaminación se procederá a eliminar suavemente las capas de la piel que se han ido formando. Es un trabajo minucioso que da buenos resultados.

Estudio de la pisada

Si bien la terapia anterior puede eliminar las durezas, volverán a aparecer. Si la aparición es relativamente frecuente en el tiempo. Se debe realizar un estudio de la pisada y en él se debe sacar la conclusión por la cual la zona tiene un exceso de trabajo. En esa línea se debe trabajar para que esa zona no roce constantemente. 

¿Qué son las uñas negras en los deportistas? 

Uno de los problemas más comunes entre los corredores o los deportistas de alto impacto es el de las uñas negras. Este puede llegar a ser un verdadero problema si no se trata de manera adecuada, que afecte el rendimiento del usuario y que, en casos severos, paralice la actividad física.

La causa primordial de que corredores y deportistas sufran de uñas negras es debido a la incidencia de microtraumatismos de manera continuada, lo que provoca hematomas subungueales, es decir que la sangre se acumula debajo de la uña; lo que puede llegar a ser muy doloroso.

Si eres deportistas y observas que la uña comienza a ponerse oscura, lo mejor es que acudas a un especialista como los de Podología Elena García. Cuanto antes atiendan esta problemática menores serán los daños que se originen a largo plazo.

Causas de la aparición de las uñas negras

Este tipo de cromoniquia viene dada por causas externas, es decir que no tiene relación con enfermedades congénitas ni virales. Se produce cuando a causa de uno o varios traumatismos se comienzan a romper vasos sanguíneos y la acumulación de sangre que se crea bajo la uña da este aspecto oscuro:

Por impacto de objeto

Traumatismo con un objeto que cae directamente sobre las uñas del pie. Además de ser muy doloroso, el problema es que con el pasar de las horas comenzará a aparecer un hematoma debajo de la uña. Si hay suerte, en ocasiones, la uña se podrá recuperar, en otros se perderá.

Calzado incorrecto

Cuando el zapato es estrecho, muy pequeño o inadecuado, debido a la forma de los pies, este los irá oprimiendo en la parte delantera a cada paso, lo que producirá pequeños impactos continuados que a la larga crearán un hematoma crónico.

Deportes de alto impacto

Deportes como el running, el fútbol, el ballet, el esquí o el pádel son de alto impacto, por lo tanto requieren de un calzado especial que provoca un sufrimiento habitual en los dedos de los pies.

Los deportes son la principal causa de la aparición de uñas negras, debido al sufrimiento y a los impactos continuados a los que son sometidos los pies. Si se es deportista es necesario llevar al día la salud de los pies, para que este problema no cause daños mayores.

Hemorragias en astillas

Son típicas de traumatismos fino que tienen apariencia de astilla, como si la uña estuviera rota y se acumulan en la zona destral. Suelen hacerse poco a poco con el pasar de los días, debido a una mala posición del dedo dentro del zapato.

Tratamiento de las uñas negras

Siempre que el origen no se deba a una patología, en cuyo caso necesitaría otros modelos de tratamiento. Los especialistas suelen recomendar hacer un pequeño parón en el deporte y cambiar o variar el calzado más a menudo. Siempre es mejor que el espacio en la puntera sea amplio, para que los dedos estén cómodos y no choquen con el zapato.

Con el tiempo la uña cicatriza por sí sola sin necesidad de mayores atenciones médicas, y si se la deja descansar las molestias irán remitiendo hasta desaparecer. Solo entonces se podrá reanudar la práctica deportiva.

No obstante, si el dolor persiste y es intenso habrá que recurrir a practicar una técnica que consiste en realizar un pequeño agujero con una aguja caliente en la uña, con el objetivo de dar salida a la sangre que allí se ha acumulado. Esta práctica ayuda a reducir la presión que se acumula debajo de la uña, alivia el dolor y facilita la cicatrización.

Aunque pueda parecer doloroso no lo es, más bien es un método rápido y eficaz para sanar. Hay que acudir siempre a un especialista para que sea él quien evalúe la situación y realice la cura.

Prevención

A continuación se aportarán una serie de consejos para prevenir su aparición:

  • Elegir un calzado adecuado a cada práctica deportiva, que mantenga los pies a salvo.
  • Utilizar calcetines de algodón.
  • Cortarse la uñas correctamente y, si se tiene algún problema acudir a un podólogo a que lo haga.
  • Llevar una higiene correcta en los pies. Secarlos bien y evitar la aparición de hongos.

 

Los pies vuelven a la rutina. 

Estos  meses comienza la vuelta a la rutina. Es importante sumar un cuidado que suele ser un poco olvidado: el de los pies. 

Después del verano los pies, aunque hayan sido cuidados, suelen presentar algunos daños. La playa, la piscina, la humedad constante, los zapatos abiertos y el ir descalzos a muchos sitios, suele repercutir en la salud de los pies. Por ello, antes de volver a introducir los pies en zapatos cerrados, es aconsejable prepararlos.

Los pies sufren mucho cuando después del verano se comienza a utilizar calzado cerrado debido a que están algo más inflamados que el resto del año. Para evitar problemas mayores en los pies, es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones.

Cuidados para los pies

A continuación se indican consejos que se debe tener en cuenta durante las semanas comienzan la vuelta a la rutina, para conservar la salud de sus pies todo el año:

Visitar al podólogo al finalizar las vacaciones

Es aconsejable visitar al podólogo una vez finalizadas las vacaciones de verano, pero no solo los niños, sino todos los miembros de la familia.

Durante el verano los pies pueden sufrir sequedades, grietas, e incluso el contagio de algún hongo debido a ir descalzo por zonas públicas como playas y piscinas. Para tratar esto de manera fiable y segura es necesario que la persona acuda a un especialista y que sea él el encargado de poner solución a la situación.

Es necesario solventar cualquier problema de este tipo antes de que llegue el frío y los pies calcen zapatos cerrados, porque la humedad que se genera en el interior más que ayuda a la proliferación de los hongos.

Elegir un calzado adecuado

El mejor calzado para los pies es aquel que protege el pie sin deformar la marcha, para que facilite el paso normal y se adapte desde el primer momento a las dimensiones del pie.

Hay que recordar que los zapatos inadecuados a la morfología del pie, posee horma más estrecha y su diseño no favorece la pisada normal. Su uso ocasional no debe producir ningún problema, pero cuando es diario puede llegar a producir deformaciones y malos hábitos al caminar.

El calzado a utilizar debe llevar sujeciones de cordones o velcro (en función de la edad) que impidan que el pie se deslice y, a ser posible, que los materiales sean lo más naturales y respetuosos posibles con la piel.

Secar e hidratar los pies con precisión 

En invierno los pies pasan la mayor parte del tiempo cubiertos, por ello es necesario que se sequen minuciosamente después del baño, para que la humedad no quede atrapada dentro del calzado. Cuando esto ocurre, los pies suelen agrietarse, oler mal o criar hongos.

También es aconsejable hidratarlos con una crema para pies, así se tratarán las sequedades que se han producido en el verano.

Cortar las uñas adecuadamente

Cuando el zapato es abierto y el pie es libre, se producen pocos daños por el roce de una uña mal cortada con la pared del zapato. Pero cuando uña encarnada roza con la puntera de los zapatos pueden producirse daños serios que deben prevenirse.

Si se tiene dudas sobre cómo cortar las uñas adecuadamente o sobre cualquier otro punto , lo mejor es acudir a un especialista como los de Podología Elena García, y consultar allí todas las dudas que se tengan sobre cómo cuidar y conservar la salud de los pies durante todo el año, especialmente al tener que volver a la rutina diaria.

Cuidados de los pies en invierno

El frío ya comienza a aparecer en la mayoría de ciudades y con él un cambio de hábitos. Los pies en invierno, al igual que se hacía en verano, hay que darle un cuidado especial. El problema es que, al tenerlos cubiertos la mayoría de la temporada, no se le presta la atención que necesitan y acaban produciéndose problemas.

Los expertos en pies, como los de Podología Elena García, aconsejan tomar ciertas precauciones en invierno, sobre todo a aquel sector de la población que es especialmente sensible a las bajas temperaturas, como niños, personas mayores y enfermos.

Entre las afecciones más comunes que suelen aparecer en manos y pies cuando llega el frío junto con la dermatitis, los eccemas o el conocido Pie de Trinchera, son los sabañones. El sabañón es muy común entre la población, y es una lesión dérmica que está causada por el frío. Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que deriva en una hipoxemia y en una inflamación de las paredes vasculares.

Para que este tipo de afecciones no aparezca o no se agraven durante los meses fríos, es necesario que los pies reciban una serie de cuidados para mantenerlos sanos y poder hacer una vida normal sin dolores ni molestias.

Cuidado de los pies en invierno

Para prevenir estas patologías los podólogos dan una serie de consejos que se analizarán a continuación y que todo el mundo puede llevar a cabo de una forma sencilla.

Utilizar calcetines adecuados

Intentar usar siempre calcetines de tejidos naturales, como el algodón o la lana, que permitan mantener los pies calientes pero sin presionarlos para que la circulación vaya correctamente, dado que es esto lo que mantendrá los pies a la temperatura correcta.

Buscar un buen calzado

Elegir un calzado adecuado es primordial para conservar la salud de los pies. Los zapatos deben permitir que el pie transpire para que no acumule humedad, así se reducirá la sensación de frío y se evitarán daños.

El calzado cuando no es de buena calidad, queda estrecho o no es el adecuado a la temporada, suele ocasionar daños en los pies, produciendo heridas, proliferando los hongos o dañando las uñas.

Evitar el calor directo

Cuando llega el invierno hay personas que tienen propensión a que las extremidades, (manos y pies) se le queden fríos, por lo que buscan una fuente de calor directa para templarlos.

Exponer los pies a un cambio tan brusco de temperatura provoca los temidos sabañones. Tener calcetines y calzados adecuados debe bastar para mantenerlos calientes de manera constante.

Prepara los pies

Existen grupos de riesgo en la población a los que el frío afecta de una forma más concreta. En él suelen estar los niños y las personas mayores, ya que, debido a sus circunstancias les cuesta regular la temperatura. Para que esta problemática no les cause daños, es aconsejable preparar los pies con cremas específicas, lo que disminuirá la aparición de grietas y mantendrá el equilibrio de la dermis. Si se tienen dudas acerca de cuáles utilizar, pueden acudir a su podología de confianza, donde le recomendarán la que mejor se adapte a sus necesidades.

Estimular la circulación

Para estimular la circulación de las piernas lo mejor es realizar baños en los que se alterna el agua fría con el agua caliente. Esto ayudará a mantener las extremidades a una temperatura adecuada, sobre todo si se practican deportes de invierno como el esquí o el senderismo.

Para muchos no es una práctica muy agradable pero si efectiva, dado que muchos de los problemas de enfriamiento en los pies se deben a que la persona padece problemas de circulación.

Crear o conservar unos hábitos saludables

Tener hábitos en los que se incluya comer bien, practicar deporte de manera regular y reducir al mínimo el consumo de alcohol o tabaco, ayuda a mantener la piel más sana, entre otras cosas.

Por ejemplo, el tabaco contribuye a la deshidratación de la epidermis, lo que aumenta el riesgo de padecer sabañones y otras afecciones.

Todos los consejos anteriormente mencionados son adecuados para cualquier persona, pero sobre todo para aquellas que padecen durante todo el invierno de pies fríos.

Las mujeres con fibromialgia padecen muchos problemas en los pies

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza principalmente por producir un dolor generalizado en todos los músculos del cuerpo, además de un cansancio y persistente. La fibromialgia afecta aproximadamente a un 7% de la población de las cuales la mayoría son mujeres.

Está considerada como una enfermedad reumatológica con un posible origen neurológico. Aunque no se conocen las causas, el compendio de sus síntomas ayudan a identificarla: dolor de pies, de músculos y huesos, articulaciones inflamadas, cansancio, insomnio, y dolores de cabeza acompañados de ansiedad.

La fibromialgia provoca daños en la salud y entre ellos ataca agresivamente a los pies de las mujeres, lo que reduce su independencia y su calidad de vida. Encontrar calzado para esta circunstancia provoca que se puedan llegar a desarrollar otras patologías que retroalimentaran las afecciones ya padecidas.

Esta enfermedad va asociada en las mujeres a una mala salud de los pies debido a todos los problemas y dolores que derivan de ella, suele mantener este aspecto en común con una probabilidad superior a otras dolencias.

Especialistas como los de Podología Elena García, aconsejan realizarse revisiones periódicas en los pies cuando se padece fibromialgia para poder así llevar un seguimiento y evitar o paliar los problemas que suelen derivar.

Fibromialgia: factores en los que influye

A continuación, se analizarán los factores a valorar de este problema, sobre todo aquellos que influyen negativamente y agravan los síntomas en los pies:

Factores de riesgo

Cuando además de padecer fibromialgia se tienen problemas en el arco (plano o con excesivo puente) o sobrepeso, esto acaba generando serias consecuencias en la pisada lo que puede derivar en daño en las articulaciones, lo que se sumaría a la inflamación que estas ya suelen poseer debido a esta enfermedad.

El sobrepeso es uno de los grandes problemas del siglo XX, cuando esta situación se une a una problemática compleja como la fibromialgia los resultados se tornan más complejos de tratar. El peso que se deriva a los pies, sumado a los dolores articulares y musculares de la enfermedad provocan una gran sobrecarga, que llega a deformarlos y lastimarlos.

Problemas en el talón de Aquiles

Problemas en el talón de Aquiles, sumadas a la inflamación y a la mala postura al andar que se tiene a veces debido al dolor, provoca que estos tendones estén tensos y molesten más de lo normal.

Cuando se padece fascitis plantar

La fascitis plantar es un problema relacionado con los músculos, y cuando el dolor es más intenso puede llegar a ser muy limitante. Si se padece esta afección unida a la fibromialgia las molestias suelen ser mayores imposibilitando a la persona a hacer un día normal cuando tiene un brote o provocando que la recuperación sea más lenta.

El tratamiento para aliviar esta sintomatología es en ocasiones meticuloso, por lo que es necesario acudir a un podólogo a que evalúe situación.

Dolor en el espolón

El síntoma principal del espolón es el dolor que se siente en la parte interna del talón en forma de pinchazos. Al crearse el espolón no produce dolor inicial, pero sí puede provocar la irritación de tejidos que lo rodean. Cuando esto se suma a los dolores de la fibromialgia se inducirá una mayor irritación que irá unido a la mala posición que se tiene al andar.

Sedentarismo debido al dolor

Cuando el dolor se agudiza y ataca a las articulaciones, sobre todo aquellas que están en los pies, esto provoca que las mujeres (y hombres) decidan dejar de moverse debido al dolor que padecen, provocando que tengan una vida más sedentaria y por tanto aumenten de peso, lo que conlleva un aumento del estrés en los pies.

Todo esto acaba afectando a la calidad de vida que llevan la mayoría de las mujeres que padecen fibromialgia y que además padecen alguna patología en los pies como la que se ha podido mencionar anteriormente. Debido a todo lo anterior, se comienza a padecer insomnio por el dolor e incluso fatiga crónica, depresión o ansiedad. 

Por ello, si padeces fibromialgia y alguna afección en los pies, acude a un podólogo profesional que pueda trabajar contigo para ayudarte a paliar los dolores o a hacer que estos se suavicen, dado que ellos podrían ser motivo para dificultar una vida saludable.

Personas mayores: problemas en los pies

Las personas mayores suelen padecer muchos problemas en los pies, debido al paso del tiempo y al poco cuidado que han podido prestarles durante sus años de vida. La mayoría se queja de diferentes dolores en los pies, lo cual suele ser más común en mujeres. La artritis, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares juegan un papel muy negativo en la salud de los pies.

Como se ha comentado en post anteriores, los pies son de las partes del cuerpo que más agravios padecen, debido a que son los encargados de sostener el cuerpo todo el día. Al pasar la vida esto es sumativo, y tanto el cansancio como las diferentes dolencias dejan secuelas en los pies de las personas mayores.

Llegados a cierta edad es muy importante hacer diferentes chequeos de manera regular  para controlar y prevenir las diferentes patologías que afectan a los pies a esas edades. Si usted es una persona mayor (o está a cargo de una) los profesionales de Podología Elena García le aconsejamos que vayan al menos 1 vez cada 40 dias para realizar un chequeo con un podólogo de confianza, para prevenir cualquier problema.

Por qué surgen problemas podológicos en personas mayores

A continuación se analizan las causas más comunes que suelen provocar problemas podológicos en las personas mayores:

Por la piel

La piel de las personas mayores suele estar más seca y endurecida. Su capacidad sensorial se ha reducido por lo que en ocasiones no perciben la presencia de heridas o rozaduras. Esto generalmente  conlleva a que no las traten a tiempo, aumentando el riesgo de que puedan agravarse los problemas.

Los pies aumentan su tamaño

Con el paso del tiempo los pies aumentan de tamaño, e incluso, en algunos casos, llegan a deformarse, lo que provoca que lleguen a necesitar calzado específicos para no sufrir daños. Estos deben ser adquiridos en una ortopedia o tienda especializada en calzado para pies delicados

Problemas circulatorios

Los problemas circulatorios afectan a cualquier persona, pero lo cierto es son más frecuentes en las de avanzada edad. Con el tiempo la sangre deja de llegar adecuadamente a las extremidades del cuerpo, entre ellas a los pies. Ante esta circunstancia, cualquier herida puede ser peligrosa dado que puede llegar a gangrenarse.

Es importante acudir siempre a especialistas para revisarlas ya que así el problema no se hará mayor. Por eso muchas personas mayores acuden al podólogo a cortarse las uñas de los pies, para no hacerse ninguna herida.

La diabetes

La diabetes es una enfermedad común entre los mayores de 60 años; una de las más peligrosas y con peores consecuencias en los pies.

La diabetes tiene como consecuencia negativa, si no se cuida con regularidad, la posible amputación del miembro (sobre todo dedos de los pies). La diabetes debe estar muy controlada por el médico, para que no afecte fatalmente al cuerpo.

Sobrepeso y sedentarismo

El sobrepeso afecta de manera muy negativa a los pies debido a que los obliga a soportar más peso del que deberían. Por ello es mejor llevar una vida activa con un peso más equilibrado, que evite al pie sufrir tantos daños a largo plazo.

Para evitar el sobre peso y demás dolencias derivadas de él, los profesionales recomiendan a las personas ya mayores a que se mantengan activas, realizando deportes o actividades suaves como andar..

Problemas de higiene

El exceso de sudor debido a un calzado inadecuado, hace proliferar los hongos en los pies. Además, la falta de higiene o la dejadez hacen que aparezcan problemas que pueden afectar seriamente la salud de los pies.

Uñas maltratadas.

Las uñas encarnadas y los hongos pueden ser problemas que a la larga generan infecciones difíciles de tratar.

Por eso mantener unas uñas bien cortadas y bien valoradas es superimportante. 

Calambres en los pies: ¿cómo prevenirlos?

Como ya se ha mencionado en otros artículos del blog, los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren, debido a la presión que se ejerce sobre ellos a lo largo de día. Debido a esto, en ocasiones, cuando se está caminando por la calle, descansando en casa, o haciendo algún deporte, comienzan a aparecer calambres (algo parecido a un pinchazo).

Los calambres según la RAE: “son una contracción muscular involuntaria, dolorosa y de poca duración”. Es decir, lo que ocurre es que el músculo se contrae de manera abrupta, lo que puede durar hasta varios minutos.

En la mayoría de los casos los calambres en los pies no son un problema excesivamente grave, pero sí una forma continuada de padecer dolor que provoca ciertas limitaciones. Además, si se presenta de manera continuada, se debe acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que allí realicen un estudio del motivo de esta afección.

Causas de los calambres en los pies

Los calambres, como hemos comentado, son muy frecuentes en muchas personas, sobre todo cuando se ha realizado una actividad física durante un largo periodo o se ha estado de pie a lo largo del día o de la noche.

Las causas por las que se pueden producir calambres en los pies pueden variar y a continuación se analizarán aquellas que se debe tener presentes para que este problema no se prolongue o se agrave.

Deshidratación

Suele aparecer en deportistas debido a la pérdida de líquido, ya que bajan los minerales como el potasio o el calcio. Cuando esto sucede suelen producirse espasmos musculares y en casos más extremos se llegan a producir lesiones de carácter grave.

La deshidratación puede producirse también cuando el usuario consume demasiados diuréticos, por los que se producen diarreas frecuentes en las que se pierden minerales y nutrientes.

Utilización de calzado estrecho

Cuando los pies están sometidos a una gran presión debido al calzado, la musculatura y la zona vásculo-nervioso se encuentran sometidas a una gran presión, lo que puede provocar la aparición de calambres. Si el uso de este tipo de zapatos se prolonga en el tiempo este problema puede generar una patología como el Neuroma de Morton.

Esta patología tiene como síntoma los calambres crónicos en los dedos de los pies, si estos comienzan a suceder lo mejor es acudir rápidamente a un especialista para que realice un diagnóstico.

Durante los meses de embarazo

Durante el embarazo las piernas y los pies se hinchan debido a los cambios hormonales y al aumento de peso. Todo esto hace que la circulación sea más lenta, lo que puede provocar calambres en los pies.

Para ello es aconsejable realizarse masajes, dar paseos con un calzado cómodo e intentar descansar con los pies en posición inclinada para mejorar la circulación y evitar así la hinchazón.

En función del tipo de pisada

Una mala pisada puede llegar a generar problemas como los calambres. Por ello es importante realizarse un estudio biomecánico de la pisada en un centro especializado, para así prevenir patologías que pueden llegar a provocar serios daños en rodillas, espalda o caderas.

Otros problemas adjuntos

Otros factores relacionados con la salud podría provocar la aparición de calambres. Las personas que sufren diabetes, hipotiroidismos o insuficiencia renal entre otras tienen más riesgos de padecer esta patología.

Además el abuso del alcohol o las contraindicaciones de algunos medicamentos también pueden generar este problema, por lo que se debe comentar cualquier duda a un especialista antes de comenzar o dejar una medicación.

Consejos para mejorar esta situación

Como ocurre con la mayoría de los problemas relacionados con la salud, el mejor remedio es una prevención.

Es necesario llevar siempre un calzado adecuado a cada pie, el cual tenga la anchura suficiente para que los dedos estén cómodos y no se sientan prisioneros. También es importante realizar alguna actividad física de manera regular, pues ayuda a activar la circulación y coger musculatura.

Es necesario hidratarse con regularidad, sobre todo si se practican deportes. El agua es la mejor aliada, pero en ocasiones ingerir bebidas ricas en electrolitos ayudará a una hidratación más rápida. Y lo más importante después de una larga jornada en la que hay que estar mucho tiempo de pie, es necesario utilizar cremas refrescantes, estirar bien y poner los pies inclinados para descansar adecuadamente.

Calzado de invierno: Cómo elegirlo

Llega la nueva estación y con ella el cambio a calzado de invierno. Poco a poco se guardará la ropa de verano y se sustituirá por una más abrigada; lo mismo ocurrirá con los zapatos y las sandalias, que quedarán relegadas por modelos cerrados y más abrigados.

Tras el buen tiempo es muy probable que los pies no estén tan cuidados como deberían, dado que el sol, el calor, las piscinas y las sandalias hacen que los pies sufran un mayor desgaste en los meses de verano. Por ello, una vez se vuelve a la rutina, es bueno empezar a cuidarlos de nuevo y acudir a un especialista como los de Podología Elena García para hacerse una revisión.

El calzado a elegir dependerá del uso que se le vaya a dar. Si se necesita un calzado de oficina, por ejemplo, hay que priorizar la comodidad antes que el abrigo, ya que se va a estar cubierto la mayor parte del día, todo lo contrario si se trabaja o se pasa mucho tiempo en el exterior.

Por ello antes de elegir un calzado para esta nueva temporada, hay que hacer un balance entre los que se tienen y los que se necesitan. En función de ello deberá elegirse un formato u otro, para conservar los pies sanos durante todo el año.

Consejos para elegir un calzado de invierno

Una vez que se haya decidido para qué va a ir destinado el calzado de esa temporada, se deben tener en cuenta una serie de factores, entre ellos, que los dedos tengan suficiente espacio y libertad de movimiento.

A continuación compartiremos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de adquirir un calzado de invierno:

Evaluar la suela del zapato

La suela debe proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas que tienen cierto grosor amortiguan el impacto cuando se camina y ayudan a disipar las cargas. La mejor opción para todo el mundo es optar por suelas de goma o de materiales sintéticos, ya que tienen más capacidad de amortiguación que las de cuero. Esto hace que el impacto en las articulaciones sea más suave.

Elaborado de materiales transpirables

El zapato debe ser de un material transpirable, como el cuero por ejemplo. Entre más naturales sean, menos daño harán al pie, sobre todo en la zona donde este va cubierto. La circulación de aire a la parte interna  evitará que se produzcan malos olores y sudoración excesiva.

Hay que tener cuidado con este punto, dado que en ocasiones hay materiales que se asemejan mucho a los naturales pero no lo son, por ello mejor leer las etiquetas explicativas antes de comprarlos, ya que así se evitarán disgustos y futuros daños en los pies.

Flexibilidad

La parte delantera de los zapatos (la puntera) debe ser flexible para que las articulaciones puedan realizar un movimiento cómodo y sin presión. Si el calzado es para niños, es muy importante que la puntera sea flexible y la parte que sujeta el talón y el tobillo sea más rígida, ya que de esta forma se evitarán lesiones y malas pisadas.

La altura del tacón o plataforma

Lo ideal es que la altura no supere los tres centímetros. El pie de un adulto reparte todo el peso del cuerpo a través del pie y es el talón el que más carga se lleva. Cuanto mayor sea la altura del tacón, mayor será el peso que la parte delantera tendrá que soportar, lo que puede llegar a producir metatarsalgia si se abusa de zapatos con mucho tacón; es algo que suele hacer las mujeres en el día a día, sobre todo si trabajan de cara al público o en oficinas.

Cuidado con las hormas

Hay que evitar las hormas estrechas que dejan el pie encarcelado, tales como los de puntas afiladas, que quedan muy bonitas pero que además de dolorosas, son peligrosas para la salud de los dedos, ya que pueden generar los tan famosos juanetes. Esta malformación, en algunos casos, dura toda la vida.

Y si se usa plantilla

Si se usan plantillas personalizadas, lo recomendable es elegir un zapato donde esta pueda ser introducida y extraída con comodidad para facilitar así el uso. Las plantillas deben ser usadas con regularidad, por eso el zapato elegido para ella deberá ser el más usado en el día a día.

 

Mantenimiento de los pies de un runner

a

Los beneficios que aporta el deporte al organismo, tanto a nivel físico como emocional, son innumerables. Pero aun así, es necesario cuidar ciertos aspectos de la salud para poder realizar ejercicio de una manera óptima. Entre las zonas que más atención debe recibir el cuerpo cuando se está practicando un deporte están los pies. Los pies de un runner son el medio más valioso, y  conseguir el máximo rendimiento deben estar sanos.

Los corredores sufren mucho problemas en los pies a largo plazo, y más si no reciben la atención que necesitan. Esto se debe a que el running es un deporte de alto impacto, que repercute seriamente en la salud de los pies, pues deben soportar todo el peso multiplicado durante la carrera.

Problemas más comunes en los pies de un runner

Los corredores suelen sufrir lesiones con cierta frecuencia, al igual que cualquier deportista de alto rendimiento. Los problemas que más frecuentemente pueden darse en corredores por motivo de la práctica deportiva son los siguientes:

  • Dolores en el talón: es sin duda una de las molestias más comunes que tiene los corredores. Dicha dolencia se conoce como fascitis plantar. Es una patología muy incómoda y puede llegar a producir una leve cojera al andar debido al dolor.
  • Aparición de juanetes: los juanetes pueden ser de dos tipos, los que afectan al dedo gordo del pie, o al quinto metatarsiano (juanete de sastre).
  • Dolor en la zona anterior del pie: dolor que se produce en el antepié (entre las falanges de los pies y el tarso). Este dolor es notable y suele molestar mucho a los corredores durante la carrera.
  • Dedos en forma de garra o martillo: esto puede ser muy molesto y llega a producir problemas de salud.
  • Problemas en las uñas, hematomas, uñas encarnada, cambios de coloración.

Si se es corredor habitual es necesario acudir a un especialista, como los de Podología Elena García, para realizar revisiones periódicas y solventar así cualquier problema que pueda surgir con el tiempo. Y es que cualquier dolencia que no sea tratada correctamente puede derivar en un problema de salud mayor que impida al corredor practicar este deporte con regularidad.

Cómo solventar los problemas de los pies de un  runner

Como se ha dicho en el párrafo anterior es necesario acudir a un podólogo de confianza, ya que ellos serán los encargados de realizar los estudios necesarios a la vez que alivian las patologías:

Realizar un estudio de la pisada

La clínica de Elena García tiene a disposición del usuario un servicio integral para realizar el estudio completo de la pisada y así evaluar, por ejemplo, qué modelo de zapatillas deportivas necesita o si es necesario hacer algún tipo de plantilla para amortiguar la pisada.

Todo esto puede parecer una obviedad, pero la mayoría de las personas que corren en la actualidad pasan por alto este punto hasta que el daño se ha producido, por lo que luego el proceso de recuperación es más largo.

Elegir el calzado adecuado

Cada pie y pisada es diferente, por ello elegir un calzado que se adapte a las características individuales de cada deportista es muy importante para prevenir posibles daños. En esto los  estudios de la pisada aportan información clave.

Aunque en algunos locales especializados ofrecen asesoramiento acerca de los calzados deportivos, estos lugares no son los más indicados, ya que su formación y especialización no gira entorno a la salud de la persona si no a la venta de productos, lo mejor es acudir a un podólogo especializado en deportes.

Mantenimiento de uñas para runners

Un fallo muy frecuente, tanto en deportistas como en usuarios habituales, es el de no cortarse las uñas de los pies de manera correcta, lo que a corto o medio plazo genera serios problemas, como la denominada “uña encarnada”.

Las uñas de los pies de un runner deben cortarse con una forma específica, y es que cuando se corre el pie sufre muchos roces y los dedos son los que se llevan la peor parte. Si las uñas no se encuentran sanas y bien alineadas pueden surgir lesiones graves en ellas y en los dedos que a largo plazo supongan el tener que ir semanalmente a un podólogo para curar los daños.

 

Pies planos

Los pies planos son aquellos que presentan una bóveda plantar con menos altura o menos pronunciación de lo normal. Esta patología suele ir acompañada de un aumento de la anchura de la zona del medio-pie, lo cual se debe a la caída del arco de la zona interna.

Este tipo de formación suele ocasionar molestias a las personas que lo padecen, por ello es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que puedan realizar un estudio y así evitar que a lo largo de su vida y su desarrollo el paciente sufra dolor o molestias.

En este artículo pretendemos analizar y resolver cualquier duda que pueda tener un usuario con este tipo de patología, pues si no se trata adecuadamente puede tener serias consecuencias en el desarrollo.

¿Qué se considera pies planos?

Lo denominado como pie plano es un descenso de la bóveda plantar que se origina cuando se tiene menos arco del habitual y, por lo tanto, el eje del pie cae hacia dentro.

 

Sintomatología de pies planos

Además del aspecto que suele apreciarse, en el que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicando que se sufre esta afección:

  • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: se produce tendinitis, ya que el pie cae hacia dentro y trabaja forzadamente.
  • Molestias en el dorsal del pie: los huesos de esta zona se pellizcan por la mala postura y esto produce picos artríticos.
  • Cansancio al estar de pie quieto. La persona con pie plano sintomático necesita estar apoyado sobre algo cuando pasan un rato de pie sin moverse o sentarse. Para ellos estar de pie, es un horror por la fatiga que se crea.

Las causas de esta problemática son difusas, pero se debe entender que si aparece sintomatología se debe acudir a consulta para tratar este problema podológico, que la mayoría de las veces se trata con plantillas y la calidad y funcionalidad del paciente cambia exponencialmente.

El pie plano viene dado “de fábrica” en niños, la afección puede darse de igual manera entre chicos y chicas, sin variaciones en el género. 

Por el contrario, en la edad adulta suele haber un porcentaje mayor entre mujeres a las que se les aplana el pie sobre todo tras el embarazo o la menopausia. Esto se debe a que los ligamentos se relajan y hay más probabilidad de que el pie tienda a aplanarse. Por este motivo es necesario revisar la pisada durante el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer pasa por este proceso hormonal y aparece la sintomatología de pie plano; 

  • el pie crece de medio número a un número.
  •  Aparece una falta de energía para moverse, puesto la musculatura que se encarga del movimiento del cuerpo se tiene que encargar del sosten del sistema ligamentoso, con lo que se crea una fatiga crónica muscular por ese trabajo que no debería hacer el músculo sino el ligamento.

Si esto ocurre, tratando el sostén de la bóveda plantar con una plantilla, se acaba la fatiga y la persona vuelve a su vida habitual sin sentirse exhausta.

 

También puede darse en el caso de un adulto que, tras padecer algún problema, desarrolle un pie plano debido a la disfunción tibial posterior. Eso significa que el músculo que sujeta el arco deja de ser funcional y provoca que este se deforme.

Cómo tratarlo

Como ya se ha comentado, en los niños es bueno hacer un buen diagnóstico para que pueda corregirse con ejercicios de potenciación. Cuando los niños son así de pequeños se realizan estas acciones con el fin de corregir a largo plazo toda la sintomatología derivada de tener los pies planos.

Por el contrario, cuando esta afección se empieza a tratar cuando ya son adultos, lo más importante es hacer una plantilla personalizada que minimice los daños ya padecidos y que le dé buena calidad de vida al usuario que la lleva.

Los tratamientos que se realizan siempre deben ir acompañados de una terapia de ejercicio compuesta por estiramientos y potenciación. Como último recurso siempre queda la cirugía, pero que solo es aconsejable en casos muy concretos y específicos.