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El origen de las durezas

Cada año cientos de pacientes a visitan nuestras consultas quejándose de diferentes dolencias. Una de las afecciones más frecuentes son las “durezas”. Técnicamente, se denomina con el nombre de hiperqueratosis.

Las durezas son un engrosamiento de la zona más superficial de la piel que envuelve el pie o la mano. Esto sucede a causa de un aumento de células muertas que se descaman. Su aparición puede darse en cualquier persona, joven o de mayor edad, y a largo plazo son muy molestas. 

Si se sospecha que se puede padecer esta patología los síntomas a observar son los siguientes:

  • Una zona de la piel está endurecida pero no posee bordes definidos.
  • El color es amarillento debido al cúmulo de queratina.
  • La textura de ese lugar es áspera al tacto.
  • Sequedad en la zona
  • Generalmente no son dolorosas, aunque sí pueden resultar molestas o tediosas.

Aunque puede ser una afección sencilla, lo cierto es que si se descuida y no se acude a un podólogo de confianza como los de Podología Elena García, puede llegar a complicarse llegando a formar un heloma plantar. Este se caracteriza porque la dureza llega a capas más profundas de la piel y comienzan a verse los bordes más definidos y dolorosos. 

Los pies deben revisarse regularmente pues lo que puede parecer algo pequeño y sin importancia al principio, a largo plazo puede desarrollarse y convertirse en algo mayor y muy molesto, que impida que los usuarios lleven una vida normal y saludable.

Causas de la aparición de las durezas

A continuación se analizarán las causas más probables por las que suelen aparecer durezas, algo que afecta a una gran parte de la población:

Una mala pisada

En muchas ocasiones las durezas aparecen en los mismos sitios años tras año, eliminación tras eliminación. La razón de ello es muy sencilla: la forma de pisar es incorrecta. Por tanto, siempre hay una zona que se ve más expuesta a soportar el peso del cuerpo.

Una mala elección de calzado

Un calzado inadecuado con punta estrecha y elevado tacón fomentan la aparición de durezas en las zonas delanteras y en los dedos. Esto se debe al peso que tiene que soportar esa zona y a las zonas de los dedos provocado por la escasez de espacio y mal reparto de cargas. 

La ausencia de calcetines

Hay personas que no usan de manera habitual calcetines. Esto provoca que la piel del pie comience a rozarse directamente con el material rígido del calzado, lo que causa la aparición de durezas con el paso del tiempo. Por ello es necesario utilizar calcetines siempre que se use zapato cerrado (lo cual sucede la mayor parte del año),el calcetín funciona como una segunda piel y con él se consigue un  menor daño para la piel.

Sequedades y deshidratación

La deshidratación de la piel es un factor que también propicia la generación de hiperqueratosis, sobre todo en las zonas más propensas a ello, como los talones o la puntera del pie. Para evitar sequedad es aconsejable llevar un proceso de hidratación diario, aplicando en los pies con una crema específica para ellos. Así se evitarían muchos problemas derivados de la deshidratación plantar.

Deformidades en los pies

Si el paciente tiene una deformidad en el pie, como juanetes, dedos montados o dedos garra, entre otros, es normal que aparezcan durezas en esa zona, debido a que suelen rozar más frecuentemente con el zapato ya que no poseen una estructura normal.

Cuando esto ocurre, es imprescindible evaluar el problema, para así encontrar unos zapatos que se adapten a la deformidad detectada.Por ello se recomienda visitar a un podólogo y solicitar su diagnóstico. 

Tratamientos posibles a realizarse

Existen diferentes remedios y tratamientos  para eliminar las durezas e incluso conseguir disminuir su aparición. Para ello siempre se debe acudir a un podólogo, ya que son los únicos que pueden diagnosticar correctamente el problema.

Quiropodia

Este es el tratamiento podológico más habitual que se realiza a las personas que tienen durezas. A través de la deslaminación se procederá a eliminar suavemente las capas de la piel que se han ido formando. Es un trabajo minucioso que da buenos resultados.

Estudio de la pisada

Si bien la terapia anterior puede eliminar las durezas, volverán a aparecer. Si la aparición es relativamente frecuente en el tiempo. Se debe realizar un estudio de la pisada y en él se debe sacar la conclusión por la cual la zona tiene un exceso de trabajo. En esa línea se debe trabajar para que esa zona no roce constantemente.