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Medidas a tomar cuando tienes algo clavado en el pie

Durante las vacaciones de verano es normal sufrir algún tipo de percance en los pies, ya que vamos casi descalzos la mayor parte del tiempo. Lo más frecuente es tener algún objeto clavado en el pie, ya sea un cristal, una concha o alguna ramita. En nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, solemos ver este tipo de daños durante la época estival.

Caminar descalzos por la playa es algo muy común, tanto en niños como en adultos. El problema es que estos suelos no son del todo seguros, ya que pueden encontrarse materiales punzantes que pueden dañar nuestros pies. Aunque muchos pensarán que es algo exclusivo de niños, lo cierto es que gente joven, e incluso mayor, llega con ciertos daños producidos por andar descalzos.

En la playa es habitual que las conchas afiladas provoquen cortes en los pies. También se producen abrasiones en la zona de las piscinas, tanto por el roce como por la temperatura que alcanzan los suelos. Por eso, siempre aconsejamos ir a la playa o a la piscina con los pies protegidos con un calzado adecuado, que permita dar movilidad a los pies, pero que los mantenga sujetos a la vez que protegidos.

Medidas a tomar cuando tienes algo clavado en el pie

En función de la lesión y del lugar en el que te encuentres, las medidas a tomar serán diferentes. Lo primero es acudir al socorrista de la zona, que sabrá tratar la herida y derivarte hacia el especialista que necesites para atender el problema lo antes posible.

Una vez que el susto inicial haya pasado, habrá que acudir a un podólogo para recibir los cuidados específicos y necesarios para solucionar el problema. Lo más seguro es que el profesional mande un tratamiento que haya que seguir para que la cicatrización se haga adecuadamente.

¿Qué ocurre cuando el daño se produce en un lugar inhóspito, es decir, en una cala remota o una montaña alejada de la civilización? Esto impediría acudir a un socorrista o a un profesional rápidamente, por lo que a continuación ofreceremos una serie de consejos que ayudarán a evitar complicaciones si esto llegara a ocurrir.

Limpiar la zona dañada

Lo más recomendable sería tratar la herida con un antiséptico. Si estamos en la playa, la propia agua del mar ayudará de forma preventiva a desinfectar la herida hasta poder conseguir algo mejor.

Evitar apoyar la zona

Si se sospecha que algo puede seguir clavado, lo ideal es no apoyar el pie para evitar un mal mayor. En caso de que no quedara nada insertado en el pie, también es mejor evitarlo para que la herida no se abra más.

En función del tamaño de la herida

Si la herida es superficial y nada se ha clavado en ella excesivamente (una astilla, por ejemplo), hay que intentar quitar el objeto de forma rápida y limpia para evitar que al caminar se clave más. Si el daño es severo, habrá que buscar un podólogo lo antes posible para tratar la herida, sobre todo para asegurarnos de que no queda nada dentro de la herida y así esta podrá cicatrizar bien.

Por el contrario, si la herida es profunda, hay que tener más cuidado, pues se corre peligro de que, al extraer el objeto, el sangrado aumente, algo que puede ser incómodo y peligroso. En estos casos, si no tienes más remedio que extraer el objeto, procura comprimir la zona con algo que contenga la posible hemorragia, como gasas o tela de algodón.

Sustancias tóxicas

Hay algunos peces que al ser rozados transmiten un veneno a la piel. Es muy común que este tipo de roce se dé entre persona y animal, produciendo la transmisión de sustancias tóxicas. En estos casos, puesto que la herida va acompañada de una sustancia tóxica que hay que eliminar, hay que acudir a un profesional lo antes posible.

 

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