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Qué son y qué síntomas tienen los pies cavos

Los pies cavos son una de las patologías más comunes entre las personas. Los pies cavos presentan una bóveda plantar con más altura de la habitual, lo que supone que sean más cortos en cuanto a talla de calzado debido a la retracción que les genera este puente en la musculatura del pie.

Hay pies cavos que son asintomáticos, no dan problemas y no necesitan tratamiento. Pero si tienes pies cavos debes saber que esta morfología puede causar ciertas molestias a los usuarios. Para prevenir daños mayores y mitigar el dolor es necesario consultar con un especialista como los de Podología Elena García, con quienes se podrá realizar un estudio para averiguar de qué tipo de pie cavo se trata y qué tratamiento será mejor.

¿Qué son los pies cavos?

Un pie cavo se caracteriza por un exceso de altura en la bóveda plantar. Puede estar acompañado de una desviación del eje interno y externo o, por el contrario, puede mantenerse neutro. Son pies más reactivos dada la potencia muscular que los caracteriza.

Signos de los pies cavos

Además del aspecto visual, pues los especialistas pueden detectar si un pie tiene tendencia a ser cavo solo con la observación o el movimiento del cuerpo debido a que, como se comentó anteriormente, tienen un arco más pronunciado de lo normal, existen otros síntomas y signos que pueden indicar que se sufre esta afección.

Entre estos aspectos se destacan los siguientes:

  • Dolor o molestias frecuentes en la musculatura de la zona plantar del pie debido a que está trabajando con mucha retracción que genera en ocasiones microrroturas de las estructuras de los músculos y los ligamentos.
  • Dolor en los dedos y en el dorso del pie debido a que son demasiado prominentes: la deformidad de las falanges produce lo que comúnmente se llama “dedos garra”, dada la retracción muscular del pie. Esta posición suele ocasionar dolores y daños en esta zona.
  • Dolores en la almohadilla plantar de la zona delantera del pie debido a la disminución de la superficie de contacto del pie con el suelo, lo cual genera una carga excesiva en la zona delantera (puntera), llegando incluso a inflamarse.
  • Formación de lo denominado comúnmente como callosidades (hiperqueratosis y hematomas plantares), las cuales suelen formarse por un exceso de presión. La piel se defiende y comienza a endurecerse para poder soportar toda la carga sin dañarse, pues los pies cavos cuentan con poca superficie plantar a la hora de caminar o estar de pie.
  • Poca estabilidad o sensación de la misma, apareciendo esguinces. Debido a que, como ya se ha dicho, existe poca superficie de apoyo en la fase de contacto con el suelo, no se produce un buen apoyo de la zona externa, generando un movimiento lateral excesivo y creando la sensación de que se pierde algo el equilibrio.

Causas o motivos de los pies cavos

Generalmente los pies cavos tienen un componente neurológico y de afección muscular. Esto quiere decir que su desarrollo se ve afectado por problemas en el sistema neuro-músculo-esquelético, pudiendo estar aislados o asociados a otras enfermedades.

Los bebés suelen nacer con el pie totalmente opuesto a lo que se considera un pie cavo, es decir, nacen con los pies tirando a planos. A medida que el niño comienza a desarrollarse y a andar, el pie comienza a desarrollarse de una forma más rápida debido a que empieza a trabajar los músculos de las piernas antes más inactivos.

Es importante que durante este proceso el arco plantar se genere hasta una posición que consiga formar un arco flexible, ya que este será crucial para que el pie se mueva y se articule de manera funcional, siendo capaz de absorber los impactos. Con el paso del tiempo los pies cavos se van endureciendo y se vuelven más rígidos.

 

Diagnóstico

Si lo que se desea es tener un diagnóstico y tratar esta problemática, es necesario acudir a un podólogo y realizarse un estudio de la pisada.

En artículos anteriores se explica minuciosamente cómo se hacen este tipo de estudios y por qué es importante realizarse un estudio de la pisada al menos una vez en la vida. La única manera de poder paliar o solucionar un pie cavo y tener una calidad de vida mayor es sabiendo qué modalidad se padece y qué tipo de tratamientos existen en el mercado .