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Síntomas de una mala pisada

Como ya hemos mencionado en más de una ocasión, los pies son una de las partes del cuerpo que menos atenciones recibe. Esto supone darnos cuenta tarde de las anomalías o afecciones que podemos padecer. En consulta, Podología Elena García Granada, hemos visto en muchas ocasiones a pacientes mayores de 30 años, llegar con serios problemas debido a una mala pisada, y que no eran conscientes de que los tenían.

En ocasiones normalizamos situaciones, dolores y formas de caminar que no son las adecuadas y mucho menos saludables. Cuando esto ocurre, posponemos las visitas al especialista, lo que supone un aumento considerable en la gravedad de nuestra patología. Por ello en este artículo queremos ofreceros una serie de herramientas para poder saber si necesitamos acudir al podólogo para un estudio de la pisada.

Es importante estar atentos a los síntomas de una mala pisada desde niños, pues es más fácil corregirlo en la infancia que en la adultez. Cuando no se detecta a tiempo, las consecuencias pueden ser graves, llegando a dañar articulaciones, tobillo y desarrollo de la cadera.

Síntomas de una mala pisada

El dolor de pies aparece cuando se comienza a realizar ciertas actividades, con el tiempo si esto no se trata aumentará, los focos de dolor se multiplicarán. Esto empieza a reflejarse en dolores fuertes de espalda, dolor en las rodillas, o en la cadera.

El problema es que no siempre somos conscientes de que esto se deba a una mala pisada, y buscamos soluciones en otras partes. Los dolores asociados a un mal impacto al caminar pueden verse reflejado en otras partes, y estos son los síntomas a tener en cuenta:

  • Aparece fascitis plantar: que es una inflamación en el tejido fibroso a lo largo de la parte inferior del pie.
  • La zona de los tobillos se sobrecarga produciendo un intenso dolor.
  • Tendinitis en los pies.
  •  Aparece metatarsalgia, dolor en la parte anterior del pie. Es muy molesto y dificulta el caminar.
  • Dolor en la rodilla debido a la inflamación que se produce por el roce de las articulaciones.
  • Dolor de espalda, sobre todo en la zona lumbar, dado que al caminar de forma incorrecta se carga ese lugar, provocando inflamación y calambres.
  • Sobrecarga en los músculos de los gemelos, lo que incapacita a la hora de realizar algunas prácticas deportivas.
  • Aparición de los temidos y odiados juanetes.
  • Deformación del calzado.

Si padeces varias de estas afecciones, acude a una clínica de podología, es posible que tengas problemas en la pisada. Para poder solventarlo o paliarlo, lo mejor es hacerte es estudio biomecánico de la pisada. Así podremos detectar cuál es el problema y tratarlos.

A través de un estudio de estas características podremos realizar unas plantillas personalizadas que nos ayuden a corregir la pisada. Si se detecta alguna anomalía cuando se es niño, será mucho más fácil revisarla, pues sus pies, músculos y tendones aún están por desarrollar. Por el contrario, cuando se hace de adulto, lo único que se puede hacer es paliar la situación. Llevar a cabo ciertos tratamientos para mejorar las anomalías que se tengan, reducirá el dolor y las molestias. Pero no se podrá solucionar, dado que el cuerpo ya ha adquirido esa deformidad y no podríamos sanarla por así decirlo.

Si notas algunos de los síntomas anteriores acude a un profesional, pero si, por el contrario, tienes un niño pequeño en la familia, llévalo a una revisión podológica. Los primeros años de vida son clave para poder solventar cualquier patología que se desarrolle, y poder sanar rápidamente todas las demás más enfermedades que posteriormente se podrían dar.

 

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