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Sintomatología del síndrome de Grierson-Gopalan

El síndrome de Grierson-Gopalan, o de pies ardientes, es una afección que provoca una sensación de calor, hormigueo y pinchazos en las extremidades inferiores, y que se intensifica por la noche, lo que dificulta el descanso de aquellos que lo padecen.

Las personas que padecen el síndrome de Grierson-Gopalan saben que aunque pudiera parecer una banalidad, es un problema más serio de lo esperado. La sensación de ardor en las plantas de sus pies es tal que les impide dormir, obligándolos a salir de la cama y apoyarlas sobre el frío suelo para experimentar algo de alivio. A esto se le suma, en ocasiones, la sensación de agujas clavándoseles en los pies.

Es muy complejo vivir con este problema, dado que impide a quienes lo padecen tener una vida normal, debido, entre otras cosas, a la falta de sueño: como ya se ha dicho, una de las peculiaridades de este trastorno es que los síntomas empeoran significativamente por la noche y suelen mejorar o aliviarse durante el día. Por ello es imprescindible tratar esta dolencia lo antes posible, los especialistas de Podología Elena García recomiendan acudir a un experto que lo pueda solventar.

Sintomatología del Síndrome de Grierson-Gopalan

Sensación de calor o ardor en los pies

Frecuentemente se percibe solo en la planta de los pies, pero también puede notarse en el dorso o en el tobillo, e incluso en la cara posterior de la pierna. Es un calor intenso que no se alivia con casi nada, aunque muchos lo intenten metiendo los pies en agua fresca o apoyando las plantas sobre una superficie fría.

Sensación de hormigueo

Algunos pacientes también describen otra sintomatología añadida. Esta consiste en la sensación de tener hormigas o algún otro insecto recorriéndoles los pies. También manifiestan la impresión de recibir pinchazos de agujas por aquellas zonas afectadas que no consiguen aliviar.

Causas de la sensación de ardor en los pies

Las causas que producen esta afección pueden ser varias, aunque a menudo el origen se desconoce. Puede ser un síntoma aislado o puede formar parte de un problema mayor que da lugar a otra patología. Aunque por lo general suele estar asociado a algunas de las siguientes situaciones:

Carencia de vitaminas del grupo B

Una de las causas a las que se adjudica este tipo de sintomatología es a un déficit de diferentes vitaminas, sobre todo de la riboflavina (B12), pero también del ácido nicotínico (vitaminas B3), de la tiamina (vitamina B1) y de la piridoxina (B6). La carencia de estas vitaminas del grupo B produce alteraciones en el metabolismo celular de los tejidos, que llegan a causar una estimulación anormal o a disminuir el umbral del dolor del nervio periférico.

Neuropatía periférica

Se estima que el síndrome de pies ardientes puede deberse a una fase inicial de la neuropatía que se manifiesta cuando hay deficiencia de vitamina B12, antes de que aparezcan los síntomas neurológicos.

Deficiencia en la absorción de nutrientes

Algunas enfermedades provocan una mala absorción de ciertos nutrientes en el intestino delgado (el alcoholismo es una de ellas), lo que a largo plazo lleva a una desnutrición crónica y a una deficiencia de vitaminas y nutrientes.

Síndrome del túnel tarsiano

En este caso el nervio tibial posterior pasa por una zona cerca del talo y por la planta del pie (túnel tarsiano). Cuando este nervio se encuentra comprimido por una inflamación u otra causa, puede llegar a producir hormigueo y ardor en la zona, lo que afecta mucho a los pacientes que lo sufren.

Problemas endocrinos

Este problema se ve reflejado habitualmente en paciente que ya sufren otras patologías, como la diabetes o el hipotiroidismo, aunque se desconoce su mecanismo etiológico. Algunos expertos consideran que la hinchazón que provoca en ocasiones un desequilibrio hormonal (tiroides) puede presionar los nervios del pie.

También los niveles elevados de azúcar sin tratar durante un período prolongado de tiempo pueden dañar los vasos sanguíneos y los nervios, lo que podría causar neuropatía periférica.

Por ello, si se comienza a tener este problema, lo mejor es acudir a un profesional que comience a valorar y a tratar la situación antes de que esta se agrave y ya no sea posible volver atrás.