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Etiqueta: Cómo aliviar las rozaduras de los pies

Analizando la enfermedad de mano, pie y boca

Suena a una infección que pudiera ser grave, pero lo cierto es que no lo es, aunque sí es fastidiosa. La enfermedad de mano, pie y boca es contagiosa e infecciosa, y se origina por un virus que se reproduce muy frecuentemente. Los más afectados suelen ser los niños menores de 10 años, aunque también pueden contagiarse los jóvenes y los adultos.

Uno de los focos de infección se encuentra en los pies, por ello en este artículo la especialista en podología Elena García dará las claves que pueden ayudar a los padres y otro personal responsable a prevenir y lidiar con esta situación.

Los niños suelen contagiarse fácilmente, y lo peor es que no atraviesan fácilmente este período, dado que la incomodidad y la fiebre les hace estar irritados. Las guarderías y los colegios son el lugar donde más fácilmente se propaga este virus, debido a la cercanía de los niños: allí comparten comida, vasos, ropa, lápices y juguetes, lo que propicia la propagación.

Analizando la enfermedad de boca, manos, pies

Si se tiene un hijo y se observa que le comienza a aparecer un sarpullido alrededor de su boca, debemos tener en cuenta que muy posiblemente se haya contagiado. Aunque no es una enfermedad grave, sí debe ser tratada, pues es muy contagiosa e incómoda por las lesiones que produce en los pies, en la boca y en las manos. Por ello muchos pediatras la han comparado con la varicela o el sarampión, pues las tres se contagian fácilmente.

Al parecer, el verano y el otoño son las épocas en las que se producen más contagios. Sin embargo, los profesores y maestros deben estar atentos a posibles síntomas durante todo el año.

Los primeros síntomas

Los primeros síntomas aparecen al cabo de 3 o 6 días desde que el niño se ha contagiado. La primera fase es el período de incubación, donde estos síntomas aún no son visibles.

Fiebre

La fiebre, el dolor de garganta y la mucosidad comienzan a aparecer como los primeros indicios. Por esto suele confundirse con un resfriado común, pero las siguientes manifestaciones marcarán la diferencia.

Sarpullidos

Comienzan a aparecer lesiones cutáneas, ampollas y sarpullidos en la boca, las manos y los pies:

  • Boca: en la parte superior de las mejillas, en las encías, a los dos lados de la lengua y en la parte superior de la boca, es ahí donde suelen aparecer manchitas.
  • Manos: aparecen manchas en los dedos de la mano y en las palmas.
  • Pies: en los dedos de los pies, en la planta y en ocasiones en la zona del tendón de Aquiles.
  • También puede llegar a aparecer un sarpullido en zonas como las piernas, el pecho, la espalda o los glúteos.

Casos graves

En algunas ocasiones, los síntomas pueden derivar en temas más graves como una faringitis, ampollas en la faringe o pequeñas úlceras. También este virus puede provocar gastroenteritis y fiebres muy altas.

Detectar los síntomas durante las primeras fases es fundamental para que las ampollas no avancen y se propaguen sin control por el resto del cuerpo.

Causas del contagio

La enfermedad de mano, pie y boca es vírica, por lo tanto el riesgo de contagio es muy elevado, sobre todo entre los más pequeños. Si bien el virus se pasa principalmente por la vía digestiva y también está presente en manos mal lavadas, donde han quedado restos fecales, pueden darse otras formas de contagio:  por la saliva, al estornudar o toser, por contacto directo con objetos contaminados con el virus, algo que suele ser muy frecuente en colegios y guarderías, y también la madre puede contagiar al bebé durante el parto o el período de lactancia..

Tratamiento para esta enfermedad

En común que en nuestra consulta atendamos al cuidado de los pies de los niños que se ven muy afectados en esta zona debido a la enfermedad. Los pies de los más pequeños se llenan de sarpullido en las plantas y en la zona de los metatarsianos, lo que les provoca picores y un dolor que les impide llevar una vida normal. Hay que tratar esta infección antes de que se agrave más la zona y el sarpullido se transforme en una herida.

 

Cómo cuidar los pies después de correr un maratón

Después de correr un maratón, los pies también necesitan recibir ciertos cuidados, al igual que seguramente se le han dado antes de comenzar la carrera . Hay que prevenir algunas de las dolencias más comunes que suelen aparecer tras haber corrido una larga distancia: sobrecargas musculares, ampollas, fascitis, uñas encarnadas, rozaduras y dolores de hueso, cadera o rodillas.

Cuando se corre un maratón, el impacto de la pisada durante muchos kilómetros es considerable, y esto, sumado a los meses de preparación y los entrenamientos previos, hace que todo haya quedado muy resentido. Para recuperar la salud de los pies, los profesionales de Podología Elena García en Granada recomiendan acudir a un podólogo que ayude a sanar los daños que han aparecido.

Cuando se corre, no solo las articulaciones sufren, el cuerpo se cansa, los músculos se tensan y el organismo se deshidrata. Todos conocen las pautas a seguir: descansar, hidratarse con bebidas isotónicas, estirar los gemelos, etc. Sin embargo, en estos casos poco se habla sobre el cuidado de los pies.

Cuidar los pies después de correr un maratón

Los pies son una de las herramientas más valiosas que tiene el cuerpo, y, como tales, necesitan especial atención. A continuación, se expondrán una serie de pautas que deben seguirse después de correr un maratón de muchos kilómetros. Estas medidas harán que pronto puedan recuperarse.

Baños fríos

Durante las 24 horas posteriores a la carrera, es aconsejable darse baños de agua fría para bajar la inflamación que pudiera surgir. Estos baños pueden prolongarse a lo largo de toda la semana y ser combinados con cremas con efecto frío.

Mantener los pies en reposo en alto

Mantener los pies elevados mientras se descansa para mejorar la descongestión venosa y combinar esta postura con masajes de drenaje es una ayuda muy aconsejable para eliminar edemas que se pueden generar durante la carrera.

Tratar las rozaduras y las ampollas

Las rozaduras y las ampollas son en ocasiones lentas en su cicatrización. Durante los días posteriores, es muy importante que reciban las atenciones que necesitan. Los corredores siguen con su actividad diaria una vez que ha finalizado la carrera, por lo que es probable que las ampollas se intensifiquen o se infecten. Las callosidades deben ser eliminadas adecuadamente y de manera regular por un profesional para recuperar  la piel luego de su impacto con el suelo.

Problemas a largo plazo

En ocasiones, es a partir del segundo o tercer día que pueden comenzar a aparecer problemas en los pies. Algunas molestias podrían derivar en algo más grave. Se recomienda acudir a una revisión donde se realice una exploración profunda, por si hubiera alguna lesión que requiriera mayor atención o tratamiento antes de que se agrave más la situación.

Consulta con un podólogo/a

Es importante que semanas antes de la próxima carrera, se vuelva a visitar al podólogo para que ayude al deportista a tener los pies preparados para sufrir un alto impacto. De esta forma, la recuperación posterior será mucho más sencilla y rápida.

El podólogo es el indicado para ayudar a los deportistas a prevenir posibles lesiones futuras.

Buscar a un profesional calificado

Acude siempre a un profesional de los pies que esté calificado y cuente con experiencia a sus espaldas, como los de Podología Elena García en Granada.

Si eres un aficionado a correr maratones, debes prestar atención a los consejos que se han mencionado anteriormente para conservar la salud de tus pies y que ninguna lesión os haga abandonar a mitad del camino. Sé constante y haz caso a tu podólogo de confianza.

Estudio biomecánico después de un maratón

Realizar un estudio biomecánico de los pies después de realizar uno o varios maratones es una forma de garantizar un tratamiento específico para los pies que ayude a prevenir daños en el futuro. Con los datos que se obtienen, los podólogos valorarán si es necesario usar plantillas personalizadas, ya sea de manera diaria o para las carreras. Las plantillas deportivas son un tratamiento muy efectivo que ayuda a mantener un control sobre la pisada, corrige la postura y previene las lesiones frecuentes en la actividad deportiva: fascitis, uñas encarnadas, dolor en las articulaciones, esguinces, entre otras.

No dudes en acudir a nuestra consulta si eres un deportista habitual de alto impacto y necesitas tratamientos paliativos para tratar las dolencias que surgen durante el ejercicio.

 

Cómo aliviar las rozaduras de los pies

Las ampollas y las rozaduras de los pies son uno de los daños más temidos, y es que pueden llegar a fastidiar tanto que no se llegue a caminar bien; lo que provoca anulaciones de salidas, fiestas o paseos. Cuando estas heridas salen en los pies son muy incomodas y, si no se tratan a tiempo, pueden llegar a agravarse severamente.

Técnicamente una ampolla es una acumulación de líquido transparente o sanguinolento que es resultado de un roce repetitivo, ya sea con el calzado o entre los dedos por el contacto de la propia piel o con otro material. Esto surge como un sistema de protección del tejido interior, ya que se forma en la capa superior conocida como epidermis.

Las ampollas o rozaduras pueden ser de diferentes grados y tamaños, y en función de ello el tratamiento que se podrá aplicar será diferente. En ocasiones son pequeñas heridas puntuales, pero cuando se cronifica y el daño ocupa una gran parte de la piel es importante acudir a un especialista como los de Podología Elena García.

Motivos o causas de las rozaduras en los pies

La aparición de ampollas o rozaduras en los pies puede deberse a diferentes factores como los que se enumeran a continuación:

Fricción continua

La causa principal de las rozaduras es la fricción de una parte de la piel del pie contra el calzado, sobre todo cuando se hacen largos recorridos o cuando se estrena calzado. Existe otra posibilidad y es que el roce entre los dedos debido al uso de un mal calzado o a una deformación acabe produciendo la herida.

Este último punto sí sería muy preocupante debido a que algo interno está ocurriendo, por lo que es necesario acudir a un podólogo para que realice una evaluación de la situación.

Quemaduras

Los productos químicos, el sol, las altas temperaturas del horno o del agua pueden ocasionar ampollas al rozar con la piel. Esto es muy peligroso y se debe tener cuidado, porque en estas ocasiones el campo dañado puede llegar a ser mayor lo que demandará más tratamientos.

Infecciones en los pies

Los hongos, como los producidos por el pie de atleta, son una patología que puede llegar a producir ampollas en los pies. Ya tenemos un artículo en el blog que habla sobre este problema.

Exóstosis de Haglund

Cuando el hueso del talón crece de manera anormal se genera un roce excesivo en dicha zona al usar calzado. Esta fricción deriva en rozaduras y lesiones cutáneas que suelen ser crónicas debido al espolón. Por ello es muy importante tratarlo para contener lo máximo posible estos daños que suelen limitar la calidad de vida de aquellos que lo padecen.

Existen otros motivos como alergia a algún elemento del zapato o el metal con el que se curte la piel del calzado. 

Sintomatología que parece

La ampollas son una afección que son de rápida sintomatología, al poco tiempo de formarse comienza a sentirse lo siguiente:

  • Calor intenso en la zona donde se está produciendo la rozadura.
  • Enrojecimiento de la piel y molestias. Esa zona comienza a tomar un color rojizo que será el primer indicador de la aparición de la ampolla.
  • La piel se ablanda y comienza a levantarse, lo que dejará o una ampolla o una herida encarnada.

Soluciones a este problema

Cuando no se ha podido prevenir y esta ya ha salido o está comenzado a salir en el pie, se pueden realizar cuatro pasos que aliviarán la situación:

  • Cuando la ampolla ya ha salido -o incluso cuando esta ha generado en una herida por el levantamiento de piel- lo principal será lavar la zona con jabón y aclarar con abundante agua tibia.
  • Secar la zona con gasas a toquecitos, nada de arrastrar sobre la superficie. Aplicar clorhexidina o povidona yodada.
  • Es necesario cubrir la zona para que no sea rozada de nuevo. Lo mejor es usar una gasa antiadherente y cubrirla con un es esparadrapo de papel, pues tiene una mejor transpiración. Cada cierto tiempo este vendaje debe ser renovado.
  • Si la ampolla es demasiado grande e impide caminar es mejor acudir a un podólogo para que practique un drenaje del líquido y cure adecuadamente la zona durante varios días.
  • Para nosotros, la mejor solución, para una ampolla originada por una rozadura es utilizar un apósito hidrocoloide. Tipo compeed. Que puede utilizarse tanto para prevenir como para curar. Minimizan el dolor y permiten caminar con normalidad.