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Etiqueta: cuidado pies

Ventajas de la ecografía en podología

Los avances médicos son cada vez mayores, y nosotros siempre intentamos ofrecer lo más eficiente a nuestros pacientes. La ecografía es una técnica o herramienta utilizada para el diagnóstico, pues nos permite ver a través de la piel, obteniendo imágenes a tiempo real de los tejidos y de las zonas blandas. En podología se emplea para ver múltiples patologías: fascia plantar, artrosis, síndrome del seno del tarso, neuromas o gangliones, entre otras.

Las ecografías las conocemos todos, pues en algún momento nos han tenido que hacer alguna para diagnosticar algo. Es una prueba nada invasiva con la que se pueden conseguir diagnósticos tempranos de afecciones, lo que ayuda a la prevención. Son todo ventajas, de ahí su empleo.

Ventajas de la ecografía en podología

A continuación detallaremos las ventajas que supone poder trabajar la podología a través de esta técnica:

Sin efectos secundarios

Se trata de un método no invasivo que no produce ningún efecto negativo en la piel ni el cuerpo del paciente. A diferencia de las radiologías, la eco no emite radiación, por lo que no existen contraindicaciones en su utilización. Esto quiere decir que las embarazadas pueden usarla sin miedo alguno.

Económica

Es una prueba asequible a cualquier bolsillo.Es  una prueba por la que los profesionales están dispuestos a usarlo para determinar una afección en la consulta.

Infiltración ecoguiadas

Son aquellas cirugías que se realizan con la ayuda de un ecógrafo, lo que permite hacer infiltraciones más certeras, sin ir a ciegas. Gracias al ecógrafo, se pueden realizar estas infiltraciones con alta precisión sin necesidad de que sean excesivamente aparatosas.

Para poder realizarlas, se necesita lo siguiente:

  • Habilidad del profesional con el ecógrafo.
  • Planificación de la infiltración.
  • Asepsia.
  • Personal y equipo aptos para la situación.

Pruebas en tiempo real

En pruebas de diagnóstico se puede evaluar la problemática en tiempo real junto con el paciente. La imagen que se obtiene es dinámica y se pueden buscar afecciones a la vez que se va evaluando de forma oral al paciente.

Además, se puede hacer seguimiento de la evolución de una lesión, pues gracias al ecógrafo podremos ver si va sanando poco a poco o si, por el contrario, hay que realizar alguna otra intervención.

Usos habituales del ecógrafo

  • Revisiones de intervenciones.
  • Realización de infiltraciones.
  • Terapias biológicas.
  • Extracción de cuerpos extraños: clavos, astillas, etc.
  • Liberación del túnel tarsiano.
  • Tratamiento de neuronas.
  • Tratamiento de gangliones.

Como se ha podido observar, esta herramienta es muy útil dentro de nuestro sector, pues poder elaborar diagnósticos in situ sobre los daños nos ahorra tiempo de reacción, el cual podremos invertir en reparar el daño para que la recuperación sea mejor y más rápida.

La prevención en nuestro campo es la clave, ya que muchas de las afecciones podrían solucionarse a tiempo si consiguiéramos que nuestros pacientes llevaran una salud de sus pies más al día. Uno de los errores más frecuentes que cometen es el de no acudir a un profesional a tiempo cuando han sufrido un daño. Esto produce a largo plazo un mal mayor que cuesta encauzar una vez que los tenemos en la clínica.

Gracias a las ecografías, podemos hacer diagnósticos rápidos y sobre la marcha, agilizando todo el proceso y evitando dolor y sufrimiento. No es lo mismo tener que mandar al paciente a casa a la espera de una radiografía o de una resonancia que intentar solucionarlo todo en la primera cita. Si estás en esta situación, acude a tu profesional de confianza y solventa el daño lo antes posible. Con las ecografías obtendrá imágenes precisas de tu lesión y podrá curarla de manera efectiva.

En podología Elena García, contamos con ecógrafo y profesionales preparados para ello.

 

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Cómo cuidar tus pies en verano

Aunque el buen tiempo se está haciendo de rogar, poco a poco vamos quitándonos capas de ropa y de calzado para dejar nuestra piel al aire. Una de las aficiones más habituales con la llegada del buen tiempo es ir a la playa; el sol, la arena, el agua, todos son elementos que pueden dañar nuestros pies si no tenemos cuidado. Por eso, daremos algunos consejos para cuidar tus pies en verano.

Con la efusividad de los días festivos, no solemos tomar las medidas pertinentes para conservar la salud de los pies. Las horas pasan volando y la necesidad de exprimir el tiempo al máximo hace que descuidemos ciertos temas que podrían suponer el fin de las vacaciones. Desde Podología Elena García en Granada, no pretendemos asustar a ninguno de nuestros usuarios, pero sí ponerles en aviso. De esta forma, serán conscientes de los peligros del verano que podrían atacar la salud de sus pies.

Si eres de los que ya están preparando las vacaciones de verano o alguna escapada de fin de semana a las costas españolas, este post te interesará. La salud es lo primero: sin ella no podríamos disfrutar de las vacaciones, y al final habríamos tirado el dinero por la borda.

Cómo cuidar tus pies en verano

Los peligros que nos podemos encontrar durante nuestras escapadas en los días de calor son los siguientes:

Las quemaduras de pies

Los pies son los eternos olvidados a la hora de repartir protección solar por el cuerpo. Es muy habitual que nuestros pacientes se quemen los pies el primer día de playa y los consecutivos. Esto se debe a que no han echado crema en ellos o no la han ido reponiendo a lo largo de la jornada de sol.

Los pies no están habituados a la exposición solar directa, pues la mayor parte del año van muy cubiertos de manera constante. Por ello, una vez que salen al exterior, es muy habitual que se quemen. Para evitar esto, es necesario aplicar crema solar desde el primer día que sacamos los pies a pasear libres. La luz UV puede causar daños en la piel, sobre todo si esta es muy blanca y lleva mucho tiempo sin ser expuesta a la claridad.

Obviamente, no podemos olvidarnos de echarnos crema en los pies por todas las partes, en empeine y planta, los días de playa. Para que no se quede el pie muy humectado, procura extenderla bien una media hora antes de salir hacia la playa. Luego, a lo largo del día, podemos echarnos una crema en formato spray, así será más cómodo.

Sabemos que muchas personas lo dejan pasar por lo engorroso que es untarse crema solar con arena. Por eso es buena idea tener un bote de spray solo para usarlo en los pies cuando haya que reponerla.

Esguinces por chanclas

El calzado que más se usa durante el verano son las chanclas piscineras. Este tipo de zapato no es bueno, dado que no proporciona ningún tipo de sujeción al pie ni agarre. Debido a ello, los resbalones y los esguinces son muy comunes en estas fechas.

Más allá de los perímetros de la piscina, este tipo de chanclas no deben utilizarse para pasear por la calle, conducir ni mucho menos montar en bici o patinete. Aunque hay chanclas con un estilo y diseño un poco más funcional, lo cierto es que no sirven para el día a día, por mucho calor que haya. En la piscina sí son útiles, pues, al ser fáciles de poner, nos evitamos apoyar los pies sobre suelos húmedos en los que puede haber hongos.

Medusas o erizos de mar

El mar es complejo, y en él podemos encontrar una amplia variedad de animales poco compatibles con la salud en nuestros pies. Las reacciones alérgicas o las intoxicaciones que pueden generar los erizos de mar o las medusas en nuestra piel son muy diversas. Si sospechas que esto te ha podido pasar, acude rápidamente al punto médico o podologo de la zona; mientras antes se trate, mejores resultados tendrás.

Piedras

Si vas a zonas de playa en las que hay más rocas y piedras que arena, es necesario llevar un calzado adecuado antideslizante, como por ejemplo unas cangrejeras. Esto servirá para no cortarnos los pies con las superficies afiladas.

 

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En qué consiste un esguince de tobillo

Los tobillos suelen llevarse la peor parte cuando se practica algún deporte, y por eso es habitual que lleguen a consulta muchos esguinces de tobillo. Esta lesión puede producirse por diferentes factores, y el más común suele ser que los deportistas no utilicen el calzado adecuado durante su práctica deportiva.

Casi todo el mundo ha sufrido alguna vez un esguince de tobillo. Cuando esto ocurre, no siempre es fácil de identificar, pues dependerá de la gravedad de la lesión. Por ello, en este artículo te explicaremos en qué consiste un esguince de tobillo y cómo identificarlo.

Si percibes alguna de las situaciones que describiremos a continuación, deberás acudir a un profesional para tratarlo. Si los daños no se tratan a tiempo, pueden agravarse y convertir un simple esguince en un problema mucho mayor y más difícil de tratar.

En qué consiste un esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una lesión que se produce al doblarse o torcerse el tobillo de forma brusca y repentina.  El más usual es aquel que se produce en los ligamentos externos del tobillo, es decir, cuando el pie se nos va hacia adentro. Cuando el pie gira de manera forzada, se pueden desgarrar o estirar los ligamentos.

Síntomas que aparecen cuando se tiene un esguince

No todas las torceduras de tobillo acaban en esguince, en ocasiones solo se quedan en eso. Para saber si ha sido o no un esguince, observa los siguientes parámetros:

  • El tobillo comienza a hincharse y empieza a sentirse un dolor palpitante en la zona lateral.
  • El tobillo duele cuando se intenta apoyar el peso del cuerpo.
  • La zona dañada comienza a ponerse morada; cuanto mayor sea la gravedad, mayor será el hematoma.
  • Existe una limitación de movimiento hacia la zona externa del tobillo.
  • Se oyó una especie de chasquido durante la torcedura.

Si el tobillo duele después de un fuerte golpe, es necesario acudir a urgencias para que un profesional compruebe la gravedad de la situación. El experto será el que evalúe si la lesión es un esguince, pues es posible que no sea nada o que haya daño en el ligamento, rotura parcial o completa del mismo. E incluso puede que haya daño en hueso. No pases por alto situaciones así, puede el daño no se repara, se agrava.

Tipos de esguince

El profesional será el que evalúe qué tipo de esguince tenemos y, según la gravedad, se aplicarán unos tratamientos u otros:

Esguince de grado 1

Este es considerado el más leve. Ocurre cuando los ligamentos se estiran, pero no se produce ningún tipo de desgarro. Es también el más habitual, pues es frecuente doblarse el tobillo tontamente.

Esguince de grado 2

En este caso los ligamentos pueden estar parcialmente desgarrados, pero aún existe unión entre las fibras. Es un poco más preocupante que el anterior, pues el daño es mayor.

Esguince de grado 3

Es el más grave de todos: los ligamentos se han desgarrado totalmente, hay rotura y, para solventarlo, es necesario reposo de ese tobillo total, en alguna ocasión habrá que intervenir de manera quirúrgica, pero no es lo más habitual. Obviamente, también es el más doloroso, aunque el menos usual de los tres.

Factores que provocan un esguince

Los esguinces pueden producirse en cualquier momento, al pasear o al hacer deporte. Las situaciones en las que más habitualmente se suceden son las siguientes:

  • Por práctica deportiva: cuando se realiza deporte, es común que pueda producirse una lesión de tobillo, como el esguince. Entre los deportes en los que más se producen están el baloncesto, fútbol, trail o running.
  • Caminar por superficies irregulares: cuando se camina o se realiza alguna práctica deportiva sobre superficies irregulares o resbaladizas, como montañas, es posible que nos torzamos el tobillo.
  • Mal calzado: el uso de calzado inadecuado durante la práctica de algún deporte nos puede acarrear serios problemas. Hay que usar zapatillas especializadas en la práctica deportiva, que sujeten bien (nada de chanclas o zuecos). Incluso los zapatos que se utilicen en el día a día deberán estar bien sujetos que al caminar no se nos vaya el pie ante cualquier irregularidad del terreno y el pie no tenga que realizar trabajo extra para agarrar el calzado, generando fatiga y disminuyendo la capacidad de reacción del tobillo.
  • En ocasiones nos doblamos el tobillo en el terreno más llano. Esto sucede cuando inesperadamente perdemos el equilibrio o estamos fatigados. Disminuye la propiocepción de los tobillos.
  • Los pacientes que tienen una marcha en supinación o en varo o en pronación o valgo son más propensos a doblarse el tobillo y, por lo tanto, a que se les produzca un esguince. Deben tener más cuidado que el resto y tomar todas las medidas que un profesional como de Podología Elena García en Granada puedan darle.

 

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Consejos para tener un pie sano

A lo largo de este blog hemos repetido en muchas ocasiones que los pies son una de las zonas del cuerpo que menos atenciones reciben, pero que más trabajo y presión padecen a lo largo del día. Esto supone un deterioro significativo en su bienestar con el paso de los años, pues acaban desviándose, hiriéndose y dañándose de varias maneras. Para evitar esta situación, habría que llevar a cabo una serie de acciones, unas de mayor y otras de menor intensidad.

Las recomendaciones para cuidar los pies varían en función de si tenemos o no un pie sano. No es lo mismo un pie que sufre de gota que uno que tiene las uñas encarnadas. Ambas afecciones son muy comunes en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, pero requieren de diferentes tratamientos.

Si tienes dudas acerca de cómo tratar tus pies, consulta con un profesional de confianza. Él sabrá darte los consejos apropiados en función de tu tipo de pie. A continuación detallaremos algunas recomendaciones generales que pueden llevarse a cabo para ganar calidad de vida.

Consejos para tener un pie sano

Debido a la función que desempeñan, los pies deben recibir cuidados y atenciones para que sigan siendo funcionales. Recomendamos lo siguiente:

Usa calzado con amortiguación

Los hombres suelen usar calzado excesivamente plano; las mujeres, por el contrario, con excesivo tacón. Cuando esto se utiliza durante muchas horas al día, casi todos los días de la semana, acaba por provocar complicaciones. Es mejor utilizarlos en contadas ocasiones, pues suelen ser muy duros y poco acolchados. Lo mejor es utilizar de manera habitual zapatos más ergonómicos.

No uses chanclas como zapatos

En verano muchas personas tienen la costumbre de usar las chanclas piscineras como si fueran zapatos para la calle. Es una malísima idea, ya que suelen ser productos de mala calidad, muy finos, que pierden la forma fácilmente y que cuentan con cero capacidad de amortiguación. Todo eso junto acaba provocando tendinitis o fascitis plantar.

La solución es fácil: deja este calzado para los ratos de piscina y para el resto del día elige un zapato ergonómico, cómodo, bien amortiguado y con sujeción en el tobillo o empeine.

No uses zapatos desgastados

Los zapatos o zapatillas tienen una vida útil; cuando esta llega a su fin, deben ser reemplazados. El calzado se desgasta y se deforma con el uso, algo que no es beneficioso para nuestros pies, pues se acaban “viciando” a la manera que han adquirido. Cuando esto pasa es necesario conseguir otros.

Mantenimiento de uñas

Hay gente que peca de no cortarlas nunca, y otras de cortarlas en exceso. Las uñas deben cortarse a la altura del borde, pues hacerlo de más es la principal causa de que se encarnen. Hay que llevar un correcto mantenimiento para evitar daños, infecciones, heridas y otros sustos por los que habitualmente se acaba en consulta. Si no sabes hacerlo bien, acude a tu podólogo de confianza y él te guiará en el proceso.

Los calcetines no valen para todo

Cada calcetín tiene una función, ya sea por su forma o material. Durante los meses de calor o cuando se hace deporte, es importante usar calcetines transpirables y cuyas costuras no provoquen rozaduras.

Seca entre los dedos de los pies

Es habitual que al salir de la ducha los dedos de los pies no sean secados, pues están muy lejos de las manos. Cuando esto ocurre, acaban dentro del calzado o de los calcetines, aún húmedos, lo cual aumenta la posibilidad de que se creen infecciones y aparezcan hongos. 

Estira después del ejercicio

Muchas veces salimos a correr, vamos al gimnasio, terminamos rutinas y después estiramos. El problema es que no solemos estirar correctamente el pie y el tobillo, lo que produce una sobrecarga que puede degenerar en algo peor, como fascitis plantar. Hay que prestar la misma atención a todas las partes del cuerpo para que no sufran serios problemas.

Ve al podólogo

Si tienes daños, dolores o dudas, acude a un podólogo. No te autodiagnostiques ni te automediques. Los problemas no se solucionarán comprándote una crema o una plantilla en la farmacia, pues eso te puede provocar más daños que soluciones.

 

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Consejos para mejorar la relación entre calzado y espalda

Las decisiones que tomemos en relación con el bienestar de los pies estarán directamente relacionadas con la salud de nuestra espalda. El problema es que, desgraciadamente, pocas personas piensan que esto sea cierto y cometen muchos errores a lo largo de su vida, los cuales generan serios problemas y dolores. Elegir un buen zapato puede ser un poco complejo para algunas personas, pero simplemente hay que seguir ciertas normas, sobre todo para aquel que será de uso diario.

La relación entre calzado y espalda es muy importante. Desde el momento en que comenzamos a caminar, nuestros pasos generan repercusión en nuestra espalda; por ello, es importante tener unos zapatos adecuados que ayuden a la zona lumbar a no presentar dolores. Cuando el calzado es incómodo, lo habitual es que esta zona se vea cargada y afectada.

Los estudios científicos demuestran que, cuando nos encontramos descalzos sobre el suelo, el talón soporta el 75 % del peso de nuestro cuerpo, mientras que el 25 % restante se aloja en el antepié. Es por ello que, cuando se elija un calzado, hay que prestar especial atención a cómo se distribuye el peso. El talón cumple la función de soporte, para que el antepié cumpla la función de movilidad.

Cuando el tacón del zapato aumenta de tamaño, la distribución de peso varía. Si el tacón solo mide 3 o 4 cm, el peso se reparte en un 50/50 entre el talón y el antepié. El problema viene cuando el tacón crece, ya que la sobrecarga comienza a ser mayor en el antepié, zona que no está preparada para tanto peso.

Los tacones altos alteran no solo la repartición de la carga, sino la postura del cuerpo entero, pues pueden provocar el acortamiento de la cadena muscular posterior y un adelantamiento del centro de gravedad. Aquí entra en juego la pelvis, que intenta compensar haciendo lo que se conoce como una anteversion pélvica, que provoca un ligero aumento de la curvatura lumbar. También el tronco se desplaza hacia delante, lo que se compensa con un aumento de cifosis cervical y pecho adelantado, lo que supone carga muscular y dolor en esa zona.

Consejos para mejorar la relación entre calzado y espalda

Desde nuestra clínica de Podología Elena García en Granada, siempre aconsejamos que los zapatos de tacón alto y puntas finas sean utilizados lo menos posible y para periodos donde caminar no sea muy necesario. Es decir, puntualmente, se puede usar este tipo de zapatos para una fiesta, una boda, una cena o reunión importante, pero no es bueno que sea utilizado para trabajar de pie o para pasear, ya que como hemos visto puede afectar a la salud de nuestra espalda.

Es por ello que a continuación daremos una serie de consejos para elegir tanto calzado habitual como ocasional, si prefieres siempre optar por una mejor opción incluso en momentos elegantes.

  • Primero hay que fijarse en la calidad del material: si son cerrados, que dejen transpirar; si son abiertos, que tengan una buena sujeción para evitar lesiones y rozaduras.
  • Los zapatos deben permitir libertad de movimiento en los dedos, ya que deben estar libres mientras se camina.
  •  La suela debe ser de calidad y antiadherente para evitar el trabajo excesivo de la musculatura. Obviamente, esta recomendación es para calzado de uso habitual, no ocasional.
  • El material debe ser flexible para evitar rozaduras que provoquen heridas, las cuales pueden llegar a ser muy serias y requerir ciertos tratamientos: uñas encarnadas, durezas, ampollas, etc.
  • El zapato cerrado y acordonado es la mejor opción siempre que sea posible: para trabajar de cara al público de pie, para ir a clases, a la universidad, etc. Esto te permitirá caminar largas distancias, coger el bus, correr un poco y permanecer de pie cómodamente.
  • Si el tacón es alto, es mejor que sea ancho y que tenga unas medidas de entre 2 y 5 cm, creando así el equilibrio talón-antepié del que hablamos en párrafos anteriores.

 

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Tipos de lesiones deportivas

En esta ocasión hablaremos de las lesiones deportivas que se producen por la realización de una actividad deportiva de forma incorrecta. Aunque el deporte aporta infinidad de beneficios al cuerpo y a la mente, no todo el mundo está capacitado para ejercitarse sin una preparación previa. Es por ello que es importante siempre saber qué condición tenemos, y contar con profesionales que nos ayuden y guíen para no ejecutar una actividad que nos acabe lesionando.

 

Antes de comenzar cualquier deporte hay que tener en cuenta ciertos factores, tanto físicos como mentales:

  • Hay que ser conscientes de la edad que se tiene, no es lo mismo 10, que 20, que 50 años.
  • En qué estado físico nos encontramos: si hemos realizado actividades en años o meses anteriores.
  • Mentalmente hay que ser consciente de cuáles son los objetivos y metas realistas que hay que marcarse.
  • Qué estilo de vida se tiene: una vida sedentaria o cierto grado de activación como la realización de una caminata regular.
  • La alimentación, punto clave y que requiere mucho trabajo y esfuerzo mental: a través de los alimentos se podrán conseguir muchos de los objetivos que deseamos, y a su vez nutrimos el cuerpo para que pueda seguir ejercitándose.

 

El problema surge al iniciar un nuevo estilo de vida más activo sin ser consciente de toda la organización y gestión que requiere y sin prestar la dedicación suficiente.

Lesiones deportivas: cómo suceden

Cuando se produce una lesión, debido a una práctica deportiva, esto puede deberse a:

 

  • Que la práctica del ejercicio no se ha llevado a cabo de forma correcta.
  • Por la repetición excesiva del ejercicio, lo que puede llevar a producir microlesiones o microtraumatismos.
  • También puede deberse a que se ha producido un golpe o caída, provocando un traumatismo.

 

Una vez que estas cosas suceden, en la mayoría de los casos las lesiones suelen ser las mismas o al menos muy habituales y entre ellas se encuentran las siguientes:

Lesiones musculares

Estas pueden deberse por un golpe directo, por un sobre esfuerzo o una caída. Si se hacen ejercicios de fuerza, en muchas ocasiones la sobrecarga muscular o una posición incorrecta puede provocar una lesión importante.

 

Por traumatismo directo, pueden aparecer lesiones denominadas:

  • Elongación o distensión del músculo: que es cuando este se estira demasiado, llegando a producir roturas de las fibras.
  • Tirón, desgarro o rotura muscular: estas son muy frecuentes..

 

Cuando se llevan a cabo actividades de alto impacto es común que se sufran lesiones, ya sea por un tirón, o una rotura muscular en el empeine. Por desgracia, muchos de nuestros pacientes, comienzan a realizar ejercicios sin antes haberse preparado para ellos, pensando que por ejemplo correr lo puede hacer cualquiera. Pues esto, ocurre con la mayoría de actividades, los usuarios se lanzan sin preparación.

Lesiones en los tendones

Las lesiones en los tendones más frecuentes durante la práctica deportiva suelen ser las tendinitis y tenosinovitis. La primera es una inflamación del tendón y la segunda es una inflamación de las vainas que recubren y protegen el tendón. Ambas pueden ser muy dolorosas y requieren de tratamiento y atención profesional

Lesiones de huesos

Entre las lesiones de huesos más comunes debido a lesiones deportivas podemos encontrar las siguientes:

  • Inflamación de la capa que recubre el hueso, llamada periostio.
  • Fracturas: son las más dolorosas y llamativas, pues si son complejas habrá que realizar una intervención quirúrgica para poder reconstruir o encajar el hueso en su lugar.

Lesiones articulares

Las lesiones articulares pueden ser muy diversas, desde luxaciones, las cuales son muy frecuentes en las zonas del codo y el hombro. También pueden producirse en las rodillas.

Lesiones en ligamentos

Estos suelen darse de forma frecuente en los tobillos, y en diferentes articulaciones. Son habituales tanto en niños como en adultos, por la forma que tienen de colocar el pie a la hora de correr o por no usar el calzado adecuado para esa práctica deportiva.

 

Desde Podología Eg recomendamos realizar un estudio de la biomecánica, siempre que se note alguna molestia, por pequeña que sea a la hora de realizar la práctica deportiva.

Y si ya se ha lesionado, procure ponerse en manos de profesionales, equipo médico si lo requiere, fisioterapia y contar con la visión del podólogo para valorar la pisada y equilibrio.

 

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Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Cada vez existe más concienciación sobre la salud, lo que conlleva una búsqueda de las mejores formas de poder conservarla. Una de ellas es practicar algún deporte o actividad física; el problema viene cuando se realiza de forma inadecuada, porque podría producirse una lesión sobre todo en los pies, pues es la zona a la que menos atención solemos prestarle. Una lesión, que suele aparecer en personas que realizan alguna actividad deportiva es la sesamoiditis.

Aunque es un nombre algo peculiar, la sesamoiditis es un dolor que se genera alrededor de los dos huesos pequeños que se encuentran bajo la cabeza del 1° metatarsiano, en la zona donde se une al dedo gordo. La sintomatología más normal es el dolor que causa cuando se ampolla esta zona, algo que sucede mucho con cierto tipo de calzado o actividad.

Los huesos que forman los dedos, y por los que se origina el dolor, son imprescindibles cuando se realiza alguna actividad deportiva, es decir, entran en acción siempre. Una de sus funciones es la de proteger y conservar el tendón del flexor para dar apoyo al dedo gordo en el suelo durante la marcha. La otra función de los huesos sesamoideos es la de mejorar el punto de apoyo del pie en el momento que se despega del suelo.

Por lo tanto, se puede observar que la principal función de los huesos sesamoideos es la de soportar las cargas del antepié durante la marcha. Es una responsabilidad muy grande para unos huesos tan pequeños, por lo cual es importante prestarles la suficiente atención.

Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Suelen padecer este tipo de lesión las personas que realizan una actividad física intensa o moderada, sobre todo si son de alto impacto, como correr, jugar al baloncesto, bailar, etc. Las razones que también pueden producir este daño son las siguientes:

  • Realizar algún deporte de manera intensiva por primera vez. Es normal que, cuando se hace algo de manera intensa, pueda aparecer este dolor.
  • Si se recibe algún golpe o se produce algún traumatismo en la zona.
  • Si los músculos del gemelo se encuentran acortados, puede aparecer esta lesión.
  • El calzado es fundamental: si las suelas de los zapatos que usamos, ya sean de calle o zapatillas de deportes, están desgastadas, puede que se acabe sufriendo de sesamoiditis. Esto se debe a que la presión sobre las estructuras anatómicas del pie no estarán amortiguadas.
  • Si la persona presenta el antepie varo, también es propensa a padecer sesamoiditis, ya que apoya de más el dedo gordo del pie.
  • Los zapatos de tacón no son aconsejables: las mujeres que los usan de forma habitual tienen cierta predisposición a generar este dolor.
  • Aumenta el riesgo al padecer alguna enfermedad reumática: artritis o diabetes.

Sintomatología de la sesamoiditis

Los síntomas pueden variar, aunque el más común es la molestia y el dolor que produce, lo cual disminuye la calidad de vida del enfermo. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • El más normal y llamativo es el dolor que aparece en la parte delantera del pie. Es una molestia que aparece y gradualmente se va intensificando hasta llegar a ser invalidante.
  • Puede llegar a inflamarse la zona de la articulación del dedo gordo del pie.
  • La piel de la zona también puede verse alterada: suele enrojecerse, algo que puede apreciarse a simple vista.
  • El dolor ya no solo aparece cuando se realiza algún deporte, sino que al presionar la zona también puede apreciarse significativamente.
  • Es frecuente que los pacientes con esta patología, que tratamos en Podología Elena García, en Granada, también suelen sufrir de durezas o hiperqueratosis debajo de la cabeza del primer metatarsiano.
  • Cambiar de calzado frecuentemente, dado que en la zona donde se padece esta patología es donde más se va a desgastar.

Tratamientos

Lo primero es acudir a tu podólogo de confianza al notar el más mínimo dolor en la zona. Una vez en la consulta, evaluaremos el problema y sabremos en qué grado de afección estás y qué tipo de tratamiento será el más oportuno para tu dolencia.

 

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Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

El verano es una época excesivamente cálida, el sol está en el más alto durante horas, lo que provoca que las temperaturas sean muy altas y el riesgo de aparición de quemaduras en los pies incremente significativamente. Por desgracia pocas personas prestan a sus pies la atención que se merecen cuando están en la playa o en la piscina, y por este motivo, sufren infinidad de daños a lo largo de toda la época estival.

Durante estos meses calurosos, la crema solar es imprescindible cuando uno disfruta de la playa o a la piscina, y no solo para el cuerpo o la cara como solemos acostumbrar, sino también debe aplicarse a los pies. Aunque cada vez hay más consciencia sobre la importancia de aplicar algún tipo de protección a la piel, para evitar quemaduras que produzcan medio plazo daños mayores, lo cierto es que los pies son un poco olvidados en esta ecuación.

Para entender el sufrimiento de los pies, hay que ser consciente de que estos no están acostumbrados a la exposición de los rayos solares, pues exceptuando el verano, se pasan el resto del año refugiados en los zapatos o en el interior del hogar. Por ello, cuando empiezan a salir a la calle, es necesario que se protejan, sobre todos si van a estar expuestos al sol de manera constante, de esta forma evitaremos las tan temidas quemaduras y otros males mayores.

Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

Muchos usuarios tienen dudas acerca de cómo podrían proteger sus pies en verano. Por ello, desde Podología Elena García en Granada responderemos a ellas para mejorar su calidad de vida en estos meses tan calurosos.

¿Qué protección solar utilizar?

Es necesario utilizar aquella de factor alto, ya sea para los pies o para el cuerpo, pues es la que más seguridad transmite y permite estar más tiempo expuesto al sol sin padecer quemaduras, algo importante cuando se está en la playa o en la piscina.

¿Cuándo aplicarla?

Lo ideal es que siempre apliquemos la protección solar 30 minutos antes de salir al sol o entrar al agua. Una vez aplicada hay que esperar al aire para que la piel de los pies absorba la crema. Cada dos horas hay que repetir el mismo proceso, sobre todo si se está en contacto con el agua, esta es la forma de estar 100% protegidos todo el día que se esté expuesto.

Aunque pocas personas lo sepan, hay que echarse protección también en la planta de los pies, pues es una zona muy delicada, que cuando estamos tomando el sol queda expuesta, y si se quema puede provocarnos un serio problema para poder movernos cómodamente.

Indicios de quemaduras solares

Las quemaduras solares en los pies son igual que en el resto del cuerpo, y los síntomas que comienzan a aparecer son los siguientes:

  • La zona comienza a tomar un color rojizo nada natural
  • El tacto de los pies es caliente, una temperatura más elevada que la del resto del cuerpo.
  • Empieza a notarse quemazón y mucha sensibilidad al roce en la zona afectada.
  • La zona empieza a irritarse e incluso puede llegar a inflamarse
  • Si la quemadura es grave aparecerán ampollas, llegado a este punto hay que acudir a un profesional para mitigar el dolor y tratar la piel.

Consejos para mitigar el desastre

Si ya hemos cometido el fallo de no habernos puesto crema solar a tiempo y ya tenemos la planta o el empeine quemados es importante seguir los siguientes pasos para calmar el dolor y tratar la piel:

Hidratar la zona adecuada y regularmente

Es fundamentar hidratar los pies para que la piel pueda regenerarse más rápido y también así se aliviara el escozor. Lo ideal es utilizar una crema específica para quemaduras solares, la cual habrá que aplicarla varias veces al día, mientras se deja el pie a la intemperie para que se absorba mejor.

Evitar la exposición solar por unos días

Por desgracia los días que dure la quemazón, habrá que dejar el pie resguardado, evitando que el sol o el calor directo les afecte, para que puedan regenerarse fácilmente. De esta forma, se evitará padecer dolor mientras se está recuperando.

Acude al podólogo

Si las quemaduras de los pies son intensas hay que acudir al podólogo para que las analice y pueda ofrecernos un tratamiento más seguro y adecuado.

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Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un daño en los nervios que suele producirse cuando se padece de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa alto, es normal que se vean perjudicados los nervios de todo el cuerpo. La neuropatía diabética se refleja sobre todo en los nervios de las piernas, y se hace evidente y molesta para los pacientes que la sufren.

Dependiendo de los nervios que se hayan visto afectados, los síntomas de la neuropatía pueden ser los siguientes: dolor, entumecimiento, pérdida de la sensibilidad y dificultades para curar heridas. Para ciertas personas, los síntomas pueden reflejarse de manera moderada; para otras, sin embargo, la enfermedad supondrá un grave problema que limitará mucho su calidad de vida.

La neuropatía diabética es una complicación muy grave que suele afectar al 50 % de las personas que padecen diabetes. Para poder prevenir este tipo de patología, se deberá tener un constante control de la glucosa en sangre; además, será necesario mejorar el estilo de vida mediante una alimentación saludable y ejercicio.

Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

Hay cuatro tipos de neuropatía diabética relevantes, y se puede tener más de un tipo a la vez. Los síntomas que se manifiestan dependen del tipo que se padezca. Los síntomas aparecen de manera progresiva: lo más probable es que no se note nada anormal al principio hasta que el daño que se haya producido en los nervios sea ya considerable.

Neuropatía periférica

A este tipo se le suele denominar neuropatía periférica simétrica distal. Es un tipo muy común de neuropatía diabética y afecta principalmente los pies y las piernas, pero también puede aparecer en las manos y los brazos. El malestar y los signos de esta enfermedad suelen empeorar por la noche. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Entumecimiento en las extremidades. Se complica la capacidad de reducir dolor o percibir cambios de temperatura, lo que puede ser peligroso al no haber indicativos.
  • Suele aparecer una sensación de hormigueo o ardor constante o puntual.
  • Aparecen los calambres y dolores punzantes.
  • Se produce una alta sensibilidad al tacto: a muchas personas, incluso el roce de las sábanas por la noche les molesta y les resulta extremadamente doloroso.
  • Empiezan a aparecer serios problemas en los pies: úlceras, infecciones, y complicaciones derivadas de estas dos últimas, que pueden acabar en amputación.

Neuropatía autonómica

El sistema nervioso autónomo controla el corazón, la vejiga, el estómago, los intestinos y los órganos sexuales. Por desgracia, la diabetes puede afectar al sistema nervioso de cualquiera de estas zonas. En consecuencia, aparecen los siguientes síntomas:

  • Hipoglucemia asintomática.
  • Problemas en la vejiga y en los intestinos.
  • Las digestiones se ralentizan, lo que provoca náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Cambios en la forma en la que los ojos aceptan la luz o la oscuridad.
  • Disminuye el apetito sexual.

Neuropatía proximal

Este tipo de neuropatía diabética suele afectar a los nervios de los músculos, las caderas, los glúteos y las piernas. También pueden verse afectadas la zona abdominal y el pecho. Los síntomas, que suelen reflejarse en uno de los lados del cuerpo e ir extendiéndose hacia el otro, son los siguientes:

  • Dolor muy intenso en la zona de las caderas, los muslos y los glúteos
  • Atrofia en los músculos de las piernas que se da con el paso del tiempo.
  • Dificultad para levantarse después de haber estado sentado o tumbado durante un periodo medio o largo de tiempo.
  • Dolor en el estómago de manera intensa.

Mononeuropatía focal

En este caso hay dos tipos: la craneal y la periférica;  ambas hacen referencia a un daño de un nervio en específico. Los síntomas que aparecen aquí son los siguientes:

  • Dificultad para enfocar la vista.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Parálisis en uno de los lados del rostro.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los dedos, menos en el meñique.
  •  Debilidad en la mano, que impide sujetar cosas con firmeza.

Si tienes una herida en el pie que no se llega a curar, acude a un podólogo.

 Si sientes alguno de los otros síntomas que aquí describo es necesario acudir a un profesional y comenzar a tratar toda la problemática en su conjunto.

 

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Problemas en los pies de los niños en verano

 

El verano es la época favorita de los pequeños de la casa, pues es sinónimo de días largos, ropa fresca, tardes de piscina y días sin zapatos. Aunque es un periodo fantástico, también tiene sus pequeños riesgos, sobre todo en lo referente a los pies, pues la forma en la que nos relacionamos con ellos cambia totalmente. Suelen aparecer más patologías, tales como hongos, rozaduras, lesiones o abrasiones.

Puesto que los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren las consecuencias de la época más calurosa del año, en este artículo hablaremos concretamente de los pies de los niños en verano. Dada su edad, es necesario que estén vigilados constantemente, ya sea por el calor, el crecimiento o las consecuencias de que el calzado que utilizan les produzca algún tipo de lesión.

Cuando comienzan a elevarse las temperaturas, empezamos a dejar de lado los zapatos y pasamos a las sandalias o incluso a andar descalzos. Es el momento de lucir los pies, pero el problema viene cuando no han sido cuidados durante el invierno y arrastran las consecuencias. Uno de los consejos más habituales que damos desde Podología Elena García en Granada es que no se usen las chanclas como calzado habitual, pues no son seguras. Pueden usarse en la piscina, siempre que este calzado sea el adecuado y esté adaptado a la edad del menor. Aunque siempre se ha dicho que lo mejor para un niño es andar descalzo, pues es la mejor forma de que desarrolle una buena pisada, y se estimule su sistema nervioso y postural.

Problemas en los pies de los niños en verano

Si los pies no son tenidos en cuenta como elemento principal de la salud de los niños en verano, puede suceder que padezcan un sinfín de problemáticas como las que explicamos a continuación:

  • Aparición de hongos: el exceso de humedad en los pies, la falta de higiene, sudar en exceso, o guardar los pies aún mojados en un calcetín o calzado cerrado puede provocar la aparición de hongos en los pies o en las uñas de los niños, algo que resulta muy incómodo para ellos.
  • Rozaduras: el uso de sandalias inadecuadas o calzado cerrado sin calcetín puede ser causa de ellas.
  • Papilomas: el famoso y temido papiloma es muy contagioso; por lo tanto, donde haya uno, es probable que todos lo cojan si no se toman las medidas de salud y prevención pertinentes. Lo mejor es que tengan los pies hidratados y sin heridas, y que no compartan chanclas o sandalias con sus amigos, algo que hacen muy a menudo.
  • Pie de atleta: este famoso hongo tiene su fama por reproducirse en vestuarios y lugares donde hay mucha humedad o agua estancada, como sucede en las duchas.
  • Daño en las uñas: el exceso de humedad, sobre todo cuando no es secada, los roces y los impactos pueden causar serios problemas. Es muy habitual ver en consulta a niños con las uñas rotas o levantadas por ir corriendo o jugando.
  • Abrasiones: en verano el suelo puede alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras en los pies de los niños, cuya piel es aún más delicada y suave que la de los adultos.

Consejos

Es importante que los niños caminen descalzos.

Que los zapatos que utilicen en verano, sean frescos y bien sujetos al pie. Para que el niño no vaya chancleteando.

Que las suelas de los zapatos sean lo más finas y elásticas posible para no restar al sistema nervioso la información que se suma desde el pie.

Revisar la piel de los pies a diario, evitar heridas y grietas que compromete la integridad de la piel y así ser más susceptibles de infecciones.

Hidratar la piel de los pies a diario.

Proteger la piel de los pies del sol.

 

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