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En qué consiste un esguince de tobillo

Los tobillos suelen llevarse la peor parte cuando se practica algún deporte, y por eso es habitual que lleguen a consulta muchos esguinces de tobillo. Esta lesión puede producirse por diferentes factores, y el más común suele ser que los deportistas no utilicen el calzado adecuado durante su práctica deportiva.

Casi todo el mundo ha sufrido alguna vez un esguince de tobillo. Cuando esto ocurre, no siempre es fácil de identificar, pues dependerá de la gravedad de la lesión. Por ello, en este artículo te explicaremos en qué consiste un esguince de tobillo y cómo identificarlo.

Si percibes alguna de las situaciones que describiremos a continuación, deberás acudir a un profesional para tratarlo. Si los daños no se tratan a tiempo, pueden agravarse y convertir un simple esguince en un problema mucho mayor y más difícil de tratar.

En qué consiste un esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una lesión que se produce al doblarse o torcerse el tobillo de forma brusca y repentina.  El más usual es aquel que se produce en los ligamentos externos del tobillo, es decir, cuando el pie se nos va hacia adentro. Cuando el pie gira de manera forzada, se pueden desgarrar o estirar los ligamentos.

Síntomas que aparecen cuando se tiene un esguince

No todas las torceduras de tobillo acaban en esguince, en ocasiones solo se quedan en eso. Para saber si ha sido o no un esguince, observa los siguientes parámetros:

  • El tobillo comienza a hincharse y empieza a sentirse un dolor palpitante en la zona lateral.
  • El tobillo duele cuando se intenta apoyar el peso del cuerpo.
  • La zona dañada comienza a ponerse morada; cuanto mayor sea la gravedad, mayor será el hematoma.
  • Existe una limitación de movimiento hacia la zona externa del tobillo.
  • Se oyó una especie de chasquido durante la torcedura.

Si el tobillo duele después de un fuerte golpe, es necesario acudir a urgencias para que un profesional compruebe la gravedad de la situación. El experto será el que evalúe si la lesión es un esguince, pues es posible que no sea nada o que haya daño en el ligamento, rotura parcial o completa del mismo. E incluso puede que haya daño en hueso. No pases por alto situaciones así, puede el daño no se repara, se agrava.

Tipos de esguince

El profesional será el que evalúe qué tipo de esguince tenemos y, según la gravedad, se aplicarán unos tratamientos u otros:

Esguince de grado 1

Este es considerado el más leve. Ocurre cuando los ligamentos se estiran, pero no se produce ningún tipo de desgarro. Es también el más habitual, pues es frecuente doblarse el tobillo tontamente.

Esguince de grado 2

En este caso los ligamentos pueden estar parcialmente desgarrados, pero aún existe unión entre las fibras. Es un poco más preocupante que el anterior, pues el daño es mayor.

Esguince de grado 3

Es el más grave de todos: los ligamentos se han desgarrado totalmente, hay rotura y, para solventarlo, es necesario reposo de ese tobillo total, en alguna ocasión habrá que intervenir de manera quirúrgica, pero no es lo más habitual. Obviamente, también es el más doloroso, aunque el menos usual de los tres.

Factores que provocan un esguince

Los esguinces pueden producirse en cualquier momento, al pasear o al hacer deporte. Las situaciones en las que más habitualmente se suceden son las siguientes:

  • Por práctica deportiva: cuando se realiza deporte, es común que pueda producirse una lesión de tobillo, como el esguince. Entre los deportes en los que más se producen están el baloncesto, fútbol, trail o running.
  • Caminar por superficies irregulares: cuando se camina o se realiza alguna práctica deportiva sobre superficies irregulares o resbaladizas, como montañas, es posible que nos torzamos el tobillo.
  • Mal calzado: el uso de calzado inadecuado durante la práctica de algún deporte nos puede acarrear serios problemas. Hay que usar zapatillas especializadas en la práctica deportiva, que sujeten bien (nada de chanclas o zuecos). Incluso los zapatos que se utilicen en el día a día deberán estar bien sujetos que al caminar no se nos vaya el pie ante cualquier irregularidad del terreno y el pie no tenga que realizar trabajo extra para agarrar el calzado, generando fatiga y disminuyendo la capacidad de reacción del tobillo.
  • En ocasiones nos doblamos el tobillo en el terreno más llano. Esto sucede cuando inesperadamente perdemos el equilibrio o estamos fatigados. Disminuye la propiocepción de los tobillos.
  • Los pacientes que tienen una marcha en supinación o en varo o en pronación o valgo son más propensos a doblarse el tobillo y, por lo tanto, a que se les produzca un esguince. Deben tener más cuidado que el resto y tomar todas las medidas que un profesional como de Podología Elena García en Granada puedan darle.

 

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