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Cuidados de los pies en invierno

El frío ya comienza a aparecer en la mayoría de ciudades y con él un cambio de hábitos. Los pies en invierno, al igual que se hacía en verano, hay que darle un cuidado especial. El problema es que, al tenerlos cubiertos la mayoría de la temporada, no se le presta la atención que necesitan y acaban produciéndose problemas.

Los expertos en pies, como los de Podología Elena García, aconsejan tomar ciertas precauciones en invierno, sobre todo a aquel sector de la población que es especialmente sensible a las bajas temperaturas, como niños, personas mayores y enfermos.

Entre las afecciones más comunes que suelen aparecer en manos y pies cuando llega el frío junto con la dermatitis, los eccemas o el conocido Pie de Trinchera, son los sabañones. El sabañón es muy común entre la población, y es una lesión dérmica que está causada por el frío. Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que deriva en una hipoxemia y en una inflamación de las paredes vasculares.

Para que este tipo de afecciones no aparezca o no se agraven durante los meses fríos, es necesario que los pies reciban una serie de cuidados para mantenerlos sanos y poder hacer una vida normal sin dolores ni molestias.

Cuidado de los pies en invierno

Para prevenir estas patologías los podólogos dan una serie de consejos que se analizarán a continuación y que todo el mundo puede llevar a cabo de una forma sencilla.

Utilizar calcetines adecuados

Intentar usar siempre calcetines de tejidos naturales, como el algodón o la lana, que permitan mantener los pies calientes pero sin presionarlos para que la circulación vaya correctamente, dado que es esto lo que mantendrá los pies a la temperatura correcta.

Buscar un buen calzado

Elegir un calzado adecuado es primordial para conservar la salud de los pies. Los zapatos deben permitir que el pie transpire para que no acumule humedad, así se reducirá la sensación de frío y se evitarán daños.

El calzado cuando no es de buena calidad, queda estrecho o no es el adecuado a la temporada, suele ocasionar daños en los pies, produciendo heridas, proliferando los hongos o dañando las uñas.

Evitar el calor directo

Cuando llega el invierno hay personas que tienen propensión a que las extremidades, (manos y pies) se le queden fríos, por lo que buscan una fuente de calor directa para templarlos.

Exponer los pies a un cambio tan brusco de temperatura provoca los temidos sabañones. Tener calcetines y calzados adecuados debe bastar para mantenerlos calientes de manera constante.

Prepara los pies

Existen grupos de riesgo en la población a los que el frío afecta de una forma más concreta. En él suelen estar los niños y las personas mayores, ya que, debido a sus circunstancias les cuesta regular la temperatura. Para que esta problemática no les cause daños, es aconsejable preparar los pies con cremas específicas, lo que disminuirá la aparición de grietas y mantendrá el equilibrio de la dermis. Si se tienen dudas acerca de cuáles utilizar, pueden acudir a su podología de confianza, donde le recomendarán la que mejor se adapte a sus necesidades.

Estimular la circulación

Para estimular la circulación de las piernas lo mejor es realizar baños en los que se alterna el agua fría con el agua caliente. Esto ayudará a mantener las extremidades a una temperatura adecuada, sobre todo si se practican deportes de invierno como el esquí o el senderismo.

Para muchos no es una práctica muy agradable pero si efectiva, dado que muchos de los problemas de enfriamiento en los pies se deben a que la persona padece problemas de circulación.

Crear o conservar unos hábitos saludables

Tener hábitos en los que se incluya comer bien, practicar deporte de manera regular y reducir al mínimo el consumo de alcohol o tabaco, ayuda a mantener la piel más sana, entre otras cosas.

Por ejemplo, el tabaco contribuye a la deshidratación de la epidermis, lo que aumenta el riesgo de padecer sabañones y otras afecciones.

Todos los consejos anteriormente mencionados son adecuados para cualquier persona, pero sobre todo para aquellas que padecen durante todo el invierno de pies fríos.

Las mujeres con fibromialgia padecen muchos problemas en los pies

La fibromialgia es una enfermedad que se caracteriza principalmente por producir un dolor generalizado en todos los músculos del cuerpo, además de un cansancio y persistente. La fibromialgia afecta aproximadamente a un 7% de la población de las cuales la mayoría son mujeres.

Está considerada como una enfermedad reumatológica con un posible origen neurológico. Aunque no se conocen las causas, el compendio de sus síntomas ayudan a identificarla: dolor de pies, de músculos y huesos, articulaciones inflamadas, cansancio, insomnio, y dolores de cabeza acompañados de ansiedad.

La fibromialgia provoca daños en la salud y entre ellos ataca agresivamente a los pies de las mujeres, lo que reduce su independencia y su calidad de vida. Encontrar calzado para esta circunstancia provoca que se puedan llegar a desarrollar otras patologías que retroalimentaran las afecciones ya padecidas.

Esta enfermedad va asociada en las mujeres a una mala salud de los pies debido a todos los problemas y dolores que derivan de ella, suele mantener este aspecto en común con una probabilidad superior a otras dolencias.

Especialistas como los de Podología Elena García, aconsejan realizarse revisiones periódicas en los pies cuando se padece fibromialgia para poder así llevar un seguimiento y evitar o paliar los problemas que suelen derivar.

Fibromialgia: factores en los que influye

A continuación, se analizarán los factores a valorar de este problema, sobre todo aquellos que influyen negativamente y agravan los síntomas en los pies:

Factores de riesgo

Cuando además de padecer fibromialgia se tienen problemas en el arco (plano o con excesivo puente) o sobrepeso, esto acaba generando serias consecuencias en la pisada lo que puede derivar en daño en las articulaciones, lo que se sumaría a la inflamación que estas ya suelen poseer debido a esta enfermedad.

El sobrepeso es uno de los grandes problemas del siglo XX, cuando esta situación se une a una problemática compleja como la fibromialgia los resultados se tornan más complejos de tratar. El peso que se deriva a los pies, sumado a los dolores articulares y musculares de la enfermedad provocan una gran sobrecarga, que llega a deformarlos y lastimarlos.

Problemas en el talón de Aquiles

Problemas en el talón de Aquiles, sumadas a la inflamación y a la mala postura al andar que se tiene a veces debido al dolor, provoca que estos tendones estén tensos y molesten más de lo normal.

Cuando se padece fascitis plantar

La fascitis plantar es un problema relacionado con los músculos, y cuando el dolor es más intenso puede llegar a ser muy limitante. Si se padece esta afección unida a la fibromialgia las molestias suelen ser mayores imposibilitando a la persona a hacer un día normal cuando tiene un brote o provocando que la recuperación sea más lenta.

El tratamiento para aliviar esta sintomatología es en ocasiones meticuloso, por lo que es necesario acudir a un podólogo a que evalúe situación.

Dolor en el espolón

El síntoma principal del espolón es el dolor que se siente en la parte interna del talón en forma de pinchazos. Al crearse el espolón no produce dolor inicial, pero sí puede provocar la irritación de tejidos que lo rodean. Cuando esto se suma a los dolores de la fibromialgia se inducirá una mayor irritación que irá unido a la mala posición que se tiene al andar.

Sedentarismo debido al dolor

Cuando el dolor se agudiza y ataca a las articulaciones, sobre todo aquellas que están en los pies, esto provoca que las mujeres (y hombres) decidan dejar de moverse debido al dolor que padecen, provocando que tengan una vida más sedentaria y por tanto aumenten de peso, lo que conlleva un aumento del estrés en los pies.

Todo esto acaba afectando a la calidad de vida que llevan la mayoría de las mujeres que padecen fibromialgia y que además padecen alguna patología en los pies como la que se ha podido mencionar anteriormente. Debido a todo lo anterior, se comienza a padecer insomnio por el dolor e incluso fatiga crónica, depresión o ansiedad. 

Por ello, si padeces fibromialgia y alguna afección en los pies, acude a un podólogo profesional que pueda trabajar contigo para ayudarte a paliar los dolores o a hacer que estos se suavicen, dado que ellos podrían ser motivo para dificultar una vida saludable.