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Calzado de invierno: Cómo elegirlo

Llega la nueva estación y con ella el cambio a calzado de invierno. Poco a poco se guardará la ropa de verano y se sustituirá por una más abrigada; lo mismo ocurrirá con los zapatos y las sandalias, que quedarán relegadas por modelos cerrados y más abrigados.

Tras el buen tiempo es muy probable que los pies no estén tan cuidados como deberían, dado que el sol, el calor, las piscinas y las sandalias hacen que los pies sufran un mayor desgaste en los meses de verano. Por ello, una vez se vuelve a la rutina, es bueno empezar a cuidarlos de nuevo y acudir a un especialista como los de Podología Elena García para hacerse una revisión.

El calzado a elegir dependerá del uso que se le vaya a dar. Si se necesita un calzado de oficina, por ejemplo, hay que priorizar la comodidad antes que el abrigo, ya que se va a estar cubierto la mayor parte del día, todo lo contrario si se trabaja o se pasa mucho tiempo en el exterior.

Por ello antes de elegir un calzado para esta nueva temporada, hay que hacer un balance entre los que se tienen y los que se necesitan. En función de ello deberá elegirse un formato u otro, para conservar los pies sanos durante todo el año.

Consejos para elegir un calzado de invierno

Una vez que se haya decidido para qué va a ir destinado el calzado de esa temporada, se deben tener en cuenta una serie de factores, entre ellos, que los dedos tengan suficiente espacio y libertad de movimiento.

A continuación compartiremos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de adquirir un calzado de invierno:

Evaluar la suela del zapato

La suela debe proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas que tienen cierto grosor amortiguan el impacto cuando se camina y ayudan a disipar las cargas. La mejor opción para todo el mundo es optar por suelas de goma o de materiales sintéticos, ya que tienen más capacidad de amortiguación que las de cuero. Esto hace que el impacto en las articulaciones sea más suave.

Elaborado de materiales transpirables

El zapato debe ser de un material transpirable, como el cuero por ejemplo. Entre más naturales sean, menos daño harán al pie, sobre todo en la zona donde este va cubierto. La circulación de aire a la parte interna  evitará que se produzcan malos olores y sudoración excesiva.

Hay que tener cuidado con este punto, dado que en ocasiones hay materiales que se asemejan mucho a los naturales pero no lo son, por ello mejor leer las etiquetas explicativas antes de comprarlos, ya que así se evitarán disgustos y futuros daños en los pies.

Flexibilidad

La parte delantera de los zapatos (la puntera) debe ser flexible para que las articulaciones puedan realizar un movimiento cómodo y sin presión. Si el calzado es para niños, es muy importante que la puntera sea flexible y la parte que sujeta el talón y el tobillo sea más rígida, ya que de esta forma se evitarán lesiones y malas pisadas.

La altura del tacón o plataforma

Lo ideal es que la altura no supere los tres centímetros. El pie de un adulto reparte todo el peso del cuerpo a través del pie y es el talón el que más carga se lleva. Cuanto mayor sea la altura del tacón, mayor será el peso que la parte delantera tendrá que soportar, lo que puede llegar a producir metatarsalgia si se abusa de zapatos con mucho tacón; es algo que suele hacer las mujeres en el día a día, sobre todo si trabajan de cara al público o en oficinas.

Cuidado con las hormas

Hay que evitar las hormas estrechas que dejan el pie encarcelado, tales como los de puntas afiladas, que quedan muy bonitas pero que además de dolorosas, son peligrosas para la salud de los dedos, ya que pueden generar los tan famosos juanetes. Esta malformación, en algunos casos, dura toda la vida.

Y si se usa plantilla

Si se usan plantillas personalizadas, lo recomendable es elegir un zapato donde esta pueda ser introducida y extraída con comodidad para facilitar así el uso. Las plantillas deben ser usadas con regularidad, por eso el zapato elegido para ella deberá ser el más usado en el día a día.

 

Mantenimiento de los pies de un runner

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Los beneficios que aporta el deporte al organismo, tanto a nivel físico como emocional, son innumerables. Pero aun así, es necesario cuidar ciertos aspectos de la salud para poder realizar ejercicio de una manera óptima. Entre las zonas que más atención debe recibir el cuerpo cuando se está practicando un deporte están los pies. Los pies de un runner son el medio más valioso, y  conseguir el máximo rendimiento deben estar sanos.

Los corredores sufren mucho problemas en los pies a largo plazo, y más si no reciben la atención que necesitan. Esto se debe a que el running es un deporte de alto impacto, que repercute seriamente en la salud de los pies, pues deben soportar todo el peso multiplicado durante la carrera.

Problemas más comunes en los pies de un runner

Los corredores suelen sufrir lesiones con cierta frecuencia, al igual que cualquier deportista de alto rendimiento. Los problemas que más frecuentemente pueden darse en corredores por motivo de la práctica deportiva son los siguientes:

  • Dolores en el talón: es sin duda una de las molestias más comunes que tiene los corredores. Dicha dolencia se conoce como fascitis plantar. Es una patología muy incómoda y puede llegar a producir una leve cojera al andar debido al dolor.
  • Aparición de juanetes: los juanetes pueden ser de dos tipos, los que afectan al dedo gordo del pie, o al quinto metatarsiano (juanete de sastre).
  • Dolor en la zona anterior del pie: dolor que se produce en el antepié (entre las falanges de los pies y el tarso). Este dolor es notable y suele molestar mucho a los corredores durante la carrera.
  • Dedos en forma de garra o martillo: esto puede ser muy molesto y llega a producir problemas de salud.
  • Problemas en las uñas, hematomas, uñas encarnada, cambios de coloración.

Si se es corredor habitual es necesario acudir a un especialista, como los de Podología Elena García, para realizar revisiones periódicas y solventar así cualquier problema que pueda surgir con el tiempo. Y es que cualquier dolencia que no sea tratada correctamente puede derivar en un problema de salud mayor que impida al corredor practicar este deporte con regularidad.

Cómo solventar los problemas de los pies de un  runner

Como se ha dicho en el párrafo anterior es necesario acudir a un podólogo de confianza, ya que ellos serán los encargados de realizar los estudios necesarios a la vez que alivian las patologías:

Realizar un estudio de la pisada

La clínica de Elena García tiene a disposición del usuario un servicio integral para realizar el estudio completo de la pisada y así evaluar, por ejemplo, qué modelo de zapatillas deportivas necesita o si es necesario hacer algún tipo de plantilla para amortiguar la pisada.

Todo esto puede parecer una obviedad, pero la mayoría de las personas que corren en la actualidad pasan por alto este punto hasta que el daño se ha producido, por lo que luego el proceso de recuperación es más largo.

Elegir el calzado adecuado

Cada pie y pisada es diferente, por ello elegir un calzado que se adapte a las características individuales de cada deportista es muy importante para prevenir posibles daños. En esto los  estudios de la pisada aportan información clave.

Aunque en algunos locales especializados ofrecen asesoramiento acerca de los calzados deportivos, estos lugares no son los más indicados, ya que su formación y especialización no gira entorno a la salud de la persona si no a la venta de productos, lo mejor es acudir a un podólogo especializado en deportes.

Mantenimiento de uñas para runners

Un fallo muy frecuente, tanto en deportistas como en usuarios habituales, es el de no cortarse las uñas de los pies de manera correcta, lo que a corto o medio plazo genera serios problemas, como la denominada “uña encarnada”.

Las uñas de los pies de un runner deben cortarse con una forma específica, y es que cuando se corre el pie sufre muchos roces y los dedos son los que se llevan la peor parte. Si las uñas no se encuentran sanas y bien alineadas pueden surgir lesiones graves en ellas y en los dedos que a largo plazo supongan el tener que ir semanalmente a un podólogo para curar los daños.

 

Pies planos

Los pies planos son aquellos que presentan una bóveda plantar con menos altura o menos pronunciación de lo normal. Esta patología suele ir acompañada de un aumento de la anchura de la zona del medio-pie, lo cual se debe a la caída del arco de la zona interna.

Este tipo de formación suele ocasionar molestias a las personas que lo padecen, por ello es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que puedan realizar un estudio y así evitar que a lo largo de su vida y su desarrollo el paciente sufra dolor o molestias.

En este artículo pretendemos analizar y resolver cualquier duda que pueda tener un usuario con este tipo de patología, pues si no se trata adecuadamente puede tener serias consecuencias en el desarrollo.

¿Qué se considera pies planos?

Lo denominado como pie plano es un descenso de la bóveda plantar que se origina cuando se tiene menos arco del habitual y, por lo tanto, el eje del pie cae hacia dentro.

 

Sintomatología de pies planos

Además del aspecto que suele apreciarse, en el que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicando que se sufre esta afección:

  • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: se produce tendinitis, ya que el pie cae hacia dentro y trabaja forzadamente.
  • Molestias en el dorsal del pie: los huesos de esta zona se pellizcan por la mala postura y esto produce picos artríticos.
  • Cansancio al estar de pie quieto. La persona con pie plano sintomático necesita estar apoyado sobre algo cuando pasan un rato de pie sin moverse o sentarse. Para ellos estar de pie, es un horror por la fatiga que se crea.

Las causas de esta problemática son difusas, pero se debe entender que si aparece sintomatología se debe acudir a consulta para tratar este problema podológico, que la mayoría de las veces se trata con plantillas y la calidad y funcionalidad del paciente cambia exponencialmente.

El pie plano viene dado “de fábrica” en niños, la afección puede darse de igual manera entre chicos y chicas, sin variaciones en el género. 

Por el contrario, en la edad adulta suele haber un porcentaje mayor entre mujeres a las que se les aplana el pie sobre todo tras el embarazo o la menopausia. Esto se debe a que los ligamentos se relajan y hay más probabilidad de que el pie tienda a aplanarse. Por este motivo es necesario revisar la pisada durante el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer pasa por este proceso hormonal y aparece la sintomatología de pie plano; 

  • el pie crece de medio número a un número.
  •  Aparece una falta de energía para moverse, puesto la musculatura que se encarga del movimiento del cuerpo se tiene que encargar del sosten del sistema ligamentoso, con lo que se crea una fatiga crónica muscular por ese trabajo que no debería hacer el músculo sino el ligamento.

Si esto ocurre, tratando el sostén de la bóveda plantar con una plantilla, se acaba la fatiga y la persona vuelve a su vida habitual sin sentirse exhausta.

 

También puede darse en el caso de un adulto que, tras padecer algún problema, desarrolle un pie plano debido a la disfunción tibial posterior. Eso significa que el músculo que sujeta el arco deja de ser funcional y provoca que este se deforme.

Cómo tratarlo

Como ya se ha comentado, en los niños es bueno hacer un buen diagnóstico para que pueda corregirse con ejercicios de potenciación. Cuando los niños son así de pequeños se realizan estas acciones con el fin de corregir a largo plazo toda la sintomatología derivada de tener los pies planos.

Por el contrario, cuando esta afección se empieza a tratar cuando ya son adultos, lo más importante es hacer una plantilla personalizada que minimice los daños ya padecidos y que le dé buena calidad de vida al usuario que la lleva.

Los tratamientos que se realizan siempre deben ir acompañados de una terapia de ejercicio compuesta por estiramientos y potenciación. Como último recurso siempre queda la cirugía, pero que solo es aconsejable en casos muy concretos y específicos.

 

¿Cómo influye la carga de peso, en los pies? Consejos a tener en cuenta

El peso en los pies es uno de los mayores problemas, y es que aunque muchos crean que el peso que se carga en la espalda solo la afecta a ella, lo cierto es que acaba repercutiendo en todo el cuerpo. Las personas suelen soportar un gran peso diario en la espalda, ya sea por mochilas, bolsos o macutos. Esta costumbre tan habitual supone un gran esfuerzo para el cuerpo y sobre todo para los pies.

La repercusión variará en función de:

  • Cuanto peso se carga: a mayor peso mayor es el estrés al que se someten los pies.
  • Como se lleva o se reparte el peso: la forma en la que se reparte el peso, no es lo mismo cargarlo a la espalda de manera homogénea o llevarlo todo en un hombro o en los dos.

Aunque pudiera parecer que los pies están muy lejos de la espalda, lo cierto es que todo lo que hagamos en el cuerpo acabará repercutiendo en ellos, dado que son el soporte del mismo.

Cómo afecta el peso en los pies a las posibles patologías derivadas de él

El pie es una estructura compleja formada por huesos, músculos y ligamentos, que trabajan en equipo para repartir la carga del propio cuerpo y así poder accionar el proceso de locomoción.

Por ello, cuando se aumenta la carga, se produce un incremento en el estrés de la estructura plantar, que puede llegar a provocar problemas y cambios en la pisada si este peso se reitera en el tiempo.

Consecuencias del peso en los pies:

  • Aumento de la tensión en los tendones, lo que contribuye a la aparición de tendinitis o roturas fibrilares. Esto se produce cuando los ligamentos y los tendones se estiran produciendo un aplanamiento de la bóveda plantar.
  • Los puntos de presión de la planta del pie se ven afectados debido al peso, comienzan a aparecer durezas y callosidades, lo que hace que los pies, además de ponerse feos, comiencen a presentar dolores.

Para evitar o mitigar los daños que provoca el peso excesivo es necesario llevar la carga de la manera más correcta posible si no se puede evitar. Los bolsos para ir al trabajo o las odiadas mochilas escolares son elementos de uso diario que no pueden evitarse, ya que se hacen necesarios para las actividades cotidianas.

Cómo llevar el peso de manera correcta para evitar daños en los pies

No solo la cantidad de peso en los pies es definitoria, sino el cómo ella está distribuida, ya que el gradiente marca una gran diferencia:

Llevar el peso en ambos lados

Es habitual ver a la gente, sobre todo a los jóvenes, cargar mochilas o macutos en un solo hombro, lo que provoca que la carga sea llevada de manera asimétrica. Llevar peso de esta manera causa descompensaciones que se traducen en cambios en el ritmo y en la pisada, dado que un lado del cuerpo lleva mayor carga que el otro.

Lo ideal es llevar el peso repartido entre los dos hombros y con un agarre adecuado a la espalda, así el peso de los pies estará repartido más homogéneamente, evitando sobrecargas en diferentes zonas.

Llevar el peso pegado al cuerpo

Es aconsejable que el peso vaya lo más pegado al cuerpo posible, dado que de esta forma el esfuerzo que se tiene que ejercer es mejor. Para ello existen modelos de mochilas con cintas que ajustan a la espalda y a la cintura.

Este punto es muy importante si se es aficionado a hacer senderismo o escalada, pues se está cargado durante mucho tiempo un peso considerable mientras se camina. Por ello las mochilas de esta índole están configuradas para que se ajusten perfectamente al cuerpo y así se reparta idóneamente el peso de los pies.

Ir alternando el peso

Cuando el peso es elevado y debe cargarse durante un tiempo prolongado, lo mejor es adquirir una mochila que permita hacerlo de manera adecuada e ir alterando desde la espada hacia la parte delantera. Aunque así también afectará a los pies, mejorará el centro de gravedad y distribuirá la presión de manera más general, permitiendo que el daño sea menos grave a corto o medio plazo.

Este es un tema muy importante que debe ser inculcado a los más pequeños, pues son ellos quienes suelen prestar menos atención a la forma en la que cargan el peso y además son los que llevan de manera diaria mochilas muy pesadas a la escuela.

 

Causas del picor de pies 

De los pies surge habitualmente un picor que puede llegar a ser muy molesto y la persona no puede parar de rascarse de manera compulsiva. Debido a que la piel de esta zona suele estar algo endurecida (aunque depende de la persona y de la edad) rascarse,  en muchos casos, no llega a ser un alivio. Y es que el picor de pies puede deberse a una serie de circunstancias, sobre todo cuando este picor es reincidente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García, quienes le darán el tratamiento adecuado.

A la mayoría de la población suele picarle los pies en algunas etapas de su vida, el problema viene cuando ese picor no tiene un origen natural, y persiste en el tiempo. En este artículo se enumeran las diferentes causas que puede propiciar tener picores reiterados en los pies, y la formas de paliar ciertos motivos.

Causas del picor de pies

Hay que recordar que la piel de los pies en invierno soportan zapatos cerrados y con poca ventilación, mientras que en verano se liberan, aguantan el calor y la humedad. En estas condiciones es mucho más fácil que se irritan o que se dañen.

Para poder acabar con esa sensación de picor, es necesario saber qué es lo que la provoca, es decir los motivos por lo cuales la piel se revela y produce picor. Por ello, a continuación se van a exponer los 5 motivos, razones o causas más comunes del picor de pies:

Tener la piel de los pies seca

Xerosis es la denominación médica de la piel seca. Es un problema muy habitual entre la población y tiene como síntoma el picor, la rugosidad y la rigidez, llegando incluso a quebrarse, lo que aumenta el número de células muertas.

Esta sequedad puede llegar a provocar la descamación, sobre todo en zonas como el talón. Ese lugar es el más temido por todos los pacientes que acuden a la clínica de podología, ya que suele afear mucho el pie. Más adelante, crearemos un post exclusivo para aprender a tratar los talones agrietados y prevenirlos.

Picor por infección de hongos

Muchos pacientes acuden a consulta debido a que tienen los pies húmedos constantemente, pues sufren de sudoración excesiva o hiperhidrosis.

Los hongos en los pies producen picores que pueden llegar a ser peligrosos si no se tratan, ya que se expanden por otras zonas. Uno de los síntomas más frecuentes cuando se tiene una infección por hongos es que la piel suele estar rojiza y pica en exceso.

Picor derivado de la diabetes

Esto es una situación muy delicada y es que la diabetes puede desencadenar picores en los pies debido a la falta de riego sanguíneo. Cuando se padece diabetes hay que extremar los cuidados, ya que si se produce alguna herida con infección esta podría llegar a ulcerarse.Es lo que se conoce como “pie diabético”.

Para que esto no ocurra los pacientes deben ir regularmente al podólogo y realizarse los cuidados básicos, como arreglo de uñas, hidratación y seguimiento de la circulación.

Picor por problemas neurológicos y vasculares

Los daños, los problemas neurológicos y vasculares pueden llegar a causar picores. Estos son algo diferente a los tradicionales, dado que la sensación es como más interna. Para ello es mejor acudir al médico y que estos deriven a un especialista si fuera necesario.

Picor por uso de productos químicos

Utilizar geles o cremas que contengan alguna sustancia agresiva o que la piel no tolera bien, genera a corto y medio plazo rojeces y por lo tanto picores. Cada piel es diferente y podrá soportar ciertos productos con mayor dignidad que otras. Por ello, lo mejor es buscar productos de pH neutro, elaborados de manera natural y con el menor número de químicos posible.

Para evitar cualquier problema mayor es aconsejable acudir de manera rutinaria al podólogo y que sea él quien trate las afecciones. Es necesario que los pies estén bien hidratados todo el año, usando productos, aceite o cremas naturales y que vayan en concordancia con las diferentes circunstancias que puede presentar la piel. Ya que en función de la causa será mejor utilizar una serie de productos u otros. Ante la duda siempre es mejor consultar a un experto en la materia.

Características de un buen calzado para niños

El calzado infantil es un asunto más serio de lo que muchos padres pudieran llegar a pensar, pues durante los primeros años de infancia es cuando se forma el tipo de pisada y, por lo tanto, la salud del pie.

A algunos padres les surge la duda sobre qué tipo de calzado es más aconsejable utilizar cuando los menores comienzan a dar sus primeros pasos. Los niños empiezan a caminar entre los 9 y los 15 meses de edad, aunque en ocasiones se retrasa hasta los 18 meses.

El objetivo de comenzar a calzar a los bebés es para protegerlos del frío y de algunos suelos que pueden dañar su piel. Esto quiere decir que la mejor forma que tiene un niño para comenzar a caminar es descalzo y mientras más lo haga mejor.

Sin embargo, no todos los suelos son apropiados; para salir a la calle, ir a la escuela infantil o al parque es necesario que los niños lleven un calzado adecuado y óptimo que permita que desarrollen el pie con respeto. A medida que el niño va creciendo, su pie lo hace a la par. La horma cambia, pues al principio tiene una planta muy ancha con una almohadilla en el arco que hace que el pie sea plano durante sus primeros años.

Es aconsejable llevar a un niño a un especialista como los de Podología Elena García. Si se aprecia algún tipo de anomalía, es durante los primeros años cuando se pueden corregir este tipo de problemas.

Características de un calzado adecuado para un niño

A continuación se analizarán las características que deben tener los primeros zapatos que debe llevar un niño durante sus primeros años de vida una vez que haya comenzado a caminar. No es apropiado utilizar cualquier calzado, pues puede llegar a dañar el desarrollo del pie.

Deben tener la suela flexible

El zapato debe ser flexible, es decir, los padres deben ser capaces de flexionarlos totalmente. Hay que evitar aquellos que tienen la suela dura y rígida, dado que no permitirán a los niños poder adaptar la pisada.

También deben ser ligeros, un zapato pesado solo entorpecen la forma de andar del niño, invitándole a tropezar consigo mismo y a caerse. Mientras menos pese el calzado, mejor andará el niño con él.

El talón debe estar reforzado

La zona del talón y los laterales debe estar más reforzada que el resto del zapato. Además, el tobillo debe quedar libre para tener margen de movimiento.

Hay muchos mitos que aseguran que los zapatos estilo botas son mejores porque sujetan el tobillo, pero lo cierto es que este debe estar libre para que no haya restricción de movimientos y no se produzca ningún accidente.

Hormas anchas

La horma del zapato debe ser ancha y sin costuras para prevenir rozaduras. El pie no debe sentirse aprisionado, sino todo lo contrario: es bueno que sobre algo de espacio por delante. El niño debe sentirse libre con los zapatos puestos en todo momento.

Elaborado con materiales transpirables

Lo ideal es que los materiales con los que está elaborado el zapato sean transpirables para evitar infecciones como hongos debido a la humedad provocada por el sudor. Tampoco son apropiados aquellos zapatos que tienen piezas de níquel o cromo, dado que muchos niños a estas edades tienen hipersensibilidad a estos metales, llegando empeorar las lesiones en la piel.

Evitar heredar calzado

Cada niño tiene un tipo de pisada diferente, por lo que desgasta de manera distinta el zapato. Cuando los zapatos se heredan se condiciona la pisada del nuevo dueño, lo que puede llegar a producir alguna pequeña malformación.

Los pies crecen rápido

Hay que tener presente que, al igual que los niños, los pies crecen muy rápido. Sin embargo, también puede darse la casualidad de que al pequeño no le crezcan los pies a gran velocidad, lo cual simplemente puede deberse a que genéticamente no está dictado así.

Hay que mantener la calma ante todo lo relacionado con los niños y acudir a un especialista si se tienen dudas acerca de qué calzado será mejor o de si deben llevar plantillas o zapatos ortopédicos. En los niños todo cambia muy rápido y uno debe estar preparado para ello.

Qué son y qué síntomas tienen los pies cavos

Los pies cavos son una de las patologías más comunes entre las personas. Los pies cavos presentan una bóveda plantar con más altura de la habitual, lo que supone que sean más cortos en cuanto a talla de calzado debido a la retracción que les genera este puente en la musculatura del pie.

Hay pies cavos que son asintomáticos, no dan problemas y no necesitan tratamiento. Pero si tienes pies cavos debes saber que esta morfología puede causar ciertas molestias a los usuarios. Para prevenir daños mayores y mitigar el dolor es necesario consultar con un especialista como los de Podología Elena García, con quienes se podrá realizar un estudio para averiguar de qué tipo de pie cavo se trata y qué tratamiento será mejor.

¿Qué son los pies cavos?

Un pie cavo se caracteriza por un exceso de altura en la bóveda plantar. Puede estar acompañado de una desviación del eje interno y externo o, por el contrario, puede mantenerse neutro. Son pies más reactivos dada la potencia muscular que los caracteriza.

Signos de los pies cavos

Además del aspecto visual, pues los especialistas pueden detectar si un pie tiene tendencia a ser cavo solo con la observación o el movimiento del cuerpo debido a que, como se comentó anteriormente, tienen un arco más pronunciado de lo normal, existen otros síntomas y signos que pueden indicar que se sufre esta afección.

Entre estos aspectos se destacan los siguientes:

  • Dolor o molestias frecuentes en la musculatura de la zona plantar del pie debido a que está trabajando con mucha retracción que genera en ocasiones microrroturas de las estructuras de los músculos y los ligamentos.
  • Dolor en los dedos y en el dorso del pie debido a que son demasiado prominentes: la deformidad de las falanges produce lo que comúnmente se llama “dedos garra”, dada la retracción muscular del pie. Esta posición suele ocasionar dolores y daños en esta zona.
  • Dolores en la almohadilla plantar de la zona delantera del pie debido a la disminución de la superficie de contacto del pie con el suelo, lo cual genera una carga excesiva en la zona delantera (puntera), llegando incluso a inflamarse.
  • Formación de lo denominado comúnmente como callosidades (hiperqueratosis y hematomas plantares), las cuales suelen formarse por un exceso de presión. La piel se defiende y comienza a endurecerse para poder soportar toda la carga sin dañarse, pues los pies cavos cuentan con poca superficie plantar a la hora de caminar o estar de pie.
  • Poca estabilidad o sensación de la misma, apareciendo esguinces. Debido a que, como ya se ha dicho, existe poca superficie de apoyo en la fase de contacto con el suelo, no se produce un buen apoyo de la zona externa, generando un movimiento lateral excesivo y creando la sensación de que se pierde algo el equilibrio.

Causas o motivos de los pies cavos

Generalmente los pies cavos tienen un componente neurológico y de afección muscular. Esto quiere decir que su desarrollo se ve afectado por problemas en el sistema neuro-músculo-esquelético, pudiendo estar aislados o asociados a otras enfermedades.

Los bebés suelen nacer con el pie totalmente opuesto a lo que se considera un pie cavo, es decir, nacen con los pies tirando a planos. A medida que el niño comienza a desarrollarse y a andar, el pie comienza a desarrollarse de una forma más rápida debido a que empieza a trabajar los músculos de las piernas antes más inactivos.

Es importante que durante este proceso el arco plantar se genere hasta una posición que consiga formar un arco flexible, ya que este será crucial para que el pie se mueva y se articule de manera funcional, siendo capaz de absorber los impactos. Con el paso del tiempo los pies cavos se van endureciendo y se vuelven más rígidos.

 

Diagnóstico

Si lo que se desea es tener un diagnóstico y tratar esta problemática, es necesario acudir a un podólogo y realizarse un estudio de la pisada.

En artículos anteriores se explica minuciosamente cómo se hacen este tipo de estudios y por qué es importante realizarse un estudio de la pisada al menos una vez en la vida. La única manera de poder paliar o solucionar un pie cavo y tener una calidad de vida mayor es sabiendo qué modalidad se padece y qué tipo de tratamientos existen en el mercado .

 

Sudoración excesiva en los pies

Hay personas que siempre se quejan de que tienen los pies húmedos, de que estos les sudan llegando a dejar una huella en el suelo cuando caminan descalzos. Y esto se debe a que padecen posiblemente una sudoración excesiva en los pies.

Es común que en épocas de calor o después de realizar una actividad deportiva se tengan los pies húmedos, pero si esta situación persiste, entonces el problema está más relacionado con tener una sudoración excesiva en los pies. En este artículo se analizan las causas, el tratamiento y los consejos disponibles para conocer  los motivos de este problema y el tratamiento posible

Cabe destacar que en la zona plantar existen más de 250.000 glándulas sudoríparas, que son las causantes del sudor del pie. Este número es más elevado que las que se encuentran en otras partes del cuerpo, como las axilas o las manos. El proceso de sudoración es una función normal del organismo, que sirve para regular la temperatura corporal, favoreciendo así la secreción de sustancias innecesarias que se encuentran en el cuerpo.

Pero cuando la sudoración excesiva en los pies se vuelve incómoda o el olor varía drásticamente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García. Allí, tras un proceso de evaluación, podrán poner un tratamiento a este problema que afecta a muchas más personas de lo que se puedan imaginar.

Causas de la sudoración excesiva en los pies

Cuando se suda de manera excesiva por los pies, es necesario averiguar cuál es el agente causante de este problema, e intentar poner solución a los factores externos que lo producen. Entre las causas más habituales se encuentran las siguientes:

Debido a una infección

Si la causa es una infección, se debe hacer un diagnóstico diferencial para averiguar si es de origen bacteriana o micótica. En ambos casos se resolverá aplicando cremas prescritas por un especialista. Es necesario no automedicarse, dado que la reacción en los pies puede ser contraproducente llegando a agravar la situación. Es mejor acudir a un especialista y que sea él, quien determine cuál será el tratamiento más oportuno para cada situación.

Debido a los cambios endocrinos

Cuando la sudoración excesiva se debe a cambios endocrinos, si se está pasando por una etapa así, los síntomas y signos pueden paliarse con el uso de desodorantes antitranspirantes.

Es común observar en las consultas que personas que están realizando una dieta híper-proteica reflejen cambios en la sudoración. Esto se debe a que la ingesta excesiva de proteínas y lípidos incrementa el exceso de sudoración. Hay que reseñar, que para paliar ciertos problemas de sudoración, es importante llevar una dieta equilibrada, y evitar productos como el picante, los refrescos, la cafeína o el tabaco. También se pueden utilizar productos que un podólogo puede aconsejar para hacer la vida más sencilla durante ese proceso.

Otros factores externos

Existen factores que son desencadenante de este problema y de otros muchos, como puede ser el estrés, la ansiedad, la subida de peso o cambios de temperatura. Puede parecer paradójico, pero durante los meses de frío, los zapatos y los calcetines cerrados que se utilizan, pueden provocar que el pie no transpire adecuadamente lo que provoca un aumento en la sudoración.

Uso de calzado inapropiado

El pie tiende a sudar cuando el calzado que se utiliza no es el apropiado para la estación o cuando este no está fabricado con los materiales adecuados.

Los materiales derivados del petróleo, hacen que el pie no transpire provocando un aumento de la temperatura y la sudoración. Si se tiene tendencia a padecer de sudoración excesiva es necesario utilizar materiales que se adapten a esta situación.

Patologías relacionadas con la sudoración

Se conocen tres tipos de problemas relacionados con la sudoración excesiva, los cuales se analizan a continuación:

  • Hiperhidrosis: es un aumento de la sudoración y está relacionado con el aumento de la tensión, nerviosismo y temperatura o una patología crónica.
  • Bromhidrosis: es en nombre que se da al sudor con un olor fuerte y desagradable, causado por los cambios metabólicos como los de la adolescencia o por infecciones (micosis).
  • Cromohidrosis: trastorno observable, pues las glándulas producen sudoración con color apreciable en la ropa blanca (calcetines, camisetas). Es una de las más incómodas pues se aprecia a simple vista.

 

Verruga plantar (Papiloma)

Se trata de una tumoración benigna de la piel y mucosas causada por el virus del papiloma humano (VPH)

Este tipo de lesiones reciben el nombre de papilomas cuando el virus del papiloma humano penetra en el tejido mucoso y verruga cuando se producen en la piel. Se suelen manifestar sobre todo en puntos de presión o zonas de apoyo, de forma aislada o múltiple.

Son muy contagiosas, causan dolor en algunas ocasiones y a menudo son confundidas con la presencia de callosidades. El contagio suele producirse en duchas y piscinas públicas.

Se recomienda la visita al podólogo/a cuando exista sospecha de su aparición, ya que es fundamental el diagnóstico precoz para su pronta eliminación y evitar la propagación a otras zonas o personas.