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La salud de los pies, en tela de juicio

El verano es una estación algo agitada, en la que se descansa pero a la misma vez parece que no se tiene tiempo disponible debido a los excesivos planes que se hacen a veces. Aunque es cierto que en verano se presta más atención a la estética de los pies, también es frecuente que la salud de los pies en general, sea algo descuidada.

Como siempre repetimos desde Podología Elena García en Granada, es bueno visitar al podólogo de manera regular, pues es la clave para identificar los problemas propios de estas extremidades y de su salud en general. Las vacaciones, el calor, la playa y la piscina pueden alterar la salud de los pies y dañarlos a medio y largo plazo. Los cambios que se producen en los pies puede deberse a diferentes respuestas que da el organismo ante daños que se van produciendo.

Es importante estar alerta y revisar los pies con regularidad, pues pueden aparecer señales que indiquen que está surgiendo algún daño que podría ir a mayores. Aunque existen problemas que solo un profesional puede percibir, también hay otros indicios que pueden percibirse a simple vista, y son motivo de estar pendientes para detectarlos a tiempo.

¿Qué podría denotar una falta de salud de los pies?

Con este artículo se pretende que cada usuario preste atención a aquellas señales que a continuación se nombraran, para que puedan acudir a un profesional para solventarlo:

Uñas descoloridas

Las uñas comienzan a perder ese tono naturalmente rosado para adquirir una tonalidad nada saludable. Son muchos los motivos que pueden provocar la pérdida de color, esta decoloración puede dar lugar a tonos amarillentos, negros, verdosos e incluso a un tono blanquecino. Las causas que se pueden percibir son:

  • Hongos en las uñas
  • Dificultades en la circulación sanguínea.
  • Enfermedades crónicas y problemas hepáticos.

Hinchazón en los pies

Tener los pies hinchados puede deberse a diferentes causas como el calor, el sobrepeso o el haber sufrido algún traumatismo.

Sin embargo, si esta inflamación no remite con el paso del tiempo, es posible que exista un problema subyacente, como dificultades cardiacas y renales que son aquellas que afectan a la inflamación de los pies. De este modo si el problema persiste es necesario acudir a un profesional, para que sea este el que valore la situación.

Mal olor

Algo tan habitual como el mal olor de pies puede ser un primer aviso de un problema de salud mayor. Hay casos en los que a pesar de la buena higiene los pies desprenden un olor desagradable.

Las bacterias son las causantes de este mal olor y pueden aparecer debido a una mala alimentación, cambios en el metabolismo o procesos de ansiedad y estrés, o incluso alguna enfermedad como la diabetes. Si este problema no se solventa, es necesario que acudas a tu podólogo de confianza para poder darle una solución.

Tener los pies fríos crónicamente

Tener los pies fríos es común, dado que son las extremidades más alejadas del tronco, por lo que la sangre puede tener más dificultades a la hora de fluir. Pero si detectamos que la temperatura es extremadamente baja, sobre todo en invierno, puede ser que se tengan problemas en la circulación sanguínea, como exceso de colesterol o algún déficit vitamínico. En este caso, lo ideal es acudir al profesional y plantear una analítica para identificar posibles riesgos.

Fisuras o grietas en los pies

La sequedad de los pies puede dar lugar a grietas o fisuras que pueden ser muy dolorosas, lo que podría provocar que otras afecciones sí se infectaran. Uno de los motivos por los que puede aparecer es por falta de hierro o por tener diabetes. Pero lo que no se puede olvidar es una hidratación adecuada. 

 

¿Qué es el heloma y cómo descubrirlo?

El heloma aparece por la formación de capas de queratina en las articulaciones interfalángicas, en la planta o en las zonas de la falange se ha producido una compresión o roce. Lo que ayuda a su nacimiento es la presión externa del calzado estrecho; de hecho, los especialistas pueden hacer una pequeña diferenciación entre aquellos que nacen en la zona plantar, y los que salen entre los dedos (que son algo más húmedos) 

Esta afección es conocida popularmente como “callos”, helomas plantares u “ojo de gallo”. Los helomas son una patología muy frecuente en los pies. Muchas personas pueden confundirlas con las durezas, pero, a diferencia de estas, los helomas se forman hacia capas más interiores del pie, algo que no ocurre con las durezas.

Pocas personas suelen reconocerlos, ya que, como se ha comentado en el párrafo anterior, suelen confundirse con las durezas. 

Síntomas del heloma

A continuación se analizan algunos síntomas que surgen cuando algún heloma aparece en el pie:

  • La forma que adquiere es redondeada.
  • Adquiere una coloración más oscura con bordes bien definidos.
  • Suelen estar cubiertas de células muertas y descamadas de color amarillento que son durezas, de ahí que en ocasiones se confundan con ellas.
  • Suelen ser dolorosas y bastante molestas, aunque dependerá de la zona y de la profundidad del heloma.

¿Cómo clasificarlos?

Existen varios tipos de helomas según la zona del pie donde aparecen. Su origen puede deberse a la fricción que se da entre la piel y el calzado y otros por la presión entre los huesos de los dedos.

Clavo plantar o heloma plantar

Este se localiza en la planta del pie y suele generar dolor al roce o al caminar, ya que da la sensación de pisar un clavo con cada paso, como si algo caliente como una piedrecita se hubiera metido en el zapato.

Heloma dorsal

Se sitúa en la parte superior de los dedos debido a la fricción que sufren con el calzado. Es habitual que se dé en personas que sufren patologías como dedos en garra, martillo o maza, pues se origina mucho roce debido a la malformación que se presenta.

Heloma interdigital u ojo de gallo

En este caso, la fricción y presión se produce por el roce de los huesos de los dedos. Esta lesión es más frecuente que se dé entre el cuarto y el quinto dedo, pudiendo ser muy incómoda, ya que es muy difícil de aliviar dada la posición.

Heloma de fondo de saco

Se produce en la parte blanda que une dos dedos del pie. Es muy doloroso, ya que al ser una zona muy blanda, donde se produce sudoración, la molestia y la curación son mayores. Se suele producir con frecuencia entre el cuarto y el quinto dedo.

Causas que producen la aparición de los helomas

Los motivos por los cuales se producen los helomas pueden ser muy variados, por ello los profesionales de Podología Elena García Granada apuestan por explicar todas sus variantes:

  • Incorrecta forma de pisar: cada persona reparte el peso del cuerpo y apoya los pies de una forma diferente. Una mala pisada que no ha sido corregida puede ocasionar lesiones como callos, durezas y helomas que aparecerán en los mismos puntos.
  • Falta de hidratación: hidratar la piel de los pies con cremas específicas será clave para prevenir muchos males, entre ellos el heloma. Acude a un profesional y pídele ayuda para elegir una crema óptima para los pies.
  • Calzado y calcetines: los zapatos que oprimen las puntas de los dedos de los pies provocarán una mayor fricción en la zona a cada paso que se dé, lo que puede ocasionar grandes males. Para ello, hay que evitar las puntas estrechas y los zapatos de tacón alto (aquí enlazamos un post de por qué son malos los zapatos de tacón). Los calcetines son una barrera protectora entre la piel y el calzado, pero hay que ponérselo correctamente para que no produzcan males mayores.
  • Otras causas: los pies que ya poseen otras patologías como juanetes, dedos en garra y demás son propensos a padecer de helomas.

Si tienes alguno de estos síntomas, acude a los profesionales de la clínica Elena García, ellos te  podrán ayudar  a aliviarlos y podrán asesorarte para que no vuelvan a salir o su aparición se dilate en el tiempo. 

Por qué duele tanto un golpe en el dedo chico del pie

Qué habitual es ir descalzo por casa, caminar de un lado a otro sin preocupaciones, hasta que llegue ese momento en el que el dedo pequeño del pie choca contra una esquina de un mueble, de una puerta o de la pata de la mesa. Es en ese momento cuando se recuerda el por qué no nos hemos puesto zapatillas. Ese dolor tan repentino es casi insoportable, y siempre deja la sensación de si se habrá roto algo.

Es un dolor muy agudo, más que si se chocara otro dedo del pie. Esto puede ser incomprensible para muchos, que se preguntan por qué ese dedo es tan molesto, por qué el dolor es tan profundo y significativo. Hay que entender que según la zona del cuerpo el dolor es diferente, por ello en este artículo se pretende analizar el por qué un golpe en el dedo chico del pie supone tanta molestia.

Por qué duele tanto un golpe en el dedo chico del pie

Los profesionales de Podología Elena Gracia en Granada explican a sus pacientes las causas de por qué este dolor puede ser tan intenso y molesto.

Por la sorpresa

Una de las principales causas que provoca que el dolor sea tan intenso es que estos golpes suelen ser fortuitos e inesperados, suelen coger por sorpresa a todos y en muchas ocasiones en mitad de la noche y a oscuras. Nadie es consciente, todo el mundo cree que puede esquivar ese mueble, que sabe exactamente donde está, por ello al recibir el golpe la intensidad y la frustración es mayor.

Terminaciones nerviosas

A un nivel mucho más científico, la principal causa de esta intensidad se debe a la estructura anatómica y a las terminaciones nerviosas que presenta el dedo pequeño del pie. Hay muchos receptores nerviosos superficiales en ese pequeño lugar, lo que provoca que al producirse el golpe la señal al sistema nervioso central sea muy rápida, activándose y produciendo un repentino dolor. A todo esto, se suma la composición de tejido adiposo que tiene la zona que hace que el dedo sea aún más sensible y tierno.

¿Se ha roto el hueso?

Esta es quizás la duda más frecuente una vez que se ha producido el golpe, y es que el dedo pequeño del pie está formado por tres huesos pequeños y muy frágiles. No es extraño que alguno de ellos se rompa tras el golpe al chocar contra una pared o la esquina de un mueble.

El dolor llega a ser tan intenso y molesto que la duda surge, pero si este desaparece al poco tiempo, y las molestias van desapareciendo, lo más probable es que haya sido un susto puntual. Por el contrario, si transcurren más de 30 minutos, y el dedo sigue doliendo, comienza a inflamarse e incluso cambia a un color en tonos morados, es posible que se haya fracturado, por ello hay que acudir rápidamente a un profesional.

Acudir a un experto ayudará a determinar la gravedad del asunto. Es muy probable que si el dedo presenta las características anteriormente señaladas, sea necesario realizar alguna radiografía para ver el estado de las falanges. En caso de que haya rotura, deberá ser el profesional el que paute el tratamiento adecuado: cirugía, reposo, rehabilitación o inmovilización, entre otras posibilidades.

¿Prevención?

Es muy complicado prevenir un golpe que se da de forma muy accidental, pero sí se pueden acortar las posibilidades de que se produzca. Este tipo de choque suele producirse por la noche, cuando la luz está apagada y estando descalzos, por ello muchas personas la denominan la fractura del sonámbulo. Aunque, como hemos comentado, evitarlo puede ser complejo, sí es posible intentar prevenirlo:

  • Usar de manera frecuente las zapatillas de estar por casa, sobre todo si se tiene tendencia a levantarse en mitad de la noche.
  • Encender una luz o dejar una prendida (que ilumine poco) para tener algo de claridad al andar por la noche.
  • Ir con cuidado, barajando muy bien la situación en la que están los muebles, y arrastrando los pies suavemente si se tiene alguna duda.

Como puede apreciarse, no es sencillo evitarlo, pero puede prevenirse o tratarse una vez haya ocurrido, para así evitar daños mayores con el paso del tiempo.

 

¿A qué se debe el dolor de rodilla?

Las articulaciones son las zonas del cuerpo que más sufren y a la vez las menos consideradas. Cualquier problema o mal hábito afecta a las diferentes articulaciones, que acaban dañadas y generando dolor crónico con el paso del tiempo. Esto es lo que ocurre con las rodillas, que sufre de manera indirecta el abandono del cuidado de los pies. El dolor de rodilla y los pies están intrínsecamente relacionados, es habitual que los problemas de los pies acaben afectando de manera negativa a las rodillas.

Las rodillas y los pies son los encargados de soportar todo el peso del cuerpo, y los malos hábitos o posibles enfermedades que estos tengan se verán irremediablemente reflejadas en las rodillas. Y es que con el paso de los años es habitual que aparezcan algunas dolencias o patologías debido al envejecimiento y el desgaste en general de los huesos y los músculos. Como se ha comentado, es posible que estas dolencias que se padecen en la edad adulta tengan su origen en alteraciones que no han sido tratadas años atrás o durante el desarrollo.

El dolor de rodilla afecta a 8 de cada 10 personas menores de 40 años. Esta es una patología muy frecuente y una de las causas más comunes por las que se visita a un especialista, ya sea traumatólogo o podólogo. Es por ello que profesionales como los de podología Elena García insisten a la población a que acuda a un profesional, ya que en muchas ocasiones este problema viene generado por un mal tratamiento en la pisada del pie.

Causas del dolor de rodilla (gonalgia)

Cuando los profesionales hablan de gonalgia hacen referencia a un concepto muy amplio, pues son muchas las causas que pueden producir un dolor de rodilla. A continuación se hablará de los motivos más comunes que pueden derivar en este dolor.

Rotura del ligamento cruzado anterior

Se trata de una lesión muy común que suele producirse frecuentemente en los deportistas y ocasiona un intenso dolor, hasta el punto que limita la vida deportiva y cualquier actividad de movilidad por parte de quien la padece. Para disminuir la gravedad es fundamental llevar a cabo un tratamiento temprano, de lo contrario se estaría poniendo en peligro la salud de la rodilla y corriendo el riesgo de que los tratamientos puedan ser más complejos, largos y agresivos.

Lesiones en el menisco

El menisco es el “talón de Aquiles” de la rodilla, y suele traer muchos problemas. Cuando este se lesiona, el paciente sufre un dolor muy fuerte, lo que le provoca una limitación casi total de la movilidad de la articulación. En casos avanzados, la rodilla se inflama y el tratamiento en ocasiones suele ser la cirugía, aunque en la actualidad existen otros métodos para fortalecerla.

Debido al padecimiento de artritis reumatoide

Se produce una grave inflamación que puede dañar las articulaciones de la rodilla. Para poder realizar este diagnóstico es necesario analizar el líquido sinovial, que permitirá confirmar si existe factor reumatoide positivo. Si esto es así, habría que comenzar con diferentes tratamientos de manera inmediata.

Malformación de rodillas en forma de X

Al nacer, es habitual que los bebés tengan las piernas arqueadas hasta que cumplen 1 o 2 años. El problema es cuando algunos niños mantienen esta morfología a lo largo del tiempo, llegando incluso a conservarla hasta la edad adulta. Esto puede llegar a generar una deformidad que cause dolores en las rodillas de manera prolongada.

Mala pisada

Por desgracia, muchos profesionales, e incluso pacientes, no barajan a tiempo la posibilidad de que el origen del dolor de rodilla esté dado por una mala pisada, que también puede generar dolor de cadera o de espalda. Sin embargo, en Podología Elena García en Granada atienden con frecuencia a pacientes que padecen dolores de rodilla causados por una marcha errática. Esto puede darse tanto en personas comunes como en deportistas de élite.

¿Cómo solventarlo?

Realizarse un estudio de pisada es una forma efectiva de determinar si el paciente pisa de manera correcta. Además, este estudio no solo beneficiará y ayudará a evitar los dolores de rodilla, sino que ahorrará  muchos más problemas de salud a largo plazo.

 

Cómo hacer deporte en el proceso de desescalada

España lleva dos meses ya en estado de alarma, y desde hace algunas semanas se comenzó el proceso de desescalada, en el cual se permite a los usuarios poder salir a pasear o a hacer algún tipo de deporte al aire libre durante un tiempo determinado. Como era de esperar, muchas personas han salido a la calle con una gran necesidad de moverse, de pasear o hacer algo de ejercicio.

Aunque el proceso de desescalada va a ser largo, por suerte ya se puede salir a hacer pequeños paseos, los cuales están divididos por edad y franja horaria para evitar que las personas más vulnerables estén expuestas. Este nuevo paso se ha recibido con mucha alegría, ya sea por deportistas habituales como por aquellos que buscan ejercitarse ahora un poco. El problema viene dado cuando después de muchos meses de parón y en algunos casos años de inactividad deportiva se comienza a hacer deporte de alto impacto sin ningún tipo de consciencia.

Cuando esto ocurre se pueden producir diferentes lesiones, sobre todo en los pies, los grandes olvidados del cuidado corporal. Pocos usuarios suelen realizar calentamientos de pies antes de comenzar a hacer ejercicio, y menos aún estiran bien al terminarlo. Por ello, esta nueva ola de deportistas aficionados va a conllevar un gran número de personas con algunos daños o dolores.

Los profesionales como los de Podología Elena García en Granada se encuentran muy preocupados ante esta situación, pues temen que, en un afán de volver a activarse, los usuarios acaben haciéndose más daño aún. Por lo tanto, los podólogos estamos realizando un listado de consejos para incorporarse al proceso de desescalada sin padecer daños en la musculatura o en los tendones.

Proceso de desescalada: fases para empezar a hacer deporte

Las reglas del juego han cambiado, ahora salir a correr al aire libre no siempre es la opción más segura y saludable debido a la posibilidad de contagiarse de coronavirus. El COVID-19 se propaga a través del aire, por lo que es necesario llevar medidas de seguridad y aplicar ciertas reglas para evitar el contagio, que se sumarán a aquellas necesarias para realizar actividad física sin sufrir ningún percance.

Mantener las medidas de seguridad del gobierno

El perímetro de seguridad entre los corredores debe ser de 10 metros, debido al ritmo respiratorio de las personas cuando practican deporte y que puede dejar un rastro en el aire. Es importante no tener contacto con ningún deportista, ya que la mascarilla no suele ser aconsejable cuando se practica ejercicio, por ello mantener la distancia de seguridad de 10 metros si se corre y 4 o 5 metros si se anda de manera imperiosa.

Retomar la actividad suavemente

Una premisa a tener en cuenta es que, después de un periodo de cuarentena prolongado, es normal haber perdido algo de fondo físico, sobre todo al correr, caminar o montar en bici. No es aconsejable retomar la intensidad en el mismo punto en el que se dejó antes de comenzar el estado de alarma. Es mejor empezar los primeros días con tiempos más bajos, menos kilómetros corriendo y menor intensidad, de esta forma se evitará sufrir daños y ataques de asfixia.

Estirar antes de empezar

Si se va a salir ya sea a caminar, a correr o montar en bicicleta, es necesario realizar una serie de estiramientos antes de salir para calentar un poco las articulaciones y la musculatura. No es necesario que sea muy intenso, solo para activar aquellas partes del cuerpo que más van a trabajar durante el paseo. Incluso aunque se haya estado entrenando en casa durante las semanas de encierro, hay que concederse una tregua e ir trabajando el cuerpo poco a poco ahora que puede salir a la calle.

Busca la mejor zona

Los profesionales recomiendan intentar buscar la posibilidad de realizar los primeros entrenamientos en una superficie de tierra, ya que aporta más amortiguación de cara a las articulaciones. Hay que actuar con prudencia, ir a una intensidad moderada, hacer paradas para descansar si fuese necesario y estirar al terminar, lo cual hará que se relaje la musculatura y se evitan posibles daños.

Si tienes dudas sobre cómo comenzar a hacer deporte sin dañar tus pies, consúltalo con una llamada con tu podólogo de confianza, él te ayudará.

Diferencias entre correr en cinta y correr en el exterior

La cuarentena ha obligado a modificar una gran cantidad de actividades, entre ellas el deporte. Este ha pasado de ser realizado en un gimnasio o en la calle a hacerse en casa, lo cual altera los entrenamientos y la forma de mantenerse activo. Muchos usuarios tienen la suerte de contar con material deportivo en casa, como pesas, bicicleta, elíptica o cinta de correr, lo que les beneficia a la hora de estar activos.

Ahora estos elementos se utilizan de manera más regular para hacer deporte, mantenerse en forma o estar simplemente algo activos. En este caso se va a analizar el cambio que supone correr en cinta en vez de en la calle para los pies y el cuerpo. La gran mayoría de runners han cambiado la calle por la cinta, y es necesario que conozcan las diferencias que hay a la hora de caminar por ella.

Por el confinamiento, ya no se puede salir a la calle y tener la vida activa que muchos tenían, ni ir al gimnasio ni hacer deporte al aire libre. Por ello, realizar ejercicio en casa se ha vuelto para muchos una obligación o al menos una necesidad para mantener el cuerpo en funcionamiento. El deporte es una gran herramienta para mantener la calma, no perder los nervios y activar las endorfinas, que favorecen al bienestar general.

Diferencias entre correr en cinta y correr en el exterior

Si eres de las personas que ha desempolvado su cinta de correr para estar activo esta cuarentena o para no perder el fondo ganado durante todo este año, este artículo de los profesionales de Podología Elena García en Granada analiza las dudas que pueden surgir ante tales diferencias. No es lo mismo correr en una cinta que hacerlo en el exterior por diferentes motivos que se esclarecerán a continuación:

Mayor activación al correr en el exterior

Correr en el exterior provoca una mayor activación en los músculos, en contraposición a si se corriera en una cinta. Esto se debe a que cuando se corre en una cinta los músculos extensores de la cadera, los gemelos, la rodilla y sobre todo los músculos de los pies no realizan apenas actividad debido a que el tapiz rodante es el encargado de impulsarlos.

Si solo se corre en cinta, los músculos pueden llegar a debilitarse, pues hacen pocos movimientos. Todo lo contrario ocurre cuando se corre por la calle o el campo, que se tiende a trabajar mucho más la musculatura de la zona. Una lesión frecuente que suele darse en personas que solo corren en cinta es la periostitis tibial. Esta condición se debe a un exceso de trabajo del músculo tibial anterior.

Correr en cinta es más cómodo que correr en la calle

Debido a la menor implicación muscular, a la que se ha hecho referencia en el apartado anterior, se produce un menor gasto calórico, poco pero menor, un 5 %. También sucede que las fuerzas de fricción que se genera entre el pie y el asfalto o la montaña se reducen a cero; por lo tanto, correr en la cinta es mucho más cómodo.

La cinta permite hacer intervalos

La cinta permite hacer una graduación de la intensidad a la que se desea correr, algo positivo y a su vez negativo. Facilita el ir siempre a un mismo rito pero a su vez hace que el cuerpo se acomode a esa situación.

Es por ello que la ingeniería siempre busca nuevas formas de paliar lo que la naturaleza solo puede otorgar al ser humano. De esta forma, se han creado cintas de correr curvas, que asemejan el correr al de la calle desde un punto de vista mecánico y fisiológico.

Así, actualmente contar con una máquina de correr es una gran suerte, y aunque en otros momentos no se debería abusar de ella, ahora mismo supone una gran ventaja, ya que permite al usuario estar activo durante la cuarentena. Para paliar los posibles daños que pueda causar, lo ideal es andar descalzos de manera frecuente, y realizar ejercicios para mantener los pies fuertes y sanos durante los días de confinamiento, en los que por desgracia poco se anda.

Cómo elegir el mejor podólogo de la ciudad

Por desgracia, la salud de los pies es un tema muy poco valorado, al que no se le da la importancia que merece, teniendo en cuenta que son ellos los que sostienen al cuerpo día a día, haciendo un gran esfuerzo. Por ello, es importante que los especialistas hagan hincapié en la necesidad de prestar un correcto cuidado en los pies, para que se conserven en buena salud. Y para ello es necesario elegir también el mejor podólogo de la ciudad.

Es muy importante tratar a tiempo las diferentes lesiones o molestias que pueden producirse para los pies, para que a la larga no aparezcan patologías más serias derivadas de ellas. Es habitual que por dejar pasar determinadas cosas en los pies, se vea afectada también la rodilla, la cadera e incluso la columna.

Por ello, hay que elegir el mejor podólogo de la zona, como sería Podología Elena García en Granada. En este artículo se pretende crear un listado de sugerencias para tener en cuenta a la hora de elegir a un podólogo que encaje en las necesidades de cada uno.

Cómo elegir el mejor podólogo de la ciudad

A continuación se analizarán unos puntos para tener en cuenta cuando se desea elegir un podólogo de confianza en la zona en la que se reside. Estos son consejos para valorar, obviamente no todos los puntos deben cumplirse, pero es bueno estar informados:

Buenos productos

Comprueba que se utilizan productos de calidad y que cuentan con la tecnología necesaria para llevar a cabo los diagnósticos y tratamientos necesarios. Es un criterio muy importante, porque estos repercuten directamente en la salud de los pacientes. Por ello, es necesario que sean de la mejor calidad posible, así se evitarán errores en los diagnósticos.

Podología polivalente

Es bueno que en la misma clínica puedan ofrecer diferentes tipos de tratamientos y especialidades, como cirugía del pie, ortopodología, quiropodología, terapias y rehabilitaciones. Si es posible, acudir a un centro polivalente que atienda todas las necesidades de manera simultánea, pues es un gran punto a favor. Si no es el caso, el profesional derivará al paciente adonde él crea más oportuno.

Formación

Es importante fijarse en que los miembros de la clínica tengan la formación correcta y experiencia en el ámbito. No suele ocurrir que en este sector haya usurpación laboral, pero siempre es bueno asegurarse de ello y comprobar los certificados pertinentes. Es habitual que el personal tenga en sus despachos colgados las titulaciones oportunas, para que los pacientes se sientan seguros y contrasten personalmente la información.

Ofrecen tratamiento personalizado

En función de la problemática crónica que uno padezca, deberá buscar un profesional adecuado a ella. Los podólogos también se especializan, por ello si se es deportista, profesional o aficionado, lo oportuno será buscar un especialista en la materia, de esta forma su experiencia habrá sido más específica y se adaptara mejor a las circunstancias del paciente.

Cercanía y accesibilidad

Los pies necesitan atención regular, aunque por desgracia esto pocas personas lo realizan. Por ello, para ser más constantes, es ideal buscar un podólogo en Granada cerca de la zona en la que se resida y al cual se pueda acceder de manera sencilla, para así evitar la postergación de las citas.

Por ello, si no se requiere de un podólogo con una especialización específica, es bueno buscar uno que esté en el entorno, al que se pueda llegar fácilmente en algún tipo de medio y no se pierda mucho tiempo en el trayecto para evitar la pereza del desplazamiento.

¿Barato o caro?

Muchas veces el usuario se deja llevar por las ofertas o los precios muy ajustados, o por el contrario piensa que pagar de más por un servicio hace que este sea mejor. Y lo cierto es que en ambas ocasiones puede estar cometiendo un grave error. Es mejor no elegir nunca por el precio como único indicador, ya que es un parámetro incierto que no asegura ningún factor positivo en el tratamiento.

Comunícate con el equipo

Hablar y preguntar al personal de la clínica las dudas que se tengan sobre los tratamientos, el coste y las instalaciones ayudará a coger confianza y a sentirse más seguro sobre cuáles son las condiciones y el equipo que allí se utiliza.

Cómo aliviar los pies cansados durante la cuarentena

Aunque la sociedad esté en plena cuarentena, sin poder salir de casa más que para comprar comida, medicamentos, trabajar en lugares específicos y acudir a alguna urgencia médica, los problemas de salud siguen causando malestar en las personas, aunque estos no sean “graves”. A causa de que los pies siempre son los grandes olvidados, esas molestias que se tenían ahora pueden incrementarse o nacer nuevamente.

El problema es que ahora solo se puede acudir a un especialista si es por un problema urgente o grave, por lo nadie puede acudir a su centro de atención a solventar esos dolores o molestias que se padecen de vez en cuando y en muchos casos de manera crónica. Son tiempos complejos en los que muchas personas tienen que convivir con dolores, ya que no pueden acudir a su centro.

En este artículo se pretende dar algunos consejos generales para aliviar el dolor de pies simple, aquel que se tiene de manera crónica o que nace de trabajar mucho tiempo de pie, o por alguna sobrecarga al haber hecho alguna actividad deportiva en casa. No se pretende sustituir a un profesional, de hecho, si tienes duda llama a tu podólogo de confianza Elena García en Granada.

Desde casa no se pueden realizar tratamientos intensos, solo algo paliativo para mejorar la calidad de vida del usuario durante el encierro. Pues hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas que están trabajando en la actualidad son personal sanitario, trabajadores de supermercados, de fábricas o repartidores. Casi todos ellos pasan muchas horas de pie, caminando o estáticos, en jornadas muy intensas, lo cual provoca muchos dolores, no solo físicos sino también emocionales, lo que aumenta la sobrecarga muscular.

Aliviar los pies cansados durante la cuarentena

Estos consejos son básicos y no sustituyen la atención de un profesional, pero sí pueden ayudar durante estas semanas de tensión en las que no se puede acudir a ninguna parte. Por ello, si te hallas en esta situación puedes seguir alguno de estos consejos para aliviar esa tensión y ese dolor que está siendo muy molesto, o también puedes realizarlo como un cuidado más de tus pies, para prevenir o disfrutar del momento:

Elevar los pies

Es un tópico, pero cuando se tienen los pies cansados, elevarlos cuando se está tumbado es una postura que favorece de manera considerable la circulación de la sangre y por lo tanto alivia el cansancio y la pesadez. Siempre que se note alguna molestia, es bueno descansar con ellos en alto, para así mejorar la presión y sentir una relajación mayor.

Baños en los pies

Los baños con alternancia entre frío y calor ayudan a aliviar el dolor. Tomar un par de barreños, llenarlos con agua tibia y agua fresca e ir introduciendo los pies poco a poco en ellos de manera alterna beneficia a la congestión de los pies. Si además le añadimos sal al agua que se utiliza el beneficio será aún mayor.

Masajes e hidratación de pies

Los masajes, mejor si te los puede aplicar un familiar, si no pues uno mismo debe ser el encargado. Para aliviar la planta de los pies es bueno masajearlas, así se conseguirá que se relajen las estructuras y se alivie el dolor.

Cómo dar un masaje:

  • Pasar los pulgares desde el talón hasta los dedos ejerciendo cierta presión.
  • Usar los nudillos para movilizar las articulaciones de los dedos.
  • Utilizar crema apta para pies para que el masaje sea placentero, pues el deslizamiento de manos es primordial para ello.
  • Y, al finalizar, aplicar un poco de crema específica para inflamaciones, de esa manera ayudará a disminuir el dolor y la inflamación.

Realizar estiramientos

En un artículo anterior se comentó cómo realizar ejercicios para fortalecer los pies, pues estos sirven también para mantenerlos activos y calientes. Acude a este post desde aquí, y podrás realizar unos buenos ejercicios de manera frecuente y sin necesidad de acudir a ningún centro, ya que con lo que haya en casa pueden hacerse sin problema alguno.

Si tus problemas son más serios y necesitas ayuda profesional, contacta con tu podólogo de confianza de manera telefónica y explica tu situación. Ellos te ayudarán.

¿Cómo afecta el coronavirus a los pies?

La situación extraordinaria que se está viviendo a causa del coronavirus es inédita para la gran mayoría de personas, dado que las consecuencias que están acaeciendo son muy complejas, tanto a nivel social como en todo lo relacionado con la salud, que es lo que más preocupa a la gente y a los especialistas en salud.

El coronavirus es un virus desconocido para todos que ha provocado serios problemas de salud en la población y ha desbordado todos los sistemas sanitarios. Uno de los grandes problemas que ha supuesto este virus es que no se conocían ni se conocen aún todos los síntomas que presentan las personas que están contagiadas, ya que hay algunas que son asintomáticas.

De hecho, recientemente el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha comenzado a explicar que se ha abierto un registro de posibles casos de coronavirus al detectar numerosos casos de personas contagiadas, sobre todo jóvenes y niños, que no presentaban la sintomatología habitual de fiebre y tos, sino que tenían pequeñas lesiones dermatológicas como erupciones en los pies.

Este nuevo síntoma o reflejo de la enfermedad ha sido descubierto hace relativamente poco tiempo, y es que, como es conocido, muchos niños y algunos jóvenes son considerados asintomáticos, es decir, que padecen el Covid-19 pero no presentan síntomas graves, por lo que son considerados muy peligrosos a la hora de la propagación.

Estas lesiones cutáneas aparecen en partes acras, en dedos de manos y pies, y recuerdan al eritema pernio y a la perniosis (sabañones). Y aunque es más frecuente en jóvenes y niños, también hay casos de adultos. Es por ello que el Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha establecido un protocolo previo de estos casos para sus 7.500 profesionales para su tratamiento y actuación posterior.

Esto se debe a que, en distintos países, tales como España, Italia o Francia, se han observado numerosos casos que han despertado la atención de dermatólogos y podólogos, ya que se concentra esta sintomatología en aquellos más jóvenes y que por desgracia pueden llegar a pasar inadvertida.

Lesiones cutáneas por coronavirus

Estas lesiones cutáneas son de color púrpura, similares a la varicela o sarampión y los sabañones. Suelen verse en torno a los dedos de los pies. El problema es que aún no se puede hablar de evidencia científica debido al poco tiempo que se lleva tratando esta enfermedad, por ello ahora es el momento de comenzar a evaluarlas.

Hay que tener en cuenta de que los centros de podología como Elena García en Granada se encuentran cerrados y atienden solo urgencias, por lo que si tenéis alguna duda lo ideal es ponerse en contacto con ella y así poder evaluar la situación sin peligro, ya que poco a poco los centros que tengan material de aislamiento serán abiertos.

Además, se pretende transmitir un mensaje de tranquilidad a los padres o afectados, dada la benignidad de las lesiones, y solo recordar vigilar la aparición de los demás síntomas clínicos del Covid-19: tos, dificultad para respirar, fiebre, etc.

Protocolo médico a seguir

El Consejo de Colegios recomienda seguir el siguiente protocolo:

  • Se han detectado numerosos casos de presencia de eritemas en los pies (pequeñas zonas, inflamadas y enrojecida), sobre todo en la zona de los dedos, en pacientes que han dado positivo tras la prueba de una PCR. Estas rojeces aparecen de manera aislada o varias a la vez en la zona de los dedos de los pies.
  • Si se tiene noticia de que un paciente presenta estos síntomas cutáneos y no tiene una historia clínica previa de traumatismos, rozaduras, quemaduras o picaduras, se debe poner en contacto con el especialista y realizarse una prueba para que se evalúe todo de manera correcta. Es necesario evitar el alarmismo social.
  • Cuando se detecten estos casos por parte de los padres o de los familiares se debe mantener al menor en cuarentena, aislado y contactar con el servicio de salud de la ciudad de manera telefónica y además llamar a su podólogo de confianza para que le mande un tratamiento acorde, como podría ser un corticoide tópico. Además, es necesario llevar un control de la temperatura y tratar con tranquilidad la situación, ya que los niños no suelen agravarse mucho más, pues no presentan una sintomatología grave.

Cosas que provocan olor de pies

La situación sanitaria por la que estamos pasando, nos obliga a convivir más con nuestra familia, y una de las cosas que nos puede preocupar  es el olor de pies, y es que les avergüenza descalzarse ante otras personas y estar en casa con zapatos es un poco incómodo. 

Esta problemática afecta a más personas de las que se imagina, ya que es algo que muchos sufren en silencio. Al contrario de lo que se pudiera pensar, el olor de pies no está asociado directamente con una falta de higiene.

La bromhidrosis, que es como se conoce técnicamente a este trastorno, aparece por la presencia de bacterias en el calzado y en los calcetines, ya que estas encuentra las condiciones de humedad que necesitan en el sudor de los pies. Por ello es muy común el olor en los pies, dado que allí existen más de 250 mil glándulas sudoríparas.

Además de las bacterias que habitan en los zapatos, zapatillas de deporte o en los calcetines, existen otros factores que pueden provocar la aparición del mal olor de pies, como pueden ser los cambios de metabolismo o las dietas basadas en el consumo diario o frecuente de alimentos procesados y ricos en grasas saturadas. También altera el olor la toma de medicamentos, las alteraciones hormonales y, en el caso de los más pequeños, su crecimiento.

Al contrario de lo que muchas personas pueden creer, el sudor no es el causante del mal olor de pies, que los pies suden no implica necesariamente que vayan a oler mal. La problemática es cuando existen bacterias que entran en contacto con las glándulas generadoras de sudor. Cuando estas no desaparecen y se quedan en el pie, es cuando comienza a aparecer el mal olor.

Causas del olor de pies

Las causas del olor de pies pueden ser varias y muy diferentes a lo que la cultura popular ha pensado siempre. A continuación, se detallarán las que más frecuentemente suelen originar este olor tan molesto para el que lo posee y para los que viven a su alrededor:

  • Cambios hormonales: durante la pubertad y la adolescencia, se presentan cambios hormonales muy importantes. Es un proceso de regulación en el que las hormonas dan lugar a “desechos”, los cuales se eliminan por diferentes vías, entre ellas, las glándulas sudoríparas de los pies.
  • La alimentación: los alimentos como el ajo, la cebolla, las salsas, las especias fuertes y los ultraprocesados, son algunos de los alimentos que más se desaconseja si se padece de olor de pies, dado que lo potencian. Estos al degradarse dan lugar a moléculas odoríferas que se expulsan a través del sudor.
  • El estrés: hay épocas en la que el estrés y la ansiedad dominan el día a día de las personas. A causa de esto, el cuerpo elimina una cantidad enorme de hormonas que estimulan las glándulas del sudor.
  • Infección por hongos: el pie de atleta es una de las infecciones más comunes provocadas por el contagio de hongos en deportistas, ya que exponen muchos sus pies. La causa principal por la que se reproducen los hongos es la acumulación de humedad en el calzado.
  • El calzado también afecta: es mejor apostar siempre por calcetines transpirables y 100% de algodón. Lo mismo se aplica para el calzado
  • Cambios de metabolismo: cuando el exceso de sudoración que produce el cuerpo no viene marcado por una alta actividad deportiva ni por episodios de estrés, es importante descartar otras patologías que estén alterando el metabolismo. Puede haber un problema en la tiroides, por lo que se deberá acudir a un especialista para ello, más allá de consultar a tu podólogo de confianza, como los de Podología Elena García.
  • La ingesta de medicamentos: determinados medicamentos farmacológicos, como los antidepresivos, pueden producir y aumentar el olor de los pies y la sudoración. Es un factor que debe tenerse en cuenta.
  • El tabaco: el tabaco o el alcohol son sustancias que provocan la sudoración a mayor escala, por lo que también influye en el olor de los pies. Sus efectos vasodilatadores provocan que el organismo aumente sus niveles de sudoración habituales.

Sea cual sea la causa, si tienes este problema es mejor que acudas a un podólogo de confianza como los de Podología Elena García, ellos analizarán tu problemática, realizarán las pruebas pertinentes y te derivarán a otro profesional si fuese necesario. La salud es muy importante, de olor de pies nadie se muere, pero esto puede llegar a provocar serios problemas emocionales.

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