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Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

El verano es una época excesivamente cálida, el sol está en el más alto durante horas, lo que provoca que las temperaturas sean muy altas y el riesgo de aparición de quemaduras en los pies incremente significativamente. Por desgracia pocas personas prestan a sus pies la atención que se merecen cuando están en la playa o en la piscina, y por este motivo, sufren infinidad de daños a lo largo de toda la época estival.

Durante estos meses calurosos, la crema solar es imprescindible cuando uno disfruta de la playa o a la piscina, y no solo para el cuerpo o la cara como solemos acostumbrar, sino también debe aplicarse a los pies. Aunque cada vez hay más consciencia sobre la importancia de aplicar algún tipo de protección a la piel, para evitar quemaduras que produzcan medio plazo daños mayores, lo cierto es que los pies son un poco olvidados en esta ecuación.

Para entender el sufrimiento de los pies, hay que ser consciente de que estos no están acostumbrados a la exposición de los rayos solares, pues exceptuando el verano, se pasan el resto del año refugiados en los zapatos o en el interior del hogar. Por ello, cuando empiezan a salir a la calle, es necesario que se protejan, sobre todos si van a estar expuestos al sol de manera constante, de esta forma evitaremos las tan temidas quemaduras y otros males mayores.

Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

Muchos usuarios tienen dudas acerca de cómo podrían proteger sus pies en verano. Por ello, desde Podología Elena García en Granada responderemos a ellas para mejorar su calidad de vida en estos meses tan calurosos.

¿Qué protección solar utilizar?

Es necesario utilizar aquella de factor alto, ya sea para los pies o para el cuerpo, pues es la que más seguridad transmite y permite estar más tiempo expuesto al sol sin padecer quemaduras, algo importante cuando se está en la playa o en la piscina.

¿Cuándo aplicarla?

Lo ideal es que siempre apliquemos la protección solar 30 minutos antes de salir al sol o entrar al agua. Una vez aplicada hay que esperar al aire para que la piel de los pies absorba la crema. Cada dos horas hay que repetir el mismo proceso, sobre todo si se está en contacto con el agua, esta es la forma de estar 100% protegidos todo el día que se esté expuesto.

Aunque pocas personas lo sepan, hay que echarse protección también en la planta de los pies, pues es una zona muy delicada, que cuando estamos tomando el sol queda expuesta, y si se quema puede provocarnos un serio problema para poder movernos cómodamente.

Indicios de quemaduras solares

Las quemaduras solares en los pies son igual que en el resto del cuerpo, y los síntomas que comienzan a aparecer son los siguientes:

  • La zona comienza a tomar un color rojizo nada natural
  • El tacto de los pies es caliente, una temperatura más elevada que la del resto del cuerpo.
  • Empieza a notarse quemazón y mucha sensibilidad al roce en la zona afectada.
  • La zona empieza a irritarse e incluso puede llegar a inflamarse
  • Si la quemadura es grave aparecerán ampollas, llegado a este punto hay que acudir a un profesional para mitigar el dolor y tratar la piel.

Consejos para mitigar el desastre

Si ya hemos cometido el fallo de no habernos puesto crema solar a tiempo y ya tenemos la planta o el empeine quemados es importante seguir los siguientes pasos para calmar el dolor y tratar la piel:

Hidratar la zona adecuada y regularmente

Es fundamentar hidratar los pies para que la piel pueda regenerarse más rápido y también así se aliviara el escozor. Lo ideal es utilizar una crema específica para quemaduras solares, la cual habrá que aplicarla varias veces al día, mientras se deja el pie a la intemperie para que se absorba mejor.

Evitar la exposición solar por unos días

Por desgracia los días que dure la quemazón, habrá que dejar el pie resguardado, evitando que el sol o el calor directo les afecte, para que puedan regenerarse fácilmente. De esta forma, se evitará padecer dolor mientras se está recuperando.

Acude al podólogo

Si las quemaduras de los pies son intensas hay que acudir al podólogo para que las analice y pueda ofrecernos un tratamiento más seguro y adecuado.

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Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un daño en los nervios que suele producirse cuando se padece de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa alto, es normal que se vean perjudicados los nervios de todo el cuerpo. La neuropatía diabética se refleja sobre todo en los nervios de las piernas, y se hace evidente y molesta para los pacientes que la sufren.

Dependiendo de los nervios que se hayan visto afectados, los síntomas de la neuropatía pueden ser los siguientes: dolor, entumecimiento, pérdida de la sensibilidad y dificultades para curar heridas. Para ciertas personas, los síntomas pueden reflejarse de manera moderada; para otras, sin embargo, la enfermedad supondrá un grave problema que limitará mucho su calidad de vida.

La neuropatía diabética es una complicación muy grave que suele afectar al 50 % de las personas que padecen diabetes. Para poder prevenir este tipo de patología, se deberá tener un constante control de la glucosa en sangre; además, será necesario mejorar el estilo de vida mediante una alimentación saludable y ejercicio.

Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

Hay cuatro tipos de neuropatía diabética relevantes, y se puede tener más de un tipo a la vez. Los síntomas que se manifiestan dependen del tipo que se padezca. Los síntomas aparecen de manera progresiva: lo más probable es que no se note nada anormal al principio hasta que el daño que se haya producido en los nervios sea ya considerable.

Neuropatía periférica

A este tipo se le suele denominar neuropatía periférica simétrica distal. Es un tipo muy común de neuropatía diabética y afecta principalmente los pies y las piernas, pero también puede aparecer en las manos y los brazos. El malestar y los signos de esta enfermedad suelen empeorar por la noche. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Entumecimiento en las extremidades. Se complica la capacidad de reducir dolor o percibir cambios de temperatura, lo que puede ser peligroso al no haber indicativos.
  • Suele aparecer una sensación de hormigueo o ardor constante o puntual.
  • Aparecen los calambres y dolores punzantes.
  • Se produce una alta sensibilidad al tacto: a muchas personas, incluso el roce de las sábanas por la noche les molesta y les resulta extremadamente doloroso.
  • Empiezan a aparecer serios problemas en los pies: úlceras, infecciones, y complicaciones derivadas de estas dos últimas, que pueden acabar en amputación.

Neuropatía autonómica

El sistema nervioso autónomo controla el corazón, la vejiga, el estómago, los intestinos y los órganos sexuales. Por desgracia, la diabetes puede afectar al sistema nervioso de cualquiera de estas zonas. En consecuencia, aparecen los siguientes síntomas:

  • Hipoglucemia asintomática.
  • Problemas en la vejiga y en los intestinos.
  • Las digestiones se ralentizan, lo que provoca náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Cambios en la forma en la que los ojos aceptan la luz o la oscuridad.
  • Disminuye el apetito sexual.

Neuropatía proximal

Este tipo de neuropatía diabética suele afectar a los nervios de los músculos, las caderas, los glúteos y las piernas. También pueden verse afectadas la zona abdominal y el pecho. Los síntomas, que suelen reflejarse en uno de los lados del cuerpo e ir extendiéndose hacia el otro, son los siguientes:

  • Dolor muy intenso en la zona de las caderas, los muslos y los glúteos
  • Atrofia en los músculos de las piernas que se da con el paso del tiempo.
  • Dificultad para levantarse después de haber estado sentado o tumbado durante un periodo medio o largo de tiempo.
  • Dolor en el estómago de manera intensa.

Mononeuropatía focal

En este caso hay dos tipos: la craneal y la periférica;  ambas hacen referencia a un daño de un nervio en específico. Los síntomas que aparecen aquí son los siguientes:

  • Dificultad para enfocar la vista.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Parálisis en uno de los lados del rostro.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los dedos, menos en el meñique.
  •  Debilidad en la mano, que impide sujetar cosas con firmeza.

Si tienes una herida en el pie que no se llega a curar, acude a un podólogo.

 Si sientes alguno de los otros síntomas que aquí describo es necesario acudir a un profesional y comenzar a tratar toda la problemática en su conjunto.

 

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Problemas en los pies de los niños en verano

 

El verano es la época favorita de los pequeños de la casa, pues es sinónimo de días largos, ropa fresca, tardes de piscina y días sin zapatos. Aunque es un periodo fantástico, también tiene sus pequeños riesgos, sobre todo en lo referente a los pies, pues la forma en la que nos relacionamos con ellos cambia totalmente. Suelen aparecer más patologías, tales como hongos, rozaduras, lesiones o abrasiones.

Puesto que los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren las consecuencias de la época más calurosa del año, en este artículo hablaremos concretamente de los pies de los niños en verano. Dada su edad, es necesario que estén vigilados constantemente, ya sea por el calor, el crecimiento o las consecuencias de que el calzado que utilizan les produzca algún tipo de lesión.

Cuando comienzan a elevarse las temperaturas, empezamos a dejar de lado los zapatos y pasamos a las sandalias o incluso a andar descalzos. Es el momento de lucir los pies, pero el problema viene cuando no han sido cuidados durante el invierno y arrastran las consecuencias. Uno de los consejos más habituales que damos desde Podología Elena García en Granada es que no se usen las chanclas como calzado habitual, pues no son seguras. Pueden usarse en la piscina, siempre que este calzado sea el adecuado y esté adaptado a la edad del menor. Aunque siempre se ha dicho que lo mejor para un niño es andar descalzo, pues es la mejor forma de que desarrolle una buena pisada, y se estimule su sistema nervioso y postural.

Problemas en los pies de los niños en verano

Si los pies no son tenidos en cuenta como elemento principal de la salud de los niños en verano, puede suceder que padezcan un sinfín de problemáticas como las que explicamos a continuación:

  • Aparición de hongos: el exceso de humedad en los pies, la falta de higiene, sudar en exceso, o guardar los pies aún mojados en un calcetín o calzado cerrado puede provocar la aparición de hongos en los pies o en las uñas de los niños, algo que resulta muy incómodo para ellos.
  • Rozaduras: el uso de sandalias inadecuadas o calzado cerrado sin calcetín puede ser causa de ellas.
  • Papilomas: el famoso y temido papiloma es muy contagioso; por lo tanto, donde haya uno, es probable que todos lo cojan si no se toman las medidas de salud y prevención pertinentes. Lo mejor es que tengan los pies hidratados y sin heridas, y que no compartan chanclas o sandalias con sus amigos, algo que hacen muy a menudo.
  • Pie de atleta: este famoso hongo tiene su fama por reproducirse en vestuarios y lugares donde hay mucha humedad o agua estancada, como sucede en las duchas.
  • Daño en las uñas: el exceso de humedad, sobre todo cuando no es secada, los roces y los impactos pueden causar serios problemas. Es muy habitual ver en consulta a niños con las uñas rotas o levantadas por ir corriendo o jugando.
  • Abrasiones: en verano el suelo puede alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras en los pies de los niños, cuya piel es aún más delicada y suave que la de los adultos.

Consejos

Es importante que los niños caminen descalzos.

Que los zapatos que utilicen en verano, sean frescos y bien sujetos al pie. Para que el niño no vaya chancleteando.

Que las suelas de los zapatos sean lo más finas y elásticas posible para no restar al sistema nervioso la información que se suma desde el pie.

Revisar la piel de los pies a diario, evitar heridas y grietas que compromete la integridad de la piel y así ser más susceptibles de infecciones.

Hidratar la piel de los pies a diario.

Proteger la piel de los pies del sol.

 

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Causas que provocan el linfedema

El linfedema es una enfermedad que puede tener serias complicaciones en los pies debido a las patologías que se originan en torno a ella. No es un problema que tratemos los podólogos de manera específica, pero sí supervisamos los daños que puede acarrear en los pies. Es una enfermedad muy compleja que puede reducir considerablemente la calidad de vida de los que la padecen.

El linfedema es una hinchazón anormal que se presenta en las piernas a consecuencia de que los nódulos linfáticos se lesionan. Los nódulos linfáticos son unas estructuras pequeñas que se encuentran en todo el cuerpo, cuya función es transportar los fluidos por el cuerpo. El problema viene cuando el fluido no se transporta correctamente, ya que se acumula en la zona o tejido y se hincha.

Los signos del linfedema suelen aparecer en las piernas o en los brazos; sin embargo, lo que suele llamar mucho la atención es el tamaño que adquieren el tobillo y la parte cercana al pie, debido a los problemas asociados que aparecen en esa zona. La hinchazón que produce el linfedema puede comprender desde cambios leves, casi imperceptibles y difíciles de diagnosticar, hasta aquellos que son extremos. La variación es tan grande que muchos pacientes acuden a Aquí sin saber que padecen esta enfermedad, pensando que tienen algún problema en los tobillos o confundiendo sus males con otras patologías.

Causas que provocan el linfedema secundario

Cualquier afección o daño en los ganglios linfáticos puede producir linfedema:

  • Cirugía: una extracción o lesión en los ganglios linfáticos puede provocar linfedema. Esto ocurre en una cirugía o quizás durante una biopsia.
  • Radioterapia: la radiación puede provocar la inflamación de los ganglios.
  • Cáncer: cuando las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos, se puede producir un linfedema. Este es un tema muy delicado, pues se trata de dos males sobre los que hay que trabajar minuciosamente.
  • Infección: una infección en los ganglios o la presencia de parásitos también podrían restringir el flujo y provocar un linfedema.

Causas del linfedema primario

El linfedema primario es una afección hereditaria y poco frecuente. Está causada por la dilatación de los vasos linfáticos:

  • Enfermedad de Milroy: este trastorno empieza en la infancia y produce que los ganglios no se formen de manera normal; por ello, acaban desarrollándose linfedemas conforme se va creciendo.
  • Enfermedad de Meige: en este caso, los linfedemas suelen producirse en la etapa adolescente o durante el embarazo; incluso ha habido casos en los que se ha dado en personas mayores de 35 años.
  • Linfedema de comienzo tardío: es menos frecuente y suele comenzar a partir de los 35 años.

Complicaciones y prevención de esta enfermedad

Las causas son muchas y variadas, y los factores de riesgo influyen en que se desarrolle en algún momento de nuestras vidas. Las personas que tienen una edad avanzada, padecen de sobrepeso o sufren de algún tipo de artritis tienen más posibilidades de padecerla en algún momento. Es una enfermedad muy compleja que puede desarrollar las siguientes complicaciones:

  •  Infección: el linfedema puede producir infecciones bacterianas graves, como la celulitis, o una infección en los vasos linfáticos. Esto podría ser fatal, pues dadas las circunstancias de la pierna o el brazo, sería muy complejo de tratar y de cuidar, lo que supondría una recuperación lenta.
  • Linfangiosarcoma: es un cáncer poco frecuente de los tejidos blandos que suele aparecer en casos graves de linfedemas, en los que la pierna puede llegar a doblar su tamaño natural. Un signo clave para detectarlo es la aparición en la piel de manchas oscuras color púrpura.

La prevención de esta enfermedad es compleja, pero se puede evitar la aparición de daños colaterales. Es bueno proteger lo máximo posible la zona con linfedema: se deben evitar cortes y golpes que puedan infectarse; es necesario mantener reposo tras las sesiones de radiación evitando las actividades extenuantes; además, hay que evitar las fuentes de calor directas, como el sol o las estufas, pues podrían ser contraproducentes.

Cuándo realizar el estudio de la pisada para plantillas ortopédicas

Es habitual que lleguen a la consulta de un podólogo muchos pacientes previamente diagnosticados con algún tratamiento de plantillas ortopédicas. Pero antes de comenzar a hablar sobre qué son y para qué se usan las plantillas es necesario recordar como un profesional llega a considerar esta, como la mejor solución para sus pacientes.

Lo primero que se debe llevar a cabo es un estudio de la pisada, que consiste en analizar el gesto de la biomecánica del cuerpo para ver cómo se proyecta el peso sobre el pie. De esta forma se podrá conservar la salud del pie permitiendo al usuario realizar deporte u otras actividades.

Una órtesis plantar, conocida como plantilla ortopédica, es un elemento médico que se lleva en el interior del calzado. Se realiza tras un estudio previo, en el que se analiza la mecánica de la pisada, las articulaciones, etc. De esta forma se podrá saber de manera fidedigna qué modelo y tipo de plantilla habrá que reproducir. Las plantillas ortopédicas solo hacen efecto cuando se llevan puestas y su objetivo es compensar las irregularidades biomecánicas para prevenir o incluso curar algunas lesiones.

¿Cuándo realizar el estudio de la pisada para plantillas ortopédicas?

Es aconsejable realizarse un estudio de la pisada con cierta periodicidad anual, para poder controlar la posibilidad de sufrir algún tipo de daño o lesión. Si no podemos asistir de manera regular para precisar esta acción, deberíamos al menos plantearnos hacerlo bajo alguna de estas premisas:

  1. Cuando se ha producido una lesión en los miembros inferiores, como los pies, la rodilla, el tobillo o incluso la cadera.
  2. Es necesario realizar un estudio biométrico después de un tratamiento ortopodológico para ver si este ha sido efectivo y conocer la evolución en la pisada a lo largo del tiempo. Es la única manera de saber si se ha corregido la patología que se estaba tratando.
  3. Es muy aconsejable para pacientes que se inician en el deporte de manera habitual. Esto tiene como finalidad adaptar el pie al deporte que se va a practicar. Con esto se podrá adquirir material deportivo acorde a la pisada, lo que ayudará a evitar lesiones, lo que evitaría daños mayores e incluso el abandono de ciertas prácticas.

¿Cómo saber si la plantilla ortopédica que uso es correcta?

Las plantillas están diseñadas para ayudar a corregir malas posiciones durante la marcha. Están hechas a medida para que se adapten a las necesidades de cada pie. No hay dos plantillas personalizadas iguales dado que no existen pies idénticos ni la patología que sufren se manifiesta de la misma manera.

Hay que ser sensato, la plantilla no puede usarse con cualquier calzado, sino con uno que se amolde a ella y al pie. Por ejemplo para personas con el pie plano suelen tener el pie ancho por lo tanto es mejor utilizar la plantilla con un zapato de cordones que tenga la caña alta.

Beneficios que aportan las plantillas ortopédicas

Existen infinidad de estudios científicos que avalan el uso de las plantillas personalizadas para la prevención de lesiones y tratamientos de los diferentes problemas. 

  • Las plantillas disminuyen la presión en la zona sintomática del pie, reduciendo el impacto en la zona inferior de esta forma se mejora la estabilidad, el equilibrio y la tensión en los puntos clave.
  • Se pueden realizar diferentes correcciones por utilizar plantillas: se mejora la pronación y la supinación, ayuda en el control de la velocidad y disminuye la rotación interna de la tibia y de la rodilla entre otras cosas.

Gracias a los movimientos que se consiguen corregir con la plantilla ortopédica se ha podido comprobar que también son efectivas para el tratamiento de:

  • Fascitis plantar
  • Lesiones en las estructuras anatómicas
  • Para el síndrome rodilla de corredor
  • Disminución de las presiones en el pie neuropático o pie diabético
  • Prevención de fracturas en el metatarso y el fémur
  • Prevención de todo tipo de lesiones durante la actividad deportiva.

Uso de plantillas en menores

Si las plantillas son utilizadas durante los primeros años de vida de un niño con algún problema anatómico en el tren inferior, podrían llegar a corregir al 100% la patología del menor dado que su estructura es mucho más flexible que la de un adulto. Aun así en algunos casos menos graves podrían solventar a un 90% en función de la patología y de la gravedad que padecieran.

 

¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

Existe una enfermedad que la mayoría de las personas conoce como “dolor de talón en los niños”, pero cuyo nombre científico es enfermedad de Sever. Esta enfermedad suele darse en niños, y su gravedad puede variar. La enfermedad de Sever, también conocida como apofisitis o epifistis calcánea, suele ser una de las principales causas de visita a un podólogo, como los del centro de Podología Elena García de Granada.

¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

El cartílago del hueso calcáneo se encuentra en pleno crecimiento entre los 7 y 15 años, expandiéndose constantemente y más activo de lo que estará nunca. Esto implica que el calcáneo también está creciendo.

En el hueso calcáneo van insertados el famoso tendón de Aquiles y la fascia plantar, que coinciden entre sí en la zona superior e inferior del cartílago de crecimiento. Por ello la tensión a la que someten el tendón de Aquiles y la fascia plantar al cartílago de crecimiento del hueso calcáneo provoca irritación y, como consecuencia, un dolor intenso y seco en la zona del talón.

Este dolor o molestia se produce sobre todo en niños en etapas de desarrollo. Muchos padres suelen confundir los síntomas con posibles caídas o golpes, lo que en ocasiones retrasa mucho el diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento.

¿Quién desarrolla la enfermedad?

La enfermedad de Sever suele darse en menores que reúnen las siguientes características:

  • Niños que están creciendo y se encuentran entre los 9 y los 14 años.
  • Jóvenes que practican deportes o actividades atléticas que requieren correr o saltar con frecuencia, sobre todo en superficies duras: baloncesto, gimnasia artística o atletismo.

¿Cómo diagnosticarla?

Para diagnosticar esta enfermedad, los profesionales deberán realizar las siguientes acciones:

  • Se realiza un cuestionario al menor sobre sus actividades físicas: qué deporte practica, si mantiene una vida activa, etc.
  • Luego se hará una inspección física centrándose en la zona del talón. Por lo general, no es necesario realizar pruebas, dado que en las radiografías no sale reflejado nada sobre esta enfermedad. Sin embargo, los profesionales suelen prescribirlas para descartar o verificar otro tipo de problemas.

¿Cómo tratar la enfermedad de Sever?

Una vez que se ha diagnosticado la enfermedad de Sever, los profesionales indican que el niño debe reducir todas las actividades que le provocan dolor. Puede seguir caminando o haciendo ejercicio, pero en los que el impacto sea menor, como por ejemplo natación.

Por lo general, el profesional de la salud suele dar una serie de indicaciones y cuidados que deberán incluirse en la vida de los niños cuando lo necesiten:

  • Colocar compresas frías o con hielo en el talón durante 3 minutos y descanso de 2 minutos, así durante 15 minutos. No ponerlas directamente sobre la piel: poner una toalla entre el frío y la rodilla.
  • Suelen recetar medicamentos para aliviar el dolor, como ibuprofeno o paracetamol. Obviamente, hay que seguir las indicaciones que trae el medicamento para que el pequeño lo ingiera de manera segura y solicitar ayuda en caso de duda.
  • Un podólogo profesional, como los de Podología Elena García en Granada, aconseja realizar plantillas personalizadas para reducir la presión que se produce en el talón. Aunque existen soportes de gel, lo mejor es crear un espacio propio ergonómico.
  • El profesional creará una tabla de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los músculos y los tendones del pie y de la pierna.
  •  Adquirir calzado adecuado para este problema. 

Diferencias entre la pedicura y la podología

Por desgracia muchas personas aún siguen teniendo las ideas confusas con relación a la salud de los pies, y sobre quién debe atenderlos. Hay que saber diferenciar entre pedicura y podología, pues esa confusión podría marcar la salud de los pies a corto plazo.

Los pies son una zona muy compleja, a la que por desgracia no se le presta la atención que necesita, e incluso se acude a otros profesionales para tratar problemas que debería atender un experto. Esto suele suceder por desconocimiento, ya que a veces se piensa que el daño o problema que se tiene en los pies puede quitarse, tratarse o controlarse acudiendo a un salón estético a hacerse una pedicura.

No es lo mismo un pie bonito que un pie sano, y muchas personas prefieren los primeros a lo segundo, lo que supone una pérdida de salud que puede traer problemas serios a corto plazo. Y es que en los centros estéticos no se tratan las enfermedades, solo se utilizan técnicas para embellecer y tratar alguna pequeña patología, como una dureza o alguna fricción.

Si lo que deseas es tratar tus pies, porque observas en él algún tipo de problema acude a una clínica como la de Podología Elena García en Granada. Allí te realizarán una consulta  Quiropodia, y podrán saber qué alteraciones sufres en pies o uñas y así poder tratarlo de la forma más eficaz.

Diferencias entre la pedicura y la podología

Como se ha comentado en párrafos anteriores, muchas personas tratan hongos, uñas encarnadas u otras afecciones en un centro de estética, pensando que allí se solucionaran sus problemas. Pero lo cierto es que la solución será temporal y la raíz del problema prevalecerá.

Por ello en este artículo se pretende esclarecer qué diferencia hay y qué tratamiento se producen en cada lado:

¿Qué es la Quiropodia en Podología?

La quiropedia es un tratamiento realizado por el podólogo, es decir un profesional de la salud. Tras la realización de un estudio para la realización de un historial clínico, el podólogo realizará una exploración de la extremidad y valorará cuál es el tratamiento más recomendable mediante pruebas de diagnosis. El fin es conseguir un pie funcionalmente activo y sano, sin importar si el problema tiene un origen interior o exterior, ya que lo que se pretende es conseguir un bienestar a largo plazo.

La quiropoqdia es una parte básica de un tratamiento podológico que consiste en estudiar y tratar las alteraciones de los pies y las uñas:

  • Hiperqueratosis (durezas) y helomas (callos): aparecen en el pie debido al roce y la presión que se ejerce constantemente. Pueden ser provocados por el tipo de calzado que se use, la forma de andar que se tenga o si existe deformidad en los huesos. Originan una acumulación de células (queratina) que con el tiempo y el roce se endurecen y acaban produciendo dolores o molestias.
  • Onicocriptosis: son las denominadas comúnmente uñas encarnadas en el tejido que rodea la uña, lo que produce, infección, dolor, molestias e hinchazón.
  • Micosis: son hongos en las uñas, muy contagiosos a veces si no se tratan con las medidas higiénicas oportunas.
  • Verrugas plantares producidas por el virus del papiloma humano.
  • Pies de riesgo: son aquellos que pertenecen a pacientes con diabetes, problemas circulatorios o con fuertes tratamientos.
  • Onicogrifosis: se da cuando las uñas están engrosadas o son difíciles de cortar. Suele ser muy frecuente en personas mayores, y es recomendable acudir a un podólogo, para así evitar un daño al cortarlas.

Estas son solo algunas de las afecciones que puede padecer un pie de manera superficial y que debe ser tratado por un profesional para eliminarlos o paliarlos a largo o corto plazo.

Pedicura ¿En qué consiste?

Es un tratamiento estético que se realiza en los pies, usualmente por un profesional de este campo, cuyo fin es potenciar la belleza de estos. Este profesional de la estética, realizará un limado de uñas y piel, además de utilizar cremas y productos cosméticos para decorar las uñas y embellecer la piel.

El resultado será un pie bonito e hidratado a simple vista, pero solamente eso, pues no podrá tratar ninguna patología y por lo tanto el daño o el dolor que se tenga persistirá.

Además el tratamiento estético no se realiza con material estéril, por lo que no pueden garantizar el contagio de patologías o enfermedades de una persona que se realice el tratamiento estético a otra. 

 

¿Qué es el heloma y cómo descubrirlo?

El heloma aparece por la formación de capas de queratina en las articulaciones interfalángicas, en la planta o en las zonas de la falange se ha producido una compresión o roce. Lo que ayuda a su nacimiento es la presión externa del calzado estrecho; de hecho, los especialistas pueden hacer una pequeña diferenciación entre aquellos que nacen en la zona plantar, y los que salen entre los dedos (que son algo más húmedos) 

Esta afección es conocida popularmente como “callos”, helomas plantares u “ojo de gallo”. Los helomas son una patología muy frecuente en los pies. Muchas personas pueden confundirlas con las durezas, pero, a diferencia de estas, los helomas se forman hacia capas más interiores del pie, algo que no ocurre con las durezas.

Pocas personas suelen reconocerlos, ya que, como se ha comentado en el párrafo anterior, suelen confundirse con las durezas. 

Síntomas del heloma

A continuación se analizan algunos síntomas que surgen cuando algún heloma aparece en el pie:

  • La forma que adquiere es redondeada.
  • Adquiere una coloración más oscura con bordes bien definidos.
  • Suelen estar cubiertas de células muertas y descamadas de color amarillento que son durezas, de ahí que en ocasiones se confundan con ellas.
  • Suelen ser dolorosas y bastante molestas, aunque dependerá de la zona y de la profundidad del heloma.

¿Cómo clasificarlos?

Existen varios tipos de helomas según la zona del pie donde aparecen. Su origen puede deberse a la fricción que se da entre la piel y el calzado y otros por la presión entre los huesos de los dedos.

Clavo plantar o heloma plantar

Este se localiza en la planta del pie y suele generar dolor al roce o al caminar, ya que da la sensación de pisar un clavo con cada paso, como si algo caliente como una piedrecita se hubiera metido en el zapato.

Heloma dorsal

Se sitúa en la parte superior de los dedos debido a la fricción que sufren con el calzado. Es habitual que se dé en personas que sufren patologías como dedos en garra, martillo o maza, pues se origina mucho roce debido a la malformación que se presenta.

Heloma interdigital u ojo de gallo

En este caso, la fricción y presión se produce por el roce de los huesos de los dedos. Esta lesión es más frecuente que se dé entre el cuarto y el quinto dedo, pudiendo ser muy incómoda, ya que es muy difícil de aliviar dada la posición.

Heloma de fondo de saco

Se produce en la parte blanda que une dos dedos del pie. Es muy doloroso, ya que al ser una zona muy blanda, donde se produce sudoración, la molestia y la curación son mayores. Se suele producir con frecuencia entre el cuarto y el quinto dedo.

Causas que producen la aparición de los helomas

Los motivos por los cuales se producen los helomas pueden ser muy variados, por ello los profesionales de Podología Elena García Granada apuestan por explicar todas sus variantes:

  • Incorrecta forma de pisar: cada persona reparte el peso del cuerpo y apoya los pies de una forma diferente. Una mala pisada que no ha sido corregida puede ocasionar lesiones como callos, durezas y helomas que aparecerán en los mismos puntos.
  • Falta de hidratación: hidratar la piel de los pies con cremas específicas será clave para prevenir muchos males, entre ellos el heloma. Acude a un profesional y pídele ayuda para elegir una crema óptima para los pies.
  • Calzado y calcetines: los zapatos que oprimen las puntas de los dedos de los pies provocarán una mayor fricción en la zona a cada paso que se dé, lo que puede ocasionar grandes males. Para ello, hay que evitar las puntas estrechas y los zapatos de tacón alto (aquí enlazamos un post de por qué son malos los zapatos de tacón). Los calcetines son una barrera protectora entre la piel y el calzado, pero hay que ponérselo correctamente para que no produzcan males mayores.
  • Otras causas: los pies que ya poseen otras patologías como juanetes, dedos en garra y demás son propensos a padecer de helomas.

Si tienes alguno de estos síntomas, acude a los profesionales de la clínica Elena García, ellos te  podrán ayudar  a aliviarlos y podrán asesorarte para que no vuelvan a salir o su aparición se dilate en el tiempo. 

Por qué duele tanto un golpe en el dedo chico del pie

Qué habitual es ir descalzo por casa, caminar de un lado a otro sin preocupaciones, hasta que llegue ese momento en el que el dedo pequeño del pie choca contra una esquina de un mueble, de una puerta o de la pata de la mesa. Es en ese momento cuando se recuerda el por qué no nos hemos puesto zapatillas. Ese dolor tan repentino es casi insoportable, y siempre deja la sensación de si se habrá roto algo.

Es un dolor muy agudo, más que si se chocara otro dedo del pie. Esto puede ser incomprensible para muchos, que se preguntan por qué ese dedo es tan molesto, por qué el dolor es tan profundo y significativo. Hay que entender que según la zona del cuerpo el dolor es diferente, por ello en este artículo se pretende analizar el por qué un golpe en el dedo chico del pie supone tanta molestia.

Por qué duele tanto un golpe en el dedo chico del pie

Los profesionales de Podología Elena Gracia en Granada explican a sus pacientes las causas de por qué este dolor puede ser tan intenso y molesto.

Por la sorpresa

Una de las principales causas que provoca que el dolor sea tan intenso es que estos golpes suelen ser fortuitos e inesperados, suelen coger por sorpresa a todos y en muchas ocasiones en mitad de la noche y a oscuras. Nadie es consciente, todo el mundo cree que puede esquivar ese mueble, que sabe exactamente donde está, por ello al recibir el golpe la intensidad y la frustración es mayor.

Terminaciones nerviosas

A un nivel mucho más científico, la principal causa de esta intensidad se debe a la estructura anatómica y a las terminaciones nerviosas que presenta el dedo pequeño del pie. Hay muchos receptores nerviosos superficiales en ese pequeño lugar, lo que provoca que al producirse el golpe la señal al sistema nervioso central sea muy rápida, activándose y produciendo un repentino dolor. A todo esto, se suma la composición de tejido adiposo que tiene la zona que hace que el dedo sea aún más sensible y tierno.

¿Se ha roto el hueso?

Esta es quizás la duda más frecuente una vez que se ha producido el golpe, y es que el dedo pequeño del pie está formado por tres huesos pequeños y muy frágiles. No es extraño que alguno de ellos se rompa tras el golpe al chocar contra una pared o la esquina de un mueble.

El dolor llega a ser tan intenso y molesto que la duda surge, pero si este desaparece al poco tiempo, y las molestias van desapareciendo, lo más probable es que haya sido un susto puntual. Por el contrario, si transcurren más de 30 minutos, y el dedo sigue doliendo, comienza a inflamarse e incluso cambia a un color en tonos morados, es posible que se haya fracturado, por ello hay que acudir rápidamente a un profesional.

Acudir a un experto ayudará a determinar la gravedad del asunto. Es muy probable que si el dedo presenta las características anteriormente señaladas, sea necesario realizar alguna radiografía para ver el estado de las falanges. En caso de que haya rotura, deberá ser el profesional el que paute el tratamiento adecuado: cirugía, reposo, rehabilitación o inmovilización, entre otras posibilidades.

¿Prevención?

Es muy complicado prevenir un golpe que se da de forma muy accidental, pero sí se pueden acortar las posibilidades de que se produzca. Este tipo de choque suele producirse por la noche, cuando la luz está apagada y estando descalzos, por ello muchas personas la denominan la fractura del sonámbulo. Aunque, como hemos comentado, evitarlo puede ser complejo, sí es posible intentar prevenirlo:

  • Usar de manera frecuente las zapatillas de estar por casa, sobre todo si se tiene tendencia a levantarse en mitad de la noche.
  • Encender una luz o dejar una prendida (que ilumine poco) para tener algo de claridad al andar por la noche.
  • Ir con cuidado, barajando muy bien la situación en la que están los muebles, y arrastrando los pies suavemente si se tiene alguna duda.

Como puede apreciarse, no es sencillo evitarlo, pero puede prevenirse o tratarse una vez haya ocurrido, para así evitar daños mayores con el paso del tiempo.

 

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