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Consejos para mejorar la relación entre calzado y espalda

Las decisiones que tomemos en relación con el bienestar de los pies estarán directamente relacionadas con la salud de nuestra espalda. El problema es que, desgraciadamente, pocas personas piensan que esto sea cierto y cometen muchos errores a lo largo de su vida, los cuales generan serios problemas y dolores. Elegir un buen zapato puede ser un poco complejo para algunas personas, pero simplemente hay que seguir ciertas normas, sobre todo para aquel que será de uso diario.

La relación entre calzado y espalda es muy importante. Desde el momento en que comenzamos a caminar, nuestros pasos generan repercusión en nuestra espalda; por ello, es importante tener unos zapatos adecuados que ayuden a la zona lumbar a no presentar dolores. Cuando el calzado es incómodo, lo habitual es que esta zona se vea cargada y afectada.

Los estudios científicos demuestran que, cuando nos encontramos descalzos sobre el suelo, el talón soporta el 75 % del peso de nuestro cuerpo, mientras que el 25 % restante se aloja en el antepié. Es por ello que, cuando se elija un calzado, hay que prestar especial atención a cómo se distribuye el peso. El talón cumple la función de soporte, para que el antepié cumpla la función de movilidad.

Cuando el tacón del zapato aumenta de tamaño, la distribución de peso varía. Si el tacón solo mide 3 o 4 cm, el peso se reparte en un 50/50 entre el talón y el antepié. El problema viene cuando el tacón crece, ya que la sobrecarga comienza a ser mayor en el antepié, zona que no está preparada para tanto peso.

Los tacones altos alteran no solo la repartición de la carga, sino la postura del cuerpo entero, pues pueden provocar el acortamiento de la cadena muscular posterior y un adelantamiento del centro de gravedad. Aquí entra en juego la pelvis, que intenta compensar haciendo lo que se conoce como una anteversion pélvica, que provoca un ligero aumento de la curvatura lumbar. También el tronco se desplaza hacia delante, lo que se compensa con un aumento de cifosis cervical y pecho adelantado, lo que supone carga muscular y dolor en esa zona.

Consejos para mejorar la relación entre calzado y espalda

Desde nuestra clínica de Podología Elena García en Granada, siempre aconsejamos que los zapatos de tacón alto y puntas finas sean utilizados lo menos posible y para periodos donde caminar no sea muy necesario. Es decir, puntualmente, se puede usar este tipo de zapatos para una fiesta, una boda, una cena o reunión importante, pero no es bueno que sea utilizado para trabajar de pie o para pasear, ya que como hemos visto puede afectar a la salud de nuestra espalda.

Es por ello que a continuación daremos una serie de consejos para elegir tanto calzado habitual como ocasional, si prefieres siempre optar por una mejor opción incluso en momentos elegantes.

  • Primero hay que fijarse en la calidad del material: si son cerrados, que dejen transpirar; si son abiertos, que tengan una buena sujeción para evitar lesiones y rozaduras.
  • Los zapatos deben permitir libertad de movimiento en los dedos, ya que deben estar libres mientras se camina.
  •  La suela debe ser de calidad y antiadherente para evitar el trabajo excesivo de la musculatura. Obviamente, esta recomendación es para calzado de uso habitual, no ocasional.
  • El material debe ser flexible para evitar rozaduras que provoquen heridas, las cuales pueden llegar a ser muy serias y requerir ciertos tratamientos: uñas encarnadas, durezas, ampollas, etc.
  • El zapato cerrado y acordonado es la mejor opción siempre que sea posible: para trabajar de cara al público de pie, para ir a clases, a la universidad, etc. Esto te permitirá caminar largas distancias, coger el bus, correr un poco y permanecer de pie cómodamente.
  • Si el tacón es alto, es mejor que sea ancho y que tenga unas medidas de entre 2 y 5 cm, creando así el equilibrio talón-antepié del que hablamos en párrafos anteriores.

 

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Tipos de lesiones deportivas

En esta ocasión hablaremos de las lesiones deportivas que se producen por la realización de una actividad deportiva de forma incorrecta. Aunque el deporte aporta infinidad de beneficios al cuerpo y a la mente, no todo el mundo está capacitado para ejercitarse sin una preparación previa. Es por ello que es importante siempre saber qué condición tenemos, y contar con profesionales que nos ayuden y guíen para no ejecutar una actividad que nos acabe lesionando.

 

Antes de comenzar cualquier deporte hay que tener en cuenta ciertos factores, tanto físicos como mentales:

  • Hay que ser conscientes de la edad que se tiene, no es lo mismo 10, que 20, que 50 años.
  • En qué estado físico nos encontramos: si hemos realizado actividades en años o meses anteriores.
  • Mentalmente hay que ser consciente de cuáles son los objetivos y metas realistas que hay que marcarse.
  • Qué estilo de vida se tiene: una vida sedentaria o cierto grado de activación como la realización de una caminata regular.
  • La alimentación, punto clave y que requiere mucho trabajo y esfuerzo mental: a través de los alimentos se podrán conseguir muchos de los objetivos que deseamos, y a su vez nutrimos el cuerpo para que pueda seguir ejercitándose.

 

El problema surge al iniciar un nuevo estilo de vida más activo sin ser consciente de toda la organización y gestión que requiere y sin prestar la dedicación suficiente.

Lesiones deportivas: cómo suceden

Cuando se produce una lesión, debido a una práctica deportiva, esto puede deberse a:

 

  • Que la práctica del ejercicio no se ha llevado a cabo de forma correcta.
  • Por la repetición excesiva del ejercicio, lo que puede llevar a producir microlesiones o microtraumatismos.
  • También puede deberse a que se ha producido un golpe o caída, provocando un traumatismo.

 

Una vez que estas cosas suceden, en la mayoría de los casos las lesiones suelen ser las mismas o al menos muy habituales y entre ellas se encuentran las siguientes:

Lesiones musculares

Estas pueden deberse por un golpe directo, por un sobre esfuerzo o una caída. Si se hacen ejercicios de fuerza, en muchas ocasiones la sobrecarga muscular o una posición incorrecta puede provocar una lesión importante.

 

Por traumatismo directo, pueden aparecer lesiones denominadas:

  • Elongación o distensión del músculo: que es cuando este se estira demasiado, llegando a producir roturas de las fibras.
  • Tirón, desgarro o rotura muscular: estas son muy frecuentes..

 

Cuando se llevan a cabo actividades de alto impacto es común que se sufran lesiones, ya sea por un tirón, o una rotura muscular en el empeine. Por desgracia, muchos de nuestros pacientes, comienzan a realizar ejercicios sin antes haberse preparado para ellos, pensando que por ejemplo correr lo puede hacer cualquiera. Pues esto, ocurre con la mayoría de actividades, los usuarios se lanzan sin preparación.

Lesiones en los tendones

Las lesiones en los tendones más frecuentes durante la práctica deportiva suelen ser las tendinitis y tenosinovitis. La primera es una inflamación del tendón y la segunda es una inflamación de las vainas que recubren y protegen el tendón. Ambas pueden ser muy dolorosas y requieren de tratamiento y atención profesional

Lesiones de huesos

Entre las lesiones de huesos más comunes debido a lesiones deportivas podemos encontrar las siguientes:

  • Inflamación de la capa que recubre el hueso, llamada periostio.
  • Fracturas: son las más dolorosas y llamativas, pues si son complejas habrá que realizar una intervención quirúrgica para poder reconstruir o encajar el hueso en su lugar.

Lesiones articulares

Las lesiones articulares pueden ser muy diversas, desde luxaciones, las cuales son muy frecuentes en las zonas del codo y el hombro. También pueden producirse en las rodillas.

Lesiones en ligamentos

Estos suelen darse de forma frecuente en los tobillos, y en diferentes articulaciones. Son habituales tanto en niños como en adultos, por la forma que tienen de colocar el pie a la hora de correr o por no usar el calzado adecuado para esa práctica deportiva.

 

Desde Podología Eg recomendamos realizar un estudio de la biomecánica, siempre que se note alguna molestia, por pequeña que sea a la hora de realizar la práctica deportiva.

Y si ya se ha lesionado, procure ponerse en manos de profesionales, equipo médico si lo requiere, fisioterapia y contar con la visión del podólogo para valorar la pisada y equilibrio.

 

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Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Cada vez existe más concienciación sobre la salud, lo que conlleva una búsqueda de las mejores formas de poder conservarla. Una de ellas es practicar algún deporte o actividad física; el problema viene cuando se realiza de forma inadecuada, porque podría producirse una lesión sobre todo en los pies, pues es la zona a la que menos atención solemos prestarle. Una lesión, que suele aparecer en personas que realizan alguna actividad deportiva es la sesamoiditis.

Aunque es un nombre algo peculiar, la sesamoiditis es un dolor que se genera alrededor de los dos huesos pequeños que se encuentran bajo la cabeza del 1° metatarsiano, en la zona donde se une al dedo gordo. La sintomatología más normal es el dolor que causa cuando se ampolla esta zona, algo que sucede mucho con cierto tipo de calzado o actividad.

Los huesos que forman los dedos, y por los que se origina el dolor, son imprescindibles cuando se realiza alguna actividad deportiva, es decir, entran en acción siempre. Una de sus funciones es la de proteger y conservar el tendón del flexor para dar apoyo al dedo gordo en el suelo durante la marcha. La otra función de los huesos sesamoideos es la de mejorar el punto de apoyo del pie en el momento que se despega del suelo.

Por lo tanto, se puede observar que la principal función de los huesos sesamoideos es la de soportar las cargas del antepié durante la marcha. Es una responsabilidad muy grande para unos huesos tan pequeños, por lo cual es importante prestarles la suficiente atención.

Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Suelen padecer este tipo de lesión las personas que realizan una actividad física intensa o moderada, sobre todo si son de alto impacto, como correr, jugar al baloncesto, bailar, etc. Las razones que también pueden producir este daño son las siguientes:

  • Realizar algún deporte de manera intensiva por primera vez. Es normal que, cuando se hace algo de manera intensa, pueda aparecer este dolor.
  • Si se recibe algún golpe o se produce algún traumatismo en la zona.
  • Si los músculos del gemelo se encuentran acortados, puede aparecer esta lesión.
  • El calzado es fundamental: si las suelas de los zapatos que usamos, ya sean de calle o zapatillas de deportes, están desgastadas, puede que se acabe sufriendo de sesamoiditis. Esto se debe a que la presión sobre las estructuras anatómicas del pie no estarán amortiguadas.
  • Si la persona presenta el antepie varo, también es propensa a padecer sesamoiditis, ya que apoya de más el dedo gordo del pie.
  • Los zapatos de tacón no son aconsejables: las mujeres que los usan de forma habitual tienen cierta predisposición a generar este dolor.
  • Aumenta el riesgo al padecer alguna enfermedad reumática: artritis o diabetes.

Sintomatología de la sesamoiditis

Los síntomas pueden variar, aunque el más común es la molestia y el dolor que produce, lo cual disminuye la calidad de vida del enfermo. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • El más normal y llamativo es el dolor que aparece en la parte delantera del pie. Es una molestia que aparece y gradualmente se va intensificando hasta llegar a ser invalidante.
  • Puede llegar a inflamarse la zona de la articulación del dedo gordo del pie.
  • La piel de la zona también puede verse alterada: suele enrojecerse, algo que puede apreciarse a simple vista.
  • El dolor ya no solo aparece cuando se realiza algún deporte, sino que al presionar la zona también puede apreciarse significativamente.
  • Es frecuente que los pacientes con esta patología, que tratamos en Podología Elena García, en Granada, también suelen sufrir de durezas o hiperqueratosis debajo de la cabeza del primer metatarsiano.
  • Cambiar de calzado frecuentemente, dado que en la zona donde se padece esta patología es donde más se va a desgastar.

Tratamientos

Lo primero es acudir a tu podólogo de confianza al notar el más mínimo dolor en la zona. Una vez en la consulta, evaluaremos el problema y sabremos en qué grado de afección estás y qué tipo de tratamiento será el más oportuno para tu dolencia.

 

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Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

El verano es una época excesivamente cálida, el sol está en el más alto durante horas, lo que provoca que las temperaturas sean muy altas y el riesgo de aparición de quemaduras en los pies incremente significativamente. Por desgracia pocas personas prestan a sus pies la atención que se merecen cuando están en la playa o en la piscina, y por este motivo, sufren infinidad de daños a lo largo de toda la época estival.

Durante estos meses calurosos, la crema solar es imprescindible cuando uno disfruta de la playa o a la piscina, y no solo para el cuerpo o la cara como solemos acostumbrar, sino también debe aplicarse a los pies. Aunque cada vez hay más consciencia sobre la importancia de aplicar algún tipo de protección a la piel, para evitar quemaduras que produzcan medio plazo daños mayores, lo cierto es que los pies son un poco olvidados en esta ecuación.

Para entender el sufrimiento de los pies, hay que ser consciente de que estos no están acostumbrados a la exposición de los rayos solares, pues exceptuando el verano, se pasan el resto del año refugiados en los zapatos o en el interior del hogar. Por ello, cuando empiezan a salir a la calle, es necesario que se protejan, sobre todos si van a estar expuestos al sol de manera constante, de esta forma evitaremos las tan temidas quemaduras y otros males mayores.

Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

Muchos usuarios tienen dudas acerca de cómo podrían proteger sus pies en verano. Por ello, desde Podología Elena García en Granada responderemos a ellas para mejorar su calidad de vida en estos meses tan calurosos.

¿Qué protección solar utilizar?

Es necesario utilizar aquella de factor alto, ya sea para los pies o para el cuerpo, pues es la que más seguridad transmite y permite estar más tiempo expuesto al sol sin padecer quemaduras, algo importante cuando se está en la playa o en la piscina.

¿Cuándo aplicarla?

Lo ideal es que siempre apliquemos la protección solar 30 minutos antes de salir al sol o entrar al agua. Una vez aplicada hay que esperar al aire para que la piel de los pies absorba la crema. Cada dos horas hay que repetir el mismo proceso, sobre todo si se está en contacto con el agua, esta es la forma de estar 100% protegidos todo el día que se esté expuesto.

Aunque pocas personas lo sepan, hay que echarse protección también en la planta de los pies, pues es una zona muy delicada, que cuando estamos tomando el sol queda expuesta, y si se quema puede provocarnos un serio problema para poder movernos cómodamente.

Indicios de quemaduras solares

Las quemaduras solares en los pies son igual que en el resto del cuerpo, y los síntomas que comienzan a aparecer son los siguientes:

  • La zona comienza a tomar un color rojizo nada natural
  • El tacto de los pies es caliente, una temperatura más elevada que la del resto del cuerpo.
  • Empieza a notarse quemazón y mucha sensibilidad al roce en la zona afectada.
  • La zona empieza a irritarse e incluso puede llegar a inflamarse
  • Si la quemadura es grave aparecerán ampollas, llegado a este punto hay que acudir a un profesional para mitigar el dolor y tratar la piel.

Consejos para mitigar el desastre

Si ya hemos cometido el fallo de no habernos puesto crema solar a tiempo y ya tenemos la planta o el empeine quemados es importante seguir los siguientes pasos para calmar el dolor y tratar la piel:

Hidratar la zona adecuada y regularmente

Es fundamentar hidratar los pies para que la piel pueda regenerarse más rápido y también así se aliviara el escozor. Lo ideal es utilizar una crema específica para quemaduras solares, la cual habrá que aplicarla varias veces al día, mientras se deja el pie a la intemperie para que se absorba mejor.

Evitar la exposición solar por unos días

Por desgracia los días que dure la quemazón, habrá que dejar el pie resguardado, evitando que el sol o el calor directo les afecte, para que puedan regenerarse fácilmente. De esta forma, se evitará padecer dolor mientras se está recuperando.

Acude al podólogo

Si las quemaduras de los pies son intensas hay que acudir al podólogo para que las analice y pueda ofrecernos un tratamiento más seguro y adecuado.

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Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un daño en los nervios que suele producirse cuando se padece de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa alto, es normal que se vean perjudicados los nervios de todo el cuerpo. La neuropatía diabética se refleja sobre todo en los nervios de las piernas, y se hace evidente y molesta para los pacientes que la sufren.

Dependiendo de los nervios que se hayan visto afectados, los síntomas de la neuropatía pueden ser los siguientes: dolor, entumecimiento, pérdida de la sensibilidad y dificultades para curar heridas. Para ciertas personas, los síntomas pueden reflejarse de manera moderada; para otras, sin embargo, la enfermedad supondrá un grave problema que limitará mucho su calidad de vida.

La neuropatía diabética es una complicación muy grave que suele afectar al 50 % de las personas que padecen diabetes. Para poder prevenir este tipo de patología, se deberá tener un constante control de la glucosa en sangre; además, será necesario mejorar el estilo de vida mediante una alimentación saludable y ejercicio.

Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

Hay cuatro tipos de neuropatía diabética relevantes, y se puede tener más de un tipo a la vez. Los síntomas que se manifiestan dependen del tipo que se padezca. Los síntomas aparecen de manera progresiva: lo más probable es que no se note nada anormal al principio hasta que el daño que se haya producido en los nervios sea ya considerable.

Neuropatía periférica

A este tipo se le suele denominar neuropatía periférica simétrica distal. Es un tipo muy común de neuropatía diabética y afecta principalmente los pies y las piernas, pero también puede aparecer en las manos y los brazos. El malestar y los signos de esta enfermedad suelen empeorar por la noche. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Entumecimiento en las extremidades. Se complica la capacidad de reducir dolor o percibir cambios de temperatura, lo que puede ser peligroso al no haber indicativos.
  • Suele aparecer una sensación de hormigueo o ardor constante o puntual.
  • Aparecen los calambres y dolores punzantes.
  • Se produce una alta sensibilidad al tacto: a muchas personas, incluso el roce de las sábanas por la noche les molesta y les resulta extremadamente doloroso.
  • Empiezan a aparecer serios problemas en los pies: úlceras, infecciones, y complicaciones derivadas de estas dos últimas, que pueden acabar en amputación.

Neuropatía autonómica

El sistema nervioso autónomo controla el corazón, la vejiga, el estómago, los intestinos y los órganos sexuales. Por desgracia, la diabetes puede afectar al sistema nervioso de cualquiera de estas zonas. En consecuencia, aparecen los siguientes síntomas:

  • Hipoglucemia asintomática.
  • Problemas en la vejiga y en los intestinos.
  • Las digestiones se ralentizan, lo que provoca náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Cambios en la forma en la que los ojos aceptan la luz o la oscuridad.
  • Disminuye el apetito sexual.

Neuropatía proximal

Este tipo de neuropatía diabética suele afectar a los nervios de los músculos, las caderas, los glúteos y las piernas. También pueden verse afectadas la zona abdominal y el pecho. Los síntomas, que suelen reflejarse en uno de los lados del cuerpo e ir extendiéndose hacia el otro, son los siguientes:

  • Dolor muy intenso en la zona de las caderas, los muslos y los glúteos
  • Atrofia en los músculos de las piernas que se da con el paso del tiempo.
  • Dificultad para levantarse después de haber estado sentado o tumbado durante un periodo medio o largo de tiempo.
  • Dolor en el estómago de manera intensa.

Mononeuropatía focal

En este caso hay dos tipos: la craneal y la periférica;  ambas hacen referencia a un daño de un nervio en específico. Los síntomas que aparecen aquí son los siguientes:

  • Dificultad para enfocar la vista.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Parálisis en uno de los lados del rostro.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los dedos, menos en el meñique.
  •  Debilidad en la mano, que impide sujetar cosas con firmeza.

Si tienes una herida en el pie que no se llega a curar, acude a un podólogo.

 Si sientes alguno de los otros síntomas que aquí describo es necesario acudir a un profesional y comenzar a tratar toda la problemática en su conjunto.

 

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Problemas en los pies de los niños en verano

 

El verano es la época favorita de los pequeños de la casa, pues es sinónimo de días largos, ropa fresca, tardes de piscina y días sin zapatos. Aunque es un periodo fantástico, también tiene sus pequeños riesgos, sobre todo en lo referente a los pies, pues la forma en la que nos relacionamos con ellos cambia totalmente. Suelen aparecer más patologías, tales como hongos, rozaduras, lesiones o abrasiones.

Puesto que los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren las consecuencias de la época más calurosa del año, en este artículo hablaremos concretamente de los pies de los niños en verano. Dada su edad, es necesario que estén vigilados constantemente, ya sea por el calor, el crecimiento o las consecuencias de que el calzado que utilizan les produzca algún tipo de lesión.

Cuando comienzan a elevarse las temperaturas, empezamos a dejar de lado los zapatos y pasamos a las sandalias o incluso a andar descalzos. Es el momento de lucir los pies, pero el problema viene cuando no han sido cuidados durante el invierno y arrastran las consecuencias. Uno de los consejos más habituales que damos desde Podología Elena García en Granada es que no se usen las chanclas como calzado habitual, pues no son seguras. Pueden usarse en la piscina, siempre que este calzado sea el adecuado y esté adaptado a la edad del menor. Aunque siempre se ha dicho que lo mejor para un niño es andar descalzo, pues es la mejor forma de que desarrolle una buena pisada, y se estimule su sistema nervioso y postural.

Problemas en los pies de los niños en verano

Si los pies no son tenidos en cuenta como elemento principal de la salud de los niños en verano, puede suceder que padezcan un sinfín de problemáticas como las que explicamos a continuación:

  • Aparición de hongos: el exceso de humedad en los pies, la falta de higiene, sudar en exceso, o guardar los pies aún mojados en un calcetín o calzado cerrado puede provocar la aparición de hongos en los pies o en las uñas de los niños, algo que resulta muy incómodo para ellos.
  • Rozaduras: el uso de sandalias inadecuadas o calzado cerrado sin calcetín puede ser causa de ellas.
  • Papilomas: el famoso y temido papiloma es muy contagioso; por lo tanto, donde haya uno, es probable que todos lo cojan si no se toman las medidas de salud y prevención pertinentes. Lo mejor es que tengan los pies hidratados y sin heridas, y que no compartan chanclas o sandalias con sus amigos, algo que hacen muy a menudo.
  • Pie de atleta: este famoso hongo tiene su fama por reproducirse en vestuarios y lugares donde hay mucha humedad o agua estancada, como sucede en las duchas.
  • Daño en las uñas: el exceso de humedad, sobre todo cuando no es secada, los roces y los impactos pueden causar serios problemas. Es muy habitual ver en consulta a niños con las uñas rotas o levantadas por ir corriendo o jugando.
  • Abrasiones: en verano el suelo puede alcanzar temperaturas muy elevadas y provocar quemaduras en los pies de los niños, cuya piel es aún más delicada y suave que la de los adultos.

Consejos

Es importante que los niños caminen descalzos.

Que los zapatos que utilicen en verano, sean frescos y bien sujetos al pie. Para que el niño no vaya chancleteando.

Que las suelas de los zapatos sean lo más finas y elásticas posible para no restar al sistema nervioso la información que se suma desde el pie.

Revisar la piel de los pies a diario, evitar heridas y grietas que compromete la integridad de la piel y así ser más susceptibles de infecciones.

Hidratar la piel de los pies a diario.

Proteger la piel de los pies del sol.

 

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Causas que provocan el linfedema

El linfedema es una enfermedad que puede tener serias complicaciones en los pies debido a las patologías que se originan en torno a ella. No es un problema que tratemos los podólogos de manera específica, pero sí supervisamos los daños que puede acarrear en los pies. Es una enfermedad muy compleja que puede reducir considerablemente la calidad de vida de los que la padecen.

El linfedema es una hinchazón anormal que se presenta en las piernas a consecuencia de que los nódulos linfáticos se lesionan. Los nódulos linfáticos son unas estructuras pequeñas que se encuentran en todo el cuerpo, cuya función es transportar los fluidos por el cuerpo. El problema viene cuando el fluido no se transporta correctamente, ya que se acumula en la zona o tejido y se hincha.

Los signos del linfedema suelen aparecer en las piernas o en los brazos; sin embargo, lo que suele llamar mucho la atención es el tamaño que adquieren el tobillo y la parte cercana al pie, debido a los problemas asociados que aparecen en esa zona. La hinchazón que produce el linfedema puede comprender desde cambios leves, casi imperceptibles y difíciles de diagnosticar, hasta aquellos que son extremos. La variación es tan grande que muchos pacientes acuden a Aquí sin saber que padecen esta enfermedad, pensando que tienen algún problema en los tobillos o confundiendo sus males con otras patologías.

Causas que provocan el linfedema secundario

Cualquier afección o daño en los ganglios linfáticos puede producir linfedema:

  • Cirugía: una extracción o lesión en los ganglios linfáticos puede provocar linfedema. Esto ocurre en una cirugía o quizás durante una biopsia.
  • Radioterapia: la radiación puede provocar la inflamación de los ganglios.
  • Cáncer: cuando las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos, se puede producir un linfedema. Este es un tema muy delicado, pues se trata de dos males sobre los que hay que trabajar minuciosamente.
  • Infección: una infección en los ganglios o la presencia de parásitos también podrían restringir el flujo y provocar un linfedema.

Causas del linfedema primario

El linfedema primario es una afección hereditaria y poco frecuente. Está causada por la dilatación de los vasos linfáticos:

  • Enfermedad de Milroy: este trastorno empieza en la infancia y produce que los ganglios no se formen de manera normal; por ello, acaban desarrollándose linfedemas conforme se va creciendo.
  • Enfermedad de Meige: en este caso, los linfedemas suelen producirse en la etapa adolescente o durante el embarazo; incluso ha habido casos en los que se ha dado en personas mayores de 35 años.
  • Linfedema de comienzo tardío: es menos frecuente y suele comenzar a partir de los 35 años.

Complicaciones y prevención de esta enfermedad

Las causas son muchas y variadas, y los factores de riesgo influyen en que se desarrolle en algún momento de nuestras vidas. Las personas que tienen una edad avanzada, padecen de sobrepeso o sufren de algún tipo de artritis tienen más posibilidades de padecerla en algún momento. Es una enfermedad muy compleja que puede desarrollar las siguientes complicaciones:

  •  Infección: el linfedema puede producir infecciones bacterianas graves, como la celulitis, o una infección en los vasos linfáticos. Esto podría ser fatal, pues dadas las circunstancias de la pierna o el brazo, sería muy complejo de tratar y de cuidar, lo que supondría una recuperación lenta.
  • Linfangiosarcoma: es un cáncer poco frecuente de los tejidos blandos que suele aparecer en casos graves de linfedemas, en los que la pierna puede llegar a doblar su tamaño natural. Un signo clave para detectarlo es la aparición en la piel de manchas oscuras color púrpura.

La prevención de esta enfermedad es compleja, pero se puede evitar la aparición de daños colaterales. Es bueno proteger lo máximo posible la zona con linfedema: se deben evitar cortes y golpes que puedan infectarse; es necesario mantener reposo tras las sesiones de radiación evitando las actividades extenuantes; además, hay que evitar las fuentes de calor directas, como el sol o las estufas, pues podrían ser contraproducentes.

Cuándo realizar el estudio de la pisada para plantillas ortopédicas

Es habitual que lleguen a la consulta de un podólogo muchos pacientes previamente diagnosticados con algún tratamiento de plantillas ortopédicas. Pero antes de comenzar a hablar sobre qué son y para qué se usan las plantillas es necesario recordar como un profesional llega a considerar esta, como la mejor solución para sus pacientes.

Lo primero que se debe llevar a cabo es un estudio de la pisada, que consiste en analizar el gesto de la biomecánica del cuerpo para ver cómo se proyecta el peso sobre el pie. De esta forma se podrá conservar la salud del pie permitiendo al usuario realizar deporte u otras actividades.

Una órtesis plantar, conocida como plantilla ortopédica, es un elemento médico que se lleva en el interior del calzado. Se realiza tras un estudio previo, en el que se analiza la mecánica de la pisada, las articulaciones, etc. De esta forma se podrá saber de manera fidedigna qué modelo y tipo de plantilla habrá que reproducir. Las plantillas ortopédicas solo hacen efecto cuando se llevan puestas y su objetivo es compensar las irregularidades biomecánicas para prevenir o incluso curar algunas lesiones.

¿Cuándo realizar el estudio de la pisada para plantillas ortopédicas?

Es aconsejable realizarse un estudio de la pisada con cierta periodicidad anual, para poder controlar la posibilidad de sufrir algún tipo de daño o lesión. Si no podemos asistir de manera regular para precisar esta acción, deberíamos al menos plantearnos hacerlo bajo alguna de estas premisas:

  1. Cuando se ha producido una lesión en los miembros inferiores, como los pies, la rodilla, el tobillo o incluso la cadera.
  2. Es necesario realizar un estudio biométrico después de un tratamiento ortopodológico para ver si este ha sido efectivo y conocer la evolución en la pisada a lo largo del tiempo. Es la única manera de saber si se ha corregido la patología que se estaba tratando.
  3. Es muy aconsejable para pacientes que se inician en el deporte de manera habitual. Esto tiene como finalidad adaptar el pie al deporte que se va a practicar. Con esto se podrá adquirir material deportivo acorde a la pisada, lo que ayudará a evitar lesiones, lo que evitaría daños mayores e incluso el abandono de ciertas prácticas.

¿Cómo saber si la plantilla ortopédica que uso es correcta?

Las plantillas están diseñadas para ayudar a corregir malas posiciones durante la marcha. Están hechas a medida para que se adapten a las necesidades de cada pie. No hay dos plantillas personalizadas iguales dado que no existen pies idénticos ni la patología que sufren se manifiesta de la misma manera.

Hay que ser sensato, la plantilla no puede usarse con cualquier calzado, sino con uno que se amolde a ella y al pie. Por ejemplo para personas con el pie plano suelen tener el pie ancho por lo tanto es mejor utilizar la plantilla con un zapato de cordones que tenga la caña alta.

Beneficios que aportan las plantillas ortopédicas

Existen infinidad de estudios científicos que avalan el uso de las plantillas personalizadas para la prevención de lesiones y tratamientos de los diferentes problemas. 

  • Las plantillas disminuyen la presión en la zona sintomática del pie, reduciendo el impacto en la zona inferior de esta forma se mejora la estabilidad, el equilibrio y la tensión en los puntos clave.
  • Se pueden realizar diferentes correcciones por utilizar plantillas: se mejora la pronación y la supinación, ayuda en el control de la velocidad y disminuye la rotación interna de la tibia y de la rodilla entre otras cosas.

Gracias a los movimientos que se consiguen corregir con la plantilla ortopédica se ha podido comprobar que también son efectivas para el tratamiento de:

  • Fascitis plantar
  • Lesiones en las estructuras anatómicas
  • Para el síndrome rodilla de corredor
  • Disminución de las presiones en el pie neuropático o pie diabético
  • Prevención de fracturas en el metatarso y el fémur
  • Prevención de todo tipo de lesiones durante la actividad deportiva.

Uso de plantillas en menores

Si las plantillas son utilizadas durante los primeros años de vida de un niño con algún problema anatómico en el tren inferior, podrían llegar a corregir al 100% la patología del menor dado que su estructura es mucho más flexible que la de un adulto. Aun así en algunos casos menos graves podrían solventar a un 90% en función de la patología y de la gravedad que padecieran.

 

¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

Existe una enfermedad que la mayoría de las personas conoce como “dolor de talón en los niños”, pero cuyo nombre científico es enfermedad de Sever. Esta enfermedad suele darse en niños, y su gravedad puede variar. La enfermedad de Sever, también conocida como apofisitis o epifistis calcánea, suele ser una de las principales causas de visita a un podólogo, como los del centro de Podología Elena García de Granada.

¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

El cartílago del hueso calcáneo se encuentra en pleno crecimiento entre los 7 y 15 años, expandiéndose constantemente y más activo de lo que estará nunca. Esto implica que el calcáneo también está creciendo.

En el hueso calcáneo van insertados el famoso tendón de Aquiles y la fascia plantar, que coinciden entre sí en la zona superior e inferior del cartílago de crecimiento. Por ello la tensión a la que someten el tendón de Aquiles y la fascia plantar al cartílago de crecimiento del hueso calcáneo provoca irritación y, como consecuencia, un dolor intenso y seco en la zona del talón.

Este dolor o molestia se produce sobre todo en niños en etapas de desarrollo. Muchos padres suelen confundir los síntomas con posibles caídas o golpes, lo que en ocasiones retrasa mucho el diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento.

¿Quién desarrolla la enfermedad?

La enfermedad de Sever suele darse en menores que reúnen las siguientes características:

  • Niños que están creciendo y se encuentran entre los 9 y los 14 años.
  • Jóvenes que practican deportes o actividades atléticas que requieren correr o saltar con frecuencia, sobre todo en superficies duras: baloncesto, gimnasia artística o atletismo.

¿Cómo diagnosticarla?

Para diagnosticar esta enfermedad, los profesionales deberán realizar las siguientes acciones:

  • Se realiza un cuestionario al menor sobre sus actividades físicas: qué deporte practica, si mantiene una vida activa, etc.
  • Luego se hará una inspección física centrándose en la zona del talón. Por lo general, no es necesario realizar pruebas, dado que en las radiografías no sale reflejado nada sobre esta enfermedad. Sin embargo, los profesionales suelen prescribirlas para descartar o verificar otro tipo de problemas.

¿Cómo tratar la enfermedad de Sever?

Una vez que se ha diagnosticado la enfermedad de Sever, los profesionales indican que el niño debe reducir todas las actividades que le provocan dolor. Puede seguir caminando o haciendo ejercicio, pero en los que el impacto sea menor, como por ejemplo natación.

Por lo general, el profesional de la salud suele dar una serie de indicaciones y cuidados que deberán incluirse en la vida de los niños cuando lo necesiten:

  • Colocar compresas frías o con hielo en el talón durante 3 minutos y descanso de 2 minutos, así durante 15 minutos. No ponerlas directamente sobre la piel: poner una toalla entre el frío y la rodilla.
  • Suelen recetar medicamentos para aliviar el dolor, como ibuprofeno o paracetamol. Obviamente, hay que seguir las indicaciones que trae el medicamento para que el pequeño lo ingiera de manera segura y solicitar ayuda en caso de duda.
  • Un podólogo profesional, como los de Podología Elena García en Granada, aconseja realizar plantillas personalizadas para reducir la presión que se produce en el talón. Aunque existen soportes de gel, lo mejor es crear un espacio propio ergonómico.
  • El profesional creará una tabla de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los músculos y los tendones del pie y de la pierna.
  •  Adquirir calzado adecuado para este problema. 
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