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Etiqueta: ¿Por qué hay uñas descamadas?

Cuidados podológicos básicos

 

Los pies son la parte del cuerpo que mayor peso y esfuerzo soportan para poder cumplir todas las funciones. Por ello, en este artículo hablaremos de los cuidados podológicos básicos que deben recibir los pies dependiendo del esfuerzo que realicen y de las actividades a las que los sometamos.

Existe una serie de cuidados básicos que, desde la Clínica de Podología Elena García en Granada, aconsejamos a todo el mundo:

  • Higiene de pies: lavarlos diariamente con agua y jabón neutro.
  • Secarlos totalmente, también entre los dedos, para quitar toda la humedad.
  • Hidratarlos frecuentemente con cremas específicas para ellos. Evitar introducir crema entre los dedos
  • Cortar las uñas de forma recta para evitar que se claven en la carne y ocasionen alguna infección.
  • Es mejor utilizar calcetines de tejidos adecuados a la actividad que se está realizando.
  • Realizar ejercicio de forma regular.
  • Acudir al podólogo al menos una vez al año para hacer una revisión.
  • Usar siempre un calzado adecuado a la actividad que se va a realizar.

Cuidados podológicos para diabéticos

La diabetes es una enfermedad que puede producir muchos daños colaterales en el cuerpo; por lo tanto, hay que hacerse revisiones periódicas. En el caso de los pies, hay que tener un especial cuidado:

  • Hidratarlos con una crema específica.
  • Realizar revisiones o exploraciones diarias en los pies para ver si ha surgido alguna anomalía.
  • Evitar las fuentes de calor, como las mesas camilla, las estufas, los radiadores o el agua caliente.
  • Intentar no caminar descalzo para evitar heridas que tardarían mucho en curarse.
  • Tener un podólogo de confianza al que acudir de manera periódica para que os revise los pies.
  • No usar calzado incómodo o que pueda dañaros el pie o que corte el riego sanguíneo.

Cuidados podológicos para deportistas

Los deportistas, sobre todo aquellos que hacen actividades de alto impacto, acaban padeciendo lesiones y agresiones de uñas. Por ello, es recomendable que sigan la siguiente rutina de cuidados:

  • Hay que usar las zapatillas adecuadas para la actividad deportiva que se vaya a realizar. No es lo mismo practicar running que hacer bicicleta.
  • Evitar estrenar zapatillas en competiciones o en días de entrenamientos largos y duros.
  • Evitar aquellas que rocen de manera excesiva algunas zonas del pie.
  • Hidratarlos, ya sea con cremas específicas o con aquellas que tienen efecto frescor si se quiere activar un poco la circulación.
  • Llevar las uñas cortadas en forma adecuada para evitar daños.
  • Acudir al podólogo si se observa alguna alteración en la piel.

Cuidados podológicos para niños

Los más pequeños de la casa necesitan mucha supervisión, dado que durante los primeros años de vida es el momento de corregir patologías serias. Los consejos y las recomendaciones que damos desde aquí son los siguientes:

  • Nunca obligar a los niños a ponerse de pie o caminar cuando son demasiado pequeños.
  • Cuando el menor comienza a andar, lo mejor es dejarlo caminar descalzo el mayor tiempo posible.
  • Cortarles bien las uñas para que no sufran sus dedos.
  • Comprarles calzado adecuado, con una suela fina que le mantenga la información que reciben los pies del suelo. Siempre con capacidad de ajuste,con piel o textil flexible,y horma ancha que no le oprima los dedos. A muchos padres les gusta que sus hijos lleven diferentes modelos de zapatos; sin embargo, lo ideal es que los que tengan sean buenos y que se adapten bien a los pies.

Cuidados podológicos para la tercera edad

A partir de los 65 años, aumentan las probabilidades de padecer enfermedades en los pies; por ello, hay que tener cuidado y llevar una rutina de higiene:

  • Hidratar a menudo para evitar la aparición de sequedades. Esto aportará confort y elasticidad a la piel.
  • Cortar las uñas de forma adecuada y si no es posible, por la pérdida de la elasticidad en la espalda, acudir a una clínica de podología, a que se lleve un control de la salud de sus pies.
  • Tratar lo antes posible cualquier patología que exista en sus pies, ya que eso ayudará a evitar serios problemas en el futuro.

 

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Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un daño en los nervios que suele producirse cuando se padece de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa alto, es normal que se vean perjudicados los nervios de todo el cuerpo. La neuropatía diabética se refleja sobre todo en los nervios de las piernas, y se hace evidente y molesta para los pacientes que la sufren.

Dependiendo de los nervios que se hayan visto afectados, los síntomas de la neuropatía pueden ser los siguientes: dolor, entumecimiento, pérdida de la sensibilidad y dificultades para curar heridas. Para ciertas personas, los síntomas pueden reflejarse de manera moderada; para otras, sin embargo, la enfermedad supondrá un grave problema que limitará mucho su calidad de vida.

La neuropatía diabética es una complicación muy grave que suele afectar al 50 % de las personas que padecen diabetes. Para poder prevenir este tipo de patología, se deberá tener un constante control de la glucosa en sangre; además, será necesario mejorar el estilo de vida mediante una alimentación saludable y ejercicio.

Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

Hay cuatro tipos de neuropatía diabética relevantes, y se puede tener más de un tipo a la vez. Los síntomas que se manifiestan dependen del tipo que se padezca. Los síntomas aparecen de manera progresiva: lo más probable es que no se note nada anormal al principio hasta que el daño que se haya producido en los nervios sea ya considerable.

Neuropatía periférica

A este tipo se le suele denominar neuropatía periférica simétrica distal. Es un tipo muy común de neuropatía diabética y afecta principalmente los pies y las piernas, pero también puede aparecer en las manos y los brazos. El malestar y los signos de esta enfermedad suelen empeorar por la noche. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Entumecimiento en las extremidades. Se complica la capacidad de reducir dolor o percibir cambios de temperatura, lo que puede ser peligroso al no haber indicativos.
  • Suele aparecer una sensación de hormigueo o ardor constante o puntual.
  • Aparecen los calambres y dolores punzantes.
  • Se produce una alta sensibilidad al tacto: a muchas personas, incluso el roce de las sábanas por la noche les molesta y les resulta extremadamente doloroso.
  • Empiezan a aparecer serios problemas en los pies: úlceras, infecciones, y complicaciones derivadas de estas dos últimas, que pueden acabar en amputación.

Neuropatía autonómica

El sistema nervioso autónomo controla el corazón, la vejiga, el estómago, los intestinos y los órganos sexuales. Por desgracia, la diabetes puede afectar al sistema nervioso de cualquiera de estas zonas. En consecuencia, aparecen los siguientes síntomas:

  • Hipoglucemia asintomática.
  • Problemas en la vejiga y en los intestinos.
  • Las digestiones se ralentizan, lo que provoca náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Cambios en la forma en la que los ojos aceptan la luz o la oscuridad.
  • Disminuye el apetito sexual.

Neuropatía proximal

Este tipo de neuropatía diabética suele afectar a los nervios de los músculos, las caderas, los glúteos y las piernas. También pueden verse afectadas la zona abdominal y el pecho. Los síntomas, que suelen reflejarse en uno de los lados del cuerpo e ir extendiéndose hacia el otro, son los siguientes:

  • Dolor muy intenso en la zona de las caderas, los muslos y los glúteos
  • Atrofia en los músculos de las piernas que se da con el paso del tiempo.
  • Dificultad para levantarse después de haber estado sentado o tumbado durante un periodo medio o largo de tiempo.
  • Dolor en el estómago de manera intensa.

Mononeuropatía focal

En este caso hay dos tipos: la craneal y la periférica;  ambas hacen referencia a un daño de un nervio en específico. Los síntomas que aparecen aquí son los siguientes:

  • Dificultad para enfocar la vista.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Parálisis en uno de los lados del rostro.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los dedos, menos en el meñique.
  •  Debilidad en la mano, que impide sujetar cosas con firmeza.

Si tienes una herida en el pie que no se llega a curar, acude a un podólogo.

 Si sientes alguno de los otros síntomas que aquí describo es necesario acudir a un profesional y comenzar a tratar toda la problemática en su conjunto.

 

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¿Qué es y a qué se debe el pie zambo?

Los pies son zonas mucho más delicadas de lo que parecen, pues trabajan sin descanso cargando continuamente con el peso del cuerpo. Por ello, a lo largo de nuestra vida, pueden sufrir diferentes enfermedades o patologías a las cuales se les suele prestar muy poca atención. Uno de esos males es el denominado pie zambo, el cual tiene muchos grados de severidad, desde leves a muy graves.

El pie zambo o equinovaro es aquel que no se apoya en el suelo de forma normal. Esta malformación se percibe al ver el pie flexionado hacia un lado, ya sea hacia dentro o hacia abajo. Puede ser habitual tanto en uno como en los dos pies. Es una deformidad congénita; es decir, aparece desde el momento del nacimiento y es de orígenes idiopático. Además, se asocia también con pie equino, varo, aducto, cavo, etc. La causa de esta deformación del pie es que los tendones y ligamentos tensos impiden que se estiren, por lo que el pie no puede colocarse correctamente.

Es una malformación tridimensional del pie, en el que las estructuras óseas se encuentran alteradas en su forma y orientación natural. Es un problema muy común, pero que puede tener algún tipo de solución si se acude a profesionales como los de Podología Elena García en Granada.

Causas del pie zambo

A continuación, analizaremos las causas que provocan tener el pie zambo.

  • Causa desconocida: esto es lo más habitual: en el 90 % de los casos, no se sabe el porqué de esta patología.
  • Cuadro sindrómico: esto se debe a una movilidad reducida en muchas articulaciones del cuerpo.
  • Cuadro neurológico: se da en casos de mielomeningocele, que es una lesión medular congénita
  • Pies zambos debido a las posturas: se producen por una compresión con la pared uterina. Estos son los casos más fáciles de tratar y que tienen un mejor pronóstico.

Sintomatología del pie zambo

Esta deformación puede llegar a producirse en ambos pies o solo en uno. Si durante el las primeras solo pueden rotar los pies hacia dentro o hacia abajo, es probable que presente pies zambos. También puede ocurrir que la musculatura posterior de la pierna y del pie sea ligeramente más pequeña de lo normal.

Prevención del pie zambo

Los profesionales pueden diagnosticar fácilmente un pie zambo a través de una examinación de la morfología.

  • Primero, se realiza una exploración general en el recién nacido, la cual permite saber si el pie es equinovaro idiopático o neuromuscular, algo que posibilita descartar malformaciones congénitas asociadas.
  • En segundo lugar, se determina el grado de irreductibilidad del pie a través de una exploración de la deformidad y del grado de rigidez.
  • Por último, se valoran los pliegues cutáneos.

Tratamientos para el pie zambo

Para que sea efectivo, el tratamiento deberá ser lo más precoz posible para poder corregir la malformación de forma correcta. Lo indicado es poder iniciarlo justo después del nacimiento y luego llevar un control podológico durante bastante tiempo.

Tratamiento ortopodológico

El especialista recomendará la realización de estiramientos suaves y la colocación de férulas para mejorar la forma del pie paulatinamente. Cuando el pie esté en la posición adecuada, se empezará a llevar a cabo un tratamiento correctivo que suele ser la aplicación de yeso o férula que deberá renovarse cada semana, lo que mejorará la posición del pie. Lo habitual es que sean necesarias de cinco a diez férulas a lo largo de tres semanas. Una vez corregida, el menor deberá utilizar un dispositivo ortopédico durante tres meses.

Intervención quirúrgica

En otros casos, la forma de corregir será realizar una intervención quirúrgica. Esta se llevará a cabo cuando sea muy grave o no haya mejorado con el tratamiento que anteriormente hemos mencionado. Es una operación bajo anestesia que consiste en la realización de unos cortes para alargar o acortar el tendón. En caso de que los niños sean mayores, la cirugía puede ser osteoarticular, algo que sí es un poco más invasivo.

 

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