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Etiqueta: ¿Por qué hay uñas descamadas?

¿Sabes que es el Neuroma de Morton?

¿Sufres de dolor en los pies al caminar? Podría ser un neuroma, una condición común que afecta los nervios de tus pies. Aquí te contamos todo sobre sus causas, tratamientos y la importancia del podólogo en tu recuperación.

 

Causas:

1️⃣ Uso de zapatos de punta estrecha y tacón alto.👠

2️⃣Sobrecarga mecánica en la zona metatarsal del pie.

3️⃣ Deformaciones en los dedos o problemas en la pisada.

 

Tratamientos:

🔷️ Cambio de calzado por uno más ancho y sin tacón

🔷️ Plantillas ortopédicas personalizadas.

Fisioterapia para reequilibrar la musculatura del pie

🔷️ Infiltración, con un medicamento que atrofie el neuroma.

🔷️ En casos persistentes, procedimientos quirúrgicos como la descompresión o la neurectomía.

 

La importancia del podólogo:🥼🦶

El podólogo es tu aliado clave en el diagnóstico y tratamiento del neuroma. Con una exploración clínica y pruebas como la ecografía, el podólogo determinará el mejor tratamiento para ti, que puede incluir desde medidas conservadoras hasta intervenciones quirúrgicas si es necesario.

 

👟 Recuerda, ¡el calzado adecuado y la atención especializada son esenciales para mantener tus pies sanos y libres de dolor!

 

Espero que este post te sea útil para informar y concienciar sobre el neuroma en los pies. ¡Cuida tus pasos! 🦶💙

 

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Mitos sobre el cuidado de los pies

El cuidado de los pies es una parte importante de nuestra salud y bienestar general. Sin embargo, a lo largo del tiempo, han surgido numerosos mitos y creencias populares relacionados con el cuidado de los pies que pueden llevar a prácticas incorrectas o a la falta de atención adecuada.

En esta publicación, exploraremos algunos de los mitos y las creencias populares más comunes relacionados con el cuidado de los pies. Analizaremos críticamente estas ideas equivocadas y proporcionaremos información basada en evidencia para desmentirlas.

A medida que descubramos la verdad detrás de estos mitos, estaremos en mejor posición para comprender la importancia real del cuidado de los pies y adoptar prácticas efectivas que nos ayuden a mantener nuestros pies sanos y en óptimas condiciones.

Existen varias razones por las cuales a menudo prestamos poca atención al cuidado de los pies:

  • Falta de conocimiento: Muchas personas subestiman la importancia de los pies y desconocen la relación entre la salud de los pies y el bienestar general. No comprenden que los pies son una parte fundamental de nuestro sistema de locomoción y que su cuidado adecuado es esencial para mantenernos activos y saludables.
  • Visibilidad limitada: Los pies suelen estar cubiertos por calcetines y zapatos durante la mayor parte del día, lo que dificulta la identificación de problemas o la evaluación de su estado general. Esta falta de visibilidad puede hacer que pasemos por alto el cuidado de los pies hasta que surjan molestias o dolor.
  • Prioridades erróneas: En nuestra vida ocupada, a menudo nos centramos en atender otras necesidades de salud más visibles o urgentes. Los pies pueden parecer una preocupación menor en comparación con problemas más evidentes o de mayor gravedad, lo que da como resultado una atención insuficiente.
  • Estigma asociado: Algunas personas pueden sentir cierto estigma o vergüenza en relación con problemas podológicos como los hongos en las uñas, el mal olor o las callosidades. Esto puede llevar a que eviten buscar ayuda profesional o hablar abiertamente sobre sus preocupaciones.
  • Falta de tiempo: El cuidado adecuado de los pies requiere tiempo y esfuerzo. Algunas personas pueden sentir que no tienen el tiempo suficiente en su rutina diaria para dedicarlo al cuidado de los pies o considerarlo una prioridad.

Mitos sobre el cuidado de los pies

Los mitos y las creencias populares pueden influir en cómo percibimos la podología y el cuidado de los pies. Desmitificar estas ideas erróneas puede ayudarnos a obtener una comprensión más precisa de esta disciplina. Aquí tienes algunos mitos comunes sobre la podología y las realidades que los desmienten:

  • Mito: “Solo necesito ver a un podólogo si tengo dolor en los pies”.

Realidad: Si bien el dolor en los pies es un motivo común para visitar a un podólogo, no es el único. Los podólogos también pueden ayudar con problemas de piel, uñas, biomecánica y afecciones crónicas como la diabetes. Incluso si no sientes dolor, es recomendable realizar visitas periódicas para el cuidado preventivo.

  • Mito: “Cortar las uñas de los pies es algo que puedo hacer yo mismo”.

Realidad: Si bien es cierto que muchas personas pueden cortarse las uñas de los pies sin problemas, es importante hacerlo correctamente para evitar lesiones o infecciones. Un podólogo puede recortar las uñas de manera segura, especialmente si tienes uñas gruesas, curvadas o propensas a encarnarse.

  • Mito: “Si tengo pies planos, no hay nada que pueda hacer al respecto”.

Realidad: Aunque los pies planos pueden ser una condición hereditaria y no se pueden cambiar, un podólogo puede evaluar la situación y recomendar tratamientos para aliviar el dolor o prevenir problemas adicionales. Los dispositivos ortopédicos personalizados, ejercicios específicos y cambios en el calzado pueden brindar soporte y mejorar la función del pie.

  • Mito: “Usar zapatos apretados ayuda a mantener los pies en forma”.

Realidad: Utilizar zapatos apretados no es beneficioso para la salud de los pies. De hecho, puede causar deformidades, callosidades y limitar la circulación sanguínea. Es crucial elegir zapatos que se ajusten correctamente, brinden suficiente espacio para los dedos y ofrezcan un buen soporte.

  • Mito: “Los tratamientos de pedicura son solo para fines estéticos”.

Realidad: Los tratamientos de pedicura no solo son una forma de embellecer los pies, sino también una oportunidad para el cuidado y la prevención de problemas podológicos. Un podólogo puede realizar una pedicura médica que incluya la eliminación segura de callosidades, la atención a uñas encarnadas y el diagnóstico de posibles afecciones.

  • Mito: “Los hongos en las uñas son solo un problema cosmético”.

Realidad: Los hongos en las uñas no solo afectan la apariencia, sino que también pueden causar dolor, incomodidad y propagarse a otras áreas. Un podólogo puede ofrecer tratamientos efectivos para combatir las infecciones fúngicas y ayudar a prevenir su recurrencia.

  • Mito: “Los problemas en los pies son solo parte del envejecimiento y no se pueden evitar”.

Realidad: Si bien es cierto que algunas afecciones en los pies pueden estar asociadas con el envejecimiento, muchas de ellas pueden prevenirse o tratarse de manera efectiva con el cuidado adecuado.

 

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¿Cómo tratar heridas en los pies en casa?

Los pies son una zona delicada y en ocasiones después de algún tratamiento necesitan de atenciones especiales por las heridas que hayan podido padecer. Es habitual encontrarnos en nuestra consulta de Podología Elena García Granada con pacientes que tienen pequeñas heridas en el pie. Estas afecciones suelen venir producidas por múltiples factores: remedios caseros, caídas, rozaduras, choques, impactos, operaciones o tratamientos.

Los pies son dos elementos que se pasan toda la vida trabajando y soportando peso y fricciones, a la misma vez que están ocultos la mitad del tiempo. Esto último dificulta mucho las cosas, pues al estar ocultos no reciben las mismas atenciones que por ejemplo las manos. Esto trae consecuencias negativas hacia ellos, pues cualquier pequeña herida puede complicarse significativamente.

Dada esa despreocupación que existe hacia los pies, solemos encontrarnos serios problemas en la clínica, pero también pequeñas cosas que en casa podrían curarse. Por este motivo, a continuación daremos algunos consejos sobre cómo cuidar los pies cuando aparezcan pequeñas heridas.

¿Cómo tratar heridas en los pies en casa?

Las heridas en los pies pueden ser incómodas e incluso dolorosas, pero la buena noticia es que la mayoría pueden tratarse en casa. Aquí hay algunos consejos que damos para que nuestros pacientes puedan cuidarse estas afecciones en casa.

  • Limpie la herida: Lave suavemente la herida con agua y jabón suave. Asegúrese de eliminar cualquier suciedad o residuo de la herida. Es mejor usar agua tibia para ayudarl y permitir una limpieza más profunda.
  • Aplicar un antiséptico: Después de limpiar la herida, aplique un antiséptico como clorhexidina para ayudar a prevenir infecciones.
  • Cubrir la herida: Para ello es mejor emplear una gasa estéril o un vendaje para cubrir la herida. Esto ayudará a mantener la herida limpia y protegida.
  • Descansar: Es mejor evitar poner peso sobre la herida, si es posible, para ayudar a reducir el dolor y permitir que la herida se cure más rápidamente.
  • Cambie el vendaje diariamente: Asegúrese de cambiar el vendaje o la gasa diariamente y cada vez que se moje o ensucie para mantener la herida limpia.

Si la herida no se cura en unos pocos días o se ve infectada, consulte a un profesional.

Consejos para evitar pequeñas heridas en los pies

Hay varias medidas que puede tomar para evitar pequeñas heridas en los pies, no siempre es posible, pero al menos podemos intentarlo cuando se pueda:

  • Usar zapatos cómodos: Los zapatos que le quedan bien y son cómodos ayudan a evitar que se hagan ampollas y callos. Es importante asegurarnos de utilizar zapatos que estén diseñados para su actividad, como correr o caminar.
  • Los calcetines deben ser adecuados: Los calcetines adecuados pueden ayudar a prevenir la fricción y las ampollas. Compre calcetines que sean transpirables y que absorban la humedad.
  • Mantener las uñas de los pies cortas: Las uñas de los pies largas pueden causar dolor y molestias. Mantenerlas cortadas de forma regular para evitar que se claven en la piel.
  • Evitar usar zapatos gastados o rotos: Los zapatos gastados o rotos pueden causar fricción y aumentar el riesgo de ampollas y callos. Reemplace sus zapatos cuando sea necesario, mejor pocos y de calidad que muchos y malos.
  • Usar almohadillas protectoras si fuera necesario: Si se tiene un área sensible en el pie, como un callo o una ampolla, puede utilizar almohadillas protectoras para ayudar a reducir la fricción y el dolor.

Recuerde siempre prestar atención a sus pies y tratar las pequeñas heridas y ampollas tan pronto como las note para evitar que se conviertan en problemas más grandes.

 

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Razones por las que tener los pies fríos

En los últimos días, se ha notado como en toda España ha sufrido un descenso fuerte de temperaturas. Con este frío empezamos a encontrarnos problemas puntuales en los pies y piernas derivados del frío. Entre las principales afecciones está la de notar que tenemos las extremidades heladas y por consecuencia la aparición de algunos daños.

Las razones por las que sentimos que se nos hielan o enfrían los pies en exceso en invierno son posiblemente las siguientes:

Problemas de circulación

Una de las funciones principales que tiene la sangre es la de mantener los pies calientes. El problema está en que estas son las extremidades más lejanas del cuerpo y cuando algo no funciona de forma adecuada, es que algo está fallando. Por el contrario, cuando funciona bien notaremos como la temperatura en la zona aumenta cuando es necesario.

Una coloración inadecuada en los pies, en tonos rojos o morados, denotan que la zona está cianótica, y eso es problema de la regulación de la temperatura en la zona. El frío provoca una vasoconstricción en los vasos sanguíneos y disminuye el flujo en la zona.

Problemas neurológicos

Otra de las causas que produce enfriamiento en los pies es padecer alguna patología neurológica. La sensibilidad de los pies es la encargada de dar órdenes al sistema circulatorio para que el flujo sanguíneo aumente y así caliente la zona.

Si padecemos de alguna enfermedad neurológica, estas señales no se transmitirán de forma correcta, generando un trastorno de sudoración y, por tanto, una mala regulación de la temperatura.

Mal calzado

Cuando se usa calzado o calcetines de materiales inadecuados genera mala circulación y por consiguiente enfriamiento. Es necesario usar los zapatos adecuados para cada estación, cerrados en inviernos y abiertos en verano. Las suelas con mayor grosor en invierno nos permitirán estar aislados de las temperaturas cuando estemos en la calle.

Exceso de sudor

Cuando se suda en exceso y la transpiración del calzado o del calcetín no es correcta, se notará como la temperatura de los pies bajará drásticamente. Esto puede conllevar problemas tanto en los pies como en las uñas.

Lesiones en los pies debido al frío

A continuación detallaremos cuáles son las lesiones que el frío puede ocasionar en los pies:

Congelación

La dermatosis extrema debido a la vasoconstricción por isquemia arterial es algo muy peligroso, pero que puede darse en las extremidades del cuerpo, la zona se va quemando y comienza a colorearse de negro y puede llegar a la necrosis si no es tratada adecuadamente. No solo afecta a pies, también puede parecer en las manos, nariz, orejas y mejillas.

Sabañones

Atendemos en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, muchos pacientes con esta afección. Son unas lesiones dérmicas, bastante simétricas, que suele aparecer por la vasoconstricción arterial y venosa local. A simple vista se ven como manchas rojizas rugosas. Son molestas, a veces se siente picor y si no se tratan pueden llegar a resquebrajar la piel llegando incluso a sangrar o ulcerarse

Pies de trinchera

Esta patología recibe este nombre porque se acuñó durante la Primera Guerra Mundial. El frío es el detonante principal, al que se le suman el uso de botas de baja transpiración a la humedad. Este combo hace que la circulación no trabaje correctamente provocando que el pie se macerase llegando a pudrirse, lo que provocó que muchos soldados perdieran los dedos.

Si conseguían tratarlo a tiempo se intentaba restablecer la circulación, manteniendo una buena higiene y a una temperatura adecuada. De esta forma se pretendía que el pie transpire y se irrigara correctamente.

Fenómeno de Raynaud

Es un fenómeno que provoca espasmos vasculares debido a las bajas temperaturas y al estrés. Se puede apreciar al ver la piel más blanquecina en unas zonas y en otras muy rojas. Es muy común y puede aparecer en cualquier momento mientras estamos paseando por el exterior en épocas de temperaturas bajas. Suele apreciarse fácilmente en las manos dado que está más a la vista que los pies, que van cubiertos.

 

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Afecciones o patologías en los pies de menores

Los niños, al igual que los adultos, también sufren de diferentes patologías en los pies y algunas se presentan en ellos de forma temprana. Cuando esto ocurre y podemos detectarlas a tiempo se podrán paliar e incluso solucionar sin mayores problemas para el futuro. Cuanto antes se detecten los problemas en los pies de los niños, más fácil será solucionarlos.

Por ello desde nuestra clínica de Podología Elena García en Granada siempre aconsejamos a los padres que traigan a sus hijos lo antes posible a consulta si notan que los niños caminan «raro». Una vez en ella le realizaremos las revisiones pertinentes acordes a la edad que tenga. En la mayoría de los casos no habrá que poner tratamiento con plantillas, con algún cambio en sus habitos será suficiente, en otros realizaremos seguimientos o tenemos que utilizar plantillas personalizadas con sus correspondientes ajustes a medida que estos niños van creciendo.

En este artículo ejecutaremos un listado de algunas patologías que solemos encontrar en los niños tras las primeras consultas.

Afecciones o patologías en los pies de niños

Caminar de puntillas

La marcha de puntillas en los niños puede deberse a una alteración biomecánica si esta se mantiene hasta los 10 años. Es algo que por lo general puede evolucionar desde los primeros años de vida, pero también hay casos en los que se presenta de forma aislada durante los 5 o 6 años de edad. Es un tema algo complejo, pues por desgracia suele pasar desapercibido en muchos casos.

Los niños que caminan de puntillas es porque no pueden hacerlo de forma correcta, por lo tanto, primero apoyan la punta y después el talón. Cuando esto sucede se genera estrés en las estructuras y un acortamiento muscular en la zona posterior de la pierna. Puede ser leve o aguda, puede ser dolorosa o asintomática. Si esto último ocurre, no es señal de que no deba tratarse.

Las razones por las que se genera esta patología son varias, entre ellas podemos encontrar que sea de origen muscular, estructural o neurológico. El tratamiento que se debe aplicar es multidisciplinar.

Pie con Podorosis

La podorosis es la aparición del mal olor en los pies y aunque en la mayoría de los casos se debe a la aparición de hongos en los pliegues, también puede deberse a que proliferen por usar calzado cerrado. Es normal que los niños pasen mucho tiempo con sus zapatos puestos, corriendo, saltando, jugando..

Pero es mejor que al llegar a casa se los quiten, o los cambien. De esta forma el pie descansará, se oreará y la posibilidad de que le suden y le huelan mal disminuirá considerablemente.

Pie con papilomas plantares

Los papilomas son una afección que se extiende rápido y más entre la población infantil. Son lesiones víricas pequeñas que con el tiempo pueden expandirse y multiplicarse. Los menores andan descalzos por muchas zonas que no deberían, no prestan atención a usar chanclas o no ir descalzos por los vestuarios. Y son en estos lugares húmedos donde más suele proliferar el contagio de verrugas plantares y demás hongos.

El papiloma plantar es de aspecto rugoso y suele mostrar unos pequeños puntitos oscuros por la superficie. Suelen ser dolorosas, aunque no siempre, por ello suelen ser muy molesta para los niños que van corriendo a todas partes.

No hay un solo tratamiento, es mejor que acudas al podólogo y ellos evalúen la gravedad de la afección. Entre los remedios podemos encontrar el uso de ácido salicílico, quemadura con sustancias ácidas, laser, crioterapia e incluso cirugía.

Recuerda que de la salud de los pies,  es el pilar de laestructura física del cuerpo, por este motivo no lo dejes pasar, si tienes niños en casa llévalos a una visión podológica lo antes posible. Los tratamientos en la infancia son preventivos de patologías en la edad adulta.

 

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Calificación de verrugas plantares

Una afección que trabajamos mucho en consulta son los casos de verrugas plantares. Se trata de pequeños bultos que están en las primeras capas de la piel, la epidermis y la dermis. Suelen aparecer en las zonas del pie donde se carga más peso. Existen varios tipos y cada una tiene unas características y tratamiento propio.

Calificación de verrugas plantares

Hay dos tipos de verrugas plantares, es una afección muy común, pero en rara ocasión produce dolores.

  • Verrugas tipo mosaico: son muy pequeñas y crecen una al lado de la otra. Suelen ser más fáciles de tratar y eliminar que la solitaria..
  • Verrugas solitarias: Solo sale una única verruga y tiene un tamaño considerable. En ocasiones puede formarse otro conjunto de verrugas alrededor de esta.

Tipos de verrugas

La causa principal de la aparición de este tipo de verrugas se debe al virus del papiloma humano. Este virus entra en el cuerpo a través de pequeñas heridas, ya sean grietas o cortes que puede haber en la parte inferior del pie. Las causas más comunes por donde nos infectamos son los siguientes:

  • A través de duchas o piscinas públicas, donde el virus transita libremente por el suelo.
  • Por cortes o rozaduras.
  • Piel seca.
  • Exceso de sudoración que produce descamación de la piel.

Este tipo de verrugas no son potencialmente peligrosas. Con un tratamiento a tiempo suele desaparecer con el tiempo sin causar grandes males. Pero para ello hay que ser constante, no abandonar y cumplir las recomendaciones de nuestro podólogo de confianza. Las verrugas aunque no son perjudiciales si son persistentes, por lo que requiere de trabajo y paciencia poder deshacernos de ellas.

Tratamiento para las verrugas

Algunas verrugas desaparecen solas, pero en la mayoría de los casos necesitan un tratamiento para eliminarlas y reducir las posibles molestias.

  • Ácido salicílico: Pertenece a una clase de medicamentos llamados agentes queratolíticos y deben venderse con receta. Lo que hace es ir quitando capas de la piel de la verruga poco a poco tras cada aplicación.
  • Crioterapia: este tratamiento debe llevarse a cabo en una clínica de podología como la de Elena García en Granada. Esto consiste en la aplicación de nitrógeno líquido en la verruga a través de un aerosol o hisopo.
  • Otros ácidos: una vez se ha limpiado la  la superficie de la verruga se comienza a aplicar ácido. El problema es que uno de los efectos secundarios es que escuece y produce inflamación en la piel.
  • También se suelen tomar medicamentos para estimular el sistema inmunitario.
  •  Tratamientos láser: a través de un tratamiento láser se pueden quemar los pequeños vasos sanguíneos cerrados. Esto provoca que el tejido muera y la verruga con el tiempo se cae. 

Elegir una modalidad u otra dependerá de lo que os aconseje vuestro podólogo de confianza. Nosotros hacemos una evaluación en consulta y dependiendo de la situación nos decantamos por un tratamiento u otro.

Prevención para no coger verrugas plantares

Para no coger verrugas plantares es necesario tener cierto cuidado:

  • No andar descalzo por zonas públicas como piscinas o saunas, pues este virus prolifera en terrenos cálidos y húmedos.
  • Llevar una buena higiene de pies, lavarlos y secarlos de forma minuciosa todos los días. Evite compartir toallas y calzado con otros miembros de la familia.
  • Si tiene grietas o heridas en los pies, cuídalos y protégelo hasta su sanación. Como ya hemos comentado, el virus entra por este tipo de afecciones en la piel.
  • Si por casualidad tocamos alguna verruga, es necesario lavarse bien las manos sin tocar ninguna parte de nuestro cuerpo.

Es una patología que se puede prevenir con un poco de cuidado y tomando ciertas precauciones. Si eres asiduo a espacios públicos, lleva siempre calzado como chanclas o patines de goma para evitar tocar el suelo con los pies desnudos.

 

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Cuidados de pies el otoño: secuelas del verano

El comienzo de curso trae cambios de temperatura. Por lo tanto, cambio de armario y de calzado. Tanto los mayores como los más pequeños, empezamos una nueva etapa en la que debemos cubrir nuestros pies hasta la llegada del buen tiempo.

Durante estos meses los pies deberán recibir atenciones que, por desgracia, casi nunca  perciben. Al estar cubiertos, nos olvidamos de ellos y al final pagamos las consecuencias.

Volver a la rutina, ya sea el trabajo, la escuela o universidad, nos obliga a pasar muchas horas sentados o de pie. Además, se le suma que esas horas transcurren generalmente en estado de estrés o angustia. Todo eso repercutirá en los cuidados y, por tanto, en la salud de nuestros pies.

No hay duda que el cambio de calzado debido a los cambios climáticos y las responsabilidades laborales suele acarrear algunos problemas a los pies. Pasamos de llevar sandalias y chanclas, a usar botas, botines o zapatos cerrados. El pie pasa de estar libre a sentirse apretado y congestionado.

Consecuencias del verano

El verano suele dejar una serie de lesiones en los pies, debido a la vida algo alborotada que se lleva durante esos meses. Por esa razón, en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, solemos encontrar las siguientes afecciones durante las últimas semanas de septiembre y las primeras de octubre:

  • Pies extremadamente secos, con grietas en talones.
  • Rozaduras y ampollas causadas por las chanclas y las sandalias.
  • Dolores de pies y tobillo por el uso abusivo de chanclas.
  • Hongos en los pies o uñas por no utilizar calzado en las diferentes zonas comunes como piscinas o vestuarios, así como el uso excesivo de esmalte de uñas.

Por ello siempre recomendamos preparar los pies para el otoño, pues al venir muy dañados, podrían molestar aún más al meterlos en un zapato cerrado.

Consecuencias crónicas

Las enfermedades que se cogen durante el verano pueden cronificarse durante el otoño:

  • Micosis en uñas: los hongos en las uñas son en ocasiones difíciles de eliminar. Es fácil contagiarse de ellos durante el verano. Pero es complicado tratarlos durante el invierno, dado que en ocasiones los pacientes no se dan cuenta.
  • Papilomas o verrugas plantares: en verano solemos caminar descalzos durante mucho tiempo y es fácil contagiarse de alguna afección de este tipo.
  • Fascitis plantar: muchas personas abusan de las chanclas en verano, algo que produce dolor en la zona de la planta o el talón.
  •  

Cuidados de pies el otoño

A continuación daremos una serie de consejos para tratar y conservar la salud de los pies durante los meses de frío:

  • Más vale prevenir que curar: acude a tu podólogo de confianza al finalizar el verano y haz una puesta a punto de tus pies.
  • Trata todas las afecciones que el podólogo pueda encontrar: hongos, papilomas, sequedad, etc.
  • Utiliza productos específicos en casa y mantén hidratados los pies. Esto es primordial durante todo el año.
  • Corta las uñas de forma adecuada, si no sabes hacerlo acude a un podólogo y ellos lo harán correctamente. De esta forma evitaremos uñas encarnadas, infecciones en los dedos y molestias graves.
  • Usa calzado adecuado: si tienes zapatos deformados o muy desgastados, deséchalos. Lo único que producirán serán deformaciones en los pies.
  • Usar zapatos transpirables y adecuados a las diferentes épocas del año.
  • Lava los pies diariamente y luego debes secarlos de forma minuciosa. No los introduzcas húmedos en ningún calzado o calcetín.
  • Los calcetines deben evitar la humedad. Hay que usar productos hechos con los materiales adecuados en función de la actividad que se vaya a realizar a lo largo del día. No es lo mismo salir a correr que ir a trabajar.
  • Si hace humedad o eres de los que padeve mucha sudoración por los pies es conveniente que cambies de calcetines dos o tres veces al día.
  • No te pintes las uñas de los pies. En invierno no solemos mostrar los pies, por lo tanto, cuando las pintamos no solemos quitarla hasta pasado muchos días o semanas. Como ya sabemos, esta acción puede ser contraproducente.

 

 

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¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

De manera frecuente solemos encontrar en consulta a  pacientes que tienen un síndrome relativamente común. Este es el síndrome de cintilla iliotibial. Es una patología que afecta mucho a corredores de larga distancia, así como ciclistas profesionales o semiprofesionales. Se trata de una tendinitis que se produce en la banda iliotibial, que a su vez puede tener asociado otro problema como la bursitis.

Si eres corredor habitual de larga distancia o practicas el ciclismo activo de manera frecuente, es importante que acudas a tu podólogo de confianza para que realices distintos estudios de seguimiento. El deporte es algo muy saludable, pero lo cierto es que en ocasiones puede producir algunos problemas que deben ser tratados lo antes posible.

En este artículo hablaremos sobre la rodilla de corredor, o cintilla iliotibial. Se trata de una afección que aunque la puede padecer todo el mundo, es más común entre ciertos deportistas. Si nunca has oído hablar de ella o si eres deportista de impacto, quédate a leer las características que presentan aquellos que la padecen.

¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

La cintilla iliotibial forma parte del músculo tensor de la fascia que se encuentra en la espina iliaca anterosuperior. Su función principal es la abducción o separación de la cadera mientras estabilizan la rodilla por su cara externa.

¿Cómo se produce el daño?

El daño se desarrolla de forma progresiva, lo que supone un deterioro o detrimento en el tiempo de la carrera del usuario. El dolor aparece a los 10 minutos aproximadamente después de haber comenzado la marcha, algo que impide la continuidad de la carrera. El dolor se agudiza en zonas de pendientes y cuando el ritmo se ralentiza. Esto se debe al aumento de tiempo que está en contacto la cintilla iliotibial con el epicóndilo.

Si este problema te está empezando a suceder, desde nuestra clínica de podología Elena García en Granada, te aconsejamos acudir a un profesional. Es importante comenzar un tratamiento lo antes posible para que no tengas que abandonar tu pasión por el deporte.

Causas que pueden provocar este dolor

Los factores que pueden crear las condiciones para la aparición de este síndrome, son las siguientes:

  • Un exceso durante la pronación dinámica
  • Asimetría en los miembros
  • Genu varo
  • Excesivo estiramiento.
  • Uso de un calzado inadecuado para esa práctica deportiva
  • No realizar estiramiento de forma correcta, dañando zonas del cuerpo.

Sintomatología del síndrome de la cintilla iliotibial

Las personas que padecen el síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla de corredores suelen presentar los siguientes síntomas:

  • Dolor en la parte externa de la rodilla.
  • Incremento del malestar cuando se está efectuando alguna actividad, sobre todo si es deportiva.
  • Molestias o dolor en la palpación de la zona cuando el profesional está actuando una revisión física.

Prevalencia por sexo

  • Los hombres que suelen padecerla tienen una prevalencia media entre los 20 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.
  • Las mujeres que generalmente padecen este problema tienen una prevalencia media entre los 4
  • 0 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.

Consejos para tratar el dolor

A continuación detallaremos una serie de consejos que pueden llevarse a cabo para mitigar un poco el dolor desde casa:

  • Reposo: es relevante llevar a cabo una fase de reposo cuando estamos antes una fase aguda de la lesión. Esto ayudará a disminuir el dolor y evitar que la zona siga inflamada.
  • Alternancia de temperaturas: aplicar frío y calor en la zona (parte externa de la rodilla) ayudará a controlar la inflamación y disminuir, por tanto, el dolor. Una vez finalizada la fase aguda, se podrá aplicar solo calor por períodos de 15 minutos.
  • Evitar movimientos bruscos: si se sospecha que podemos tener una lesión es mejor evitar la realización de actividades que impliquen flexo extensiones de rodilla, como por ejemplo correr.
  • Automasajes: En caso de tener la zona muy cargada, un auto masaje aliviará la musculatura. Te puedes ayudar de una pelota o un foam roller. Hazlo con delicadeza para no producir más dolor.
  • Pedir cita con profesionales,tanto fisioterapeuta como podólogo para encontrar factores que están provocándole esta patología y evitar que se repita. 

 

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Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Hacer senderismo es una de las actividades favoritas de las personas, pues aúna deporte y tiempo libre en el exterior. Es una práctica que está muy de moda: unos lo hacen de forma más profesional, y otros simplemente pasean de vez en cuando por zonas campestres. Incluso hay personas que hacen quedadas para salir a realizar esta actividad en grupo y así disfrutar más del espacio.

Como en cualquier actividad deportiva, los pies juegan un papel muy importante, pues su salud determinará el disfrute de la actividad. Por lo tanto, el problema viene cuando algunas personas no les prestan atención. A la consulta de Podología Elena García en Granada llegan muchos pacientes con dolores, roces o uñas encarnadas por haber salido a hacer largos paseos sin preocuparse de los pies.

Los pies son una parte fundamental de nuestra actividad. Por lo tanto, debemos cuidarlos para que no aparezcan lesiones a posteriori. Los senderistas deben seguir los consejos del podólogo para que los pies resistan todas las hazañas del día. Por ello, en este post vamos a hablar sobre cómo cuidar los pies para que puedas disfrutar de la práctica del senderismo.

Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Si eres amante de los deportes al aire libre y te gusta salir a pasear por el campo de forma habitual, debes estar preparado para ello:

Prepara tus pies

El primer paso es tener una buena higiene de pies. Antes de la salida, lava los pies con agua y jabón, y sécalos muy bien antes de introducirlos en el calzado. Una vez limpios y secos, puedes aplicar vaselina en las áreas donde tengas tendencia a padecer rozaduras y ampollas. Esto les dará un aporte de protección y evitará que las zonas delicadas se rocen entre ellas.

Las uñas deben estar bien cortadas y limadas para evitar que haya algún pico saliente que pueda clavarse o engancharse en el calcetín.

Si eres de los que salen a hacer senderismo en familia, haz estos mismos pasos con tus hijos, así evitarás tener que parar la caminata a mitad del camino porque uno de ellos se ha hecho daño. Los pequeños son menos resistentes ante el dolor de pies y se cansan antes; por lo tanto, se sentirán  más cómodos si siguen estos consejos.

Cuidado con los calcetines

En este blog hablamos mucho de los calcetines, es que son más importantes de lo que parece. La elección correcta de los calcetines es clave para cuidar los pies en la montaña, pero son las prendas que menos atención reciben.

Se deben usar calcetines técnicos, de telas sintéticas que ayuden a evacuar el sudor y la humedad de los pies. Si no tienen costuras y son lisos, mejor, así se evitan roces innecesarios durante el trayecto.

Siempre es bueno llevar unos calcetines de repuesto en la mochila, tanto para uno mismo como para los demás miembros de la familia. De esta forma nos aseguraremos de poder cambiarlos en caso de que se mojen, ya sea por el sudor o por haber tenido que pasar por alguna zona húmeda.

Escoge un buen calzado

Elegir el calzado en función del terreno por el que se vaya a transitar es lo más importante, ya que no es lo mismo hacer un sendero en llano que uno por la montaña. Es necesario fijarse en la impermeabilidad y en la transpirabilidad, la suela, la caña, si es flexible, si se agarra bien al tobillo, etc. Busca la calidad en este tipo de calzado y lo agradecerás mucho durante tus paseos por el campo.

Y acordona bien el calzado al pie, para que no haya baile entre el pie y el zapato, así evitarás rozaduras y golpes de las uñas contra la punta del zapato, consiguiendo que no salgan los dolorosos hematomas bajo las uñas.

Trata las rozaduras

Lleva un pequeño kit para tratar las rozaduras que pueden surgir durante la caminata. Si esto no se hace, la vuelta puede volverse muy tediosa y complicada para todos los miembros. Unos apósitos, esparadrapos, tiritas o gasas son las soluciones momentáneas más eficaces y rápidas que nos salvarán ante estas circunstancias.

 

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Cuidados podológicos básicos

 

Los pies son la parte del cuerpo que mayor peso y esfuerzo soportan para poder cumplir todas las funciones. Por ello, en este artículo hablaremos de los cuidados podológicos básicos que deben recibir los pies dependiendo del esfuerzo que realicen y de las actividades a las que los sometamos.

Existe una serie de cuidados básicos que, desde la Clínica de Podología Elena García en Granada, aconsejamos a todo el mundo:

  • Higiene de pies: lavarlos diariamente con agua y jabón neutro.
  • Secarlos totalmente, también entre los dedos, para quitar toda la humedad.
  • Hidratarlos frecuentemente con cremas específicas para ellos. Evitar introducir crema entre los dedos
  • Cortar las uñas de forma recta para evitar que se claven en la carne y ocasionen alguna infección.
  • Es mejor utilizar calcetines de tejidos adecuados a la actividad que se está realizando.
  • Realizar ejercicio de forma regular.
  • Acudir al podólogo al menos una vez al año para hacer una revisión.
  • Usar siempre un calzado adecuado a la actividad que se va a realizar.

Cuidados podológicos para diabéticos

La diabetes es una enfermedad que puede producir muchos daños colaterales en el cuerpo; por lo tanto, hay que hacerse revisiones periódicas. En el caso de los pies, hay que tener un especial cuidado:

  • Hidratarlos con una crema específica.
  • Realizar revisiones o exploraciones diarias en los pies para ver si ha surgido alguna anomalía.
  • Evitar las fuentes de calor, como las mesas camilla, las estufas, los radiadores o el agua caliente.
  • Intentar no caminar descalzo para evitar heridas que tardarían mucho en curarse.
  • Tener un podólogo de confianza al que acudir de manera periódica para que os revise los pies.
  • No usar calzado incómodo o que pueda dañaros el pie o que corte el riego sanguíneo.

Cuidados podológicos para deportistas

Los deportistas, sobre todo aquellos que hacen actividades de alto impacto, acaban padeciendo lesiones y agresiones de uñas. Por ello, es recomendable que sigan la siguiente rutina de cuidados:

  • Hay que usar las zapatillas adecuadas para la actividad deportiva que se vaya a realizar. No es lo mismo practicar running que hacer bicicleta.
  • Evitar estrenar zapatillas en competiciones o en días de entrenamientos largos y duros.
  • Evitar aquellas que rocen de manera excesiva algunas zonas del pie.
  • Hidratarlos, ya sea con cremas específicas o con aquellas que tienen efecto frescor si se quiere activar un poco la circulación.
  • Llevar las uñas cortadas en forma adecuada para evitar daños.
  • Acudir al podólogo si se observa alguna alteración en la piel.

Cuidados podológicos para niños

Los más pequeños de la casa necesitan mucha supervisión, dado que durante los primeros años de vida es el momento de corregir patologías serias. Los consejos y las recomendaciones que damos desde aquí son los siguientes:

  • Nunca obligar a los niños a ponerse de pie o caminar cuando son demasiado pequeños.
  • Cuando el menor comienza a andar, lo mejor es dejarlo caminar descalzo el mayor tiempo posible.
  • Cortarles bien las uñas para que no sufran sus dedos.
  • Comprarles calzado adecuado, con una suela fina que le mantenga la información que reciben los pies del suelo. Siempre con capacidad de ajuste,con piel o textil flexible,y horma ancha que no le oprima los dedos. A muchos padres les gusta que sus hijos lleven diferentes modelos de zapatos; sin embargo, lo ideal es que los que tengan sean buenos y que se adapten bien a los pies.

Cuidados podológicos para la tercera edad

A partir de los 65 años, aumentan las probabilidades de padecer enfermedades en los pies; por ello, hay que tener cuidado y llevar una rutina de higiene:

  • Hidratar a menudo para evitar la aparición de sequedades. Esto aportará confort y elasticidad a la piel.
  • Cortar las uñas de forma adecuada y si no es posible, por la pérdida de la elasticidad en la espalda, acudir a una clínica de podología, a que se lleve un control de la salud de sus pies.
  • Tratar lo antes posible cualquier patología que exista en sus pies, ya que eso ayudará a evitar serios problemas en el futuro.

 

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