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Etiqueta: ¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

El verano es una época excesivamente cálida, el sol está en el más alto durante horas, lo que provoca que las temperaturas sean muy altas y el riesgo de aparición de quemaduras en los pies incremente significativamente. Por desgracia pocas personas prestan a sus pies la atención que se merecen cuando están en la playa o en la piscina, y por este motivo, sufren infinidad de daños a lo largo de toda la época estival.

Durante estos meses calurosos, la crema solar es imprescindible cuando uno disfruta de la playa o a la piscina, y no solo para el cuerpo o la cara como solemos acostumbrar, sino también debe aplicarse a los pies. Aunque cada vez hay más consciencia sobre la importancia de aplicar algún tipo de protección a la piel, para evitar quemaduras que produzcan medio plazo daños mayores, lo cierto es que los pies son un poco olvidados en esta ecuación.

Para entender el sufrimiento de los pies, hay que ser consciente de que estos no están acostumbrados a la exposición de los rayos solares, pues exceptuando el verano, se pasan el resto del año refugiados en los zapatos o en el interior del hogar. Por ello, cuando empiezan a salir a la calle, es necesario que se protejan, sobre todos si van a estar expuestos al sol de manera constante, de esta forma evitaremos las tan temidas quemaduras y otros males mayores.

Dudas sobre cómo evitar quemaduras en los pies

Muchos usuarios tienen dudas acerca de cómo podrían proteger sus pies en verano. Por ello, desde Podología Elena García en Granada responderemos a ellas para mejorar su calidad de vida en estos meses tan calurosos.

¿Qué protección solar utilizar?

Es necesario utilizar aquella de factor alto, ya sea para los pies o para el cuerpo, pues es la que más seguridad transmite y permite estar más tiempo expuesto al sol sin padecer quemaduras, algo importante cuando se está en la playa o en la piscina.

¿Cuándo aplicarla?

Lo ideal es que siempre apliquemos la protección solar 30 minutos antes de salir al sol o entrar al agua. Una vez aplicada hay que esperar al aire para que la piel de los pies absorba la crema. Cada dos horas hay que repetir el mismo proceso, sobre todo si se está en contacto con el agua, esta es la forma de estar 100% protegidos todo el día que se esté expuesto.

Aunque pocas personas lo sepan, hay que echarse protección también en la planta de los pies, pues es una zona muy delicada, que cuando estamos tomando el sol queda expuesta, y si se quema puede provocarnos un serio problema para poder movernos cómodamente.

Indicios de quemaduras solares

Las quemaduras solares en los pies son igual que en el resto del cuerpo, y los síntomas que comienzan a aparecer son los siguientes:

  • La zona comienza a tomar un color rojizo nada natural
  • El tacto de los pies es caliente, una temperatura más elevada que la del resto del cuerpo.
  • Empieza a notarse quemazón y mucha sensibilidad al roce en la zona afectada.
  • La zona empieza a irritarse e incluso puede llegar a inflamarse
  • Si la quemadura es grave aparecerán ampollas, llegado a este punto hay que acudir a un profesional para mitigar el dolor y tratar la piel.

Consejos para mitigar el desastre

Si ya hemos cometido el fallo de no habernos puesto crema solar a tiempo y ya tenemos la planta o el empeine quemados es importante seguir los siguientes pasos para calmar el dolor y tratar la piel:

Hidratar la zona adecuada y regularmente

Es fundamentar hidratar los pies para que la piel pueda regenerarse más rápido y también así se aliviara el escozor. Lo ideal es utilizar una crema específica para quemaduras solares, la cual habrá que aplicarla varias veces al día, mientras se deja el pie a la intemperie para que se absorba mejor.

Evitar la exposición solar por unos días

Por desgracia los días que dure la quemazón, habrá que dejar el pie resguardado, evitando que el sol o el calor directo les afecte, para que puedan regenerarse fácilmente. De esta forma, se evitará padecer dolor mientras se está recuperando.

Acude al podólogo

Si las quemaduras de los pies son intensas hay que acudir al podólogo para que las analice y pueda ofrecernos un tratamiento más seguro y adecuado.

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Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

La neuropatía diabética es un daño en los nervios que suele producirse cuando se padece de diabetes. Cuando se tiene un nivel de glucosa alto, es normal que se vean perjudicados los nervios de todo el cuerpo. La neuropatía diabética se refleja sobre todo en los nervios de las piernas, y se hace evidente y molesta para los pacientes que la sufren.

Dependiendo de los nervios que se hayan visto afectados, los síntomas de la neuropatía pueden ser los siguientes: dolor, entumecimiento, pérdida de la sensibilidad y dificultades para curar heridas. Para ciertas personas, los síntomas pueden reflejarse de manera moderada; para otras, sin embargo, la enfermedad supondrá un grave problema que limitará mucho su calidad de vida.

La neuropatía diabética es una complicación muy grave que suele afectar al 50 % de las personas que padecen diabetes. Para poder prevenir este tipo de patología, se deberá tener un constante control de la glucosa en sangre; además, será necesario mejorar el estilo de vida mediante una alimentación saludable y ejercicio.

Qué síntomas aparecen con la neuropatía diabética

Hay cuatro tipos de neuropatía diabética relevantes, y se puede tener más de un tipo a la vez. Los síntomas que se manifiestan dependen del tipo que se padezca. Los síntomas aparecen de manera progresiva: lo más probable es que no se note nada anormal al principio hasta que el daño que se haya producido en los nervios sea ya considerable.

Neuropatía periférica

A este tipo se le suele denominar neuropatía periférica simétrica distal. Es un tipo muy común de neuropatía diabética y afecta principalmente los pies y las piernas, pero también puede aparecer en las manos y los brazos. El malestar y los signos de esta enfermedad suelen empeorar por la noche. Entre estos síntomas se encuentran:

  • Entumecimiento en las extremidades. Se complica la capacidad de reducir dolor o percibir cambios de temperatura, lo que puede ser peligroso al no haber indicativos.
  • Suele aparecer una sensación de hormigueo o ardor constante o puntual.
  • Aparecen los calambres y dolores punzantes.
  • Se produce una alta sensibilidad al tacto: a muchas personas, incluso el roce de las sábanas por la noche les molesta y les resulta extremadamente doloroso.
  • Empiezan a aparecer serios problemas en los pies: úlceras, infecciones, y complicaciones derivadas de estas dos últimas, que pueden acabar en amputación.

Neuropatía autonómica

El sistema nervioso autónomo controla el corazón, la vejiga, el estómago, los intestinos y los órganos sexuales. Por desgracia, la diabetes puede afectar al sistema nervioso de cualquiera de estas zonas. En consecuencia, aparecen los siguientes síntomas:

  • Hipoglucemia asintomática.
  • Problemas en la vejiga y en los intestinos.
  • Las digestiones se ralentizan, lo que provoca náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
  • Cambios en la forma en la que los ojos aceptan la luz o la oscuridad.
  • Disminuye el apetito sexual.

Neuropatía proximal

Este tipo de neuropatía diabética suele afectar a los nervios de los músculos, las caderas, los glúteos y las piernas. También pueden verse afectadas la zona abdominal y el pecho. Los síntomas, que suelen reflejarse en uno de los lados del cuerpo e ir extendiéndose hacia el otro, son los siguientes:

  • Dolor muy intenso en la zona de las caderas, los muslos y los glúteos
  • Atrofia en los músculos de las piernas que se da con el paso del tiempo.
  • Dificultad para levantarse después de haber estado sentado o tumbado durante un periodo medio o largo de tiempo.
  • Dolor en el estómago de manera intensa.

Mononeuropatía focal

En este caso hay dos tipos: la craneal y la periférica;  ambas hacen referencia a un daño de un nervio en específico. Los síntomas que aparecen aquí son los siguientes:

  • Dificultad para enfocar la vista.
  • Dolor detrás de los ojos.
  • Parálisis en uno de los lados del rostro.
  • Entumecimiento u hormigueo en las manos o los dedos, menos en el meñique.
  •  Debilidad en la mano, que impide sujetar cosas con firmeza.

Si tienes una herida en el pie que no se llega a curar, acude a un podólogo.

 Si sientes alguno de los otros síntomas que aquí describo es necesario acudir a un profesional y comenzar a tratar toda la problemática en su conjunto.

 

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Causas que provocan el linfedema

El linfedema es una enfermedad que puede tener serias complicaciones en los pies debido a las patologías que se originan en torno a ella. No es un problema que tratemos los podólogos de manera específica, pero sí supervisamos los daños que puede acarrear en los pies. Es una enfermedad muy compleja que puede reducir considerablemente la calidad de vida de los que la padecen.

El linfedema es una hinchazón anormal que se presenta en las piernas a consecuencia de que los nódulos linfáticos se lesionan. Los nódulos linfáticos son unas estructuras pequeñas que se encuentran en todo el cuerpo, cuya función es transportar los fluidos por el cuerpo. El problema viene cuando el fluido no se transporta correctamente, ya que se acumula en la zona o tejido y se hincha.

Los signos del linfedema suelen aparecer en las piernas o en los brazos; sin embargo, lo que suele llamar mucho la atención es el tamaño que adquieren el tobillo y la parte cercana al pie, debido a los problemas asociados que aparecen en esa zona. La hinchazón que produce el linfedema puede comprender desde cambios leves, casi imperceptibles y difíciles de diagnosticar, hasta aquellos que son extremos. La variación es tan grande que muchos pacientes acuden a Aquí sin saber que padecen esta enfermedad, pensando que tienen algún problema en los tobillos o confundiendo sus males con otras patologías.

Causas que provocan el linfedema secundario

Cualquier afección o daño en los ganglios linfáticos puede producir linfedema:

  • Cirugía: una extracción o lesión en los ganglios linfáticos puede provocar linfedema. Esto ocurre en una cirugía o quizás durante una biopsia.
  • Radioterapia: la radiación puede provocar la inflamación de los ganglios.
  • Cáncer: cuando las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos, se puede producir un linfedema. Este es un tema muy delicado, pues se trata de dos males sobre los que hay que trabajar minuciosamente.
  • Infección: una infección en los ganglios o la presencia de parásitos también podrían restringir el flujo y provocar un linfedema.

Causas del linfedema primario

El linfedema primario es una afección hereditaria y poco frecuente. Está causada por la dilatación de los vasos linfáticos:

  • Enfermedad de Milroy: este trastorno empieza en la infancia y produce que los ganglios no se formen de manera normal; por ello, acaban desarrollándose linfedemas conforme se va creciendo.
  • Enfermedad de Meige: en este caso, los linfedemas suelen producirse en la etapa adolescente o durante el embarazo; incluso ha habido casos en los que se ha dado en personas mayores de 35 años.
  • Linfedema de comienzo tardío: es menos frecuente y suele comenzar a partir de los 35 años.

Complicaciones y prevención de esta enfermedad

Las causas son muchas y variadas, y los factores de riesgo influyen en que se desarrolle en algún momento de nuestras vidas. Las personas que tienen una edad avanzada, padecen de sobrepeso o sufren de algún tipo de artritis tienen más posibilidades de padecerla en algún momento. Es una enfermedad muy compleja que puede desarrollar las siguientes complicaciones:

  •  Infección: el linfedema puede producir infecciones bacterianas graves, como la celulitis, o una infección en los vasos linfáticos. Esto podría ser fatal, pues dadas las circunstancias de la pierna o el brazo, sería muy complejo de tratar y de cuidar, lo que supondría una recuperación lenta.
  • Linfangiosarcoma: es un cáncer poco frecuente de los tejidos blandos que suele aparecer en casos graves de linfedemas, en los que la pierna puede llegar a doblar su tamaño natural. Un signo clave para detectarlo es la aparición en la piel de manchas oscuras color púrpura.

La prevención de esta enfermedad es compleja, pero se puede evitar la aparición de daños colaterales. Es bueno proteger lo máximo posible la zona con linfedema: se deben evitar cortes y golpes que puedan infectarse; es necesario mantener reposo tras las sesiones de radiación evitando las actividades extenuantes; además, hay que evitar las fuentes de calor directas, como el sol o las estufas, pues podrían ser contraproducentes.

Qué síntomas aparece con la neuropatía diabética

Señales que indican la artrosis en los pies

La artrosis es una enfermedad que sufre una gran parte de la población. Se trata de un padecimiento crónico; es decir, una vez que se comienzan a notar los síntomas, la enfermedad empieza a correr y ya no hay forma de detenerla, solo es posible paliarla o retrasarla. La artritis se produce por el desgaste del cartílago de las articulaciones y está englobada dentro de las enfermedades reumáticas más frecuentes, pues se genera habitualmente en las personas de avanzada edad.

Este desgaste en el cartílago crea una deformidad leve en la superficie articular que carga la articulación y genera molestias. El dolor se genera porque, al desaparecer la amortiguación que produce el cartílago, los huesos se rozan con el movimiento.

Es una enfermedad dolorosa y degenerativa; es decir, cada vez irá a peor, y el paciente sufrirá más dolor. Suele darse en las articulaciones, pero se ve muy reflejada en manos y pies. En estos casos, desde Podología Elena García en Granada trabajamos duro para aportar la mejor calidad de vida a nuestros pacientes, ayudándoles a que el dolor y la deformidad sean compatibles con una buena vida.

Señales que indican la artrosis en los pies

No existe una única forma de diagnosticar la artritis, sino que suelen usarse varios métodos, como podrían ser un examen físico o una radiografía. Con las radiografías, se puede buscar una resolución del problema al constatar el estado en el que se encuentran las articulaciones. Es necesaria esta evaluación del podólogo para poder establecer el tipo de tratamiento que se llevará a cabo.

Los síntomas que suelen apreciarse y tenerse en cuenta en este tipo de casos son los siguientes:

  • Aparece dolor y rigidez articular, sobre todo en las falanges de los dedos.
  • Se inflaman considerablemente las articulaciones de los pies y las manos.
  • Las articulaciones se llenan de líquido, de ahí la inflamación.
  • Se comienza a deformar la estructura ósea: los dedos se doblan y se retuercen sobre sí mismos.

Las consecuencias de estos daños estructurales y de estas deformaciones suelen ser graves y traen serios problemas de salud en los pies:

  • Debido a la deformación, aparecen callosidades en los pies generadas por el roce de los dedos entre sí y con el calzado.
  • Las uñas suelen engrosarse y llegan incluso a encarnarse.
  • Se altera la coloración de la piel de los pies, algo bastante significativo.

La artrosis puede afectar a cualquier articulación, pero suele aparecer más en aquellas que están sometidas a mayor presión, como las de la rodilla o el tobillo. Esto se debe a que estas zonas tienen la función de soportar todo el peso de nuestro cuerpo y, además, deben desplazarse ágilmente.

Factores de riesgo que pueden producir artrosis

Actualmente, se desconoce la causa que produce artrosis, pero sí se sabe de diferentes factores de riesgo que están directamente relacionados con esta enfermedad y que ayudan a que se reproduzca más rápidamente. Estos son:

La edad del paciente

Con la edad, aumenta el desgaste de las articulaciones; lo habitual es que esta dolencia aparezca alrededor de los 50 años.

El sexo

Esta enfermedad afecta sobre todo a mujeres que ya han cumplido los 50 años, lo que coincide con la menopausia, que es la época en la que disminuyen sus niveles de estrógenos, lo cual también aumenta el riesgo.

Por ello, desde nuestra clínica trabajamos esta problemática sobre todo en mujeres; en este sentido,  nos coordinamos con otros profesionales para tratar la enfermedad de manera global, abarcando diferentes campos.

La herencia genética

Aunque no es una enfermedad hereditaria, existe un componente genético que juega un rol importante: nos referimos a la forma de las articulaciones y la biomecánica, que influyen en el desarrollo de la enfermedad, por lo cual deben trabajarse desde consulta para poder paliar toda la problemática.

La actividad física

Los deportes de alto impacto y con muchas repeticiones pueden sobrecargar la articulación, lo que aumenta la posibilidad de sufrir artrosis en el futuro o incluso a acelerarla, provocando lesiones deportivas y traumatismos. Con lo que recomendamos actividades deportivas que minimicen el impacto y consigan control postural.

 

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¿Qué es y a qué se debe el pie zambo?

Los pies son zonas mucho más delicadas de lo que parecen, pues trabajan sin descanso cargando continuamente con el peso del cuerpo. Por ello, a lo largo de nuestra vida, pueden sufrir diferentes enfermedades o patologías a las cuales se les suele prestar muy poca atención. Uno de esos males es el denominado pie zambo, el cual tiene muchos grados de severidad, desde leves a muy graves.

El pie zambo o equinovaro es aquel que no se apoya en el suelo de forma normal. Esta malformación se percibe al ver el pie flexionado hacia un lado, ya sea hacia dentro o hacia abajo. Puede ser habitual tanto en uno como en los dos pies. Es una deformidad congénita; es decir, aparece desde el momento del nacimiento y es de orígenes idiopático. Además, se asocia también con pie equino, varo, aducto, cavo, etc. La causa de esta deformación del pie es que los tendones y ligamentos tensos impiden que se estiren, por lo que el pie no puede colocarse correctamente.

Es una malformación tridimensional del pie, en el que las estructuras óseas se encuentran alteradas en su forma y orientación natural. Es un problema muy común, pero que puede tener algún tipo de solución si se acude a profesionales como los de Podología Elena García en Granada.

Causas del pie zambo

A continuación, analizaremos las causas que provocan tener el pie zambo.

  • Causa desconocida: esto es lo más habitual: en el 90 % de los casos, no se sabe el porqué de esta patología.
  • Cuadro sindrómico: esto se debe a una movilidad reducida en muchas articulaciones del cuerpo.
  • Cuadro neurológico: se da en casos de mielomeningocele, que es una lesión medular congénita
  • Pies zambos debido a las posturas: se producen por una compresión con la pared uterina. Estos son los casos más fáciles de tratar y que tienen un mejor pronóstico.

Sintomatología del pie zambo

Esta deformación puede llegar a producirse en ambos pies o solo en uno. Si durante el las primeras solo pueden rotar los pies hacia dentro o hacia abajo, es probable que presente pies zambos. También puede ocurrir que la musculatura posterior de la pierna y del pie sea ligeramente más pequeña de lo normal.

Prevención del pie zambo

Los profesionales pueden diagnosticar fácilmente un pie zambo a través de una examinación de la morfología.

  • Primero, se realiza una exploración general en el recién nacido, la cual permite saber si el pie es equinovaro idiopático o neuromuscular, algo que posibilita descartar malformaciones congénitas asociadas.
  • En segundo lugar, se determina el grado de irreductibilidad del pie a través de una exploración de la deformidad y del grado de rigidez.
  • Por último, se valoran los pliegues cutáneos.

Tratamientos para el pie zambo

Para que sea efectivo, el tratamiento deberá ser lo más precoz posible para poder corregir la malformación de forma correcta. Lo indicado es poder iniciarlo justo después del nacimiento y luego llevar un control podológico durante bastante tiempo.

Tratamiento ortopodológico

El especialista recomendará la realización de estiramientos suaves y la colocación de férulas para mejorar la forma del pie paulatinamente. Cuando el pie esté en la posición adecuada, se empezará a llevar a cabo un tratamiento correctivo que suele ser la aplicación de yeso o férula que deberá renovarse cada semana, lo que mejorará la posición del pie. Lo habitual es que sean necesarias de cinco a diez férulas a lo largo de tres semanas. Una vez corregida, el menor deberá utilizar un dispositivo ortopédico durante tres meses.

Intervención quirúrgica

En otros casos, la forma de corregir será realizar una intervención quirúrgica. Esta se llevará a cabo cuando sea muy grave o no haya mejorado con el tratamiento que anteriormente hemos mencionado. Es una operación bajo anestesia que consiste en la realización de unos cortes para alargar o acortar el tendón. En caso de que los niños sean mayores, la cirugía puede ser osteoarticular, algo que sí es un poco más invasivo.

 

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