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Etiqueta: ¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

Razones por las que tener los pies fríos

En los últimos días, se ha notado como en toda España ha sufrido un descenso fuerte de temperaturas. Con este frío empezamos a encontrarnos problemas puntuales en los pies y piernas derivados del frío. Entre las principales afecciones está la de notar que tenemos las extremidades heladas y por consecuencia la aparición de algunos daños.

Las razones por las que sentimos que se nos hielan o enfrían los pies en exceso en invierno son posiblemente las siguientes:

Problemas de circulación

Una de las funciones principales que tiene la sangre es la de mantener los pies calientes. El problema está en que estas son las extremidades más lejanas del cuerpo y cuando algo no funciona de forma adecuada, es que algo está fallando. Por el contrario, cuando funciona bien notaremos como la temperatura en la zona aumenta cuando es necesario.

Una coloración inadecuada en los pies, en tonos rojos o morados, denotan que la zona está cianótica, y eso es problema de la regulación de la temperatura en la zona. El frío provoca una vasoconstricción en los vasos sanguíneos y disminuye el flujo en la zona.

Problemas neurológicos

Otra de las causas que produce enfriamiento en los pies es padecer alguna patología neurológica. La sensibilidad de los pies es la encargada de dar órdenes al sistema circulatorio para que el flujo sanguíneo aumente y así caliente la zona.

Si padecemos de alguna enfermedad neurológica, estas señales no se transmitirán de forma correcta, generando un trastorno de sudoración y, por tanto, una mala regulación de la temperatura.

Mal calzado

Cuando se usa calzado o calcetines de materiales inadecuados genera mala circulación y por consiguiente enfriamiento. Es necesario usar los zapatos adecuados para cada estación, cerrados en inviernos y abiertos en verano. Las suelas con mayor grosor en invierno nos permitirán estar aislados de las temperaturas cuando estemos en la calle.

Exceso de sudor

Cuando se suda en exceso y la transpiración del calzado o del calcetín no es correcta, se notará como la temperatura de los pies bajará drásticamente. Esto puede conllevar problemas tanto en los pies como en las uñas.

Lesiones en los pies debido al frío

A continuación detallaremos cuáles son las lesiones que el frío puede ocasionar en los pies:

Congelación

La dermatosis extrema debido a la vasoconstricción por isquemia arterial es algo muy peligroso, pero que puede darse en las extremidades del cuerpo, la zona se va quemando y comienza a colorearse de negro y puede llegar a la necrosis si no es tratada adecuadamente. No solo afecta a pies, también puede parecer en las manos, nariz, orejas y mejillas.

Sabañones

Atendemos en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, muchos pacientes con esta afección. Son unas lesiones dérmicas, bastante simétricas, que suele aparecer por la vasoconstricción arterial y venosa local. A simple vista se ven como manchas rojizas rugosas. Son molestas, a veces se siente picor y si no se tratan pueden llegar a resquebrajar la piel llegando incluso a sangrar o ulcerarse

Pies de trinchera

Esta patología recibe este nombre porque se acuñó durante la Primera Guerra Mundial. El frío es el detonante principal, al que se le suman el uso de botas de baja transpiración a la humedad. Este combo hace que la circulación no trabaje correctamente provocando que el pie se macerase llegando a pudrirse, lo que provocó que muchos soldados perdieran los dedos.

Si conseguían tratarlo a tiempo se intentaba restablecer la circulación, manteniendo una buena higiene y a una temperatura adecuada. De esta forma se pretendía que el pie transpire y se irrigara correctamente.

Fenómeno de Raynaud

Es un fenómeno que provoca espasmos vasculares debido a las bajas temperaturas y al estrés. Se puede apreciar al ver la piel más blanquecina en unas zonas y en otras muy rojas. Es muy común y puede aparecer en cualquier momento mientras estamos paseando por el exterior en épocas de temperaturas bajas. Suele apreciarse fácilmente en las manos dado que está más a la vista que los pies, que van cubiertos.

 

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Afecciones o patologías en los pies de menores

Los niños, al igual que los adultos, también sufren de diferentes patologías en los pies y algunas se presentan en ellos de forma temprana. Cuando esto ocurre y podemos detectarlas a tiempo se podrán paliar e incluso solucionar sin mayores problemas para el futuro. Cuanto antes se detecten los problemas en los pies de los niños, más fácil será solucionarlos.

Por ello desde nuestra clínica de Podología Elena García en Granada siempre aconsejamos a los padres que traigan a sus hijos lo antes posible a consulta si notan que los niños caminan «raro». Una vez en ella le realizaremos las revisiones pertinentes acordes a la edad que tenga. En la mayoría de los casos no habrá que poner tratamiento con plantillas, con algún cambio en sus habitos será suficiente, en otros realizaremos seguimientos o tenemos que utilizar plantillas personalizadas con sus correspondientes ajustes a medida que estos niños van creciendo.

En este artículo ejecutaremos un listado de algunas patologías que solemos encontrar en los niños tras las primeras consultas.

Afecciones o patologías en los pies de niños

Caminar de puntillas

La marcha de puntillas en los niños puede deberse a una alteración biomecánica si esta se mantiene hasta los 10 años. Es algo que por lo general puede evolucionar desde los primeros años de vida, pero también hay casos en los que se presenta de forma aislada durante los 5 o 6 años de edad. Es un tema algo complejo, pues por desgracia suele pasar desapercibido en muchos casos.

Los niños que caminan de puntillas es porque no pueden hacerlo de forma correcta, por lo tanto, primero apoyan la punta y después el talón. Cuando esto sucede se genera estrés en las estructuras y un acortamiento muscular en la zona posterior de la pierna. Puede ser leve o aguda, puede ser dolorosa o asintomática. Si esto último ocurre, no es señal de que no deba tratarse.

Las razones por las que se genera esta patología son varias, entre ellas podemos encontrar que sea de origen muscular, estructural o neurológico. El tratamiento que se debe aplicar es multidisciplinar.

Pie con Podorosis

La podorosis es la aparición del mal olor en los pies y aunque en la mayoría de los casos se debe a la aparición de hongos en los pliegues, también puede deberse a que proliferen por usar calzado cerrado. Es normal que los niños pasen mucho tiempo con sus zapatos puestos, corriendo, saltando, jugando..

Pero es mejor que al llegar a casa se los quiten, o los cambien. De esta forma el pie descansará, se oreará y la posibilidad de que le suden y le huelan mal disminuirá considerablemente.

Pie con papilomas plantares

Los papilomas son una afección que se extiende rápido y más entre la población infantil. Son lesiones víricas pequeñas que con el tiempo pueden expandirse y multiplicarse. Los menores andan descalzos por muchas zonas que no deberían, no prestan atención a usar chanclas o no ir descalzos por los vestuarios. Y son en estos lugares húmedos donde más suele proliferar el contagio de verrugas plantares y demás hongos.

El papiloma plantar es de aspecto rugoso y suele mostrar unos pequeños puntitos oscuros por la superficie. Suelen ser dolorosas, aunque no siempre, por ello suelen ser muy molesta para los niños que van corriendo a todas partes.

No hay un solo tratamiento, es mejor que acudas al podólogo y ellos evalúen la gravedad de la afección. Entre los remedios podemos encontrar el uso de ácido salicílico, quemadura con sustancias ácidas, laser, crioterapia e incluso cirugía.

Recuerda que de la salud de los pies,  es el pilar de laestructura física del cuerpo, por este motivo no lo dejes pasar, si tienes niños en casa llévalos a una visión podológica lo antes posible. Los tratamientos en la infancia son preventivos de patologías en la edad adulta.

 

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Características de un buen calzado de seguridad

La protección de los pies durante las horas de trabajo es primordial, pues se suelen pasar muchas horas expuesto a los diferentes factores. En este caso hablaremos de los usuarios que deben llevar botas de seguridad en sus puestos para proteger los pies de los impactos o cortes que se puedan producir. Existen diferentes modelos en el mercado y deben adquirirse en lugares específicos donde está este tipo de zapatos.

Características de un buen calzado de seguridad

A continuación enumeraremos una serie de características que debe reunir un buen calzado de seguridad:

Aislantes del agua

Es muy importante que este calzado sea resistente e impermeable al agua, dado que es probable que los trabajadores entren en contacto con superficies mojadas. Son zapatos que están elaborados con material aislante, no solo para que el trabajador mantenga sus pies secos durante las largas jornadas, sino para evitar descargas eléctricas si ocurriese algún accidente.

Puntera de protección

La puntera de este tipo de calzado es rígida para proteger los dedos de los pies de los golpes o impactos. Es una de las partes del cuerpo más delicada y expuesta, por eso es muy fácil que ante un accidente los dedos sean los primeros que se dañen.

Calzado ergonómico

Por suerte este tipo de calzado ha mejorado mucho con el paso de los años y ya son más ergonómicos y cómodos. Antiguamente, eran muy rígidos y hacían daño a los trabajadores, pero actualmente se fabrican con materiales y plantillas que permiten pasar muchas horas de trabajo con ellos sin lastimar.

Resistentes

El calzado de trabajo debe ser de larga duración, pues es una inversión importante que se hace y por ello se espera que dure años. Busca tiendas de calidad donde puedas comprarlo y te garanticen que los materiales que utilizan son buenos para tus pies.

Aislantes del frío y calor

Los ambientes donde se trabaja con temperaturas extremas son también un riesgo para la salud. Por ello este tipo de zapato debe servir de barrera, así se evitarán problemas.

Ligeros

Es importante que este calzado no pese mucho, puesto que un calzado pesado acarrea problemas de pisada y fatiga muscular.

No escatimes ni subestimes este calzado porque podría salvarte la vida, por ello invierte o exige en el puesto de trabajo que sean usados de manera obligatoria. Además, al ser duraderos aguantarán a tu lado muchos años, por ello elige uno que cumpla todas las funciones que nombramos anteriormente.

Problemas que da en los pies el calzado de seguridad

Aun así, este tipo de calzado puede ocasionar una serie de problemas en nuestros pies:

  • Al soportar mucho tiempo con ellos puestos, esta bota puede generar dolor en la zona del tobillo.
  • No suelen ser muy transpirables, por lo que el exceso de sudoración podría ocasionar la aparición de algún tipo de hongo.
  • Al llevar un refuerzo en la puntera suele ser botas algo rígidas que puede provocar daños en las uñas, como hematomas u onicocriptosis o problemas con los dedos.
  • Esta rigidez también puede afectar de forma negativa a la movilidad del pie y tobillo, produciendo tendinitis o daños ante una posible caída.

Como poder prevenirlo

  • Hay que elegir un calzado que sea lo menos pesado posible dentro de este tipo de zapatos.
  • Al volver del trabajo es necesario airearlos y desinfectarlos cerca de una fuente de corriente de aire natural, como podría ser la ventana.
  • A la hora de elegir este tipo de botas busca aquellas que permitan más movilidad en la zona del tobillo.
  • Acude a revisiones podológicas frecuentes, ya sea para cortar las uñas y evitar daños, como para tratar de forma temprana todas las afecciones que pueden surgir.

Como siempre, desde nuestra clínica de Podología estamos a vuestra disposición para tratar sobre este tema. Además, recomendamos crear unas plantillas personalizadas, de esta forma aliviaremos a los pies durante las largas horas de trabajo.

 

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Calificación de verrugas plantares

Una afección que trabajamos mucho en consulta son los casos de verrugas plantares. Se trata de pequeños bultos que están en las primeras capas de la piel, la epidermis y la dermis. Suelen aparecer en las zonas del pie donde se carga más peso. Existen varios tipos y cada una tiene unas características y tratamiento propio.

Calificación de verrugas plantares

Hay dos tipos de verrugas plantares, es una afección muy común, pero en rara ocasión produce dolores.

  • Verrugas tipo mosaico: son muy pequeñas y crecen una al lado de la otra. Suelen ser más fáciles de tratar y eliminar que la solitaria..
  • Verrugas solitarias: Solo sale una única verruga y tiene un tamaño considerable. En ocasiones puede formarse otro conjunto de verrugas alrededor de esta.

Tipos de verrugas

La causa principal de la aparición de este tipo de verrugas se debe al virus del papiloma humano. Este virus entra en el cuerpo a través de pequeñas heridas, ya sean grietas o cortes que puede haber en la parte inferior del pie. Las causas más comunes por donde nos infectamos son los siguientes:

  • A través de duchas o piscinas públicas, donde el virus transita libremente por el suelo.
  • Por cortes o rozaduras.
  • Piel seca.
  • Exceso de sudoración que produce descamación de la piel.

Este tipo de verrugas no son potencialmente peligrosas. Con un tratamiento a tiempo suele desaparecer con el tiempo sin causar grandes males. Pero para ello hay que ser constante, no abandonar y cumplir las recomendaciones de nuestro podólogo de confianza. Las verrugas aunque no son perjudiciales si son persistentes, por lo que requiere de trabajo y paciencia poder deshacernos de ellas.

Tratamiento para las verrugas

Algunas verrugas desaparecen solas, pero en la mayoría de los casos necesitan un tratamiento para eliminarlas y reducir las posibles molestias.

  • Ácido salicílico: Pertenece a una clase de medicamentos llamados agentes queratolíticos y deben venderse con receta. Lo que hace es ir quitando capas de la piel de la verruga poco a poco tras cada aplicación.
  • Crioterapia: este tratamiento debe llevarse a cabo en una clínica de podología como la de Elena García en Granada. Esto consiste en la aplicación de nitrógeno líquido en la verruga a través de un aerosol o hisopo.
  • Otros ácidos: una vez se ha limpiado la  la superficie de la verruga se comienza a aplicar ácido. El problema es que uno de los efectos secundarios es que escuece y produce inflamación en la piel.
  • También se suelen tomar medicamentos para estimular el sistema inmunitario.
  •  Tratamientos láser: a través de un tratamiento láser se pueden quemar los pequeños vasos sanguíneos cerrados. Esto provoca que el tejido muera y la verruga con el tiempo se cae. 

Elegir una modalidad u otra dependerá de lo que os aconseje vuestro podólogo de confianza. Nosotros hacemos una evaluación en consulta y dependiendo de la situación nos decantamos por un tratamiento u otro.

Prevención para no coger verrugas plantares

Para no coger verrugas plantares es necesario tener cierto cuidado:

  • No andar descalzo por zonas públicas como piscinas o saunas, pues este virus prolifera en terrenos cálidos y húmedos.
  • Llevar una buena higiene de pies, lavarlos y secarlos de forma minuciosa todos los días. Evite compartir toallas y calzado con otros miembros de la familia.
  • Si tiene grietas o heridas en los pies, cuídalos y protégelo hasta su sanación. Como ya hemos comentado, el virus entra por este tipo de afecciones en la piel.
  • Si por casualidad tocamos alguna verruga, es necesario lavarse bien las manos sin tocar ninguna parte de nuestro cuerpo.

Es una patología que se puede prevenir con un poco de cuidado y tomando ciertas precauciones. Si eres asiduo a espacios públicos, lleva siempre calzado como chanclas o patines de goma para evitar tocar el suelo con los pies desnudos.

 

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Cuidados de pies el otoño: secuelas del verano

El comienzo de curso trae cambios de temperatura. Por lo tanto, cambio de armario y de calzado. Tanto los mayores como los más pequeños, empezamos una nueva etapa en la que debemos cubrir nuestros pies hasta la llegada del buen tiempo.

Durante estos meses los pies deberán recibir atenciones que, por desgracia, casi nunca  perciben. Al estar cubiertos, nos olvidamos de ellos y al final pagamos las consecuencias.

Volver a la rutina, ya sea el trabajo, la escuela o universidad, nos obliga a pasar muchas horas sentados o de pie. Además, se le suma que esas horas transcurren generalmente en estado de estrés o angustia. Todo eso repercutirá en los cuidados y, por tanto, en la salud de nuestros pies.

No hay duda que el cambio de calzado debido a los cambios climáticos y las responsabilidades laborales suele acarrear algunos problemas a los pies. Pasamos de llevar sandalias y chanclas, a usar botas, botines o zapatos cerrados. El pie pasa de estar libre a sentirse apretado y congestionado.

Consecuencias del verano

El verano suele dejar una serie de lesiones en los pies, debido a la vida algo alborotada que se lleva durante esos meses. Por esa razón, en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, solemos encontrar las siguientes afecciones durante las últimas semanas de septiembre y las primeras de octubre:

  • Pies extremadamente secos, con grietas en talones.
  • Rozaduras y ampollas causadas por las chanclas y las sandalias.
  • Dolores de pies y tobillo por el uso abusivo de chanclas.
  • Hongos en los pies o uñas por no utilizar calzado en las diferentes zonas comunes como piscinas o vestuarios, así como el uso excesivo de esmalte de uñas.

Por ello siempre recomendamos preparar los pies para el otoño, pues al venir muy dañados, podrían molestar aún más al meterlos en un zapato cerrado.

Consecuencias crónicas

Las enfermedades que se cogen durante el verano pueden cronificarse durante el otoño:

  • Micosis en uñas: los hongos en las uñas son en ocasiones difíciles de eliminar. Es fácil contagiarse de ellos durante el verano. Pero es complicado tratarlos durante el invierno, dado que en ocasiones los pacientes no se dan cuenta.
  • Papilomas o verrugas plantares: en verano solemos caminar descalzos durante mucho tiempo y es fácil contagiarse de alguna afección de este tipo.
  • Fascitis plantar: muchas personas abusan de las chanclas en verano, algo que produce dolor en la zona de la planta o el talón.
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Cuidados de pies el otoño

A continuación daremos una serie de consejos para tratar y conservar la salud de los pies durante los meses de frío:

  • Más vale prevenir que curar: acude a tu podólogo de confianza al finalizar el verano y haz una puesta a punto de tus pies.
  • Trata todas las afecciones que el podólogo pueda encontrar: hongos, papilomas, sequedad, etc.
  • Utiliza productos específicos en casa y mantén hidratados los pies. Esto es primordial durante todo el año.
  • Corta las uñas de forma adecuada, si no sabes hacerlo acude a un podólogo y ellos lo harán correctamente. De esta forma evitaremos uñas encarnadas, infecciones en los dedos y molestias graves.
  • Usa calzado adecuado: si tienes zapatos deformados o muy desgastados, deséchalos. Lo único que producirán serán deformaciones en los pies.
  • Usar zapatos transpirables y adecuados a las diferentes épocas del año.
  • Lava los pies diariamente y luego debes secarlos de forma minuciosa. No los introduzcas húmedos en ningún calzado o calcetín.
  • Los calcetines deben evitar la humedad. Hay que usar productos hechos con los materiales adecuados en función de la actividad que se vaya a realizar a lo largo del día. No es lo mismo salir a correr que ir a trabajar.
  • Si hace humedad o eres de los que padeve mucha sudoración por los pies es conveniente que cambies de calcetines dos o tres veces al día.
  • No te pintes las uñas de los pies. En invierno no solemos mostrar los pies, por lo tanto, cuando las pintamos no solemos quitarla hasta pasado muchos días o semanas. Como ya sabemos, esta acción puede ser contraproducente.

 

 

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¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

De manera frecuente solemos encontrar en consulta a  pacientes que tienen un síndrome relativamente común. Este es el síndrome de cintilla iliotibial. Es una patología que afecta mucho a corredores de larga distancia, así como ciclistas profesionales o semiprofesionales. Se trata de una tendinitis que se produce en la banda iliotibial, que a su vez puede tener asociado otro problema como la bursitis.

Si eres corredor habitual de larga distancia o practicas el ciclismo activo de manera frecuente, es importante que acudas a tu podólogo de confianza para que realices distintos estudios de seguimiento. El deporte es algo muy saludable, pero lo cierto es que en ocasiones puede producir algunos problemas que deben ser tratados lo antes posible.

En este artículo hablaremos sobre la rodilla de corredor, o cintilla iliotibial. Se trata de una afección que aunque la puede padecer todo el mundo, es más común entre ciertos deportistas. Si nunca has oído hablar de ella o si eres deportista de impacto, quédate a leer las características que presentan aquellos que la padecen.

¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

La cintilla iliotibial forma parte del músculo tensor de la fascia que se encuentra en la espina iliaca anterosuperior. Su función principal es la abducción o separación de la cadera mientras estabilizan la rodilla por su cara externa.

¿Cómo se produce el daño?

El daño se desarrolla de forma progresiva, lo que supone un deterioro o detrimento en el tiempo de la carrera del usuario. El dolor aparece a los 10 minutos aproximadamente después de haber comenzado la marcha, algo que impide la continuidad de la carrera. El dolor se agudiza en zonas de pendientes y cuando el ritmo se ralentiza. Esto se debe al aumento de tiempo que está en contacto la cintilla iliotibial con el epicóndilo.

Si este problema te está empezando a suceder, desde nuestra clínica de podología Elena García en Granada, te aconsejamos acudir a un profesional. Es importante comenzar un tratamiento lo antes posible para que no tengas que abandonar tu pasión por el deporte.

Causas que pueden provocar este dolor

Los factores que pueden crear las condiciones para la aparición de este síndrome, son las siguientes:

  • Un exceso durante la pronación dinámica
  • Asimetría en los miembros
  • Genu varo
  • Excesivo estiramiento.
  • Uso de un calzado inadecuado para esa práctica deportiva
  • No realizar estiramiento de forma correcta, dañando zonas del cuerpo.

Sintomatología del síndrome de la cintilla iliotibial

Las personas que padecen el síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla de corredores suelen presentar los siguientes síntomas:

  • Dolor en la parte externa de la rodilla.
  • Incremento del malestar cuando se está efectuando alguna actividad, sobre todo si es deportiva.
  • Molestias o dolor en la palpación de la zona cuando el profesional está actuando una revisión física.

Prevalencia por sexo

  • Los hombres que suelen padecerla tienen una prevalencia media entre los 20 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.
  • Las mujeres que generalmente padecen este problema tienen una prevalencia media entre los 4
  • 0 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.

Consejos para tratar el dolor

A continuación detallaremos una serie de consejos que pueden llevarse a cabo para mitigar un poco el dolor desde casa:

  • Reposo: es relevante llevar a cabo una fase de reposo cuando estamos antes una fase aguda de la lesión. Esto ayudará a disminuir el dolor y evitar que la zona siga inflamada.
  • Alternancia de temperaturas: aplicar frío y calor en la zona (parte externa de la rodilla) ayudará a controlar la inflamación y disminuir, por tanto, el dolor. Una vez finalizada la fase aguda, se podrá aplicar solo calor por períodos de 15 minutos.
  • Evitar movimientos bruscos: si se sospecha que podemos tener una lesión es mejor evitar la realización de actividades que impliquen flexo extensiones de rodilla, como por ejemplo correr.
  • Automasajes: En caso de tener la zona muy cargada, un auto masaje aliviará la musculatura. Te puedes ayudar de una pelota o un foam roller. Hazlo con delicadeza para no producir más dolor.
  • Pedir cita con profesionales,tanto fisioterapeuta como podólogo para encontrar factores que están provocándole esta patología y evitar que se repita. 

 

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Cómo elegir un buen calzado de seguridad

Como ya sabemos, los pies son los grandes perjudicados en la seguridad y la salud del cuerpo, pues no reciben la atención que necesitan. Están muy expuestos y hacen un gran trabajo diario que puede perjudicarlos. Por ello, vamos a tratar en esta ocasión el tema del calzado de seguridad, el cual está incluido en la normativa vigente de las empresas. Su uso es imprescindible en muchos sectores y, teniendo en cuenta que la tecnología en su fabricación ha mejorado mucho, son cada vez más cómodos.

Lo que pretendemos con este artículo es hacerle saber a los pacientes de nuestra clínica de Podología Elena García en Granada que elegir adecuadamente el calzado de seguridad es imprescindible para salvaguardar la integridad de nuestros pies. Atención: si eres de los que usan calzado de seguridad, te explicaremos sus partes y los riesgos de no usarlos a diario en tu puesto de trabajo.

Cómo elegir un buen calzado de seguridad

Si trabajas en lugares donde tus pies pueden estar expuestos, es necesario que elijas un calzado de seguridad adecuado. A continuación elaboraremos un listado de lo que debes tener en cuenta a la hora de comprar un calzado de seguridad:

Qué actividad realizas

Cada calzado de seguridad se adecua a las necesidades laborales. En función del trabajo que se lleve a cabo, hay que llevar un modelo u otro, y eso lo dictamina la normativa vigente. No es lo mismo trabajar en una planta química que en una fábrica de papel, por ejemplo.

Qué talla tienes

Es importante elegir la talla correcta para que todas las partes del pie queden protegidas por el zapato. Hay que probárselos cuando el pie se encuentra dilatado; por ello, es mejor acudir a la tienda al final de la tarde, así podremos elegir un número que no nos apriete.

Peso del zapato

Un calzado ligero siempre será más cómodo de llevar y nos permitirá desplazarnos de forma más segura y rápida por los espacios. Nuestros pies estarán mucho tiempo dentro de ese calzado, así que busca uno cómodo y poco pesado para que el tobillo no sufra de más.

Que sean transpirables

Es ideal que todos los calzados que se tengan que usar de manera frecuente y durante varias horas sean transpirables. Esto evitará que el pie se recaliente demasiado o se baje en exceso la temperatura, dependiendo del ambiente. Si esto no fuera así, saldrían ampollas o rozadoras.

Busca que el calzado esté elaborado con buenos materiales; esto hará que cumpla las normativas y sea seguro para tus pies.

Buen cierre

Los zapatos deben tener un buen cierre para que ningún objeto extraño pueda introducirse dentro de ellos. En algunos ambientes laborales, hay restos de cristales o metales que pueden acceder al interior del zapato si no se tiene cuidado.

Que sean impermeables

No solo los objetos pueden acceder al calzado, sino también los líquidos. Por lo tanto, los zapatos deben ser impermeables para evitar que algún líquido corrosivo se filtre en ellos.

Deben ser flexibles

Antiguamente, las botas o calzados de seguridad eran muy rígidos y difíciles de llevar. Por suerte, en la actualidad ya pueden encontrarse zapatos más cómodos que nos permiten movernos por los espacios de forma segura.

Que estén certificados

Asegúrate de que el calzado seleccionado tenga garantía de calidad. Busca una certificación por parte del fabricante que garantice que los elementos anteriormente descritos están presentes.

Si los zapatos reúnen las características que hemos comentado, serán seguros; si no, podrían ser perjudiciales para la salud. Si tienes dudas, acude a tu profesional de confianza para preguntarle aquello que necesitas.

El calzado de seguridad tiene como fin proteger la integridad del pie, y para ello debe reunir una serie de características, tanto generales como específicas. Tenlo siempre en cuenta antes de comprar uno nuevo.

 

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Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Hacer senderismo es una de las actividades favoritas de las personas, pues aúna deporte y tiempo libre en el exterior. Es una práctica que está muy de moda: unos lo hacen de forma más profesional, y otros simplemente pasean de vez en cuando por zonas campestres. Incluso hay personas que hacen quedadas para salir a realizar esta actividad en grupo y así disfrutar más del espacio.

Como en cualquier actividad deportiva, los pies juegan un papel muy importante, pues su salud determinará el disfrute de la actividad. Por lo tanto, el problema viene cuando algunas personas no les prestan atención. A la consulta de Podología Elena García en Granada llegan muchos pacientes con dolores, roces o uñas encarnadas por haber salido a hacer largos paseos sin preocuparse de los pies.

Los pies son una parte fundamental de nuestra actividad. Por lo tanto, debemos cuidarlos para que no aparezcan lesiones a posteriori. Los senderistas deben seguir los consejos del podólogo para que los pies resistan todas las hazañas del día. Por ello, en este post vamos a hablar sobre cómo cuidar los pies para que puedas disfrutar de la práctica del senderismo.

Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Si eres amante de los deportes al aire libre y te gusta salir a pasear por el campo de forma habitual, debes estar preparado para ello:

Prepara tus pies

El primer paso es tener una buena higiene de pies. Antes de la salida, lava los pies con agua y jabón, y sécalos muy bien antes de introducirlos en el calzado. Una vez limpios y secos, puedes aplicar vaselina en las áreas donde tengas tendencia a padecer rozaduras y ampollas. Esto les dará un aporte de protección y evitará que las zonas delicadas se rocen entre ellas.

Las uñas deben estar bien cortadas y limadas para evitar que haya algún pico saliente que pueda clavarse o engancharse en el calcetín.

Si eres de los que salen a hacer senderismo en familia, haz estos mismos pasos con tus hijos, así evitarás tener que parar la caminata a mitad del camino porque uno de ellos se ha hecho daño. Los pequeños son menos resistentes ante el dolor de pies y se cansan antes; por lo tanto, se sentirán  más cómodos si siguen estos consejos.

Cuidado con los calcetines

En este blog hablamos mucho de los calcetines, es que son más importantes de lo que parece. La elección correcta de los calcetines es clave para cuidar los pies en la montaña, pero son las prendas que menos atención reciben.

Se deben usar calcetines técnicos, de telas sintéticas que ayuden a evacuar el sudor y la humedad de los pies. Si no tienen costuras y son lisos, mejor, así se evitan roces innecesarios durante el trayecto.

Siempre es bueno llevar unos calcetines de repuesto en la mochila, tanto para uno mismo como para los demás miembros de la familia. De esta forma nos aseguraremos de poder cambiarlos en caso de que se mojen, ya sea por el sudor o por haber tenido que pasar por alguna zona húmeda.

Escoge un buen calzado

Elegir el calzado en función del terreno por el que se vaya a transitar es lo más importante, ya que no es lo mismo hacer un sendero en llano que uno por la montaña. Es necesario fijarse en la impermeabilidad y en la transpirabilidad, la suela, la caña, si es flexible, si se agarra bien al tobillo, etc. Busca la calidad en este tipo de calzado y lo agradecerás mucho durante tus paseos por el campo.

Y acordona bien el calzado al pie, para que no haya baile entre el pie y el zapato, así evitarás rozaduras y golpes de las uñas contra la punta del zapato, consiguiendo que no salgan los dolorosos hematomas bajo las uñas.

Trata las rozaduras

Lleva un pequeño kit para tratar las rozaduras que pueden surgir durante la caminata. Si esto no se hace, la vuelta puede volverse muy tediosa y complicada para todos los miembros. Unos apósitos, esparadrapos, tiritas o gasas son las soluciones momentáneas más eficaces y rápidas que nos salvarán ante estas circunstancias.

 

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En qué consiste un esguince de tobillo

Los tobillos suelen llevarse la peor parte cuando se practica algún deporte, y por eso es habitual que lleguen a consulta muchos esguinces de tobillo. Esta lesión puede producirse por diferentes factores, y el más común suele ser que los deportistas no utilicen el calzado adecuado durante su práctica deportiva.

Casi todo el mundo ha sufrido alguna vez un esguince de tobillo. Cuando esto ocurre, no siempre es fácil de identificar, pues dependerá de la gravedad de la lesión. Por ello, en este artículo te explicaremos en qué consiste un esguince de tobillo y cómo identificarlo.

Si percibes alguna de las situaciones que describiremos a continuación, deberás acudir a un profesional para tratarlo. Si los daños no se tratan a tiempo, pueden agravarse y convertir un simple esguince en un problema mucho mayor y más difícil de tratar.

En qué consiste un esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una lesión que se produce al doblarse o torcerse el tobillo de forma brusca y repentina.  El más usual es aquel que se produce en los ligamentos externos del tobillo, es decir, cuando el pie se nos va hacia adentro. Cuando el pie gira de manera forzada, se pueden desgarrar o estirar los ligamentos.

Síntomas que aparecen cuando se tiene un esguince

No todas las torceduras de tobillo acaban en esguince, en ocasiones solo se quedan en eso. Para saber si ha sido o no un esguince, observa los siguientes parámetros:

  • El tobillo comienza a hincharse y empieza a sentirse un dolor palpitante en la zona lateral.
  • El tobillo duele cuando se intenta apoyar el peso del cuerpo.
  • La zona dañada comienza a ponerse morada; cuanto mayor sea la gravedad, mayor será el hematoma.
  • Existe una limitación de movimiento hacia la zona externa del tobillo.
  • Se oyó una especie de chasquido durante la torcedura.

Si el tobillo duele después de un fuerte golpe, es necesario acudir a urgencias para que un profesional compruebe la gravedad de la situación. El experto será el que evalúe si la lesión es un esguince, pues es posible que no sea nada o que haya daño en el ligamento, rotura parcial o completa del mismo. E incluso puede que haya daño en hueso. No pases por alto situaciones así, puede el daño no se repara, se agrava.

Tipos de esguince

El profesional será el que evalúe qué tipo de esguince tenemos y, según la gravedad, se aplicarán unos tratamientos u otros:

Esguince de grado 1

Este es considerado el más leve. Ocurre cuando los ligamentos se estiran, pero no se produce ningún tipo de desgarro. Es también el más habitual, pues es frecuente doblarse el tobillo tontamente.

Esguince de grado 2

En este caso los ligamentos pueden estar parcialmente desgarrados, pero aún existe unión entre las fibras. Es un poco más preocupante que el anterior, pues el daño es mayor.

Esguince de grado 3

Es el más grave de todos: los ligamentos se han desgarrado totalmente, hay rotura y, para solventarlo, es necesario reposo de ese tobillo total, en alguna ocasión habrá que intervenir de manera quirúrgica, pero no es lo más habitual. Obviamente, también es el más doloroso, aunque el menos usual de los tres.

Factores que provocan un esguince

Los esguinces pueden producirse en cualquier momento, al pasear o al hacer deporte. Las situaciones en las que más habitualmente se suceden son las siguientes:

  • Por práctica deportiva: cuando se realiza deporte, es común que pueda producirse una lesión de tobillo, como el esguince. Entre los deportes en los que más se producen están el baloncesto, fútbol, trail o running.
  • Caminar por superficies irregulares: cuando se camina o se realiza alguna práctica deportiva sobre superficies irregulares o resbaladizas, como montañas, es posible que nos torzamos el tobillo.
  • Mal calzado: el uso de calzado inadecuado durante la práctica de algún deporte nos puede acarrear serios problemas. Hay que usar zapatillas especializadas en la práctica deportiva, que sujeten bien (nada de chanclas o zuecos). Incluso los zapatos que se utilicen en el día a día deberán estar bien sujetos que al caminar no se nos vaya el pie ante cualquier irregularidad del terreno y el pie no tenga que realizar trabajo extra para agarrar el calzado, generando fatiga y disminuyendo la capacidad de reacción del tobillo.
  • En ocasiones nos doblamos el tobillo en el terreno más llano. Esto sucede cuando inesperadamente perdemos el equilibrio o estamos fatigados. Disminuye la propiocepción de los tobillos.
  • Los pacientes que tienen una marcha en supinación o en varo o en pronación o valgo son más propensos a doblarse el tobillo y, por lo tanto, a que se les produzca un esguince. Deben tener más cuidado que el resto y tomar todas las medidas que un profesional como de Podología Elena García en Granada puedan darle.

 

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Consejos para tener un pie sano

A lo largo de este blog hemos repetido en muchas ocasiones que los pies son una de las zonas del cuerpo que menos atenciones reciben, pero que más trabajo y presión padecen a lo largo del día. Esto supone un deterioro significativo en su bienestar con el paso de los años, pues acaban desviándose, hiriéndose y dañándose de varias maneras. Para evitar esta situación, habría que llevar a cabo una serie de acciones, unas de mayor y otras de menor intensidad.

Las recomendaciones para cuidar los pies varían en función de si tenemos o no un pie sano. No es lo mismo un pie que sufre de gota que uno que tiene las uñas encarnadas. Ambas afecciones son muy comunes en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, pero requieren de diferentes tratamientos.

Si tienes dudas acerca de cómo tratar tus pies, consulta con un profesional de confianza. Él sabrá darte los consejos apropiados en función de tu tipo de pie. A continuación detallaremos algunas recomendaciones generales que pueden llevarse a cabo para ganar calidad de vida.

Consejos para tener un pie sano

Debido a la función que desempeñan, los pies deben recibir cuidados y atenciones para que sigan siendo funcionales. Recomendamos lo siguiente:

Usa calzado con amortiguación

Los hombres suelen usar calzado excesivamente plano; las mujeres, por el contrario, con excesivo tacón. Cuando esto se utiliza durante muchas horas al día, casi todos los días de la semana, acaba por provocar complicaciones. Es mejor utilizarlos en contadas ocasiones, pues suelen ser muy duros y poco acolchados. Lo mejor es utilizar de manera habitual zapatos más ergonómicos.

No uses chanclas como zapatos

En verano muchas personas tienen la costumbre de usar las chanclas piscineras como si fueran zapatos para la calle. Es una malísima idea, ya que suelen ser productos de mala calidad, muy finos, que pierden la forma fácilmente y que cuentan con cero capacidad de amortiguación. Todo eso junto acaba provocando tendinitis o fascitis plantar.

La solución es fácil: deja este calzado para los ratos de piscina y para el resto del día elige un zapato ergonómico, cómodo, bien amortiguado y con sujeción en el tobillo o empeine.

No uses zapatos desgastados

Los zapatos o zapatillas tienen una vida útil; cuando esta llega a su fin, deben ser reemplazados. El calzado se desgasta y se deforma con el uso, algo que no es beneficioso para nuestros pies, pues se acaban “viciando” a la manera que han adquirido. Cuando esto pasa es necesario conseguir otros.

Mantenimiento de uñas

Hay gente que peca de no cortarlas nunca, y otras de cortarlas en exceso. Las uñas deben cortarse a la altura del borde, pues hacerlo de más es la principal causa de que se encarnen. Hay que llevar un correcto mantenimiento para evitar daños, infecciones, heridas y otros sustos por los que habitualmente se acaba en consulta. Si no sabes hacerlo bien, acude a tu podólogo de confianza y él te guiará en el proceso.

Los calcetines no valen para todo

Cada calcetín tiene una función, ya sea por su forma o material. Durante los meses de calor o cuando se hace deporte, es importante usar calcetines transpirables y cuyas costuras no provoquen rozaduras.

Seca entre los dedos de los pies

Es habitual que al salir de la ducha los dedos de los pies no sean secados, pues están muy lejos de las manos. Cuando esto ocurre, acaban dentro del calzado o de los calcetines, aún húmedos, lo cual aumenta la posibilidad de que se creen infecciones y aparezcan hongos. 

Estira después del ejercicio

Muchas veces salimos a correr, vamos al gimnasio, terminamos rutinas y después estiramos. El problema es que no solemos estirar correctamente el pie y el tobillo, lo que produce una sobrecarga que puede degenerar en algo peor, como fascitis plantar. Hay que prestar la misma atención a todas las partes del cuerpo para que no sufran serios problemas.

Ve al podólogo

Si tienes daños, dolores o dudas, acude a un podólogo. No te autodiagnostiques ni te automediques. Los problemas no se solucionarán comprándote una crema o una plantilla en la farmacia, pues eso te puede provocar más daños que soluciones.

 

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