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Etiqueta: ¿Qué es la enfermedad de Sever y por qué duele el talón?

¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

De manera frecuente solemos encontrar en consulta a  pacientes que tienen un síndrome relativamente común. Este es el síndrome de cintilla iliotibial. Es una patología que afecta mucho a corredores de larga distancia, así como ciclistas profesionales o semiprofesionales. Se trata de una tendinitis que se produce en la banda iliotibial, que a su vez puede tener asociado otro problema como la bursitis.

Si eres corredor habitual de larga distancia o practicas el ciclismo activo de manera frecuente, es importante que acudas a tu podólogo de confianza para que realices distintos estudios de seguimiento. El deporte es algo muy saludable, pero lo cierto es que en ocasiones puede producir algunos problemas que deben ser tratados lo antes posible.

En este artículo hablaremos sobre la rodilla de corredor, o cintilla iliotibial. Se trata de una afección que aunque la puede padecer todo el mundo, es más común entre ciertos deportistas. Si nunca has oído hablar de ella o si eres deportista de impacto, quédate a leer las características que presentan aquellos que la padecen.

¿Qué es el síndrome de cintilla iliotibial o rodilla de corredor?

La cintilla iliotibial forma parte del músculo tensor de la fascia que se encuentra en la espina iliaca anterosuperior. Su función principal es la abducción o separación de la cadera mientras estabilizan la rodilla por su cara externa.

¿Cómo se produce el daño?

El daño se desarrolla de forma progresiva, lo que supone un deterioro o detrimento en el tiempo de la carrera del usuario. El dolor aparece a los 10 minutos aproximadamente después de haber comenzado la marcha, algo que impide la continuidad de la carrera. El dolor se agudiza en zonas de pendientes y cuando el ritmo se ralentiza. Esto se debe al aumento de tiempo que está en contacto la cintilla iliotibial con el epicóndilo.

Si este problema te está empezando a suceder, desde nuestra clínica de podología Elena García en Granada, te aconsejamos acudir a un profesional. Es importante comenzar un tratamiento lo antes posible para que no tengas que abandonar tu pasión por el deporte.

Causas que pueden provocar este dolor

Los factores que pueden crear las condiciones para la aparición de este síndrome, son las siguientes:

  • Un exceso durante la pronación dinámica
  • Asimetría en los miembros
  • Genu varo
  • Excesivo estiramiento.
  • Uso de un calzado inadecuado para esa práctica deportiva
  • No realizar estiramiento de forma correcta, dañando zonas del cuerpo.

Sintomatología del síndrome de la cintilla iliotibial

Las personas que padecen el síndrome de la cintilla iliotibial o rodilla de corredores suelen presentar los siguientes síntomas:

  • Dolor en la parte externa de la rodilla.
  • Incremento del malestar cuando se está efectuando alguna actividad, sobre todo si es deportiva.
  • Molestias o dolor en la palpación de la zona cuando el profesional está actuando una revisión física.

Prevalencia por sexo

  • Los hombres que suelen padecerla tienen una prevalencia media entre los 20 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.
  • Las mujeres que generalmente padecen este problema tienen una prevalencia media entre los 4
  • 0 y los 40 años. Alta entre los 40 y los 60 años y baja a partir de los 60.

Consejos para tratar el dolor

A continuación detallaremos una serie de consejos que pueden llevarse a cabo para mitigar un poco el dolor desde casa:

  • Reposo: es relevante llevar a cabo una fase de reposo cuando estamos antes una fase aguda de la lesión. Esto ayudará a disminuir el dolor y evitar que la zona siga inflamada.
  • Alternancia de temperaturas: aplicar frío y calor en la zona (parte externa de la rodilla) ayudará a controlar la inflamación y disminuir, por tanto, el dolor. Una vez finalizada la fase aguda, se podrá aplicar solo calor por períodos de 15 minutos.
  • Evitar movimientos bruscos: si se sospecha que podemos tener una lesión es mejor evitar la realización de actividades que impliquen flexo extensiones de rodilla, como por ejemplo correr.
  • Automasajes: En caso de tener la zona muy cargada, un auto masaje aliviará la musculatura. Te puedes ayudar de una pelota o un foam roller. Hazlo con delicadeza para no producir más dolor.
  • Pedir cita con profesionales,tanto fisioterapeuta como podólogo para encontrar factores que están provocándole esta patología y evitar que se repita. 

 

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Cómo elegir un buen calzado de seguridad

Como ya sabemos, los pies son los grandes perjudicados en la seguridad y la salud del cuerpo, pues no reciben la atención que necesitan. Están muy expuestos y hacen un gran trabajo diario que puede perjudicarlos. Por ello, vamos a tratar en esta ocasión el tema del calzado de seguridad, el cual está incluido en la normativa vigente de las empresas. Su uso es imprescindible en muchos sectores y, teniendo en cuenta que la tecnología en su fabricación ha mejorado mucho, son cada vez más cómodos.

Lo que pretendemos con este artículo es hacerle saber a los pacientes de nuestra clínica de Podología Elena García en Granada que elegir adecuadamente el calzado de seguridad es imprescindible para salvaguardar la integridad de nuestros pies. Atención: si eres de los que usan calzado de seguridad, te explicaremos sus partes y los riesgos de no usarlos a diario en tu puesto de trabajo.

Cómo elegir un buen calzado de seguridad

Si trabajas en lugares donde tus pies pueden estar expuestos, es necesario que elijas un calzado de seguridad adecuado. A continuación elaboraremos un listado de lo que debes tener en cuenta a la hora de comprar un calzado de seguridad:

Qué actividad realizas

Cada calzado de seguridad se adecua a las necesidades laborales. En función del trabajo que se lleve a cabo, hay que llevar un modelo u otro, y eso lo dictamina la normativa vigente. No es lo mismo trabajar en una planta química que en una fábrica de papel, por ejemplo.

Qué talla tienes

Es importante elegir la talla correcta para que todas las partes del pie queden protegidas por el zapato. Hay que probárselos cuando el pie se encuentra dilatado; por ello, es mejor acudir a la tienda al final de la tarde, así podremos elegir un número que no nos apriete.

Peso del zapato

Un calzado ligero siempre será más cómodo de llevar y nos permitirá desplazarnos de forma más segura y rápida por los espacios. Nuestros pies estarán mucho tiempo dentro de ese calzado, así que busca uno cómodo y poco pesado para que el tobillo no sufra de más.

Que sean transpirables

Es ideal que todos los calzados que se tengan que usar de manera frecuente y durante varias horas sean transpirables. Esto evitará que el pie se recaliente demasiado o se baje en exceso la temperatura, dependiendo del ambiente. Si esto no fuera así, saldrían ampollas o rozadoras.

Busca que el calzado esté elaborado con buenos materiales; esto hará que cumpla las normativas y sea seguro para tus pies.

Buen cierre

Los zapatos deben tener un buen cierre para que ningún objeto extraño pueda introducirse dentro de ellos. En algunos ambientes laborales, hay restos de cristales o metales que pueden acceder al interior del zapato si no se tiene cuidado.

Que sean impermeables

No solo los objetos pueden acceder al calzado, sino también los líquidos. Por lo tanto, los zapatos deben ser impermeables para evitar que algún líquido corrosivo se filtre en ellos.

Deben ser flexibles

Antiguamente, las botas o calzados de seguridad eran muy rígidos y difíciles de llevar. Por suerte, en la actualidad ya pueden encontrarse zapatos más cómodos que nos permiten movernos por los espacios de forma segura.

Que estén certificados

Asegúrate de que el calzado seleccionado tenga garantía de calidad. Busca una certificación por parte del fabricante que garantice que los elementos anteriormente descritos están presentes.

Si los zapatos reúnen las características que hemos comentado, serán seguros; si no, podrían ser perjudiciales para la salud. Si tienes dudas, acude a tu profesional de confianza para preguntarle aquello que necesitas.

El calzado de seguridad tiene como fin proteger la integridad del pie, y para ello debe reunir una serie de características, tanto generales como específicas. Tenlo siempre en cuenta antes de comprar uno nuevo.

 

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Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Hacer senderismo es una de las actividades favoritas de las personas, pues aúna deporte y tiempo libre en el exterior. Es una práctica que está muy de moda: unos lo hacen de forma más profesional, y otros simplemente pasean de vez en cuando por zonas campestres. Incluso hay personas que hacen quedadas para salir a realizar esta actividad en grupo y así disfrutar más del espacio.

Como en cualquier actividad deportiva, los pies juegan un papel muy importante, pues su salud determinará el disfrute de la actividad. Por lo tanto, el problema viene cuando algunas personas no les prestan atención. A la consulta de Podología Elena García en Granada llegan muchos pacientes con dolores, roces o uñas encarnadas por haber salido a hacer largos paseos sin preocuparse de los pies.

Los pies son una parte fundamental de nuestra actividad. Por lo tanto, debemos cuidarlos para que no aparezcan lesiones a posteriori. Los senderistas deben seguir los consejos del podólogo para que los pies resistan todas las hazañas del día. Por ello, en este post vamos a hablar sobre cómo cuidar los pies para que puedas disfrutar de la práctica del senderismo.

Consejos para cuidar pies durante el senderismo

Si eres amante de los deportes al aire libre y te gusta salir a pasear por el campo de forma habitual, debes estar preparado para ello:

Prepara tus pies

El primer paso es tener una buena higiene de pies. Antes de la salida, lava los pies con agua y jabón, y sécalos muy bien antes de introducirlos en el calzado. Una vez limpios y secos, puedes aplicar vaselina en las áreas donde tengas tendencia a padecer rozaduras y ampollas. Esto les dará un aporte de protección y evitará que las zonas delicadas se rocen entre ellas.

Las uñas deben estar bien cortadas y limadas para evitar que haya algún pico saliente que pueda clavarse o engancharse en el calcetín.

Si eres de los que salen a hacer senderismo en familia, haz estos mismos pasos con tus hijos, así evitarás tener que parar la caminata a mitad del camino porque uno de ellos se ha hecho daño. Los pequeños son menos resistentes ante el dolor de pies y se cansan antes; por lo tanto, se sentirán  más cómodos si siguen estos consejos.

Cuidado con los calcetines

En este blog hablamos mucho de los calcetines, es que son más importantes de lo que parece. La elección correcta de los calcetines es clave para cuidar los pies en la montaña, pero son las prendas que menos atención reciben.

Se deben usar calcetines técnicos, de telas sintéticas que ayuden a evacuar el sudor y la humedad de los pies. Si no tienen costuras y son lisos, mejor, así se evitan roces innecesarios durante el trayecto.

Siempre es bueno llevar unos calcetines de repuesto en la mochila, tanto para uno mismo como para los demás miembros de la familia. De esta forma nos aseguraremos de poder cambiarlos en caso de que se mojen, ya sea por el sudor o por haber tenido que pasar por alguna zona húmeda.

Escoge un buen calzado

Elegir el calzado en función del terreno por el que se vaya a transitar es lo más importante, ya que no es lo mismo hacer un sendero en llano que uno por la montaña. Es necesario fijarse en la impermeabilidad y en la transpirabilidad, la suela, la caña, si es flexible, si se agarra bien al tobillo, etc. Busca la calidad en este tipo de calzado y lo agradecerás mucho durante tus paseos por el campo.

Y acordona bien el calzado al pie, para que no haya baile entre el pie y el zapato, así evitarás rozaduras y golpes de las uñas contra la punta del zapato, consiguiendo que no salgan los dolorosos hematomas bajo las uñas.

Trata las rozaduras

Lleva un pequeño kit para tratar las rozaduras que pueden surgir durante la caminata. Si esto no se hace, la vuelta puede volverse muy tediosa y complicada para todos los miembros. Unos apósitos, esparadrapos, tiritas o gasas son las soluciones momentáneas más eficaces y rápidas que nos salvarán ante estas circunstancias.

 

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En qué consiste un esguince de tobillo

Los tobillos suelen llevarse la peor parte cuando se practica algún deporte, y por eso es habitual que lleguen a consulta muchos esguinces de tobillo. Esta lesión puede producirse por diferentes factores, y el más común suele ser que los deportistas no utilicen el calzado adecuado durante su práctica deportiva.

Casi todo el mundo ha sufrido alguna vez un esguince de tobillo. Cuando esto ocurre, no siempre es fácil de identificar, pues dependerá de la gravedad de la lesión. Por ello, en este artículo te explicaremos en qué consiste un esguince de tobillo y cómo identificarlo.

Si percibes alguna de las situaciones que describiremos a continuación, deberás acudir a un profesional para tratarlo. Si los daños no se tratan a tiempo, pueden agravarse y convertir un simple esguince en un problema mucho mayor y más difícil de tratar.

En qué consiste un esguince de tobillo

El esguince de tobillo es una lesión que se produce al doblarse o torcerse el tobillo de forma brusca y repentina.  El más usual es aquel que se produce en los ligamentos externos del tobillo, es decir, cuando el pie se nos va hacia adentro. Cuando el pie gira de manera forzada, se pueden desgarrar o estirar los ligamentos.

Síntomas que aparecen cuando se tiene un esguince

No todas las torceduras de tobillo acaban en esguince, en ocasiones solo se quedan en eso. Para saber si ha sido o no un esguince, observa los siguientes parámetros:

  • El tobillo comienza a hincharse y empieza a sentirse un dolor palpitante en la zona lateral.
  • El tobillo duele cuando se intenta apoyar el peso del cuerpo.
  • La zona dañada comienza a ponerse morada; cuanto mayor sea la gravedad, mayor será el hematoma.
  • Existe una limitación de movimiento hacia la zona externa del tobillo.
  • Se oyó una especie de chasquido durante la torcedura.

Si el tobillo duele después de un fuerte golpe, es necesario acudir a urgencias para que un profesional compruebe la gravedad de la situación. El experto será el que evalúe si la lesión es un esguince, pues es posible que no sea nada o que haya daño en el ligamento, rotura parcial o completa del mismo. E incluso puede que haya daño en hueso. No pases por alto situaciones así, puede el daño no se repara, se agrava.

Tipos de esguince

El profesional será el que evalúe qué tipo de esguince tenemos y, según la gravedad, se aplicarán unos tratamientos u otros:

Esguince de grado 1

Este es considerado el más leve. Ocurre cuando los ligamentos se estiran, pero no se produce ningún tipo de desgarro. Es también el más habitual, pues es frecuente doblarse el tobillo tontamente.

Esguince de grado 2

En este caso los ligamentos pueden estar parcialmente desgarrados, pero aún existe unión entre las fibras. Es un poco más preocupante que el anterior, pues el daño es mayor.

Esguince de grado 3

Es el más grave de todos: los ligamentos se han desgarrado totalmente, hay rotura y, para solventarlo, es necesario reposo de ese tobillo total, en alguna ocasión habrá que intervenir de manera quirúrgica, pero no es lo más habitual. Obviamente, también es el más doloroso, aunque el menos usual de los tres.

Factores que provocan un esguince

Los esguinces pueden producirse en cualquier momento, al pasear o al hacer deporte. Las situaciones en las que más habitualmente se suceden son las siguientes:

  • Por práctica deportiva: cuando se realiza deporte, es común que pueda producirse una lesión de tobillo, como el esguince. Entre los deportes en los que más se producen están el baloncesto, fútbol, trail o running.
  • Caminar por superficies irregulares: cuando se camina o se realiza alguna práctica deportiva sobre superficies irregulares o resbaladizas, como montañas, es posible que nos torzamos el tobillo.
  • Mal calzado: el uso de calzado inadecuado durante la práctica de algún deporte nos puede acarrear serios problemas. Hay que usar zapatillas especializadas en la práctica deportiva, que sujeten bien (nada de chanclas o zuecos). Incluso los zapatos que se utilicen en el día a día deberán estar bien sujetos que al caminar no se nos vaya el pie ante cualquier irregularidad del terreno y el pie no tenga que realizar trabajo extra para agarrar el calzado, generando fatiga y disminuyendo la capacidad de reacción del tobillo.
  • En ocasiones nos doblamos el tobillo en el terreno más llano. Esto sucede cuando inesperadamente perdemos el equilibrio o estamos fatigados. Disminuye la propiocepción de los tobillos.
  • Los pacientes que tienen una marcha en supinación o en varo o en pronación o valgo son más propensos a doblarse el tobillo y, por lo tanto, a que se les produzca un esguince. Deben tener más cuidado que el resto y tomar todas las medidas que un profesional como de Podología Elena García en Granada puedan darle.

 

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Consejos para tener un pie sano

A lo largo de este blog hemos repetido en muchas ocasiones que los pies son una de las zonas del cuerpo que menos atenciones reciben, pero que más trabajo y presión padecen a lo largo del día. Esto supone un deterioro significativo en su bienestar con el paso de los años, pues acaban desviándose, hiriéndose y dañándose de varias maneras. Para evitar esta situación, habría que llevar a cabo una serie de acciones, unas de mayor y otras de menor intensidad.

Las recomendaciones para cuidar los pies varían en función de si tenemos o no un pie sano. No es lo mismo un pie que sufre de gota que uno que tiene las uñas encarnadas. Ambas afecciones son muy comunes en nuestra consulta de Podología Elena García en Granada, pero requieren de diferentes tratamientos.

Si tienes dudas acerca de cómo tratar tus pies, consulta con un profesional de confianza. Él sabrá darte los consejos apropiados en función de tu tipo de pie. A continuación detallaremos algunas recomendaciones generales que pueden llevarse a cabo para ganar calidad de vida.

Consejos para tener un pie sano

Debido a la función que desempeñan, los pies deben recibir cuidados y atenciones para que sigan siendo funcionales. Recomendamos lo siguiente:

Usa calzado con amortiguación

Los hombres suelen usar calzado excesivamente plano; las mujeres, por el contrario, con excesivo tacón. Cuando esto se utiliza durante muchas horas al día, casi todos los días de la semana, acaba por provocar complicaciones. Es mejor utilizarlos en contadas ocasiones, pues suelen ser muy duros y poco acolchados. Lo mejor es utilizar de manera habitual zapatos más ergonómicos.

No uses chanclas como zapatos

En verano muchas personas tienen la costumbre de usar las chanclas piscineras como si fueran zapatos para la calle. Es una malísima idea, ya que suelen ser productos de mala calidad, muy finos, que pierden la forma fácilmente y que cuentan con cero capacidad de amortiguación. Todo eso junto acaba provocando tendinitis o fascitis plantar.

La solución es fácil: deja este calzado para los ratos de piscina y para el resto del día elige un zapato ergonómico, cómodo, bien amortiguado y con sujeción en el tobillo o empeine.

No uses zapatos desgastados

Los zapatos o zapatillas tienen una vida útil; cuando esta llega a su fin, deben ser reemplazados. El calzado se desgasta y se deforma con el uso, algo que no es beneficioso para nuestros pies, pues se acaban “viciando” a la manera que han adquirido. Cuando esto pasa es necesario conseguir otros.

Mantenimiento de uñas

Hay gente que peca de no cortarlas nunca, y otras de cortarlas en exceso. Las uñas deben cortarse a la altura del borde, pues hacerlo de más es la principal causa de que se encarnen. Hay que llevar un correcto mantenimiento para evitar daños, infecciones, heridas y otros sustos por los que habitualmente se acaba en consulta. Si no sabes hacerlo bien, acude a tu podólogo de confianza y él te guiará en el proceso.

Los calcetines no valen para todo

Cada calcetín tiene una función, ya sea por su forma o material. Durante los meses de calor o cuando se hace deporte, es importante usar calcetines transpirables y cuyas costuras no provoquen rozaduras.

Seca entre los dedos de los pies

Es habitual que al salir de la ducha los dedos de los pies no sean secados, pues están muy lejos de las manos. Cuando esto ocurre, acaban dentro del calzado o de los calcetines, aún húmedos, lo cual aumenta la posibilidad de que se creen infecciones y aparezcan hongos. 

Estira después del ejercicio

Muchas veces salimos a correr, vamos al gimnasio, terminamos rutinas y después estiramos. El problema es que no solemos estirar correctamente el pie y el tobillo, lo que produce una sobrecarga que puede degenerar en algo peor, como fascitis plantar. Hay que prestar la misma atención a todas las partes del cuerpo para que no sufran serios problemas.

Ve al podólogo

Si tienes daños, dolores o dudas, acude a un podólogo. No te autodiagnostiques ni te automediques. Los problemas no se solucionarán comprándote una crema o una plantilla en la farmacia, pues eso te puede provocar más daños que soluciones.

 

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Causas por las que se produce la fractura de Jones

La denominada fractura de Jones es una lesión muy común que se produce cuando se fractura en su base el quinto hueso metatarsiano. En los últimos años, es una fractura que vemos mucho en la consulta de Podología Elena García en Granada, dado que, con el aumento de personas que realizan actividad física, también aumenta la posibilidad de padecerla.

En muchas ocasiones las actividades deportivas se realizan sin mucha planificación ni preparación: calzado inadecuado, ropa no precisa o sobresfuerzos innecesarios. Es por ello que se producen lesiones y fracturas que en muchas ocasiones serían evitables si se prestara atención a lo que se realiza y a la zona que se trabaja.

En esta ocasión, hablaremos de la lesión o fractura de Jones, la cual es muy común en deportes de alto impacto, debido a los cambios de ritmo brusco. Esta dolencia suele verse en jugadores de fútbol o de baloncesto, dado que están constantemente saltando y despegando los pies del suelo.

Causas por las que se produce la fractura de Jones

A continuación describiremos de forma sencilla cuáles son las causas más frecuentes por las que se puede producir la fractura de Jones.  De esta manera, podrán prevenir el daño en caso de que practiquen algún deporte o hagan alguna acción indebida en su día a día.

  • Una razón suele ser que se somete a esa zona a mucha presión sin el descanso apropiado. Por lo tanto, a medio o largo plazo puede producirse una fractura por estrés.
  • También suele darse en personas que tienen un retropié varo, es decir, que cuando caminan apoyan más la parte externa del pie. Esta acción genera mucho estrés en el metatarsiano, lo que aumenta la posibilidad de que aparezca la fractura de Jones.
  • Si de forma recurrente se sufren microfracturas o microtraumatismos en la zona, es posible que se produzca esta rotura.
  • Cuando se utiliza calzado inadecuado o desgastado. Esto se debe a que, si el pie no está lo suficientemente sujeto o protegido, como les ocurre en ocasiones a los futbolistas, puede llegar a dañarse.

Por este motivo, siempre les aconsejamos a los deportistas, sean de alto rendimiento o aficionados, que acudan a un podólogo para realizarse revisiones periódicas; de esta forma, se evitarán muchos daños a medio y largo plazo.

Diferentes tipos de fracturas de Jones

Existen diferentes formas en las que los profesionales clasificamos las fracturas de Jones. A continuación las explicaremos:

  • Fractura de Jones por compresión: es una fractura pequeña que se produce en la base del quinto metatarsiano a causa de repeticiones continuas del mismo movimiento. Esto se denomina fractura por estrés.
  • Fractura de Jones aguda: es aquella en la que se fractura la base del quinto metatarsiano debido a un golpe o un traumatismo repentino, fuerte y directo.
  • Fractura de Jones abierta: es cuando el hueso del quinto metatarsiano se rompe y sale al exterior del pie haciéndose visible. Un daño mayor y más complejo requiere operación de urgencia.
  • Fractura de Jones desplazada: se produce cuando el hueso se rompe y se desplaza; dependiendo de la gravedad, es posible que requiera operación.
  • Fractura de Jones conminuta: es un tipo de fractura que se produce cuando el hueso se hace añicos; por lo tanto, la reconstrucción será compleja y será necesario realizar una operación.
  • Pequeñas fracturas: consiste en microfracturas en el hueso, debido generalmente a microtraumatismos continuos.

Sintomatología

Los síntomas pueden variar entre paciente y paciente, pues dependen del tipo de fractura y de su gravedad .

  • Dolor cuando se realiza un reconocimiento de la zona.
  • Pérdida en la funcionalidad del pie; es decir, no se podrá apoyar el pie debido al dolor.
  • Puede que en alguna ocasión aparezca un hematoma en la zona.
  • Dependiendo del tipo de fractura o de cómo se haya producido, puede aparecer una deformidad en la parte externa del pie.

 

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Tipos de lesiones deportivas

En esta ocasión hablaremos de las lesiones deportivas que se producen por la realización de una actividad deportiva de forma incorrecta. Aunque el deporte aporta infinidad de beneficios al cuerpo y a la mente, no todo el mundo está capacitado para ejercitarse sin una preparación previa. Es por ello que es importante siempre saber qué condición tenemos, y contar con profesionales que nos ayuden y guíen para no ejecutar una actividad que nos acabe lesionando.

 

Antes de comenzar cualquier deporte hay que tener en cuenta ciertos factores, tanto físicos como mentales:

  • Hay que ser conscientes de la edad que se tiene, no es lo mismo 10, que 20, que 50 años.
  • En qué estado físico nos encontramos: si hemos realizado actividades en años o meses anteriores.
  • Mentalmente hay que ser consciente de cuáles son los objetivos y metas realistas que hay que marcarse.
  • Qué estilo de vida se tiene: una vida sedentaria o cierto grado de activación como la realización de una caminata regular.
  • La alimentación, punto clave y que requiere mucho trabajo y esfuerzo mental: a través de los alimentos se podrán conseguir muchos de los objetivos que deseamos, y a su vez nutrimos el cuerpo para que pueda seguir ejercitándose.

 

El problema surge al iniciar un nuevo estilo de vida más activo sin ser consciente de toda la organización y gestión que requiere y sin prestar la dedicación suficiente.

Lesiones deportivas: cómo suceden

Cuando se produce una lesión, debido a una práctica deportiva, esto puede deberse a:

 

  • Que la práctica del ejercicio no se ha llevado a cabo de forma correcta.
  • Por la repetición excesiva del ejercicio, lo que puede llevar a producir microlesiones o microtraumatismos.
  • También puede deberse a que se ha producido un golpe o caída, provocando un traumatismo.

 

Una vez que estas cosas suceden, en la mayoría de los casos las lesiones suelen ser las mismas o al menos muy habituales y entre ellas se encuentran las siguientes:

Lesiones musculares

Estas pueden deberse por un golpe directo, por un sobre esfuerzo o una caída. Si se hacen ejercicios de fuerza, en muchas ocasiones la sobrecarga muscular o una posición incorrecta puede provocar una lesión importante.

 

Por traumatismo directo, pueden aparecer lesiones denominadas:

  • Elongación o distensión del músculo: que es cuando este se estira demasiado, llegando a producir roturas de las fibras.
  • Tirón, desgarro o rotura muscular: estas son muy frecuentes..

 

Cuando se llevan a cabo actividades de alto impacto es común que se sufran lesiones, ya sea por un tirón, o una rotura muscular en el empeine. Por desgracia, muchos de nuestros pacientes, comienzan a realizar ejercicios sin antes haberse preparado para ellos, pensando que por ejemplo correr lo puede hacer cualquiera. Pues esto, ocurre con la mayoría de actividades, los usuarios se lanzan sin preparación.

Lesiones en los tendones

Las lesiones en los tendones más frecuentes durante la práctica deportiva suelen ser las tendinitis y tenosinovitis. La primera es una inflamación del tendón y la segunda es una inflamación de las vainas que recubren y protegen el tendón. Ambas pueden ser muy dolorosas y requieren de tratamiento y atención profesional

Lesiones de huesos

Entre las lesiones de huesos más comunes debido a lesiones deportivas podemos encontrar las siguientes:

  • Inflamación de la capa que recubre el hueso, llamada periostio.
  • Fracturas: son las más dolorosas y llamativas, pues si son complejas habrá que realizar una intervención quirúrgica para poder reconstruir o encajar el hueso en su lugar.

Lesiones articulares

Las lesiones articulares pueden ser muy diversas, desde luxaciones, las cuales son muy frecuentes en las zonas del codo y el hombro. También pueden producirse en las rodillas.

Lesiones en ligamentos

Estos suelen darse de forma frecuente en los tobillos, y en diferentes articulaciones. Son habituales tanto en niños como en adultos, por la forma que tienen de colocar el pie a la hora de correr o por no usar el calzado adecuado para esa práctica deportiva.

 

Desde Podología Eg recomendamos realizar un estudio de la biomecánica, siempre que se note alguna molestia, por pequeña que sea a la hora de realizar la práctica deportiva.

Y si ya se ha lesionado, procure ponerse en manos de profesionales, equipo médico si lo requiere, fisioterapia y contar con la visión del podólogo para valorar la pisada y equilibrio.

 

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¿Qué es la ortonixia?

Los tratamientos podológicos son cada vez más novedosos y revolucionarios, lo cual nos permite tratar las afecciones de nuestros pacientes de la manera más eficaz. En este caso hablaremos de la ortonixia, un tratamiento para paliar un problema muy común, pero al que por desgracia no se le pone remedio a tiempo y acaba agravándose con el pasar de los meses y los años. Es por ello que, desde nuestra clínica de Podología Elena García en Granada, te contamos qué es y cómo tratarla o corregirla.

La ortonixia es un tratamiento alternativo a la cirugía para poder arreglar aquellas uñas que se han deformado de manera excesiva. Comúnmente se le llama ortodoncia de uñas, dado que el sistema que se aplica tiene cierta correlación, aunque obviamente no es lo mismo. Este método es mucho menos invasivo que una cirugía, aunque su recuperación también es lenta, y hay que ser muy constante para notar resultados.

Este tratamiento debe ser aplicado por un profesional, y ambas partes deben comprometerse en darle continuidad para no tirar por la borda el trabajo. En este artículo explicaremos en qué consiste este tratamiento, cómo se realiza y qué resultados se obtienen. Si tienes curiosidad porque cuentas con una uña en mal estado, acude a tu profesional de confianza para tratarlo lo antes posible.

Qué es la ortonixia

Este tratamiento consiste en la aplicación de un elemento que corrija  la curvatura de la uña. De este modo, se evita que cause dolor y genere otros daños. Como ya hemos comentado, el mecanismo es parecido al de las ortodoncias que se aplican en los dientes.

Dependiendo del material que se utilice para el tratamiento, existen diferentes tipos de ortonixia. A continuación detallaremos las más relevantes:

  • Desde nuestra consulta lo que utilizamos es un material que se adhiere a la superficie de la uña y cuando se seca, se va retrayendo. De esta forma va eliminando la curvatura ungueal y el problema. Es fácil de aplicar y nada doloroso.
  • Hay otras formas de ortoninia que aquí os detallo;
  • Ortonixia de hilo: aquí el material que utilizamos es un fino hilo de acero flexible que cuenta con dos ganchitos en los extremos, los cuales se fijan a las uñas; además, cuenta con un anillo central y dos ramas.  Cuanto más corta sea la rama, la presión que se aplicará sobre la uña será mayor, aunque este método debe aplicarse de forma progresiva. Su aplicación y confección es manual: nosotros nos encargamos de moldear el alambre y crear la forma deseada. Lo que se pretende es elevar los bordes de las uñas laterales para impedir que vuelvan a clavarse en la carne.
    Otra técnica consiste en aplicar hilos de titanio de forma que se fijen a la uña y queden sellados en la placa ungueal mediante resina composite.
  • Ortonixia ungueal: consiste en aplicar una lengüeta semirrígida a la uña. Esta lámina elástica realiza presión para levantar y modificar la trayectoria de crecimiento de la uña. Es un método menos invasivo, pero requiere de mucha atención por ambas partes para poder solucionarlo. 

Si eres una persona que tiene este tipo de problemática, acude lo antes posible a tu podólogo de confianza para comenzar el tratamiento.

Cosas a tener en cuenta sobre la ortonixia

Hay una serie de características importantes que hay que tener presente antes de comenzar este proceso:

  •  Es, como ya hemos dicho, un tratamiento conservador: no requiere anestesia ni intervención, pues es solo colocar alambres o láminas en la uña. Es perfecto para personas alérgicas, para quienes se encuentren tomando medicación incompatible con la anestesia o para pacientes diabéticos.
  • Es un proceso indoloro: su colocación es sencilla. De todos modos, la zona puede inflamarse un poco o molestar.
  • Es muy efectivo, aunque hay que tener paciencia para ver los resultados. Suele durar entre 12 y 18 meses, dependiendo de la gravedad que tenga la uña
  • Con este tratamiento, se puede hacer vida normal. No es molesto ni disminuye la calidad de vida del paciente. Además, al ser poco invasivo, no se necesita recuperación ni reposo.
  • La uña debe estar sana, no se puede aplicar en uñas micóticas.

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Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Cada vez existe más concienciación sobre la salud, lo que conlleva una búsqueda de las mejores formas de poder conservarla. Una de ellas es practicar algún deporte o actividad física; el problema viene cuando se realiza de forma inadecuada, porque podría producirse una lesión sobre todo en los pies, pues es la zona a la que menos atención solemos prestarle. Una lesión, que suele aparecer en personas que realizan alguna actividad deportiva es la sesamoiditis.

Aunque es un nombre algo peculiar, la sesamoiditis es un dolor que se genera alrededor de los dos huesos pequeños que se encuentran bajo la cabeza del 1° metatarsiano, en la zona donde se une al dedo gordo. La sintomatología más normal es el dolor que causa cuando se ampolla esta zona, algo que sucede mucho con cierto tipo de calzado o actividad.

Los huesos que forman los dedos, y por los que se origina el dolor, son imprescindibles cuando se realiza alguna actividad deportiva, es decir, entran en acción siempre. Una de sus funciones es la de proteger y conservar el tendón del flexor para dar apoyo al dedo gordo en el suelo durante la marcha. La otra función de los huesos sesamoideos es la de mejorar el punto de apoyo del pie en el momento que se despega del suelo.

Por lo tanto, se puede observar que la principal función de los huesos sesamoideos es la de soportar las cargas del antepié durante la marcha. Es una responsabilidad muy grande para unos huesos tan pequeños, por lo cual es importante prestarles la suficiente atención.

Causas de riesgo de padecer sesamoiditis

Suelen padecer este tipo de lesión las personas que realizan una actividad física intensa o moderada, sobre todo si son de alto impacto, como correr, jugar al baloncesto, bailar, etc. Las razones que también pueden producir este daño son las siguientes:

  • Realizar algún deporte de manera intensiva por primera vez. Es normal que, cuando se hace algo de manera intensa, pueda aparecer este dolor.
  • Si se recibe algún golpe o se produce algún traumatismo en la zona.
  • Si los músculos del gemelo se encuentran acortados, puede aparecer esta lesión.
  • El calzado es fundamental: si las suelas de los zapatos que usamos, ya sean de calle o zapatillas de deportes, están desgastadas, puede que se acabe sufriendo de sesamoiditis. Esto se debe a que la presión sobre las estructuras anatómicas del pie no estarán amortiguadas.
  • Si la persona presenta el antepie varo, también es propensa a padecer sesamoiditis, ya que apoya de más el dedo gordo del pie.
  • Los zapatos de tacón no son aconsejables: las mujeres que los usan de forma habitual tienen cierta predisposición a generar este dolor.
  • Aumenta el riesgo al padecer alguna enfermedad reumática: artritis o diabetes.

Sintomatología de la sesamoiditis

Los síntomas pueden variar, aunque el más común es la molestia y el dolor que produce, lo cual disminuye la calidad de vida del enfermo. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • El más normal y llamativo es el dolor que aparece en la parte delantera del pie. Es una molestia que aparece y gradualmente se va intensificando hasta llegar a ser invalidante.
  • Puede llegar a inflamarse la zona de la articulación del dedo gordo del pie.
  • La piel de la zona también puede verse alterada: suele enrojecerse, algo que puede apreciarse a simple vista.
  • El dolor ya no solo aparece cuando se realiza algún deporte, sino que al presionar la zona también puede apreciarse significativamente.
  • Es frecuente que los pacientes con esta patología, que tratamos en Podología Elena García, en Granada, también suelen sufrir de durezas o hiperqueratosis debajo de la cabeza del primer metatarsiano.
  • Cambiar de calzado frecuentemente, dado que en la zona donde se padece esta patología es donde más se va a desgastar.

Tratamientos

Lo primero es acudir a tu podólogo de confianza al notar el más mínimo dolor en la zona. Una vez en la consulta, evaluaremos el problema y sabremos en qué grado de afección estás y qué tipo de tratamiento será el más oportuno para tu dolencia.

 

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Cuidados podológicos básicos

 

Los pies son la parte del cuerpo que mayor peso y esfuerzo soportan para poder cumplir todas las funciones. Por ello, en este artículo hablaremos de los cuidados podológicos básicos que deben recibir los pies dependiendo del esfuerzo que realicen y de las actividades a las que los sometamos.

Existe una serie de cuidados básicos que, desde la Clínica de Podología Elena García en Granada, aconsejamos a todo el mundo:

  • Higiene de pies: lavarlos diariamente con agua y jabón neutro.
  • Secarlos totalmente, también entre los dedos, para quitar toda la humedad.
  • Hidratarlos frecuentemente con cremas específicas para ellos. Evitar introducir crema entre los dedos
  • Cortar las uñas de forma recta para evitar que se claven en la carne y ocasionen alguna infección.
  • Es mejor utilizar calcetines de tejidos adecuados a la actividad que se está realizando.
  • Realizar ejercicio de forma regular.
  • Acudir al podólogo al menos una vez al año para hacer una revisión.
  • Usar siempre un calzado adecuado a la actividad que se va a realizar.

Cuidados podológicos para diabéticos

La diabetes es una enfermedad que puede producir muchos daños colaterales en el cuerpo; por lo tanto, hay que hacerse revisiones periódicas. En el caso de los pies, hay que tener un especial cuidado:

  • Hidratarlos con una crema específica.
  • Realizar revisiones o exploraciones diarias en los pies para ver si ha surgido alguna anomalía.
  • Evitar las fuentes de calor, como las mesas camilla, las estufas, los radiadores o el agua caliente.
  • Intentar no caminar descalzo para evitar heridas que tardarían mucho en curarse.
  • Tener un podólogo de confianza al que acudir de manera periódica para que os revise los pies.
  • No usar calzado incómodo o que pueda dañaros el pie o que corte el riego sanguíneo.

Cuidados podológicos para deportistas

Los deportistas, sobre todo aquellos que hacen actividades de alto impacto, acaban padeciendo lesiones y agresiones de uñas. Por ello, es recomendable que sigan la siguiente rutina de cuidados:

  • Hay que usar las zapatillas adecuadas para la actividad deportiva que se vaya a realizar. No es lo mismo practicar running que hacer bicicleta.
  • Evitar estrenar zapatillas en competiciones o en días de entrenamientos largos y duros.
  • Evitar aquellas que rocen de manera excesiva algunas zonas del pie.
  • Hidratarlos, ya sea con cremas específicas o con aquellas que tienen efecto frescor si se quiere activar un poco la circulación.
  • Llevar las uñas cortadas en forma adecuada para evitar daños.
  • Acudir al podólogo si se observa alguna alteración en la piel.

Cuidados podológicos para niños

Los más pequeños de la casa necesitan mucha supervisión, dado que durante los primeros años de vida es el momento de corregir patologías serias. Los consejos y las recomendaciones que damos desde aquí son los siguientes:

  • Nunca obligar a los niños a ponerse de pie o caminar cuando son demasiado pequeños.
  • Cuando el menor comienza a andar, lo mejor es dejarlo caminar descalzo el mayor tiempo posible.
  • Cortarles bien las uñas para que no sufran sus dedos.
  • Comprarles calzado adecuado, con una suela fina que le mantenga la información que reciben los pies del suelo. Siempre con capacidad de ajuste,con piel o textil flexible,y horma ancha que no le oprima los dedos. A muchos padres les gusta que sus hijos lleven diferentes modelos de zapatos; sin embargo, lo ideal es que los que tengan sean buenos y que se adapten bien a los pies.

Cuidados podológicos para la tercera edad

A partir de los 65 años, aumentan las probabilidades de padecer enfermedades en los pies; por ello, hay que tener cuidado y llevar una rutina de higiene:

  • Hidratar a menudo para evitar la aparición de sequedades. Esto aportará confort y elasticidad a la piel.
  • Cortar las uñas de forma adecuada y si no es posible, por la pérdida de la elasticidad en la espalda, acudir a una clínica de podología, a que se lleve un control de la salud de sus pies.
  • Tratar lo antes posible cualquier patología que exista en sus pies, ya que eso ayudará a evitar serios problemas en el futuro.

 

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