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Qué es y qué síntomas tiene el dolor de metatarsalgia

La salud de los pies es en ocasiones compleja y debe recibir la misma atención que cualquier otra parte del cuerpo. Uno de los problemas que puede llegar a padecer nuestro pie es una metatarsalgia, que es un dolor en la región anterior del pie provocado por la compresión de los nervios. Estos nervios se encuentran entre los huesos metatarsianos de los pies, y la molestia que provocan es elevada, sobre todo cuando se camina.

Los pacientes que atendemos en nuestra clínica de Podología Elena García en Granda suelen llegar a consulta un poco desconcertados, pues no saben a qué se deben esas molestias que sienten tan frecuentemente. Una vez en la consulta, evaluamos el problema y les hacemos saber lo que puede ser.

Existen tres tipos de metatarsalgia:

  • Mecánica: se produce por un exceso de presión en las cabezas metatarsales sobre el terreno.
  • Compresiva: el dolor es por la compresión de los nervios que discurren entre los huesos metatarsianos (neuroma de Morton).
  • Inflamatoria: aparece el dolor al presionar la articulación entre los metatarsianos y los dedos.

Sintomatología de la metatarsalgia

El síntoma más habitual es que el paciente siente mucho dolor en el antepié, en la zona plantar. Habitualmente suele confundirse con artritis o fascitis plantar. A continuación, analizamos y sintetizamos los síntomas más habituales de esta patología tan común:

  • Un dolor muy fuerte en la zona detrás de los dedos del pie.
  • El dolor empeora cuando el paciente se pone de pie, corre o dobla el pie; también cuando camina descalzo sobre una superficie dura. Por el contrario, el dolor disminuye cuando descansa.
  • Un dolor punzante y a su vez un entumecimiento u hormigueo en los dedos de los pies.
  • Una sensación parecida a la que genera una piedra dentro del zapato.

Todos estos síntomas pueden verse incrementados al caminar o cuando se pasan muchas horas de pie, por ejemplo en el trabajo; en cambio, al llegar a casa y descansar,  disminuyen. Un problema que trae esta molestia es la sobrecarga que se produce en el otro pie para intentar rebajar el nivel de dolor, lo que puede provocar otros síntomas y malformaciones en cadera y espalda.

Causas que pueden provocar una metatarsalgia

Esta patología puede tener diferentes causas; entre ellas se encuentran:

  • Cuando se utiliza calzado inadecuado, estrecho de punta y con alto tacón.
  • El sobrepeso, por la carga excesiva que padecen los pies.
  • Al envejecer, se pierde grasa plantar, lo que quita amortiguamiento al caminar.
  • Cuando se practica deporte en demasía y de una forma inadecuada.
  • Cuando ya se padece otra afección, como pies cavos, dedos en garra, juanetes o dedo martillo.
  • Debido a otras enfermedades sistémicas, como por ejemplo las enfermedades reumáticas ocasionan gota o artrosis. Aparición de infecciones, como la artritis séptica.

Diagnosis de la afección

Como ya hemos comentado en párrafos anteriores, los pacientes acuden a consulta un poco confusos por sus dolencias. Por ello, realizamos generalmente las siguientes pruebas diagnósticas:

  • Una prueba de Rayos X, muy habitual y efectiva.
  • Si se sospecha que se puede padecer un neuroma de Morton, se prescribirá una resonancia para poder ver los tejidos blandos.
  • El baropodómetro, para poder revisar las presiones plantares y centro de gravedad.

Tratamiento de la metatarsalgia

El tratamiento que apliquemos dependerá del tipo de dolor.

 Realizar un estudio de la pisada será muy importante, para cambiar centro de gravedad y quitarle peso a la zona dolorida. Esto se consigue por medio de una plantilla a meduda.

Suele prescribirse aplicación de hielo y masajes con cremas antiinflamatorias para reducir la zona inflamada. También suele realizarse terapia física, como ultrasonidos, láser o infiltraciones; incluso en ocasiones pueden recetarse antiinflamatorios orales. 

En algunos casos se recomienda disminuir la actividad física, evitar los giros y los movimientos bruscos sobre el terreno y, sobre todo, usar el calzado correcto: nada de tacones altos y puntas finas.

La cirugía es otra opción, pero no suele ser muy recomendada. Solo se solicita en casos muy extremos, cuando el paciente siente mucho dolor y ninguna de las recomendaciones anteriores ha funcionado.

 

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