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Cuidados de los pies en invierno

El frío ya comienza a aparecer en la mayoría de ciudades y con él un cambio de hábitos. Los pies en invierno, al igual que se hacía en verano, hay que darle un cuidado especial. El problema es que, al tenerlos cubiertos la mayoría de la temporada, no se le presta la atención que necesitan y acaban produciéndose problemas.

Los expertos en pies, como los de Podología Elena García, aconsejan tomar ciertas precauciones en invierno, sobre todo a aquel sector de la población que es especialmente sensible a las bajas temperaturas, como niños, personas mayores y enfermos.

Entre las afecciones más comunes que suelen aparecer en manos y pies cuando llega el frío junto con la dermatitis, los eccemas o el conocido Pie de Trinchera, son los sabañones. El sabañón es muy común entre la población, y es una lesión dérmica que está causada por el frío. Las bajas temperaturas provocan que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que deriva en una hipoxemia y en una inflamación de las paredes vasculares.

Para que este tipo de afecciones no aparezca o no se agraven durante los meses fríos, es necesario que los pies reciban una serie de cuidados para mantenerlos sanos y poder hacer una vida normal sin dolores ni molestias.

Cuidado de los pies en invierno

Para prevenir estas patologías los podólogos dan una serie de consejos que se analizarán a continuación y que todo el mundo puede llevar a cabo de una forma sencilla.

Utilizar calcetines adecuados

Intentar usar siempre calcetines de tejidos naturales, como el algodón o la lana, que permitan mantener los pies calientes pero sin presionarlos para que la circulación vaya correctamente, dado que es esto lo que mantendrá los pies a la temperatura correcta.

Buscar un buen calzado

Elegir un calzado adecuado es primordial para conservar la salud de los pies. Los zapatos deben permitir que el pie transpire para que no acumule humedad, así se reducirá la sensación de frío y se evitarán daños.

El calzado cuando no es de buena calidad, queda estrecho o no es el adecuado a la temporada, suele ocasionar daños en los pies, produciendo heridas, proliferando los hongos o dañando las uñas.

Evitar el calor directo

Cuando llega el invierno hay personas que tienen propensión a que las extremidades, (manos y pies) se le queden fríos, por lo que buscan una fuente de calor directa para templarlos.

Exponer los pies a un cambio tan brusco de temperatura provoca los temidos sabañones. Tener calcetines y calzados adecuados debe bastar para mantenerlos calientes de manera constante.

Prepara los pies

Existen grupos de riesgo en la población a los que el frío afecta de una forma más concreta. En él suelen estar los niños y las personas mayores, ya que, debido a sus circunstancias les cuesta regular la temperatura. Para que esta problemática no les cause daños, es aconsejable preparar los pies con cremas específicas, lo que disminuirá la aparición de grietas y mantendrá el equilibrio de la dermis. Si se tienen dudas acerca de cuáles utilizar, pueden acudir a su podología de confianza, donde le recomendarán la que mejor se adapte a sus necesidades.

Estimular la circulación

Para estimular la circulación de las piernas lo mejor es realizar baños en los que se alterna el agua fría con el agua caliente. Esto ayudará a mantener las extremidades a una temperatura adecuada, sobre todo si se practican deportes de invierno como el esquí o el senderismo.

Para muchos no es una práctica muy agradable pero si efectiva, dado que muchos de los problemas de enfriamiento en los pies se deben a que la persona padece problemas de circulación.

Crear o conservar unos hábitos saludables

Tener hábitos en los que se incluya comer bien, practicar deporte de manera regular y reducir al mínimo el consumo de alcohol o tabaco, ayuda a mantener la piel más sana, entre otras cosas.

Por ejemplo, el tabaco contribuye a la deshidratación de la epidermis, lo que aumenta el riesgo de padecer sabañones y otras afecciones.

Todos los consejos anteriormente mencionados son adecuados para cualquier persona, pero sobre todo para aquellas que padecen durante todo el invierno de pies fríos.

Personas mayores: problemas en los pies

Las personas mayores suelen padecer muchos problemas en los pies, debido al paso del tiempo y al poco cuidado que han podido prestarles durante sus años de vida. La mayoría se queja de diferentes dolores en los pies, lo cual suele ser más común en mujeres. La artritis, la obesidad o las enfermedades cardiovasculares juegan un papel muy negativo en la salud de los pies.

Como se ha comentado en post anteriores, los pies son de las partes del cuerpo que más agravios padecen, debido a que son los encargados de sostener el cuerpo todo el día. Al pasar la vida esto es sumativo, y tanto el cansancio como las diferentes dolencias dejan secuelas en los pies de las personas mayores.

Llegados a cierta edad es muy importante hacer diferentes chequeos de manera regular  para controlar y prevenir las diferentes patologías que afectan a los pies a esas edades. Si usted es una persona mayor (o está a cargo de una) los profesionales de Podología Elena García le aconsejamos que vayan al menos 1 vez cada 40 dias para realizar un chequeo con un podólogo de confianza, para prevenir cualquier problema.

Por qué surgen problemas podológicos en personas mayores

A continuación se analizan las causas más comunes que suelen provocar problemas podológicos en las personas mayores:

Por la piel

La piel de las personas mayores suele estar más seca y endurecida. Su capacidad sensorial se ha reducido por lo que en ocasiones no perciben la presencia de heridas o rozaduras. Esto generalmente  conlleva a que no las traten a tiempo, aumentando el riesgo de que puedan agravarse los problemas.

Los pies aumentan su tamaño

Con el paso del tiempo los pies aumentan de tamaño, e incluso, en algunos casos, llegan a deformarse, lo que provoca que lleguen a necesitar calzado específicos para no sufrir daños. Estos deben ser adquiridos en una ortopedia o tienda especializada en calzado para pies delicados

Problemas circulatorios

Los problemas circulatorios afectan a cualquier persona, pero lo cierto es son más frecuentes en las de avanzada edad. Con el tiempo la sangre deja de llegar adecuadamente a las extremidades del cuerpo, entre ellas a los pies. Ante esta circunstancia, cualquier herida puede ser peligrosa dado que puede llegar a gangrenarse.

Es importante acudir siempre a especialistas para revisarlas ya que así el problema no se hará mayor. Por eso muchas personas mayores acuden al podólogo a cortarse las uñas de los pies, para no hacerse ninguna herida.

La diabetes

La diabetes es una enfermedad común entre los mayores de 60 años; una de las más peligrosas y con peores consecuencias en los pies.

La diabetes tiene como consecuencia negativa, si no se cuida con regularidad, la posible amputación del miembro (sobre todo dedos de los pies). La diabetes debe estar muy controlada por el médico, para que no afecte fatalmente al cuerpo.

Sobrepeso y sedentarismo

El sobrepeso afecta de manera muy negativa a los pies debido a que los obliga a soportar más peso del que deberían. Por ello es mejor llevar una vida activa con un peso más equilibrado, que evite al pie sufrir tantos daños a largo plazo.

Para evitar el sobre peso y demás dolencias derivadas de él, los profesionales recomiendan a las personas ya mayores a que se mantengan activas, realizando deportes o actividades suaves como andar..

Problemas de higiene

El exceso de sudor debido a un calzado inadecuado, hace proliferar los hongos en los pies. Además, la falta de higiene o la dejadez hacen que aparezcan problemas que pueden afectar seriamente la salud de los pies.

Uñas maltratadas.

Las uñas encarnadas y los hongos pueden ser problemas que a la larga generan infecciones difíciles de tratar.

Por eso mantener unas uñas bien cortadas y bien valoradas es superimportante. 

Calambres en los pies: ¿cómo prevenirlos?

Como ya se ha mencionado en otros artículos del blog, los pies son una de las partes del cuerpo que más sufren, debido a la presión que se ejerce sobre ellos a lo largo de día. Debido a esto, en ocasiones, cuando se está caminando por la calle, descansando en casa, o haciendo algún deporte, comienzan a aparecer calambres (algo parecido a un pinchazo).

Los calambres según la RAE: “son una contracción muscular involuntaria, dolorosa y de poca duración”. Es decir, lo que ocurre es que el músculo se contrae de manera abrupta, lo que puede durar hasta varios minutos.

En la mayoría de los casos los calambres en los pies no son un problema excesivamente grave, pero sí una forma continuada de padecer dolor que provoca ciertas limitaciones. Además, si se presenta de manera continuada, se debe acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que allí realicen un estudio del motivo de esta afección.

Causas de los calambres en los pies

Los calambres, como hemos comentado, son muy frecuentes en muchas personas, sobre todo cuando se ha realizado una actividad física durante un largo periodo o se ha estado de pie a lo largo del día o de la noche.

Las causas por las que se pueden producir calambres en los pies pueden variar y a continuación se analizarán aquellas que se debe tener presentes para que este problema no se prolongue o se agrave.

Deshidratación

Suele aparecer en deportistas debido a la pérdida de líquido, ya que bajan los minerales como el potasio o el calcio. Cuando esto sucede suelen producirse espasmos musculares y en casos más extremos se llegan a producir lesiones de carácter grave.

La deshidratación puede producirse también cuando el usuario consume demasiados diuréticos, por los que se producen diarreas frecuentes en las que se pierden minerales y nutrientes.

Utilización de calzado estrecho

Cuando los pies están sometidos a una gran presión debido al calzado, la musculatura y la zona vásculo-nervioso se encuentran sometidas a una gran presión, lo que puede provocar la aparición de calambres. Si el uso de este tipo de zapatos se prolonga en el tiempo este problema puede generar una patología como el Neuroma de Morton.

Esta patología tiene como síntoma los calambres crónicos en los dedos de los pies, si estos comienzan a suceder lo mejor es acudir rápidamente a un especialista para que realice un diagnóstico.

Durante los meses de embarazo

Durante el embarazo las piernas y los pies se hinchan debido a los cambios hormonales y al aumento de peso. Todo esto hace que la circulación sea más lenta, lo que puede provocar calambres en los pies.

Para ello es aconsejable realizarse masajes, dar paseos con un calzado cómodo e intentar descansar con los pies en posición inclinada para mejorar la circulación y evitar así la hinchazón.

En función del tipo de pisada

Una mala pisada puede llegar a generar problemas como los calambres. Por ello es importante realizarse un estudio biomecánico de la pisada en un centro especializado, para así prevenir patologías que pueden llegar a provocar serios daños en rodillas, espalda o caderas.

Otros problemas adjuntos

Otros factores relacionados con la salud podría provocar la aparición de calambres. Las personas que sufren diabetes, hipotiroidismos o insuficiencia renal entre otras tienen más riesgos de padecer esta patología.

Además el abuso del alcohol o las contraindicaciones de algunos medicamentos también pueden generar este problema, por lo que se debe comentar cualquier duda a un especialista antes de comenzar o dejar una medicación.

Consejos para mejorar esta situación

Como ocurre con la mayoría de los problemas relacionados con la salud, el mejor remedio es una prevención.

Es necesario llevar siempre un calzado adecuado a cada pie, el cual tenga la anchura suficiente para que los dedos estén cómodos y no se sientan prisioneros. También es importante realizar alguna actividad física de manera regular, pues ayuda a activar la circulación y coger musculatura.

Es necesario hidratarse con regularidad, sobre todo si se practican deportes. El agua es la mejor aliada, pero en ocasiones ingerir bebidas ricas en electrolitos ayudará a una hidratación más rápida. Y lo más importante después de una larga jornada en la que hay que estar mucho tiempo de pie, es necesario utilizar cremas refrescantes, estirar bien y poner los pies inclinados para descansar adecuadamente.

Calzado de invierno: Cómo elegirlo

Llega la nueva estación y con ella el cambio a calzado de invierno. Poco a poco se guardará la ropa de verano y se sustituirá por una más abrigada; lo mismo ocurrirá con los zapatos y las sandalias, que quedarán relegadas por modelos cerrados y más abrigados.

Tras el buen tiempo es muy probable que los pies no estén tan cuidados como deberían, dado que el sol, el calor, las piscinas y las sandalias hacen que los pies sufran un mayor desgaste en los meses de verano. Por ello, una vez se vuelve a la rutina, es bueno empezar a cuidarlos de nuevo y acudir a un especialista como los de Podología Elena García para hacerse una revisión.

El calzado a elegir dependerá del uso que se le vaya a dar. Si se necesita un calzado de oficina, por ejemplo, hay que priorizar la comodidad antes que el abrigo, ya que se va a estar cubierto la mayor parte del día, todo lo contrario si se trabaja o se pasa mucho tiempo en el exterior.

Por ello antes de elegir un calzado para esta nueva temporada, hay que hacer un balance entre los que se tienen y los que se necesitan. En función de ello deberá elegirse un formato u otro, para conservar los pies sanos durante todo el año.

Consejos para elegir un calzado de invierno

Una vez que se haya decidido para qué va a ir destinado el calzado de esa temporada, se deben tener en cuenta una serie de factores, entre ellos, que los dedos tengan suficiente espacio y libertad de movimiento.

A continuación compartiremos una serie de consejos a tener en cuenta a la hora de adquirir un calzado de invierno:

Evaluar la suela del zapato

La suela debe proporcionar estabilidad y no ser deslizante. Las suelas que tienen cierto grosor amortiguan el impacto cuando se camina y ayudan a disipar las cargas. La mejor opción para todo el mundo es optar por suelas de goma o de materiales sintéticos, ya que tienen más capacidad de amortiguación que las de cuero. Esto hace que el impacto en las articulaciones sea más suave.

Elaborado de materiales transpirables

El zapato debe ser de un material transpirable, como el cuero por ejemplo. Entre más naturales sean, menos daño harán al pie, sobre todo en la zona donde este va cubierto. La circulación de aire a la parte interna  evitará que se produzcan malos olores y sudoración excesiva.

Hay que tener cuidado con este punto, dado que en ocasiones hay materiales que se asemejan mucho a los naturales pero no lo son, por ello mejor leer las etiquetas explicativas antes de comprarlos, ya que así se evitarán disgustos y futuros daños en los pies.

Flexibilidad

La parte delantera de los zapatos (la puntera) debe ser flexible para que las articulaciones puedan realizar un movimiento cómodo y sin presión. Si el calzado es para niños, es muy importante que la puntera sea flexible y la parte que sujeta el talón y el tobillo sea más rígida, ya que de esta forma se evitarán lesiones y malas pisadas.

La altura del tacón o plataforma

Lo ideal es que la altura no supere los tres centímetros. El pie de un adulto reparte todo el peso del cuerpo a través del pie y es el talón el que más carga se lleva. Cuanto mayor sea la altura del tacón, mayor será el peso que la parte delantera tendrá que soportar, lo que puede llegar a producir metatarsalgia si se abusa de zapatos con mucho tacón; es algo que suele hacer las mujeres en el día a día, sobre todo si trabajan de cara al público o en oficinas.

Cuidado con las hormas

Hay que evitar las hormas estrechas que dejan el pie encarcelado, tales como los de puntas afiladas, que quedan muy bonitas pero que además de dolorosas, son peligrosas para la salud de los dedos, ya que pueden generar los tan famosos juanetes. Esta malformación, en algunos casos, dura toda la vida.

Y si se usa plantilla

Si se usan plantillas personalizadas, lo recomendable es elegir un zapato donde esta pueda ser introducida y extraída con comodidad para facilitar así el uso. Las plantillas deben ser usadas con regularidad, por eso el zapato elegido para ella deberá ser el más usado en el día a día.

 

Mantenimiento de los pies de un runner

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Los beneficios que aporta el deporte al organismo, tanto a nivel físico como emocional, son innumerables. Pero aun así, es necesario cuidar ciertos aspectos de la salud para poder realizar ejercicio de una manera óptima. Entre las zonas que más atención debe recibir el cuerpo cuando se está practicando un deporte están los pies. Los pies de un runner son el medio más valioso, y  conseguir el máximo rendimiento deben estar sanos.

Los corredores sufren mucho problemas en los pies a largo plazo, y más si no reciben la atención que necesitan. Esto se debe a que el running es un deporte de alto impacto, que repercute seriamente en la salud de los pies, pues deben soportar todo el peso multiplicado durante la carrera.

Problemas más comunes en los pies de un runner

Los corredores suelen sufrir lesiones con cierta frecuencia, al igual que cualquier deportista de alto rendimiento. Los problemas que más frecuentemente pueden darse en corredores por motivo de la práctica deportiva son los siguientes:

  • Dolores en el talón: es sin duda una de las molestias más comunes que tiene los corredores. Dicha dolencia se conoce como fascitis plantar. Es una patología muy incómoda y puede llegar a producir una leve cojera al andar debido al dolor.
  • Aparición de juanetes: los juanetes pueden ser de dos tipos, los que afectan al dedo gordo del pie, o al quinto metatarsiano (juanete de sastre).
  • Dolor en la zona anterior del pie: dolor que se produce en el antepié (entre las falanges de los pies y el tarso). Este dolor es notable y suele molestar mucho a los corredores durante la carrera.
  • Dedos en forma de garra o martillo: esto puede ser muy molesto y llega a producir problemas de salud.
  • Problemas en las uñas, hematomas, uñas encarnada, cambios de coloración.

Si se es corredor habitual es necesario acudir a un especialista, como los de Podología Elena García, para realizar revisiones periódicas y solventar así cualquier problema que pueda surgir con el tiempo. Y es que cualquier dolencia que no sea tratada correctamente puede derivar en un problema de salud mayor que impida al corredor practicar este deporte con regularidad.

Cómo solventar los problemas de los pies de un  runner

Como se ha dicho en el párrafo anterior es necesario acudir a un podólogo de confianza, ya que ellos serán los encargados de realizar los estudios necesarios a la vez que alivian las patologías:

Realizar un estudio de la pisada

La clínica de Elena García tiene a disposición del usuario un servicio integral para realizar el estudio completo de la pisada y así evaluar, por ejemplo, qué modelo de zapatillas deportivas necesita o si es necesario hacer algún tipo de plantilla para amortiguar la pisada.

Todo esto puede parecer una obviedad, pero la mayoría de las personas que corren en la actualidad pasan por alto este punto hasta que el daño se ha producido, por lo que luego el proceso de recuperación es más largo.

Elegir el calzado adecuado

Cada pie y pisada es diferente, por ello elegir un calzado que se adapte a las características individuales de cada deportista es muy importante para prevenir posibles daños. En esto los  estudios de la pisada aportan información clave.

Aunque en algunos locales especializados ofrecen asesoramiento acerca de los calzados deportivos, estos lugares no son los más indicados, ya que su formación y especialización no gira entorno a la salud de la persona si no a la venta de productos, lo mejor es acudir a un podólogo especializado en deportes.

Mantenimiento de uñas para runners

Un fallo muy frecuente, tanto en deportistas como en usuarios habituales, es el de no cortarse las uñas de los pies de manera correcta, lo que a corto o medio plazo genera serios problemas, como la denominada “uña encarnada”.

Las uñas de los pies de un runner deben cortarse con una forma específica, y es que cuando se corre el pie sufre muchos roces y los dedos son los que se llevan la peor parte. Si las uñas no se encuentran sanas y bien alineadas pueden surgir lesiones graves en ellas y en los dedos que a largo plazo supongan el tener que ir semanalmente a un podólogo para curar los daños.

 

Pies planos

Los pies planos son aquellos que presentan una bóveda plantar con menos altura o menos pronunciación de lo normal. Esta patología suele ir acompañada de un aumento de la anchura de la zona del medio-pie, lo cual se debe a la caída del arco de la zona interna.

Este tipo de formación suele ocasionar molestias a las personas que lo padecen, por ello es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que puedan realizar un estudio y así evitar que a lo largo de su vida y su desarrollo el paciente sufra dolor o molestias.

En este artículo pretendemos analizar y resolver cualquier duda que pueda tener un usuario con este tipo de patología, pues si no se trata adecuadamente puede tener serias consecuencias en el desarrollo.

¿Qué se considera pies planos?

Lo denominado como pie plano es un descenso de la bóveda plantar que se origina cuando se tiene menos arco del habitual y, por lo tanto, el eje del pie cae hacia dentro.

 

Sintomatología de pies planos

Además del aspecto que suele apreciarse, en el que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicando que se sufre esta afección:

  • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: se produce tendinitis, ya que el pie cae hacia dentro y trabaja forzadamente.
  • Molestias en el dorsal del pie: los huesos de esta zona se pellizcan por la mala postura y esto produce picos artríticos.
  • Cansancio al estar de pie quieto. La persona con pie plano sintomático necesita estar apoyado sobre algo cuando pasan un rato de pie sin moverse o sentarse. Para ellos estar de pie, es un horror por la fatiga que se crea.

Las causas de esta problemática son difusas, pero se debe entender que si aparece sintomatología se debe acudir a consulta para tratar este problema podológico, que la mayoría de las veces se trata con plantillas y la calidad y funcionalidad del paciente cambia exponencialmente.

El pie plano viene dado “de fábrica” en niños, la afección puede darse de igual manera entre chicos y chicas, sin variaciones en el género. 

Por el contrario, en la edad adulta suele haber un porcentaje mayor entre mujeres a las que se les aplana el pie sobre todo tras el embarazo o la menopausia. Esto se debe a que los ligamentos se relajan y hay más probabilidad de que el pie tienda a aplanarse. Por este motivo es necesario revisar la pisada durante el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer pasa por este proceso hormonal y aparece la sintomatología de pie plano; 

  • el pie crece de medio número a un número.
  •  Aparece una falta de energía para moverse, puesto la musculatura que se encarga del movimiento del cuerpo se tiene que encargar del sosten del sistema ligamentoso, con lo que se crea una fatiga crónica muscular por ese trabajo que no debería hacer el músculo sino el ligamento.

Si esto ocurre, tratando el sostén de la bóveda plantar con una plantilla, se acaba la fatiga y la persona vuelve a su vida habitual sin sentirse exhausta.

 

También puede darse en el caso de un adulto que, tras padecer algún problema, desarrolle un pie plano debido a la disfunción tibial posterior. Eso significa que el músculo que sujeta el arco deja de ser funcional y provoca que este se deforme.

Cómo tratarlo

Como ya se ha comentado, en los niños es bueno hacer un buen diagnóstico para que pueda corregirse con ejercicios de potenciación. Cuando los niños son así de pequeños se realizan estas acciones con el fin de corregir a largo plazo toda la sintomatología derivada de tener los pies planos.

Por el contrario, cuando esta afección se empieza a tratar cuando ya son adultos, lo más importante es hacer una plantilla personalizada que minimice los daños ya padecidos y que le dé buena calidad de vida al usuario que la lleva.

Los tratamientos que se realizan siempre deben ir acompañados de una terapia de ejercicio compuesta por estiramientos y potenciación. Como último recurso siempre queda la cirugía, pero que solo es aconsejable en casos muy concretos y específicos.

 

¿Cómo influye la carga de peso, en los pies? Consejos a tener en cuenta

El peso en los pies es uno de los mayores problemas, y es que aunque muchos crean que el peso que se carga en la espalda solo la afecta a ella, lo cierto es que acaba repercutiendo en todo el cuerpo. Las personas suelen soportar un gran peso diario en la espalda, ya sea por mochilas, bolsos o macutos. Esta costumbre tan habitual supone un gran esfuerzo para el cuerpo y sobre todo para los pies.

La repercusión variará en función de:

  • Cuanto peso se carga: a mayor peso mayor es el estrés al que se someten los pies.
  • Como se lleva o se reparte el peso: la forma en la que se reparte el peso, no es lo mismo cargarlo a la espalda de manera homogénea o llevarlo todo en un hombro o en los dos.

Aunque pudiera parecer que los pies están muy lejos de la espalda, lo cierto es que todo lo que hagamos en el cuerpo acabará repercutiendo en ellos, dado que son el soporte del mismo.

Cómo afecta el peso en los pies a las posibles patologías derivadas de él

El pie es una estructura compleja formada por huesos, músculos y ligamentos, que trabajan en equipo para repartir la carga del propio cuerpo y así poder accionar el proceso de locomoción.

Por ello, cuando se aumenta la carga, se produce un incremento en el estrés de la estructura plantar, que puede llegar a provocar problemas y cambios en la pisada si este peso se reitera en el tiempo.

Consecuencias del peso en los pies:

  • Aumento de la tensión en los tendones, lo que contribuye a la aparición de tendinitis o roturas fibrilares. Esto se produce cuando los ligamentos y los tendones se estiran produciendo un aplanamiento de la bóveda plantar.
  • Los puntos de presión de la planta del pie se ven afectados debido al peso, comienzan a aparecer durezas y callosidades, lo que hace que los pies, además de ponerse feos, comiencen a presentar dolores.

Para evitar o mitigar los daños que provoca el peso excesivo es necesario llevar la carga de la manera más correcta posible si no se puede evitar. Los bolsos para ir al trabajo o las odiadas mochilas escolares son elementos de uso diario que no pueden evitarse, ya que se hacen necesarios para las actividades cotidianas.

Cómo llevar el peso de manera correcta para evitar daños en los pies

No solo la cantidad de peso en los pies es definitoria, sino el cómo ella está distribuida, ya que el gradiente marca una gran diferencia:

Llevar el peso en ambos lados

Es habitual ver a la gente, sobre todo a los jóvenes, cargar mochilas o macutos en un solo hombro, lo que provoca que la carga sea llevada de manera asimétrica. Llevar peso de esta manera causa descompensaciones que se traducen en cambios en el ritmo y en la pisada, dado que un lado del cuerpo lleva mayor carga que el otro.

Lo ideal es llevar el peso repartido entre los dos hombros y con un agarre adecuado a la espalda, así el peso de los pies estará repartido más homogéneamente, evitando sobrecargas en diferentes zonas.

Llevar el peso pegado al cuerpo

Es aconsejable que el peso vaya lo más pegado al cuerpo posible, dado que de esta forma el esfuerzo que se tiene que ejercer es mejor. Para ello existen modelos de mochilas con cintas que ajustan a la espalda y a la cintura.

Este punto es muy importante si se es aficionado a hacer senderismo o escalada, pues se está cargado durante mucho tiempo un peso considerable mientras se camina. Por ello las mochilas de esta índole están configuradas para que se ajusten perfectamente al cuerpo y así se reparta idóneamente el peso de los pies.

Ir alternando el peso

Cuando el peso es elevado y debe cargarse durante un tiempo prolongado, lo mejor es adquirir una mochila que permita hacerlo de manera adecuada e ir alterando desde la espada hacia la parte delantera. Aunque así también afectará a los pies, mejorará el centro de gravedad y distribuirá la presión de manera más general, permitiendo que el daño sea menos grave a corto o medio plazo.

Este es un tema muy importante que debe ser inculcado a los más pequeños, pues son ellos quienes suelen prestar menos atención a la forma en la que cargan el peso y además son los que llevan de manera diaria mochilas muy pesadas a la escuela.

 

Causas del picor de pies 

De los pies surge habitualmente un picor que puede llegar a ser muy molesto y la persona no puede parar de rascarse de manera compulsiva. Debido a que la piel de esta zona suele estar algo endurecida (aunque depende de la persona y de la edad) rascarse,  en muchos casos, no llega a ser un alivio. Y es que el picor de pies puede deberse a una serie de circunstancias, sobre todo cuando este picor es reincidente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García, quienes le darán el tratamiento adecuado.

A la mayoría de la población suele picarle los pies en algunas etapas de su vida, el problema viene cuando ese picor no tiene un origen natural, y persiste en el tiempo. En este artículo se enumeran las diferentes causas que puede propiciar tener picores reiterados en los pies, y la formas de paliar ciertos motivos.

Causas del picor de pies

Hay que recordar que la piel de los pies en invierno soportan zapatos cerrados y con poca ventilación, mientras que en verano se liberan, aguantan el calor y la humedad. En estas condiciones es mucho más fácil que se irritan o que se dañen.

Para poder acabar con esa sensación de picor, es necesario saber qué es lo que la provoca, es decir los motivos por lo cuales la piel se revela y produce picor. Por ello, a continuación se van a exponer los 5 motivos, razones o causas más comunes del picor de pies:

Tener la piel de los pies seca

Xerosis es la denominación médica de la piel seca. Es un problema muy habitual entre la población y tiene como síntoma el picor, la rugosidad y la rigidez, llegando incluso a quebrarse, lo que aumenta el número de células muertas.

Esta sequedad puede llegar a provocar la descamación, sobre todo en zonas como el talón. Ese lugar es el más temido por todos los pacientes que acuden a la clínica de podología, ya que suele afear mucho el pie. Más adelante, crearemos un post exclusivo para aprender a tratar los talones agrietados y prevenirlos.

Picor por infección de hongos

Muchos pacientes acuden a consulta debido a que tienen los pies húmedos constantemente, pues sufren de sudoración excesiva o hiperhidrosis.

Los hongos en los pies producen picores que pueden llegar a ser peligrosos si no se tratan, ya que se expanden por otras zonas. Uno de los síntomas más frecuentes cuando se tiene una infección por hongos es que la piel suele estar rojiza y pica en exceso.

Picor derivado de la diabetes

Esto es una situación muy delicada y es que la diabetes puede desencadenar picores en los pies debido a la falta de riego sanguíneo. Cuando se padece diabetes hay que extremar los cuidados, ya que si se produce alguna herida con infección esta podría llegar a ulcerarse.Es lo que se conoce como “pie diabético”.

Para que esto no ocurra los pacientes deben ir regularmente al podólogo y realizarse los cuidados básicos, como arreglo de uñas, hidratación y seguimiento de la circulación.

Picor por problemas neurológicos y vasculares

Los daños, los problemas neurológicos y vasculares pueden llegar a causar picores. Estos son algo diferente a los tradicionales, dado que la sensación es como más interna. Para ello es mejor acudir al médico y que estos deriven a un especialista si fuera necesario.

Picor por uso de productos químicos

Utilizar geles o cremas que contengan alguna sustancia agresiva o que la piel no tolera bien, genera a corto y medio plazo rojeces y por lo tanto picores. Cada piel es diferente y podrá soportar ciertos productos con mayor dignidad que otras. Por ello, lo mejor es buscar productos de pH neutro, elaborados de manera natural y con el menor número de químicos posible.

Para evitar cualquier problema mayor es aconsejable acudir de manera rutinaria al podólogo y que sea él quien trate las afecciones. Es necesario que los pies estén bien hidratados todo el año, usando productos, aceite o cremas naturales y que vayan en concordancia con las diferentes circunstancias que puede presentar la piel. Ya que en función de la causa será mejor utilizar una serie de productos u otros. Ante la duda siempre es mejor consultar a un experto en la materia.

Verruga plantar (Papiloma)

Se trata de una tumoración benigna de la piel y mucosas causada por el virus del papiloma humano (VPH)

Este tipo de lesiones reciben el nombre de papilomas cuando el virus del papiloma humano penetra en el tejido mucoso y verruga cuando se producen en la piel. Se suelen manifestar sobre todo en puntos de presión o zonas de apoyo, de forma aislada o múltiple.

Son muy contagiosas, causan dolor en algunas ocasiones y a menudo son confundidas con la presencia de callosidades. El contagio suele producirse en duchas y piscinas públicas.

Se recomienda la visita al podólogo/a cuando exista sospecha de su aparición, ya que es fundamental el diagnóstico precoz para su pronta eliminación y evitar la propagación a otras zonas o personas.