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Pies planos

Los pies planos son aquellos que presentan una bóveda plantar con menos altura o menos pronunciación de lo normal. Esta patología suele ir acompañada de un aumento de la anchura de la zona del medio-pie, lo cual se debe a la caída del arco de la zona interna.

Este tipo de formación suele ocasionar molestias a las personas que lo padecen, por ello es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García para que puedan realizar un estudio y así evitar que a lo largo de su vida y su desarrollo el paciente sufra dolor o molestias.

En este artículo pretendemos analizar y resolver cualquier duda que pueda tener un usuario con este tipo de patología, pues si no se trata adecuadamente puede tener serias consecuencias en el desarrollo.

¿Qué se considera pies planos?

Lo denominado como pie plano es un descenso de la bóveda plantar que se origina cuando se tiene menos arco del habitual y, por lo tanto, el eje del pie cae hacia dentro.

 

Sintomatología de pies planos

Además del aspecto que suele apreciarse, en el que hay menos arco de lo normal, existen otros síntomas que pueden estar indicando que se sufre esta afección:

  • Dolor en la musculatura de la zona interna de la pierna: se produce tendinitis, ya que el pie cae hacia dentro y trabaja forzadamente.
  • Molestias en el dorsal del pie: los huesos de esta zona se pellizcan por la mala postura y esto produce picos artríticos.
  • Cansancio al estar de pie quieto. La persona con pie plano sintomático necesita estar apoyado sobre algo cuando pasan un rato de pie sin moverse o sentarse. Para ellos estar de pie, es un horror por la fatiga que se crea.

Las causas de esta problemática son difusas, pero se debe entender que si aparece sintomatología se debe acudir a consulta para tratar este problema podológico, que la mayoría de las veces se trata con plantillas y la calidad y funcionalidad del paciente cambia exponencialmente.

El pie plano viene dado “de fábrica” en niños, la afección puede darse de igual manera entre chicos y chicas, sin variaciones en el género. 

Por el contrario, en la edad adulta suele haber un porcentaje mayor entre mujeres a las que se les aplana el pie sobre todo tras el embarazo o la menopausia. Esto se debe a que los ligamentos se relajan y hay más probabilidad de que el pie tienda a aplanarse. Por este motivo es necesario revisar la pisada durante el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer pasa por este proceso hormonal y aparece la sintomatología de pie plano; 

  • el pie crece de medio número a un número.
  •  Aparece una falta de energía para moverse, puesto la musculatura que se encarga del movimiento del cuerpo se tiene que encargar del sosten del sistema ligamentoso, con lo que se crea una fatiga crónica muscular por ese trabajo que no debería hacer el músculo sino el ligamento.

Si esto ocurre, tratando el sostén de la bóveda plantar con una plantilla, se acaba la fatiga y la persona vuelve a su vida habitual sin sentirse exhausta.

 

También puede darse en el caso de un adulto que, tras padecer algún problema, desarrolle un pie plano debido a la disfunción tibial posterior. Eso significa que el músculo que sujeta el arco deja de ser funcional y provoca que este se deforme.

Cómo tratarlo

Como ya se ha comentado, en los niños es bueno hacer un buen diagnóstico para que pueda corregirse con ejercicios de potenciación. Cuando los niños son así de pequeños se realizan estas acciones con el fin de corregir a largo plazo toda la sintomatología derivada de tener los pies planos.

Por el contrario, cuando esta afección se empieza a tratar cuando ya son adultos, lo más importante es hacer una plantilla personalizada que minimice los daños ya padecidos y que le dé buena calidad de vida al usuario que la lleva.

Los tratamientos que se realizan siempre deben ir acompañados de una terapia de ejercicio compuesta por estiramientos y potenciación. Como último recurso siempre queda la cirugía, pero que solo es aconsejable en casos muy concretos y específicos.

 

¿Cómo influye la carga de peso, en los pies? Consejos a tener en cuenta

El peso en los pies es uno de los mayores problemas, y es que aunque muchos crean que el peso que se carga en la espalda solo la afecta a ella, lo cierto es que acaba repercutiendo en todo el cuerpo. Las personas suelen soportar un gran peso diario en la espalda, ya sea por mochilas, bolsos o macutos. Esta costumbre tan habitual supone un gran esfuerzo para el cuerpo y sobre todo para los pies.

La repercusión variará en función de:

  • Cuanto peso se carga: a mayor peso mayor es el estrés al que se someten los pies.
  • Como se lleva o se reparte el peso: la forma en la que se reparte el peso, no es lo mismo cargarlo a la espalda de manera homogénea o llevarlo todo en un hombro o en los dos.

Aunque pudiera parecer que los pies están muy lejos de la espalda, lo cierto es que todo lo que hagamos en el cuerpo acabará repercutiendo en ellos, dado que son el soporte del mismo.

Cómo afecta el peso en los pies a las posibles patologías derivadas de él

El pie es una estructura compleja formada por huesos, músculos y ligamentos, que trabajan en equipo para repartir la carga del propio cuerpo y así poder accionar el proceso de locomoción.

Por ello, cuando se aumenta la carga, se produce un incremento en el estrés de la estructura plantar, que puede llegar a provocar problemas y cambios en la pisada si este peso se reitera en el tiempo.

Consecuencias del peso en los pies:

  • Aumento de la tensión en los tendones, lo que contribuye a la aparición de tendinitis o roturas fibrilares. Esto se produce cuando los ligamentos y los tendones se estiran produciendo un aplanamiento de la bóveda plantar.
  • Los puntos de presión de la planta del pie se ven afectados debido al peso, comienzan a aparecer durezas y callosidades, lo que hace que los pies, además de ponerse feos, comiencen a presentar dolores.

Para evitar o mitigar los daños que provoca el peso excesivo es necesario llevar la carga de la manera más correcta posible si no se puede evitar. Los bolsos para ir al trabajo o las odiadas mochilas escolares son elementos de uso diario que no pueden evitarse, ya que se hacen necesarios para las actividades cotidianas.

Cómo llevar el peso de manera correcta para evitar daños en los pies

No solo la cantidad de peso en los pies es definitoria, sino el cómo ella está distribuida, ya que el gradiente marca una gran diferencia:

Llevar el peso en ambos lados

Es habitual ver a la gente, sobre todo a los jóvenes, cargar mochilas o macutos en un solo hombro, lo que provoca que la carga sea llevada de manera asimétrica. Llevar peso de esta manera causa descompensaciones que se traducen en cambios en el ritmo y en la pisada, dado que un lado del cuerpo lleva mayor carga que el otro.

Lo ideal es llevar el peso repartido entre los dos hombros y con un agarre adecuado a la espalda, así el peso de los pies estará repartido más homogéneamente, evitando sobrecargas en diferentes zonas.

Llevar el peso pegado al cuerpo

Es aconsejable que el peso vaya lo más pegado al cuerpo posible, dado que de esta forma el esfuerzo que se tiene que ejercer es mejor. Para ello existen modelos de mochilas con cintas que ajustan a la espalda y a la cintura.

Este punto es muy importante si se es aficionado a hacer senderismo o escalada, pues se está cargado durante mucho tiempo un peso considerable mientras se camina. Por ello las mochilas de esta índole están configuradas para que se ajusten perfectamente al cuerpo y así se reparta idóneamente el peso de los pies.

Ir alternando el peso

Cuando el peso es elevado y debe cargarse durante un tiempo prolongado, lo mejor es adquirir una mochila que permita hacerlo de manera adecuada e ir alterando desde la espada hacia la parte delantera. Aunque así también afectará a los pies, mejorará el centro de gravedad y distribuirá la presión de manera más general, permitiendo que el daño sea menos grave a corto o medio plazo.

Este es un tema muy importante que debe ser inculcado a los más pequeños, pues son ellos quienes suelen prestar menos atención a la forma en la que cargan el peso y además son los que llevan de manera diaria mochilas muy pesadas a la escuela.

 

Causas del picor de pies 

De los pies surge habitualmente un picor que puede llegar a ser muy molesto y la persona no puede parar de rascarse de manera compulsiva. Debido a que la piel de esta zona suele estar algo endurecida (aunque depende de la persona y de la edad) rascarse,  en muchos casos, no llega a ser un alivio. Y es que el picor de pies puede deberse a una serie de circunstancias, sobre todo cuando este picor es reincidente, es necesario acudir a un especialista como los de Podología Elena García, quienes le darán el tratamiento adecuado.

A la mayoría de la población suele picarle los pies en algunas etapas de su vida, el problema viene cuando ese picor no tiene un origen natural, y persiste en el tiempo. En este artículo se enumeran las diferentes causas que puede propiciar tener picores reiterados en los pies, y la formas de paliar ciertos motivos.

Causas del picor de pies

Hay que recordar que la piel de los pies en invierno soportan zapatos cerrados y con poca ventilación, mientras que en verano se liberan, aguantan el calor y la humedad. En estas condiciones es mucho más fácil que se irritan o que se dañen.

Para poder acabar con esa sensación de picor, es necesario saber qué es lo que la provoca, es decir los motivos por lo cuales la piel se revela y produce picor. Por ello, a continuación se van a exponer los 5 motivos, razones o causas más comunes del picor de pies:

Tener la piel de los pies seca

Xerosis es la denominación médica de la piel seca. Es un problema muy habitual entre la población y tiene como síntoma el picor, la rugosidad y la rigidez, llegando incluso a quebrarse, lo que aumenta el número de células muertas.

Esta sequedad puede llegar a provocar la descamación, sobre todo en zonas como el talón. Ese lugar es el más temido por todos los pacientes que acuden a la clínica de podología, ya que suele afear mucho el pie. Más adelante, crearemos un post exclusivo para aprender a tratar los talones agrietados y prevenirlos.

Picor por infección de hongos

Muchos pacientes acuden a consulta debido a que tienen los pies húmedos constantemente, pues sufren de sudoración excesiva o hiperhidrosis.

Los hongos en los pies producen picores que pueden llegar a ser peligrosos si no se tratan, ya que se expanden por otras zonas. Uno de los síntomas más frecuentes cuando se tiene una infección por hongos es que la piel suele estar rojiza y pica en exceso.

Picor derivado de la diabetes

Esto es una situación muy delicada y es que la diabetes puede desencadenar picores en los pies debido a la falta de riego sanguíneo. Cuando se padece diabetes hay que extremar los cuidados, ya que si se produce alguna herida con infección esta podría llegar a ulcerarse.Es lo que se conoce como “pie diabético”.

Para que esto no ocurra los pacientes deben ir regularmente al podólogo y realizarse los cuidados básicos, como arreglo de uñas, hidratación y seguimiento de la circulación.

Picor por problemas neurológicos y vasculares

Los daños, los problemas neurológicos y vasculares pueden llegar a causar picores. Estos son algo diferente a los tradicionales, dado que la sensación es como más interna. Para ello es mejor acudir al médico y que estos deriven a un especialista si fuera necesario.

Picor por uso de productos químicos

Utilizar geles o cremas que contengan alguna sustancia agresiva o que la piel no tolera bien, genera a corto y medio plazo rojeces y por lo tanto picores. Cada piel es diferente y podrá soportar ciertos productos con mayor dignidad que otras. Por ello, lo mejor es buscar productos de pH neutro, elaborados de manera natural y con el menor número de químicos posible.

Para evitar cualquier problema mayor es aconsejable acudir de manera rutinaria al podólogo y que sea él quien trate las afecciones. Es necesario que los pies estén bien hidratados todo el año, usando productos, aceite o cremas naturales y que vayan en concordancia con las diferentes circunstancias que puede presentar la piel. Ya que en función de la causa será mejor utilizar una serie de productos u otros. Ante la duda siempre es mejor consultar a un experto en la materia.

Verruga plantar (Papiloma)

Se trata de una tumoración benigna de la piel y mucosas causada por el virus del papiloma humano (VPH)

Este tipo de lesiones reciben el nombre de papilomas cuando el virus del papiloma humano penetra en el tejido mucoso y verruga cuando se producen en la piel. Se suelen manifestar sobre todo en puntos de presión o zonas de apoyo, de forma aislada o múltiple.

Son muy contagiosas, causan dolor en algunas ocasiones y a menudo son confundidas con la presencia de callosidades. El contagio suele producirse en duchas y piscinas públicas.

Se recomienda la visita al podólogo/a cuando exista sospecha de su aparición, ya que es fundamental el diagnóstico precoz para su pronta eliminación y evitar la propagación a otras zonas o personas.

Uña encarnada

Se produce cuando la uña penetra en la carne. Afecta por lo general al primer dedo del pie aunque puede pasar en los otros dedos. Es una afección muy común que provoca dolor, inflamación y limitación funcional.

Su aparición están relacionada con la presencia de uñas abombadas, con forma de teja, uso calzado demasiado corto o puntiagudo, primer dedo demasiado largo o desviado, traumatismos etc. Si se detecta a tiempo, puede ser tratada con medios muy sencillos, como la reeducación ungueal.

Las uñas encarnadas pueden llegar a ser un problema grave y muy doloroso, por lo que se recomienda la utilización de calzado amplio en la zona de los dedos para evitar la comprensión de los mismos y ajustar adecuadamente el zapato y el calcetín para evitar que la una se encarne.

Aún, si teniendo en cuenta esta recomendación sufriese este tipo de dolencia debería acudir al podólogo/a lo antes posible para evitar posibles infecciones y complicaciones. 

Siliconas

Son elementos que se fabrican a medida para reducir una deformación o suprimir un apoyo doloroso. Pueden esta destinados a uno o varios dedos, incluso cinco.

Se utilizan fundamentalmente para:

  • Protección de zonas expuestas al roce en la que son habituales la aparición de callos dolorosos.
  • Corrección de desviaciones de los dedos del pie.

Pueden sustituir a una intervención quirúrgica no deseada o contraindicada en los dedos del pie, por que se recomienda acudir al podólogo/a para su valoración.

Quiropodología

La quiropodia es un conjunto de tratamientos preventivos y curativos que comprenden:

 

  • Cuidado de las uñas: corte, fresado, cuidados de la micosis (hongos) y hematomas.

 

  • Tratamiento de las callosidades que tienen su origen en mecanismos de defensa de la piel contra un roce o una presión excesiva. Siendo necesario tratar la causa cuando estos cuidados se vuelven repetitivos puesto que pueden evolucionar hacia una deformación irreversible.

 

  • Lesiones de la piel: detección de tumores benignos, bursitis, trastornos sudorales, etc…

 

  • Pie diabético: para el individuo diabético el recurrir periódicamente a los cuidados del podólogo/a constituye una buena actitud preventiva.

Plantillas

Las plantillas se realizan a la medida con materiales no traumatizantes ni alergizantes. Su objetivo es corregir la estática del pie, aislar los apoyos dolorosos , compensar las lesiones fijas y corregir todos los desequilibrios estáticos y dinámicos .

Multitud de personas caminan de forma inestable debido a una mala pisada, tal hecho crea problemas en los pies y otras estructuras que no siempre se manifiestan de forma precoz, si no a lo largo de los años, dando lugar a alteraciones degenerativas que ocasionan dolor limitante y altera la calidad de vida de las personas.

Dichos problemas en los pies pueden ser tratados con la ayuda de unas plantillas personalizadas y un calzado adecuado que aporten la estabilidad y confort que el pie necesita para tratar alteraciones presentes y evitar problemas futuros.

Pie diabético

Su causa de debe a la aparición de diversas complicaciones que derivan de la Diabetes. Estas complicaciones suponen la pérdida d la sensibilidad en el pie, la cual conlleva a traumatismos, sequedad extrema y al desarrollo de heridas que la persona no detecta precozmente e impide una adecuada cicatrización.

Se trata de un pie de riesgo (aquel que sin presentar ninguna lesión, es susceptible de padecerla). Por lo que se recomienda recurrir al podólogo/a periódicamente.